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Me tomo cinco minutos…

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Me tomo cinco minutos…

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MeditaciónHace 2.500 años, los hombres más sabios que alumbró Grecia, tenían el hábito de la pregunta y la respuesta, del diálogo y de escuchar al otro, del respeto por el silencio, y la veneración por la palabra. Con Sócrates, pero sobre todo con Platón y Aristóteles -y sin miedo a caer en un reduccionismo exagerado-, nació la filosofía, que luego de 25 siglos conserva aún ese misterio de la indagación silenciosa. Y en una época preñada de urgencias donde cada segundo es devorado por el instante siguiente, un momento de soledad, puede hacer la diferencia clara entre un cerebro saludable y otro que necesite sobreponerse al estrés.
Al menos a esa conclusión arribaron los científicos de la Universidad John Hopkins, para indicar que una media hora de meditación al día contribuiría a aliviar los síntomas de la ansiedad y de la depresión, según un análisis de resultados de cerca de 50 ensayos clínicos.
“Un gran número de personas recurren a la meditación pero este ejercicio no está considerado como parte de alguna terapia médica”, dijo el doctor Madhav Goyal, profesor adjunto de medicina interna en la universidad y principal autor de este estudio publicado en línea en el Journal of the American Medical Association (JAMA).
“Pero en nuestra investigación, la meditación parece aliviar los síntomas de ansiedad y de depresión tanto como los antidepresivos en otros estudios", indicó Goyal, al aclarar que estos pacientes no sufren de formas severas de ansiedad o depresión.
Los investigadores evaluaron el nivel de cambio de los síntomas entre las personas que sufren una variedad de problemas de salud, como insomnio o fibromialgia, un trastorno que causa dolores musculares crónicos. Sólo una minoría de estos pacientes sufrían de una enfermedad mental, precisaron los autores.
Constataron que la meditación conocida como “de plena conciencia”, una técnica budista que consiste en concentrar la atención en el momento presente, se mostró particularmente prometedora. Generalmente observaron señales de mejoramiento de los síntomas de ansiedad, depresión y de dolor después de que los participantes realizaron un programa de meditación de una media hora al día. Pero los investigadores advirtieron que para disminuir el nivel de estrés o mejorar la calidad de vida, quizás se necesite un poco más de tiempo.
En los ensayos clínicos analizados, que siguieron a los pacientes por seis meses, los investigadores observaron que los beneficios de la meditación persistieron. Este análisis incluyó 47 ensayos clínicos para un total de 3.515 participantes que practicaban diferentes técnicas de meditación y que sufrían diversos problemas mentales y físicos, entre ellos depresión, ansiedad, estrés, insomnio, o incluso diabetes o cáncer.
La meditación, quizás porque no ha tenido representantes tan ilustres como Sócrates, Platón o Aristóteles, aún es mirada con desconfianza por enormes sectores de la sociedad, pero quizás resulte instructivo saber que aquellos hombres que consagraron su vida a pensar sobre la vida, la guerra, la muerte, la política, la ciencia y la naturaleza en la que vivían; preferían muchas veces las caminatas a orillas del mar, con la arena húmeda de la playa mojándoles los pies, o con la sombra generosa de un cedro como único custodio de sus diálogos internos. Esos hombres meditaron para legislar, meditaron para ser mejores, meditaron para saber cuando era necesario el énfasis y cuando debía imponerse la calma. Y todo indica, que después de 2.500 años no lo hicieron tan mal.

 

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MeditaciónHace 2.500 años, los hombres más sabios que alumbró Grecia, tenían el hábito de la pregunta y la respuesta, del diálogo y de escuchar al otro, del respeto por el silencio, y la veneración por la palabra. Con Sócrates, pero sobre todo con Platón y Aristóteles -y sin miedo a caer en un reduccionismo exagerado-, nació la filosofía, que luego de 25 siglos conserva aún ese misterio de la indagación silenciosa. Y en una época preñada de urgencias donde cada segundo es devorado por el instante siguiente, un momento de soledad, puede hacer la diferencia clara entre un cerebro saludable y otro que necesite sobreponerse al estrés.
Al menos a esa conclusión arribaron los científicos de la Universidad John Hopkins, para indicar que una media hora de meditación al día contribuiría a aliviar los síntomas de la ansiedad y de la depresión, según un análisis de resultados de cerca de 50 ensayos clínicos.
“Un gran número de personas recurren a la meditación pero este ejercicio no está considerado como parte de alguna terapia médica”, dijo el doctor Madhav Goyal, profesor adjunto de medicina interna en la universidad y principal autor de este estudio publicado en línea en el Journal of the American Medical Association (JAMA).
“Pero en nuestra investigación, la meditación parece aliviar los síntomas de ansiedad y de depresión tanto como los antidepresivos en otros estudios", indicó Goyal, al aclarar que estos pacientes no sufren de formas severas de ansiedad o depresión.
Los investigadores evaluaron el nivel de cambio de los síntomas entre las personas que sufren una variedad de problemas de salud, como insomnio o fibromialgia, un trastorno que causa dolores musculares crónicos. Sólo una minoría de estos pacientes sufrían de una enfermedad mental, precisaron los autores.
Constataron que la meditación conocida como “de plena conciencia”, una técnica budista que consiste en concentrar la atención en el momento presente, se mostró particularmente prometedora. Generalmente observaron señales de mejoramiento de los síntomas de ansiedad, depresión y de dolor después de que los participantes realizaron un programa de meditación de una media hora al día. Pero los investigadores advirtieron que para disminuir el nivel de estrés o mejorar la calidad de vida, quizás se necesite un poco más de tiempo.
En los ensayos clínicos analizados, que siguieron a los pacientes por seis meses, los investigadores observaron que los beneficios de la meditación persistieron. Este análisis incluyó 47 ensayos clínicos para un total de 3.515 participantes que practicaban diferentes técnicas de meditación y que sufrían diversos problemas mentales y físicos, entre ellos depresión, ansiedad, estrés, insomnio, o incluso diabetes o cáncer.
La meditación, quizás porque no ha tenido representantes tan ilustres como Sócrates, Platón o Aristóteles, aún es mirada con desconfianza por enormes sectores de la sociedad, pero quizás resulte instructivo saber que aquellos hombres que consagraron su vida a pensar sobre la vida, la guerra, la muerte, la política, la ciencia y la naturaleza en la que vivían; preferían muchas veces las caminatas a orillas del mar, con la arena húmeda de la playa mojándoles los pies, o con la sombra generosa de un cedro como único custodio de sus diálogos internos. Esos hombres meditaron para legislar, meditaron para ser mejores, meditaron para saber cuando era necesario el énfasis y cuando debía imponerse la calma. Y todo indica, que después de 2.500 años no lo hicieron tan mal.

 

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