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Una carrera llena de éxitos que sigue el camino de los recitales

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Una carrera llena de éxitos que sigue el camino de los recitales

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Posiblemente Juan Ramón no se retire nunca. El show que dio el domingo en el Arenas de La Punta comenzó dos horas antes de que empezara a cumplir 74 años y se lo vio perfecto físicamente e inoxidable en la calidad de su voz. Sin embargo, la gira que lo trajo a San Luis fue anunciada como la despedida.
Como hizo hace cuatro meses en su última visita a la provincia, el cantante repasó su carrera en un show dividido en décadas, de las 60 hasta los 2000, con un inevitable detenimiento en los 80, acaso su momento más exitoso.
“Esta es una provincia diferente, hermosa. No es un mensaje político el que estoy dando, en un reconocimiento”, dijo Juan Ramón ante un público que estaba compuesto en su mayoría por puntanos, pero también por algunos bonaerenses, mendocinos y entrerrianos que estaban de visita en la provincia.
Todos disfrutaron del menú que el show ofrecía: entrada de panqueques calientes de jamón y queso con salsa blanca; un plato principal que alternaba matambre de cerdo a la pizza con batatas o pollo arrollado con verduras horneadas; y el postre, brownie con helado de crema americana.juan ramón
Con la intención de hacer justicia con las canciones que lo acompañaron en más de medio siglo de profesión, el cantante empezó con dos temas que marcaron sus inicios: “Oh Carol” y “Vuelve a mí”, rescatadas por Elvis y Paul Anka y con historias en común sobre mujeres que aman a otros.
A medida que se fue acercando a la actualidad, se evidenció cómo Juan Ramón fue abandonando la canción romántica por ritmos más movidos, para que la gente los baile. De hecho, eso hicieron varias parejas veteranas en el Arenas.
“Yo siempre fui un pésimo autor de canciones, por eso me dediqué a cantar las de otros. Y siempre me dediqué a los ritmos que estaban de moda”, dijo arriba del escenario, sin ninguna culpa, el intérprete.
Por eso no era raro verlo en la televisión ya sea en los programas más exitosos de los primeros 90 y en "Pasión de sábado", ya en los 2000, cuando vio un terreno fértil en el mundo de la bailanta.
No obstante esa licencia, durante el recital se permitió hacer “Llora el teléfono”, una hermosa canción italiana en la que interactuó con una grabación de un niño. Después sí vinieron una catarata de éxitos que incluyó “Jamás”, “Llorando se fue” en ritmo de lambada y “Cariñito”.
A esa altura, las parejas en la pista improvisada de baile se contaban por decenas, que pedían más temas para mover el esqueleto, algunos complacidos por el cantante, otros no tanto. "Hay algunos que tienen las letras muy largas y no me las acuerdo", reconoció.
A pocos metros del escenario, el empresario Diego Sosa recibió constantemente el agradecimiento del cantante. Y motivó los recuerdos iniciáticos del promotor. “Uno de los primeros shows que hice cuando era joven –dijo Sosa- fue con Juan Ramón, en Justo Daract. Estuvo llenísimo”.
Con “Macumba” y “La negra Tomasa”, los temas de las canciones volvieron a las mujeres como protagonistas. Pero fue el baile el elemento central de ese momento de la noche, que se potenció con “Canción del mariachi”, y “El embrujo”, uno de los éxitos actuales. Entre esos temas, se coló una sorpresa.
Es que Juan Ramón no quiere quedarse quieto en sus éxitos anteriores y sigue grabando discos, lo que pone en duda el carácter definitorio de la gira. “Las compañías editoras ya no son como antes, pero seguimos en el mercado”, dijo el hombre que supo dominar las ventas en buena parte de América Latina. En el show hizo un tema nuevo y de inmediato un colaborador fue mesa por mesa ofreciendo el disco, a 50 pesos.
 

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Una carrera llena de éxitos que sigue el camino de los recitales


Posiblemente Juan Ramón no se retire nunca. El show que dio el domingo en el Arenas de La Punta comenzó dos horas antes de que empezara a cumplir 74 años y se lo vio perfecto físicamente e inoxidable en la calidad de su voz. Sin embargo, la gira que lo trajo a San Luis fue anunciada como la despedida.
Como hizo hace cuatro meses en su última visita a la provincia, el cantante repasó su carrera en un show dividido en décadas, de las 60 hasta los 2000, con un inevitable detenimiento en los 80, acaso su momento más exitoso.
“Esta es una provincia diferente, hermosa. No es un mensaje político el que estoy dando, en un reconocimiento”, dijo Juan Ramón ante un público que estaba compuesto en su mayoría por puntanos, pero también por algunos bonaerenses, mendocinos y entrerrianos que estaban de visita en la provincia.
Todos disfrutaron del menú que el show ofrecía: entrada de panqueques calientes de jamón y queso con salsa blanca; un plato principal que alternaba matambre de cerdo a la pizza con batatas o pollo arrollado con verduras horneadas; y el postre, brownie con helado de crema americana.juan ramón
Con la intención de hacer justicia con las canciones que lo acompañaron en más de medio siglo de profesión, el cantante empezó con dos temas que marcaron sus inicios: “Oh Carol” y “Vuelve a mí”, rescatadas por Elvis y Paul Anka y con historias en común sobre mujeres que aman a otros.
A medida que se fue acercando a la actualidad, se evidenció cómo Juan Ramón fue abandonando la canción romántica por ritmos más movidos, para que la gente los baile. De hecho, eso hicieron varias parejas veteranas en el Arenas.
“Yo siempre fui un pésimo autor de canciones, por eso me dediqué a cantar las de otros. Y siempre me dediqué a los ritmos que estaban de moda”, dijo arriba del escenario, sin ninguna culpa, el intérprete.
Por eso no era raro verlo en la televisión ya sea en los programas más exitosos de los primeros 90 y en "Pasión de sábado", ya en los 2000, cuando vio un terreno fértil en el mundo de la bailanta.
No obstante esa licencia, durante el recital se permitió hacer “Llora el teléfono”, una hermosa canción italiana en la que interactuó con una grabación de un niño. Después sí vinieron una catarata de éxitos que incluyó “Jamás”, “Llorando se fue” en ritmo de lambada y “Cariñito”.
A esa altura, las parejas en la pista improvisada de baile se contaban por decenas, que pedían más temas para mover el esqueleto, algunos complacidos por el cantante, otros no tanto. "Hay algunos que tienen las letras muy largas y no me las acuerdo", reconoció.
A pocos metros del escenario, el empresario Diego Sosa recibió constantemente el agradecimiento del cantante. Y motivó los recuerdos iniciáticos del promotor. “Uno de los primeros shows que hice cuando era joven –dijo Sosa- fue con Juan Ramón, en Justo Daract. Estuvo llenísimo”.
Con “Macumba” y “La negra Tomasa”, los temas de las canciones volvieron a las mujeres como protagonistas. Pero fue el baile el elemento central de ese momento de la noche, que se potenció con “Canción del mariachi”, y “El embrujo”, uno de los éxitos actuales. Entre esos temas, se coló una sorpresa.
Es que Juan Ramón no quiere quedarse quieto en sus éxitos anteriores y sigue grabando discos, lo que pone en duda el carácter definitorio de la gira. “Las compañías editoras ya no son como antes, pero seguimos en el mercado”, dijo el hombre que supo dominar las ventas en buena parte de América Latina. En el show hizo un tema nuevo y de inmediato un colaborador fue mesa por mesa ofreciendo el disco, a 50 pesos.
 

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