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Caso Miranda: los golpes no son de un accidente casero

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Caso Miranda: los golpes no son de un accidente casero


Según la explicación de la forense Alba Pereira, puede haber varias razones por las que Matías Miranda tenía diversas lesiones en el cuerpo. Pero, a entender de la profesional, ninguno de los golpes que le vio al niño de un año y ocho meses puede ser explicado a través de la suposición de que tuvo un mero accidente doméstico.
Ayer, en el Juzgado de Instrucción Nº 1, la médica hizo una re lectura y detalló de modo pormenorizado los resultados de la necropsia. Al estudio lo había hecho la tarde del 1 de enero. El análisis había revelado que la criatura murió de “asfixia por broncoaspiración, doble traumatismo de cráneo y traumatismo de abdomen”.
El Diario de la República intentó hablar con Pereira, pero ella se negó a conceder la entrevista. Según una fuente que presenció la explicación técnica, la especialista dejó en claro que nada de lo que revela la autopsia permite suponer que el niño pudo sufrir una lesión en la casa.
La forense no habría descartado que los hematomas que tenía Matías pudieran ser producto de una caída. Y en todo caso, si fue así, no sería una caída doméstica.
La médica habría mencionado una serie de situaciones en las que pueden generarse ese tipo de heridas como, por ejemplo, golpes de puño o la caída de una motocicleta.
Según la conclusión de la forense, la muerte fue por una asfixia por broncoaspiración.
De acuerdo a su explicación, el bebé quedó inconsciente por los traumatismos. Entonces, cuando lo acostaron en la cama y le dejaron la mamadera, el menor se quedó dormido y, al no estar consciente, no pudo mantener los reflejos de la aspiración y se asfixió con el alimento.
Caso-Miranda
El patrón del padrastro
Ayer a las 10 declaró el primer testigo llamado por la defensa, el jefe de una de las panaderías donde trabajaba el principal sospechoso por la muerte del niño, Juan Alberto García. En su relato, el comerciante aportó algunos detalles de la personalidad de su empleado en el año que lleva de conocerlo.
De acuerdo a lo que contó el abogado de García, Darío Alonso, el testigo describió a su defendido como una persona responsable y trabajadora en quien él había depositado una confianza total. Tan buena era la relación entre ellos que García tenía una copia de las llaves de la casa donde vive su empleador y, en más de una ocasión, el hombre le habría encargado que cuidara a sus hijos.
A entender del patrón, el sospechoso nunca había mostrado señales de ser una persona violenta, mucho menos, con los chicos. “Juan no hacía diferencia. Tenía hijos e hijastros, pero los quería a todos por igual. Muchas veces cuando iba al negocio con ellos les compraba una botella de gaseosa y golosinas a cada uno”, dijo el comerciante.
El padrastro de Matías se desempañaba en panificación en ese comercio del barrio Estación. Trabajaba de 6 a 14 y de 19 a la medianoche.
"No digo que sea o que no sea. Pero estoy muy sorprendido. Lo conozco a Juan, tenía una relación directa con él, y sé cómo es", manifestó el dueño de la panadería.
Al tiempo que declaraba el testigo y hacían el repaso de la necropsia, la madre del nene, Patricia Miranda, era examinada por un psiquiatra que determinará cuál es su estado. El estudio estuvo a cargo de Diego Mayor. Hoy debería estar listo su informe.
 

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Caso Miranda: los golpes no son de un accidente casero


Según la explicación de la forense Alba Pereira, puede haber varias razones por las que Matías Miranda tenía diversas lesiones en el cuerpo. Pero, a entender de la profesional, ninguno de los golpes que le vio al niño de un año y ocho meses puede ser explicado a través de la suposición de que tuvo un mero accidente doméstico.
Ayer, en el Juzgado de Instrucción Nº 1, la médica hizo una re lectura y detalló de modo pormenorizado los resultados de la necropsia. Al estudio lo había hecho la tarde del 1 de enero. El análisis había revelado que la criatura murió de “asfixia por broncoaspiración, doble traumatismo de cráneo y traumatismo de abdomen”.
El Diario de la República intentó hablar con Pereira, pero ella se negó a conceder la entrevista. Según una fuente que presenció la explicación técnica, la especialista dejó en claro que nada de lo que revela la autopsia permite suponer que el niño pudo sufrir una lesión en la casa.
La forense no habría descartado que los hematomas que tenía Matías pudieran ser producto de una caída. Y en todo caso, si fue así, no sería una caída doméstica.
La médica habría mencionado una serie de situaciones en las que pueden generarse ese tipo de heridas como, por ejemplo, golpes de puño o la caída de una motocicleta.
Según la conclusión de la forense, la muerte fue por una asfixia por broncoaspiración.
De acuerdo a su explicación, el bebé quedó inconsciente por los traumatismos. Entonces, cuando lo acostaron en la cama y le dejaron la mamadera, el menor se quedó dormido y, al no estar consciente, no pudo mantener los reflejos de la aspiración y se asfixió con el alimento.
Caso-Miranda
El patrón del padrastro
Ayer a las 10 declaró el primer testigo llamado por la defensa, el jefe de una de las panaderías donde trabajaba el principal sospechoso por la muerte del niño, Juan Alberto García. En su relato, el comerciante aportó algunos detalles de la personalidad de su empleado en el año que lleva de conocerlo.
De acuerdo a lo que contó el abogado de García, Darío Alonso, el testigo describió a su defendido como una persona responsable y trabajadora en quien él había depositado una confianza total. Tan buena era la relación entre ellos que García tenía una copia de las llaves de la casa donde vive su empleador y, en más de una ocasión, el hombre le habría encargado que cuidara a sus hijos.
A entender del patrón, el sospechoso nunca había mostrado señales de ser una persona violenta, mucho menos, con los chicos. “Juan no hacía diferencia. Tenía hijos e hijastros, pero los quería a todos por igual. Muchas veces cuando iba al negocio con ellos les compraba una botella de gaseosa y golosinas a cada uno”, dijo el comerciante.
El padrastro de Matías se desempañaba en panificación en ese comercio del barrio Estación. Trabajaba de 6 a 14 y de 19 a la medianoche.
"No digo que sea o que no sea. Pero estoy muy sorprendido. Lo conozco a Juan, tenía una relación directa con él, y sé cómo es", manifestó el dueño de la panadería.
Al tiempo que declaraba el testigo y hacían el repaso de la necropsia, la madre del nene, Patricia Miranda, era examinada por un psiquiatra que determinará cuál es su estado. El estudio estuvo a cargo de Diego Mayor. Hoy debería estar listo su informe.
 

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