eldiariodelarepublica.com
Polino pasó por San Luis con su “Lengua filosa”

X

Polino pasó por San Luis con su “Lengua filosa”

Por


La voz legitimante de Marcelo Tinelli es la que abre, y también la que cierra, “Lengua filosa”, el unipersonal que Marcelo Polino reestrenó el sábado en San Luis. Con la intención de mostrarse como uno de los preferidos del conductor de “Showmatch”, el hombre de los anteojos de marco no come vidrio: de entrada le solicita al público que no le pidan que hable mal de quien le da de comer.
De Tinelli dirá que no lo conoce tanto como la gente cree, que vuelve el 7 de abril a la televisión y que por ese regreso fue por lo que más le consultaron en la calle. “Menos mal que regresa, sino íbamos a tener que agrandar los prostíbulos de todo el país”, dijo en una de las apreciaciones más filosas que salieron de su lengua.
Polino1
El resto de la fauna farandulesca pasará la óptica del periodista de espectáculos que, al final, será más benévola de lo que se esperaba. De moño eterno, con un gesto mucho más amable que el adusto que muestra en la tele –sobre todo cuando hace de jurado- y con su cuerpo extremadamente flaco, Polino enfrenta a los puntanos con su propuesta de chismes sencillos y opiniones formadas.
La primera parte del espectáculo es un recuento de su vida antes de ser famoso. Si todo fue como lo contó en el show (y Polino le juró a ETC en camarines que el 95 por ciento de que lo dijo arriba del escenario es estricta realidad), la vida del ahora periodista ha sido vertiginosa.
Nacido en una casa humilde de Tres Arroyos, apenas terminó la secundaria (“en eso soy raro, muy pocos de los que están en la tele terminaron la escuela”), se radicó en Capital, en la casa de unos padrinos que no lo aguantaron demasiado. Durmió en plazas, pasó hambre y se fue a España, enamorado de la hija de Pipo Pescador. Polino asegura que en Madrid animó fiestas infantiles y se terminó de reventar la plata en París.
De regreso en el país ingresó como ordenanza en la revista “Tal cual”, hasta que por una serie de casualidades hizo su primera entrevista: a Zulma Faiad. “Charlamos en un bar al lado del teatro. Ella pidió un pebete de salame y queso. Y lo tuve que pagar yo con la última plata que me quedaba”, recordó.

"Pocos de los que están en la tele terminaron la escuela"



En un recital de Silvina Garré conoció a la gerente de radio Mitre y tuvo una columna en uno de los programas de la emisora, donde conoció a Marcela Tauro. De allí fue a “Caras”, a “Semanario” y cuando quiso ver, estaba trabajando en el programa de Lucho Avilés. "Era como hacer el servicio militar: teníamos que llevar cinco chimentos por día", exageró el conductor.
A partir de allí su itinerario es más o menos conocido. Algo en ATC hasta que Liliana Caldini lo echó por algo que había dicho en la tele varios años antes, y “Zap”, la siesta trash que creó a los mediáticos y que –aunque cueste creerlo- duró sólo ocho meses en el aire.
Polino2
“Vinieron hasta de la televisión inglesa a hacerme reportajes para que les dijera cómo era llevar la gente común a la televisión”, recordó Polino en lo que bien podría ser parte del cinco por ciento ficcionado del monólogo.
Ya dentro de su tarea específica (hablar de los otros, no de sí mismo), el show tuvo un pequeño apartado sobre las vedettes argentinas, una categoría en la que, para Polino, entran sólo Belén Francese, Victoria Xipolitakis, María Eugenia Ritó y Andrea Rincón. Para el periodista hay un hecho que marca el alejamiento de una vedette de su profesión hacia una más seria: el oscurecerse el cabello. “Se creen que con dos litros de agua oxigenada se borra un pasado”, atacó.
Buena parte del show está también relatado en “Todo lo que sé”, el libro de su autoría que –según dijo en el unipersonal- está primero en venta en todo el país. Esa información fue acompañada de una frase que, no por graciosa, deja de ser una preocupante realidad: “Imagínense cómo estará la cultura de este país que un libro mío encabeza la lista de los más vendidos”. Todo dicho.
El espectáculo luego se divide en tres temas, a los que Polino les da distintos grados de importancia. El primero es una recopilación sobre personajes sobresalientes en la tele por el que pasan Nicolás Cabré y su lista enorme de mujeres abandonadas; el inverosímil matrimonio (ya trunco) de Fabián Doman y Evelyn –Polino ya dijo que a ambos lo tentaron para “Bailando por un sueño"-; y el más extremo caso de vida y resistencia matrimonial: Ricardo García y Adriana Aguirre.
El segundo es una reflexión sobre las que considera divas argentinas, entre las que mencionó a las obvias, Mirtha, Susana y Moria (no hace falta poner los apellidos) y una sorpresiva: Nacha Guevara. A ninguna le dedicó comentarios filosos.
Sus peleas en la tele fueron otro de los temas tocados en el monólogo. Con Carmen Barbieri, con Flor de la V ("me acusaron de mataputos, justo a mí", dijo, cómplice con una señora de la primera fila) y con Hernán Piquín. Ahí sí hubo comentarios mordaces.
La despedida fue con las preguntas que le hace el público, la mayoría sobre temas en boga como la relación de Wanda Nara con Mauro Iccardi, la vida sentimental de Diego Maradona, el noviazgo de Jorge Rial con La Niña Loly; y una que lo sorprendió: ¿Cuánto pesás?, le preguntó un joven de las primeras filas. "Es la primera vez que me lo preguntan", dijo Polino. La respuesta no es secreta como la edad de Mirtha: 64.
 

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
¿TE GUSTÓ LA NOTA?
TAGS
COMENTARIOS

Polino pasó por San Luis con su “Lengua filosa”


La voz legitimante de Marcelo Tinelli es la que abre, y también la que cierra, “Lengua filosa”, el unipersonal que Marcelo Polino reestrenó el sábado en San Luis. Con la intención de mostrarse como uno de los preferidos del conductor de “Showmatch”, el hombre de los anteojos de marco no come vidrio: de entrada le solicita al público que no le pidan que hable mal de quien le da de comer.
De Tinelli dirá que no lo conoce tanto como la gente cree, que vuelve el 7 de abril a la televisión y que por ese regreso fue por lo que más le consultaron en la calle. “Menos mal que regresa, sino íbamos a tener que agrandar los prostíbulos de todo el país”, dijo en una de las apreciaciones más filosas que salieron de su lengua.
Polino1
El resto de la fauna farandulesca pasará la óptica del periodista de espectáculos que, al final, será más benévola de lo que se esperaba. De moño eterno, con un gesto mucho más amable que el adusto que muestra en la tele –sobre todo cuando hace de jurado- y con su cuerpo extremadamente flaco, Polino enfrenta a los puntanos con su propuesta de chismes sencillos y opiniones formadas.
La primera parte del espectáculo es un recuento de su vida antes de ser famoso. Si todo fue como lo contó en el show (y Polino le juró a ETC en camarines que el 95 por ciento de que lo dijo arriba del escenario es estricta realidad), la vida del ahora periodista ha sido vertiginosa.
Nacido en una casa humilde de Tres Arroyos, apenas terminó la secundaria (“en eso soy raro, muy pocos de los que están en la tele terminaron la escuela”), se radicó en Capital, en la casa de unos padrinos que no lo aguantaron demasiado. Durmió en plazas, pasó hambre y se fue a España, enamorado de la hija de Pipo Pescador. Polino asegura que en Madrid animó fiestas infantiles y se terminó de reventar la plata en París.
De regreso en el país ingresó como ordenanza en la revista “Tal cual”, hasta que por una serie de casualidades hizo su primera entrevista: a Zulma Faiad. “Charlamos en un bar al lado del teatro. Ella pidió un pebete de salame y queso. Y lo tuve que pagar yo con la última plata que me quedaba”, recordó.

"Pocos de los que están en la tele terminaron la escuela"



En un recital de Silvina Garré conoció a la gerente de radio Mitre y tuvo una columna en uno de los programas de la emisora, donde conoció a Marcela Tauro. De allí fue a “Caras”, a “Semanario” y cuando quiso ver, estaba trabajando en el programa de Lucho Avilés. "Era como hacer el servicio militar: teníamos que llevar cinco chimentos por día", exageró el conductor.
A partir de allí su itinerario es más o menos conocido. Algo en ATC hasta que Liliana Caldini lo echó por algo que había dicho en la tele varios años antes, y “Zap”, la siesta trash que creó a los mediáticos y que –aunque cueste creerlo- duró sólo ocho meses en el aire.
Polino2
“Vinieron hasta de la televisión inglesa a hacerme reportajes para que les dijera cómo era llevar la gente común a la televisión”, recordó Polino en lo que bien podría ser parte del cinco por ciento ficcionado del monólogo.
Ya dentro de su tarea específica (hablar de los otros, no de sí mismo), el show tuvo un pequeño apartado sobre las vedettes argentinas, una categoría en la que, para Polino, entran sólo Belén Francese, Victoria Xipolitakis, María Eugenia Ritó y Andrea Rincón. Para el periodista hay un hecho que marca el alejamiento de una vedette de su profesión hacia una más seria: el oscurecerse el cabello. “Se creen que con dos litros de agua oxigenada se borra un pasado”, atacó.
Buena parte del show está también relatado en “Todo lo que sé”, el libro de su autoría que –según dijo en el unipersonal- está primero en venta en todo el país. Esa información fue acompañada de una frase que, no por graciosa, deja de ser una preocupante realidad: “Imagínense cómo estará la cultura de este país que un libro mío encabeza la lista de los más vendidos”. Todo dicho.
El espectáculo luego se divide en tres temas, a los que Polino les da distintos grados de importancia. El primero es una recopilación sobre personajes sobresalientes en la tele por el que pasan Nicolás Cabré y su lista enorme de mujeres abandonadas; el inverosímil matrimonio (ya trunco) de Fabián Doman y Evelyn –Polino ya dijo que a ambos lo tentaron para “Bailando por un sueño"-; y el más extremo caso de vida y resistencia matrimonial: Ricardo García y Adriana Aguirre.
El segundo es una reflexión sobre las que considera divas argentinas, entre las que mencionó a las obvias, Mirtha, Susana y Moria (no hace falta poner los apellidos) y una sorpresiva: Nacha Guevara. A ninguna le dedicó comentarios filosos.
Sus peleas en la tele fueron otro de los temas tocados en el monólogo. Con Carmen Barbieri, con Flor de la V ("me acusaron de mataputos, justo a mí", dijo, cómplice con una señora de la primera fila) y con Hernán Piquín. Ahí sí hubo comentarios mordaces.
La despedida fue con las preguntas que le hace el público, la mayoría sobre temas en boga como la relación de Wanda Nara con Mauro Iccardi, la vida sentimental de Diego Maradona, el noviazgo de Jorge Rial con La Niña Loly; y una que lo sorprendió: ¿Cuánto pesás?, le preguntó un joven de las primeras filas. "Es la primera vez que me lo preguntan", dijo Polino. La respuesta no es secreta como la edad de Mirtha: 64.
 

Logín