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Priscila recibe el último abrazo de su familia y compañeros de colegio

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Priscila recibe el último abrazo de su familia y compañeros de colegio


La bandera azul, celeste, gris y blanca de los Malvinos, la promoción 2014 de la escuela Normal Mixta, fue el abrigo que cobijó a Priscila Ochoa en su último adiós. Sus compañeros decidieron despedirla con los colores que llevarán como uniforme durante todo el año y ayer junto a algunos profesores se acercaron a las salas velatorias de calle Alberdi para acompañar a la familia de la joven de 16 años, que falleció el viernes a la mañana en la tragedia de Villa Gesell. Sus restos serán inhumados hoy a la mañana en un cementerio de la capital.

La despedida final a Priscila será hoy a las 10 en el cementerio San José.


Cerca de las 11, la Sala Blanca de Previsora San Luis estaba colmada de chicos vestidos con una remera blanca de cuello azul y las iniciales de la Universidad Nacional de San Luis en el pecho. En pequeños grupos, los estudiantes entraban al edificio para saludar por última vez a su amiga. Otros esperaban unos minutos en la puerta, casi como si juntaran fuerzas para despedirla. Aunque en el medio, se cruzaban los abrazos de quienes salían desconsolados y los que aún no habían tenido su tiempo para decirle hasta siempre.
También estuvieron las familias de algunos jóvenes y los docentes de la escuela "Juan Pascual Pringles", que además de tener a Priscila como alumna eran compañeros de trabajo de su papá, Fabián, que es preceptor y está en el departamento de Educación Física. Las chicas del club de vóley Lafinur, llegaron vestidas con la camiseta roja, la misma que usaban en los partidos que compartieron con la muchacha.
Priscila fue una de las cuatro víctimas alcanzadas por el rayo que cayó en el balneario Áfrika de Villa Gesell el jueves a la tarde. La chica vacacionaba junto a sus padres, su hermana Salma de 11 años y la familia de Agustín Irustia, el otro puntano que murió en la tragedia de la localidad balnearia. Como consecuencia de los daños que le provocó la descarga eléctrica, la menor de los Ochoa estuvo varios días en el Hospital Materno Infantil Dr. Victorio Tetamanti, pero ayer a la mañana recibió la autorización para volver a San Luis. Llegó unos minutos después de las 14 en un vuelo sanitario, junto a Fabián y su mamá Valeria Montalvini. Los recibió el ministro de Salud, Gastón Hissa, quien los acompañó hasta el Policlínico, donde internaron a Salma porque aún tiene una lesión mínima en la córnea del ojo izquierdo que, según la coordinadora de Políticas Sanitarias Claudia Spagnuolo, se resuelve con gotas y reposo.
Por la hospitalización de su hija más pequeña, los padres de Priscila arribaron a la provincia recién a la tarde a la sala velatoria y muchos de los parientes y amigos de la joven que habían estado por la mañana, decidieron volver después del mediodía para acompañarlos.
“Todavía no caigo”, dijo Tadeo, uno de sus compañeros, quien contó que habían juntado dinero entre toda la promoción para comprarle una corona y publicar un aviso en el diario. Otro de los alumnos de la Mixta destacó que se comunicaron a través de las redes sociales para coordinar la compra y que todos asistieran a la despedida. El arreglo floral que encargaron los chicos no fue el único que acompañó a los Ochoa mientras velaban los restos de su hija, también recibieron otros del titular del Ejecutivo Claudio Poggi, el vicegobernador Jorge Díaz, la Municipalidad de San Luis y los vecinos del barrio Jardín Aeropuerto.
La despedida final a Priscila será hoy a las 10 en el cementerio San José. Aunque Tadeo y el resto de la promoción de la Mixta aseguraron que se acordarán de la joven durante todo el año y así lo expresaron en su cuenta de Facebook cuando se enteraron de la triste noticia. María Victoria, una de las estudiantes, resumió en una frase la intención de todos sus compañeros: “Hay malvinos en todos lados, hasta en el cielo. Vos nos cuidas, sos nuestro ángel de la guarda”.

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Priscila recibe el último abrazo de su familia y compañeros de colegio


La bandera azul, celeste, gris y blanca de los Malvinos, la promoción 2014 de la escuela Normal Mixta, fue el abrigo que cobijó a Priscila Ochoa en su último adiós. Sus compañeros decidieron despedirla con los colores que llevarán como uniforme durante todo el año y ayer junto a algunos profesores se acercaron a las salas velatorias de calle Alberdi para acompañar a la familia de la joven de 16 años, que falleció el viernes a la mañana en la tragedia de Villa Gesell. Sus restos serán inhumados hoy a la mañana en un cementerio de la capital.

La despedida final a Priscila será hoy a las 10 en el cementerio San José.


Cerca de las 11, la Sala Blanca de Previsora San Luis estaba colmada de chicos vestidos con una remera blanca de cuello azul y las iniciales de la Universidad Nacional de San Luis en el pecho. En pequeños grupos, los estudiantes entraban al edificio para saludar por última vez a su amiga. Otros esperaban unos minutos en la puerta, casi como si juntaran fuerzas para despedirla. Aunque en el medio, se cruzaban los abrazos de quienes salían desconsolados y los que aún no habían tenido su tiempo para decirle hasta siempre.
También estuvieron las familias de algunos jóvenes y los docentes de la escuela "Juan Pascual Pringles", que además de tener a Priscila como alumna eran compañeros de trabajo de su papá, Fabián, que es preceptor y está en el departamento de Educación Física. Las chicas del club de vóley Lafinur, llegaron vestidas con la camiseta roja, la misma que usaban en los partidos que compartieron con la muchacha.
Priscila fue una de las cuatro víctimas alcanzadas por el rayo que cayó en el balneario Áfrika de Villa Gesell el jueves a la tarde. La chica vacacionaba junto a sus padres, su hermana Salma de 11 años y la familia de Agustín Irustia, el otro puntano que murió en la tragedia de la localidad balnearia. Como consecuencia de los daños que le provocó la descarga eléctrica, la menor de los Ochoa estuvo varios días en el Hospital Materno Infantil Dr. Victorio Tetamanti, pero ayer a la mañana recibió la autorización para volver a San Luis. Llegó unos minutos después de las 14 en un vuelo sanitario, junto a Fabián y su mamá Valeria Montalvini. Los recibió el ministro de Salud, Gastón Hissa, quien los acompañó hasta el Policlínico, donde internaron a Salma porque aún tiene una lesión mínima en la córnea del ojo izquierdo que, según la coordinadora de Políticas Sanitarias Claudia Spagnuolo, se resuelve con gotas y reposo.
Por la hospitalización de su hija más pequeña, los padres de Priscila arribaron a la provincia recién a la tarde a la sala velatoria y muchos de los parientes y amigos de la joven que habían estado por la mañana, decidieron volver después del mediodía para acompañarlos.
“Todavía no caigo”, dijo Tadeo, uno de sus compañeros, quien contó que habían juntado dinero entre toda la promoción para comprarle una corona y publicar un aviso en el diario. Otro de los alumnos de la Mixta destacó que se comunicaron a través de las redes sociales para coordinar la compra y que todos asistieran a la despedida. El arreglo floral que encargaron los chicos no fue el único que acompañó a los Ochoa mientras velaban los restos de su hija, también recibieron otros del titular del Ejecutivo Claudio Poggi, el vicegobernador Jorge Díaz, la Municipalidad de San Luis y los vecinos del barrio Jardín Aeropuerto.
La despedida final a Priscila será hoy a las 10 en el cementerio San José. Aunque Tadeo y el resto de la promoción de la Mixta aseguraron que se acordarán de la joven durante todo el año y así lo expresaron en su cuenta de Facebook cuando se enteraron de la triste noticia. María Victoria, una de las estudiantes, resumió en una frase la intención de todos sus compañeros: “Hay malvinos en todos lados, hasta en el cielo. Vos nos cuidas, sos nuestro ángel de la guarda”.

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