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Señales oficiales para los exportadores

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Señales oficiales para los exportadores

Por Nicolás Razzetti


Al cierre de 2013 se esperaba que la necesidad de recuperar la balanza comercial y el ingreso de dólares torciera el rumbo de la política hacia el sector de ganados y carnes y que se definiera un nuevo esquema exportador. Esta intención es la que volvieron a manifestar los funcionarios del ministerio de Agricultura a los exportadores de carne, en una reunión mantenida en las oficinas de la cartera agrícola.
Horas más tarde se informó que el próximo lunes se reunirá la cadena de ganados y carnes con el subsecretario de Agricultura y ex funcionario del Senasa, Jorge Dillon.
El anuncio oficial fue muy bien recibido en el sector exportador de carnes. Hay que tener en cuenta que los envíos al extranjero apenas suman el 7% de la producción total cuando históricamente significó el 20% del total. Entre los empresarios crecen las expectativas de que se genere un nuevo esquema para el negocio que viabilice los envíos al extranjero. En tal sentido se espera que, las hasta ahora señales, se transformen en medidas concretas, habrá que ver cuál es el margen de acción de los funcionarios de Agricultura habida cuenta de que el manejo de las exportaciones desde hace años pasa por la Secretaría de Comercio Interior.
Una muestra de las esperanzas cifradas en estas negociaciones son las declaraciones de Mario Ravettino, titular del consorcio exportador ABC quien sostuvo que: “El ministro nos manifestó que el Gobierno nacional está pensando en incrementar sus exportaciones de alimentos. Esto a nosotros nos resulta muy importante como exportadores de carne”. Luego Ravettino agregó que: “Observamos hoy un mercado internacional muy competitivo, con una necesidad muy marcada de materia prima de alimentos para los próximos años, en los cuales la carne vacuna tiene un papel fundamental”, y agregó que “queremos tener un lugar en ese rol y volver a los índices que el ministro mencionó, cuando decía que Argentina exportaba el 20% de su producción y consumía el 80% a nivel local”.
Como señalamos en otras oportunidades, si nuestro país pudiese exportar la misma cantidad que en 2005, el ingreso de divisas sería de más de 3.000 millones de pesos. Por otro lado hay que tener en cuenta que tras varios años de intervención, el país no cuenta con la cantidad de novillos ni con la cadena forrajera y productiva necesaria para incrementar en el corto plazo una oferta tal, que permita semejantes niveles de embarques. Pero sí sería posible aumentarlos en un 40 o 50%, o quizás hasta duplicar los niveles actuales en forma gradual disminuyendo levemente el abastecimiento al mercado interno y permitiendo que dicho faltante sea cubierto con otras carnes como la de pollos que cerró el año pasado con sus números en naranja que hubieran sido rojos si las compras de Venezuela no le hubieran permitido canalizar la producción a ese destino.
Este año Argentina (y en especial el sector de ganados y carnes) se perdió la oportunidad muy buena de participar de un mercado mundial de carnes altamente demandante que implicó un mayor comercio mundial y también mejores precios. Por caso Uruguay, que tiene acceso a mercados de diferente valor, lo que permite tomarlo como referencia, en 2013 alcanzó un promedio por tonelada peso carcasa de 3.800 dólares, 40% mayor al que logró en 2010, lo que da cuenta de las crecientes necesidades de abastecimiento a nivel global.
Mercado del gordo
Tras dos semanas en las que los principales operadores negociaron lo justo y necesario -por los cortes de suministro eléctrico- la plaza se recalentó en el inicio del 2014. Con las cámaras semi-vacías, muchos matarifes y frigoríficos tuvieron que salir a comprar y entonces la necesidad marcó desde temprano el ritmo de los negocios. Así, en las primeras ruedas del año en el Mercado de Liniers, se registraron máximos récords en todas las categorías. Los precios máximos de novillos, por caso, superaron los $13 por kilo vivo, también hubo mejoras para el consumo definido liviano.
Naturalmente el mercado buscó luego otra estabilidad, al menos se intentó dejar de lado la tendencia a la suba continua, pero tanto consignatarios como compradores coincidieron en que los precios logrados en el inicio del año, llegaron para quedarse y que son los que se verán durante el verano en el mercado del gordo. Esa posibilidad se afianzaría como una realidad cuando a partir de la segunda mitad del mes la oferta de hacienda liviana procedente de los corrales siga disminuyendo. Es real que los feedlots están dejando de lado la estacionalidad para intentar mantener sus corrales con hacienda a lo largo del año, pero también es cierto que según datos de la misma Cámara de Feedlots esos establecimientos están reponiendo menos de lo que encierran, lo que permite presumir que se entra en el periodo de menores ofrecimiento del año que podría durar hasta bien ingresado el otoño próximo. Esto permite augurar un período de mejores precios para la hacienda que podría recuperar en parte el terreno perdido ante una inflación de costos productivos y de vida que no da tregua y que acumula más del 100% en sólo 3 años, cuando la suba del novillo promedió el 35%.
 

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Al cierre de 2013 se esperaba que la necesidad de recuperar la balanza comercial y el ingreso de dólares torciera el rumbo de la política hacia el sector de ganados y carnes y que se definiera un nuevo esquema exportador. Esta intención es la que volvieron a manifestar los funcionarios del ministerio de Agricultura a los exportadores de carne, en una reunión mantenida en las oficinas de la cartera agrícola.
Horas más tarde se informó que el próximo lunes se reunirá la cadena de ganados y carnes con el subsecretario de Agricultura y ex funcionario del Senasa, Jorge Dillon.
El anuncio oficial fue muy bien recibido en el sector exportador de carnes. Hay que tener en cuenta que los envíos al extranjero apenas suman el 7% de la producción total cuando históricamente significó el 20% del total. Entre los empresarios crecen las expectativas de que se genere un nuevo esquema para el negocio que viabilice los envíos al extranjero. En tal sentido se espera que, las hasta ahora señales, se transformen en medidas concretas, habrá que ver cuál es el margen de acción de los funcionarios de Agricultura habida cuenta de que el manejo de las exportaciones desde hace años pasa por la Secretaría de Comercio Interior.
Una muestra de las esperanzas cifradas en estas negociaciones son las declaraciones de Mario Ravettino, titular del consorcio exportador ABC quien sostuvo que: “El ministro nos manifestó que el Gobierno nacional está pensando en incrementar sus exportaciones de alimentos. Esto a nosotros nos resulta muy importante como exportadores de carne”. Luego Ravettino agregó que: “Observamos hoy un mercado internacional muy competitivo, con una necesidad muy marcada de materia prima de alimentos para los próximos años, en los cuales la carne vacuna tiene un papel fundamental”, y agregó que “queremos tener un lugar en ese rol y volver a los índices que el ministro mencionó, cuando decía que Argentina exportaba el 20% de su producción y consumía el 80% a nivel local”.
Como señalamos en otras oportunidades, si nuestro país pudiese exportar la misma cantidad que en 2005, el ingreso de divisas sería de más de 3.000 millones de pesos. Por otro lado hay que tener en cuenta que tras varios años de intervención, el país no cuenta con la cantidad de novillos ni con la cadena forrajera y productiva necesaria para incrementar en el corto plazo una oferta tal, que permita semejantes niveles de embarques. Pero sí sería posible aumentarlos en un 40 o 50%, o quizás hasta duplicar los niveles actuales en forma gradual disminuyendo levemente el abastecimiento al mercado interno y permitiendo que dicho faltante sea cubierto con otras carnes como la de pollos que cerró el año pasado con sus números en naranja que hubieran sido rojos si las compras de Venezuela no le hubieran permitido canalizar la producción a ese destino.
Este año Argentina (y en especial el sector de ganados y carnes) se perdió la oportunidad muy buena de participar de un mercado mundial de carnes altamente demandante que implicó un mayor comercio mundial y también mejores precios. Por caso Uruguay, que tiene acceso a mercados de diferente valor, lo que permite tomarlo como referencia, en 2013 alcanzó un promedio por tonelada peso carcasa de 3.800 dólares, 40% mayor al que logró en 2010, lo que da cuenta de las crecientes necesidades de abastecimiento a nivel global.
Mercado del gordo
Tras dos semanas en las que los principales operadores negociaron lo justo y necesario -por los cortes de suministro eléctrico- la plaza se recalentó en el inicio del 2014. Con las cámaras semi-vacías, muchos matarifes y frigoríficos tuvieron que salir a comprar y entonces la necesidad marcó desde temprano el ritmo de los negocios. Así, en las primeras ruedas del año en el Mercado de Liniers, se registraron máximos récords en todas las categorías. Los precios máximos de novillos, por caso, superaron los $13 por kilo vivo, también hubo mejoras para el consumo definido liviano.
Naturalmente el mercado buscó luego otra estabilidad, al menos se intentó dejar de lado la tendencia a la suba continua, pero tanto consignatarios como compradores coincidieron en que los precios logrados en el inicio del año, llegaron para quedarse y que son los que se verán durante el verano en el mercado del gordo. Esa posibilidad se afianzaría como una realidad cuando a partir de la segunda mitad del mes la oferta de hacienda liviana procedente de los corrales siga disminuyendo. Es real que los feedlots están dejando de lado la estacionalidad para intentar mantener sus corrales con hacienda a lo largo del año, pero también es cierto que según datos de la misma Cámara de Feedlots esos establecimientos están reponiendo menos de lo que encierran, lo que permite presumir que se entra en el periodo de menores ofrecimiento del año que podría durar hasta bien ingresado el otoño próximo. Esto permite augurar un período de mejores precios para la hacienda que podría recuperar en parte el terreno perdido ante una inflación de costos productivos y de vida que no da tregua y que acumula más del 100% en sólo 3 años, cuando la suba del novillo promedió el 35%.
 

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