eldiariodelarepublica.com
Un conductor negó haber matado a un joven en una persecución

X

Un conductor negó haber matado a un joven en una persecución


Cuando declaró ayer ante la jueza penal Nº 3 Virginia Palacios, Franco Gonzalo Pizarro se puso lejos de la escena en la que, según testimonios, habría estado el 29 de diciembre cerca de las 7. El imputado, de 20 años, dio a entender que a esa hora, en la que un motociclista perdió el control en la avenida Eva Perón porque un conductor le tiró un Peugeot 504 bordó encima, él dormía en su casa, con su mujer y su hija. Pizarro enfrenta una sospecha pesada: ayer lo indagaron por homicidio simple con dolo eventual. Hay indicios de que manejaba el Peugeot y encerró a la moto, provocando la caída y muerte de Matías Franco Albornoz, el joven de 20 años que iba de acompañante en la Motomel.
Pizarro contó en la audiencia que el día del hecho, la Policía fue a buscarlo a su casa, en la manzana F del barrio Pucará, y se incautó de su auto, que le devolvieron poco después. Se lo secuestraron al otro día, cuando fueron a su domicilio con una orden de allanamiento y detención librada por la jueza. Tiene un Peugeot similar al que estuvo implicado en el caso. Y tiene, además, un encono de años, admitido en la indagatoria, con Martín Emiliano Lucero, el conductor de la motocicleta.
Desde el inicio Lucero identificó a Pizarro como el conductor del 504 bordó. En su declaración expuso que esa mañana se cruzó con el auto de Pizarro en la estación de servicio ubicada en las avenidas España y Lafinur, cuando fue a comprar hielo y a llevar a Albornoz a su casa, en el pasaje Mauro.
Dijo que tras cargar combustible avanzó por la avenida España y después, por la autovía Eva Perón. Ya había advertido que Pizarro lo seguía. “Traté de acelerar más la motocicleta. En un momento (Pizarro) se puso a la par, del lado derecho, y me tiró el auto encima. Me tocó la rodilla. Por eso perdí el control, toqué el cordón del cantero central y caímos con mi amigo en la carpeta. Y el auto se dio a la fuga”, aseguró Lucero.
Esa declaración, las de otros testigos –entre ellos, conocidos de los jóvenes que iban en la Motomel y un taxista– sirvieron para que la jueza Palacios considerara que había elementos suficientes para que Pizarro fuera llamado a declarar por homicidio simple con dolo eventual.
La magistrado entendió que “tuvo una mínima representación del resultado lesivo como posible”, refirió una fuente de la causa. Es decir, pudo imaginar el daño que podía causar, la consecuencia.
Además –continuó–, al tomar la decisión de detenerlo, la jueza tomó en cuenta que escapó y omitió auxiliar a los heridos y colaborar con la Policía y la Justicia; que él y los testigos de la causa se conocen, lo que podría frustrar o entorpecer la investigación, y la significativa escala penal del delito, “a partir de la cual resulta imaginable la intención de evadirse”, más si se toma en cuenta que huyó de la escena.
Pizarro admitió en la indagatoria que conocía a Lucero. Aseguró que el conductor de la moto "tenía drama" con su hermano y que le pegó un tiro en el pecho. Dijo que él nunca tuvo enfrentamientos. Y que antes (del hecho del sábado) Lucero pasó con tres motos de 150 centímetros cúbicos provocándolo e insultándolo.
"Lo vi por la ventana (del auto) y de ahí, no los vi nunca más", aseveró.
 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
¿TE GUSTÓ LA NOTA?
TAGS
COMENTARIOS

Un conductor negó haber matado a un joven en una persecución


Cuando declaró ayer ante la jueza penal Nº 3 Virginia Palacios, Franco Gonzalo Pizarro se puso lejos de la escena en la que, según testimonios, habría estado el 29 de diciembre cerca de las 7. El imputado, de 20 años, dio a entender que a esa hora, en la que un motociclista perdió el control en la avenida Eva Perón porque un conductor le tiró un Peugeot 504 bordó encima, él dormía en su casa, con su mujer y su hija. Pizarro enfrenta una sospecha pesada: ayer lo indagaron por homicidio simple con dolo eventual. Hay indicios de que manejaba el Peugeot y encerró a la moto, provocando la caída y muerte de Matías Franco Albornoz, el joven de 20 años que iba de acompañante en la Motomel.
Pizarro contó en la audiencia que el día del hecho, la Policía fue a buscarlo a su casa, en la manzana F del barrio Pucará, y se incautó de su auto, que le devolvieron poco después. Se lo secuestraron al otro día, cuando fueron a su domicilio con una orden de allanamiento y detención librada por la jueza. Tiene un Peugeot similar al que estuvo implicado en el caso. Y tiene, además, un encono de años, admitido en la indagatoria, con Martín Emiliano Lucero, el conductor de la motocicleta.
Desde el inicio Lucero identificó a Pizarro como el conductor del 504 bordó. En su declaración expuso que esa mañana se cruzó con el auto de Pizarro en la estación de servicio ubicada en las avenidas España y Lafinur, cuando fue a comprar hielo y a llevar a Albornoz a su casa, en el pasaje Mauro.
Dijo que tras cargar combustible avanzó por la avenida España y después, por la autovía Eva Perón. Ya había advertido que Pizarro lo seguía. “Traté de acelerar más la motocicleta. En un momento (Pizarro) se puso a la par, del lado derecho, y me tiró el auto encima. Me tocó la rodilla. Por eso perdí el control, toqué el cordón del cantero central y caímos con mi amigo en la carpeta. Y el auto se dio a la fuga”, aseguró Lucero.
Esa declaración, las de otros testigos –entre ellos, conocidos de los jóvenes que iban en la Motomel y un taxista– sirvieron para que la jueza Palacios considerara que había elementos suficientes para que Pizarro fuera llamado a declarar por homicidio simple con dolo eventual.
La magistrado entendió que “tuvo una mínima representación del resultado lesivo como posible”, refirió una fuente de la causa. Es decir, pudo imaginar el daño que podía causar, la consecuencia.
Además –continuó–, al tomar la decisión de detenerlo, la jueza tomó en cuenta que escapó y omitió auxiliar a los heridos y colaborar con la Policía y la Justicia; que él y los testigos de la causa se conocen, lo que podría frustrar o entorpecer la investigación, y la significativa escala penal del delito, “a partir de la cual resulta imaginable la intención de evadirse”, más si se toma en cuenta que huyó de la escena.
Pizarro admitió en la indagatoria que conocía a Lucero. Aseguró que el conductor de la moto "tenía drama" con su hermano y que le pegó un tiro en el pecho. Dijo que él nunca tuvo enfrentamientos. Y que antes (del hecho del sábado) Lucero pasó con tres motos de 150 centímetros cúbicos provocándolo e insultándolo.
"Lo vi por la ventana (del auto) y de ahí, no los vi nunca más", aseveró.
 

Logín