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Urbanismo reaccionario

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Urbanismo reaccionario

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Está claro que el Gobierno nacional no puede explicar y mucho menos resolver el problema planteado por la crisis energética. Los cortes de luz en distintos barrios de la Capital Federal generan un conflicto que tiene claros responsables. Hace once veranos que el kirchnerismo enfrenta la misma cuestión, y no ha sabido resolverla. Para colmo sus funcionarios no consiguen efectuar declaraciones acertadas que permitan encontrar un principio de solución. Por el contrario, cada una de ellas genera por sí sola, una nueva polémica. Se buscan culpables, y se alude a planteos quizás ciertos, pero fuera de foco.
En estos días, el ministro de Planificación, Julio De Vido, cuestionó el "urbanismo reaccionario" en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que pretende ser "para unos pocos" y que trae "postergación y exclusión" para "los que viven cerca" de esos edificios. Los permisos para la construcción de edificios concedidos "sin una evaluación de la capacidad de distribución eléctrica, aún sabiendo que ineludiblemente afectarían el servicio al resto de los usuarios", derivaron en una saturación de la demanda eléctrica y amplificaron los efectos de los apagones. De Vido criticó la actividad de constructoras, y adelantó que "se irán retirando los subsidios donde haya mayor cantidad de aparatos de confort". El funcionario dio a conocer cifras que no se conocían entre el público. "En los barrios afectados se llevaron adelante más de 7.000 emprendimientos inmobiliarios recientemente, los cuales en su mayoría son 100% eléctricos", dijo el ministro. "Como sale cara la instalación de gas –explicó– ponen artefactos a electricidad, aprovechando tarifas populares". De Vido sostuvo que las autoridades de la Ciudad y las empresas no desconocen que "por la complejidad del sistema de cableado subterráneo, ante una situación de requerimiento extremo del servicio eléctrico se iba a afectar al servicio del resto". El ministro precisó que desde 2008 se otorgaron más de 259 mil permisos de construcción en la Capital Federal, de los cuales 4.000 se dieron para el barrio de Saavedra; 18.548 en Villa Santa Rita; 23.518 en Caballito; 8 mil en Villa Urquiza; 7.256 en Recoleta; 9.900 en Villa Crespo; 11.880 en Flores; 13.800 en Belgrano; y 12.608 en Almagro. De Vido sostuvo: "Está mal que se hagan edificios en altura, mientras aguas abajo los demás se quedan sin luz, agua o cloacas. El que hace el emprendimiento y el que autoriza deberían prever la forma de encontrar financiamiento para que la estructura se construya y en los barrios no haya problemas".
Además, señaló que "estas grandes obras son un faro de la antimodernidad, porque generan situaciones extremas para los vecinos que en su momento se opusieron a estos emprendimientos". Asimismo, el ministro cuestionó este urbanismo "que pretende ser para pocos, con un enorme proceso de desinclusión y postergación para quienes viven alrededor", y agregó: "No podemos seguir haciendo edificios torre de propiedad horizontal en forma indiscriminada, sin contribuir a resolver los problemas", por lo que se va a exigir la adecuación correspondiente.
Más allá de no resolver el problema de fondo, estas palabras contienen algunas alusiones sobre las que vale la pena reflexionar. Muchas ciudades enfrentan dificultades de planificación urbana. San Luis misma, sobrevuela este problema sin afrontarlo con seriedad. Y están apareciendo las torres de un modo importante. Y desde el Ejecutivo Municipal se habla de un plan, y no se conoce y no se concreta. ¿Con qué criterios se otorgan algunos permisos? ¿Se respetan las ordenanzas? Las autoridades del área, ¿conocen esas ordenanzas? Tampoco parece que se respete demasiado la opinión de vecinos, profesionales y organizaciones entendidas en la materia. Los monoblocks proyectados sobre la estación de trenes plantean muy serias dudas en este sentido. Queda claro que la zona elegida no es la ideal. Los monoblocks son una forma de construcción más que discutida en el mundo entero. Las condiciones de infraestructura no parecen ser ni siquiera evaluadas. De Vido no puede resolver sus propios problemas, pero deja algunas consignas para leer con cierta atención.
No queda claro si esos estudios que se le exigen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se realizaron para proponer los monoblocks en la Ciudad de San Luis. Si se hicieron, deberían darse a conocer. Si no se hicieron se repite la figura de exigir a otros, lo que el propio oficialismo no cumple. Si además, hay más de una objeción a su construcción, resulta necesario plantear una cuestión tan importante con otra seriedad y otra coherencia. Para que las ciudades no tengan que vivir padeciendo carencias estructurales y funcionarios incapaces.
 


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Está claro que el Gobierno nacional no puede explicar y mucho menos resolver el problema planteado por la crisis energética. Los cortes de luz en distintos barrios de la Capital Federal generan un conflicto que tiene claros responsables. Hace once veranos que el kirchnerismo enfrenta la misma cuestión, y no ha sabido resolverla. Para colmo sus funcionarios no consiguen efectuar declaraciones acertadas que permitan encontrar un principio de solución. Por el contrario, cada una de ellas genera por sí sola, una nueva polémica. Se buscan culpables, y se alude a planteos quizás ciertos, pero fuera de foco.
En estos días, el ministro de Planificación, Julio De Vido, cuestionó el "urbanismo reaccionario" en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que pretende ser "para unos pocos" y que trae "postergación y exclusión" para "los que viven cerca" de esos edificios. Los permisos para la construcción de edificios concedidos "sin una evaluación de la capacidad de distribución eléctrica, aún sabiendo que ineludiblemente afectarían el servicio al resto de los usuarios", derivaron en una saturación de la demanda eléctrica y amplificaron los efectos de los apagones. De Vido criticó la actividad de constructoras, y adelantó que "se irán retirando los subsidios donde haya mayor cantidad de aparatos de confort". El funcionario dio a conocer cifras que no se conocían entre el público. "En los barrios afectados se llevaron adelante más de 7.000 emprendimientos inmobiliarios recientemente, los cuales en su mayoría son 100% eléctricos", dijo el ministro. "Como sale cara la instalación de gas –explicó– ponen artefactos a electricidad, aprovechando tarifas populares". De Vido sostuvo que las autoridades de la Ciudad y las empresas no desconocen que "por la complejidad del sistema de cableado subterráneo, ante una situación de requerimiento extremo del servicio eléctrico se iba a afectar al servicio del resto". El ministro precisó que desde 2008 se otorgaron más de 259 mil permisos de construcción en la Capital Federal, de los cuales 4.000 se dieron para el barrio de Saavedra; 18.548 en Villa Santa Rita; 23.518 en Caballito; 8 mil en Villa Urquiza; 7.256 en Recoleta; 9.900 en Villa Crespo; 11.880 en Flores; 13.800 en Belgrano; y 12.608 en Almagro. De Vido sostuvo: "Está mal que se hagan edificios en altura, mientras aguas abajo los demás se quedan sin luz, agua o cloacas. El que hace el emprendimiento y el que autoriza deberían prever la forma de encontrar financiamiento para que la estructura se construya y en los barrios no haya problemas".
Además, señaló que "estas grandes obras son un faro de la antimodernidad, porque generan situaciones extremas para los vecinos que en su momento se opusieron a estos emprendimientos". Asimismo, el ministro cuestionó este urbanismo "que pretende ser para pocos, con un enorme proceso de desinclusión y postergación para quienes viven alrededor", y agregó: "No podemos seguir haciendo edificios torre de propiedad horizontal en forma indiscriminada, sin contribuir a resolver los problemas", por lo que se va a exigir la adecuación correspondiente.
Más allá de no resolver el problema de fondo, estas palabras contienen algunas alusiones sobre las que vale la pena reflexionar. Muchas ciudades enfrentan dificultades de planificación urbana. San Luis misma, sobrevuela este problema sin afrontarlo con seriedad. Y están apareciendo las torres de un modo importante. Y desde el Ejecutivo Municipal se habla de un plan, y no se conoce y no se concreta. ¿Con qué criterios se otorgan algunos permisos? ¿Se respetan las ordenanzas? Las autoridades del área, ¿conocen esas ordenanzas? Tampoco parece que se respete demasiado la opinión de vecinos, profesionales y organizaciones entendidas en la materia. Los monoblocks proyectados sobre la estación de trenes plantean muy serias dudas en este sentido. Queda claro que la zona elegida no es la ideal. Los monoblocks son una forma de construcción más que discutida en el mundo entero. Las condiciones de infraestructura no parecen ser ni siquiera evaluadas. De Vido no puede resolver sus propios problemas, pero deja algunas consignas para leer con cierta atención.
No queda claro si esos estudios que se le exigen a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se realizaron para proponer los monoblocks en la Ciudad de San Luis. Si se hicieron, deberían darse a conocer. Si no se hicieron se repite la figura de exigir a otros, lo que el propio oficialismo no cumple. Si además, hay más de una objeción a su construcción, resulta necesario plantear una cuestión tan importante con otra seriedad y otra coherencia. Para que las ciudades no tengan que vivir padeciendo carencias estructurales y funcionarios incapaces.
 


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