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Bulacio, otra vez

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Bulacio, otra vez

Por María Florencia Divizia


Allá por el año 1991, Walter Bulacio, de sólo 17 años, iba a cumplir un sueño: asistir a una misa ricotera.


Las cosas no terminaron bien para él: en un ataque feroz a cargo la policía fue golpeado y dejado sin atención por mucho tiempo hasta que finalmente lo llevaron al Hospital, donde ingreso con traumatismo de cráneo y con su cuerpo marcado por la golpiza. A la semana Walter falleció.


La querella impulsó una causa contra el Comisario Esposito, responsable del operativo, pero la caratula “torturas seguida de muerte” fue desestimada por todos los juzgados donde ingreso.


Pasaron más de 20 años y nunca pudo juzgarse al responsable de la muerte de Walter. Su familia siguió luchando con el objetivo de que el estado reconozca la muerte del joven.


Pero recién en el año 2003, cuando ya prescribió la causa contra el Comisario, la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció que Walter “fue víctima de una violación a sus derechos en cuanto a un inapropiado ejercicio del deber de custodia y a una detención ilegítima”.


A partir de este hecho, muchos artistas del rock, en un intento de homenajear a Walter escribieron distintas canciones: Arde Buenos Aires, de Los Fabulosos Cadillacs, Cantito Popular de La Renga, Walter de Resistencia Suburbana, Ayer soñé con Walter de Fabiana Cantillo y, finalmente, Juguetes Perdidos de Los Redondos.


Hoy hicieron pública la identificación de la segunda víctima fatal del trágico recital que brindo el Indio en Olavarría este sábado: Juan Francisco Bulacio. El segundo Bulacio fallecido en un recital de el Indio.


Hace 26 años la orden policial fue reprimir a los jóvenes que encontraban en el rock una forma de libertad y de manifestación. Hoy, todavía, no sé… no sé si fue la negligencia del artista, o el descontrol de los espectadores, no sé si fue la plata o la mística de un show contra corriente…no sé qué fue lo que lo que mató a estos pibes de mi edad.


Pero sí sé que no es la música lo que mata. La música es vida, no muerte.


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Bulacio, otra vez


Allá por el año 1991, Walter Bulacio, de sólo 17 años, iba a cumplir un sueño: asistir a una misa ricotera.


Las cosas no terminaron bien para él: en un ataque feroz a cargo la policía fue golpeado y dejado sin atención por mucho tiempo hasta que finalmente lo llevaron al Hospital, donde ingreso con traumatismo de cráneo y con su cuerpo marcado por la golpiza. A la semana Walter falleció.


La querella impulsó una causa contra el Comisario Esposito, responsable del operativo, pero la caratula “torturas seguida de muerte” fue desestimada por todos los juzgados donde ingreso.


Pasaron más de 20 años y nunca pudo juzgarse al responsable de la muerte de Walter. Su familia siguió luchando con el objetivo de que el estado reconozca la muerte del joven.


Pero recién en el año 2003, cuando ya prescribió la causa contra el Comisario, la Corte Interamericana de Derechos Humanos reconoció que Walter “fue víctima de una violación a sus derechos en cuanto a un inapropiado ejercicio del deber de custodia y a una detención ilegítima”.


A partir de este hecho, muchos artistas del rock, en un intento de homenajear a Walter escribieron distintas canciones: Arde Buenos Aires, de Los Fabulosos Cadillacs, Cantito Popular de La Renga, Walter de Resistencia Suburbana, Ayer soñé con Walter de Fabiana Cantillo y, finalmente, Juguetes Perdidos de Los Redondos.


Hoy hicieron pública la identificación de la segunda víctima fatal del trágico recital que brindo el Indio en Olavarría este sábado: Juan Francisco Bulacio. El segundo Bulacio fallecido en un recital de el Indio.


Hace 26 años la orden policial fue reprimir a los jóvenes que encontraban en el rock una forma de libertad y de manifestación. Hoy, todavía, no sé… no sé si fue la negligencia del artista, o el descontrol de los espectadores, no sé si fue la plata o la mística de un show contra corriente…no sé qué fue lo que lo que mató a estos pibes de mi edad.


Pero sí sé que no es la música lo que mata. La música es vida, no muerte.


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