A esta altura resulta imprescindible reforzar los controles vehiculares. Se deben respetar las posibilidades de cada uno, pero resulta imprescindible que se verifique el estado de algunas unidades que no están en condiciones de circular. Su presencia en la calle constituye un verdadero peligro para todos.
A esta altura resulta imprescindible reforzar los controles vehiculares. Se deben respetar las posibilidades de cada uno, pero resulta imprescindible que se verifique el estado de algunas unidades que no están en condiciones de circular. Su presencia en la calle constituye un verdadero peligro para todos. Es notorio que no poseen ni seguro, ni pagan patente. En muchos casos, ni exhiben patente. Cuando además carecen de las luces reglamentarias, el peligro aumenta en forma notoria. En calles, en avenidas, en rutas y hasta en autopistas se aprecian muchos casos como el descripto.
El lugar donde viajan los niños es otro tema a tener muy en cuenta para preservar su seguridad. Muchos padres manifiestan mucho cariño por sus hijos, resulta entonces inconcebible que los expongan al riesgo de viajar en asientos delanteros y en actitudes realmente peligrosas. La calle presenta muchos imprevistos, y una simple frenada puede generar un muy mal momento. No parece razonable dedicar la oportunidad del manejo a la atención de los más chicos. Ni hablar de quienes creen divertido pasearlos en moto, por supuesto sin casco y a muy alta velocidad. Francamente parece incomprensible semejante grado de exposición y de peligro. En las calles céntricas de San Luis se suelen ver al padre, la madre y el hijo sobre la misma motocicleta y todos desprovistos de casco. La policía también los ve, pero no ejecuta acción alguna.
El uso del cinturón de seguridad es otra asignatura pendiente. Muchos taxistas se lo colocan siempre, tal cual corresponde, otros sólo lo hacen al advertir el control policial. Lo hacen delante de sus pasajeros, sin tapujo alguno. A esta altura ya no cabe explicar la necesidad de su correcta utilización. Además es una norma más que conocida que debe ser respetada. Muchas desgracias se hubieran evitado. Por otro lado, todos los elementos de seguridad de cada vehículo se deben encontrar en perfectas condiciones y deben ser utilizados en cada circunstancia.
El uso del celular mientras se conduce es inadmisible. Distrae, desconcentra al conductor, lo lleva a pensar en su interlocutor, muchas veces genera nervios, confusión y otros estados emocionales muy inconvenientes para manejar. Realmente asombra ver personas mayores cometiendo tan burda y peligrosa infracción. La detención frente a cualquier semáforo permite ver a muchos enfrascados en sabrosos diálogos que no tienen la menor intención de interrumpir. Otra vez, todo está a la vista, sólo hay que aplicar la ley.
No se puede dejar de señalar que siempre es cuestión de educación, de conciencia, de respeto por los demás, de apego a las normas. Hay muchos ejemplos de ciudadanos muy desaprensivos y colocados muy al margen de lo que la ley permite. Nunca se debe perder de vista que, más allá, de lo que cada uno quiera hacer de su vida, se trata de una acción en la vía pública que compromete seriamente el futuro de los demás.
Hay muchas propuestas de solución, muchas ideas nuevas, que buscan ordenar la circulación. Pero es imprescindible que sean respetadas por todos y que sea severamente sancionado el incumplimiento.