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Aún no establecen la identidad del cuerpo hallado en el barrio 1º de Mayo

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Aún no establecen la identidad del cuerpo hallado en el barrio 1º de Mayo


“Casicome” había salido ayer a hacer su paseo matinal, como lo hace a diario. Volvió a su casa, la 17 de la manzana N del barrio 1º de Mayo de San Luis, con un trozo oscuro entre los dientes. Emilio Rivero, dueño de la vivienda y la perra, limpiaba el fondo de su patio, a las 7, cuando vio a la mascota entusiasmada con la presa. “Pensé que era una pata, alguna parte de algún animal. Siempre se va a los baldíos y vuelve con huesos. Pero hoy no la miré con atención, sólo me puse a limpiar”, contó. Un rato después, Walter, el hijo de Rivero, advirtió que lo que lo tenía “Casicome” en el hocico no era parte de la anatomía de un animal. Era un brazo humano.

El cadáver tenía dos pantalones. Abajo, uno de gimnasia, y arriba, uno de jean.


Walter le sacó la pieza a “Casicome”, la llevó y depositó en la vereda –a metros de la avenida Quinto Centenario, la principal arteria del barrio de la zona oeste de la ciudad– y se la mostró a unos vecinos, para ver si tenían la misma impresión que él. Le dijeron que sí, que les parecía que era la extremidad de un cristiano. Entonces, llamaron a la Policía. Eran las 9, aproximadamente.
El olfato de “Casicome” – “una perra de campo, medio galgo”, según la descripción de su propio dueño– llevó al hallazgo del brazo. Y los investigadores, valiéndose de otros entrenados de la Sección Canes, encontraron el cuerpo del que era parte esa extremidad que había sido cortada en el hombro.
El cadáver estaba en un descampado ubicado unos 300 metros al sur de la avenida Quinto Centenario, entre los pasajes 1 y 2, referenció un vecino. El baldío, de altas y copiosas malezas, está al sur de una bicisenda, y ha sido convertido en un improvisado depósito de basura regada por aguas servidas. Ahí, en medio de un olor nauseabundo intensificado por el calor, estaban los restos.
Son de un varón que anoche aún era un NN. La Policía no le halló ninguna documentación. Por el estado de putrefacción, los investigadores estimaron que llevaba unos seis días muerto. Calcularon, además, que tendría unos 50 años.
hombre muertoLa jueza penal Nº 3, Virginia Palacios, se internó en el matorral para ver el cuerpo. Estaba en posición decúbito ventral, es decir, boca abajo, detalló el jefe de la División Homicidios, comisario Walter Contreras. “Tenía el torso desnudo y los pantalones bajos. Está en avanzado estado de descomposición. Eso es lo que tenemos, por ahora. He ordenado la autopsia”, informó la magistrado antes de irse de la escena. Anoche, el examen en la morgue no se había concretado. Según Contreras, lo harían hoy a media mañana.
El brazo mutilado es el izquierdo. A la mano de ese lado le faltaban los dedos pulgar y meñique, y tenía el anular, el medio y el índice cortados a la altura de las falanges, confió una fuente.
Lo que no sabían es si las secciones del brazo y los dedos habían sido provocadas de modo traumático, si habían sido efectuadas con algún objeto o si correspondían a la tarea de la fauna cadavérica o los carroñeros de la zona.
Hasta que fue levantado por los peritos, el brazo izquierdo fue conservado en una caja de cartón que supo cargar manzanas, que quedó depositada durante un rato en una vereda, frente de la casa de los Rivero.
Contreras dijo que cerca del cuerpo no había ningún elemento que les permitiera inferir la circunstancia de la muerte. “Pedimos a todas las comisarías que nos informaran sobre las solicitudes de paradero vigentes. Hay una de la Comisaría 6ª. Ya veremos si las características físicas de la persona buscada coinciden con las de quien encontramos”, había dicho el jefe policial cerca de la siesta. Anoche, el comisario desestimó que el hombre hallado fuera aquel cuyo paradero tratan de establecer los efectivos de la 6ª.
Hay algo que llamó la atención de los agentes. El cadáver tenía dos pantalones, “abajo, uno de gimnasia, y arriba, uno de jean”, precisó. Por eso los policías tenían la hipótesis de que podía ser un indigente, ya que éstos habitualmente se superponen ropa.

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Aún no establecen la identidad del cuerpo hallado en el barrio 1º de Mayo


“Casicome” había salido ayer a hacer su paseo matinal, como lo hace a diario. Volvió a su casa, la 17 de la manzana N del barrio 1º de Mayo de San Luis, con un trozo oscuro entre los dientes. Emilio Rivero, dueño de la vivienda y la perra, limpiaba el fondo de su patio, a las 7, cuando vio a la mascota entusiasmada con la presa. “Pensé que era una pata, alguna parte de algún animal. Siempre se va a los baldíos y vuelve con huesos. Pero hoy no la miré con atención, sólo me puse a limpiar”, contó. Un rato después, Walter, el hijo de Rivero, advirtió que lo que lo tenía “Casicome” en el hocico no era parte de la anatomía de un animal. Era un brazo humano.

El cadáver tenía dos pantalones. Abajo, uno de gimnasia, y arriba, uno de jean.


Walter le sacó la pieza a “Casicome”, la llevó y depositó en la vereda –a metros de la avenida Quinto Centenario, la principal arteria del barrio de la zona oeste de la ciudad– y se la mostró a unos vecinos, para ver si tenían la misma impresión que él. Le dijeron que sí, que les parecía que era la extremidad de un cristiano. Entonces, llamaron a la Policía. Eran las 9, aproximadamente.
El olfato de “Casicome” – “una perra de campo, medio galgo”, según la descripción de su propio dueño– llevó al hallazgo del brazo. Y los investigadores, valiéndose de otros entrenados de la Sección Canes, encontraron el cuerpo del que era parte esa extremidad que había sido cortada en el hombro.
El cadáver estaba en un descampado ubicado unos 300 metros al sur de la avenida Quinto Centenario, entre los pasajes 1 y 2, referenció un vecino. El baldío, de altas y copiosas malezas, está al sur de una bicisenda, y ha sido convertido en un improvisado depósito de basura regada por aguas servidas. Ahí, en medio de un olor nauseabundo intensificado por el calor, estaban los restos.
Son de un varón que anoche aún era un NN. La Policía no le halló ninguna documentación. Por el estado de putrefacción, los investigadores estimaron que llevaba unos seis días muerto. Calcularon, además, que tendría unos 50 años.
hombre muertoLa jueza penal Nº 3, Virginia Palacios, se internó en el matorral para ver el cuerpo. Estaba en posición decúbito ventral, es decir, boca abajo, detalló el jefe de la División Homicidios, comisario Walter Contreras. “Tenía el torso desnudo y los pantalones bajos. Está en avanzado estado de descomposición. Eso es lo que tenemos, por ahora. He ordenado la autopsia”, informó la magistrado antes de irse de la escena. Anoche, el examen en la morgue no se había concretado. Según Contreras, lo harían hoy a media mañana.
El brazo mutilado es el izquierdo. A la mano de ese lado le faltaban los dedos pulgar y meñique, y tenía el anular, el medio y el índice cortados a la altura de las falanges, confió una fuente.
Lo que no sabían es si las secciones del brazo y los dedos habían sido provocadas de modo traumático, si habían sido efectuadas con algún objeto o si correspondían a la tarea de la fauna cadavérica o los carroñeros de la zona.
Hasta que fue levantado por los peritos, el brazo izquierdo fue conservado en una caja de cartón que supo cargar manzanas, que quedó depositada durante un rato en una vereda, frente de la casa de los Rivero.
Contreras dijo que cerca del cuerpo no había ningún elemento que les permitiera inferir la circunstancia de la muerte. “Pedimos a todas las comisarías que nos informaran sobre las solicitudes de paradero vigentes. Hay una de la Comisaría 6ª. Ya veremos si las características físicas de la persona buscada coinciden con las de quien encontramos”, había dicho el jefe policial cerca de la siesta. Anoche, el comisario desestimó que el hombre hallado fuera aquel cuyo paradero tratan de establecer los efectivos de la 6ª.
Hay algo que llamó la atención de los agentes. El cadáver tenía dos pantalones, “abajo, uno de gimnasia, y arriba, uno de jean”, precisó. Por eso los policías tenían la hipótesis de que podía ser un indigente, ya que éstos habitualmente se superponen ropa.

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