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Cuenca del Morro: un informe analiza los excesos de agua

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Cuenca del Morro: un informe analiza los excesos de agua


Un grupo de investigadores del INTA San Luis realizó un detallado estudio que describe el desequilibrio hídrico que afecta a la Cuenca del Morro y evalúa los resultados que darían dos posibles estrategias para absorber los excedentes de agua. Toda esa información fue traducida en texto y gráficos y salió a la luz como una publicación que servirá como fuente de conocimientos que podrán aprovechar productores, técnicos y estudiosos de la problemática.


El escrito fue desarrollado por Claudio Sáenz, Nicolás Rusoci y Juan Cruz Colazo, tres técnicos de la Estación Experimental situada en Villa Mercedes que vienen siguiendo de cerca el problema y han estado involucrados en los diferentes ensayos, cursos y recorridas que se han realizado durante el año.


Después de unos cinco meses de trabajo, el documento fue titulado con el nombre de “Balance hídrico de diferentes escenarios en la cuenca El Morro”, lleva el sello editorial de INTA y ya está disponible para ser consultado de forma virtual en el sitio Web del instituto agropecuario (Ver "Disponible...").


Las primeras páginas abren con una descripción general de las características del clima, del suelo y las precipitaciones de la provincia. Y después se enfocan en detallar la ubicación de la cuenca, explicar el fenómeno que azota a la región y analizar el balance hídrico actual.


Con la ayuda de imágenes satelitales, lo primero que determinaron fue que del total de la cuenca, existe un 77% de la superficie que es agrícola y un 23% que está ocupado por montes naturales, zonas de bajos, arroyos y pasturas implantadas. “Tenemos datos que el 60% de la superficie agrícola se cultiva con soja y el 40% restante con maíz", detalló Sáenz.


Sobre esas dimensiones utilizaron una metodología que compara la cantidad de agua que llueve con la que consumen los cultivos plantados en esas tierras. De esa manera, pueden determinar cuánto es el excedente de agua que hay en los suelos. "En la situación actual tenemos 284 hm3 (hectómetros cúbicos) de excedente que tienen que salir por drenaje subterráneo o superficial”, informó.


Para graficar mejor el caudal que los cultivos no absorben y que, por lo tanto, se acumulan en el perfil del suelo, los técnicos recurrieron a la capacidad de almacenamiento del dique La Florida. El embalse es capaz de contener aproximadamente 90 hm3, por lo que el agua que sobra en la cuenca equivale a tres diques completos.


A raíz de ello, plantearon una proyección de cuánta agua más se podría consumir con dos estrategias de manejo diferentes. En un primer escenario posible, observaron cómo respondería la superficie si se completara un 5% de forestación (como ideó el Gobierno de la Provincia), más la utilización de cultivos de cobertura en toda el área ocupada con soja. En ese caso, los excedentes podrían reducirse a 135 hm3, es decir prácticamente a la mitad. Por lo que restaría un dique y medio como sobrante.


La otra propuesta que describen consiste es reducir a la mitad la cantidad de cultivos de cobertura, mantener el 5% forestal pero sumar un 20% de alfalfa. “Al ser una pastura perenne consumiría agua en verano e invierno y nos llevaría al consumo del total de los excedentes hídricos. Es decir que quedaríamos con un balance neutro y no tendríamos excesos de agua”, sostuvo el ingeniero.


Las dos alternativas están descriptas en el documento, pero incluyen dos salvedades para implementarlas. Una es que la forestación y las pasturas favorecerían la acumulación de sales en el perfil. Y la segunda es que para hacer un manejo a base de alfalfas, debería existir una política de Estado que promueva la comercialización del cultivo y que lo vuelva rentable para competir con la soja.


Pero para llegar a esos resultados, combinaron distintas metodologías y datos que arrojaron estudios realizados por ellos mismos y por otros colegas. “Además, tenemos una estación meteorológica que lleva un registro de lluvias diario y un promedio mensual. Con eso, logramos determinar un año meteorológico típico, que es una metodología muy nueva que se está utilizando desde el año 2013”, contó Rusoci.


De esta manera, la publicación se vuelve un aporte más que interesante para la toma de decisiones sobre el terreno no sólo para la provincia, sino que sirve de experiencia para otras provincias que están evidenciando procesos similares al puntano, como Córdoba, Buenos Aries, Santa Fe, La Pampa y Santiago del Estero.


“También nos posibilita seguir visualizando e incentivando la utilización de prácticas que ya veníamos recomendando, como los cultivos de cobertura y la implantación de pasturas perennes, que además de la regulación de los excedentes, tienen otros beneficios como el cuidado del suelo, el aumento de nutrientes y muchos más”, destacó Colazo.


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Cuenca del Morro: un informe analiza los excesos de agua

Los padres de la criatura. Juan Cruz Colazo, Claudio Sáenz y Nicolás Rusoci exhiben su estudio.

Un grupo de investigadores del INTA San Luis realizó un detallado estudio que describe el desequilibrio hídrico que afecta a la Cuenca del Morro y evalúa los resultados que darían dos posibles estrategias para absorber los excedentes de agua. Toda esa información fue traducida en texto y gráficos y salió a la luz como una publicación que servirá como fuente de conocimientos que podrán aprovechar productores, técnicos y estudiosos de la problemática.


El escrito fue desarrollado por Claudio Sáenz, Nicolás Rusoci y Juan Cruz Colazo, tres técnicos de la Estación Experimental situada en Villa Mercedes que vienen siguiendo de cerca el problema y han estado involucrados en los diferentes ensayos, cursos y recorridas que se han realizado durante el año.


Después de unos cinco meses de trabajo, el documento fue titulado con el nombre de “Balance hídrico de diferentes escenarios en la cuenca El Morro”, lleva el sello editorial de INTA y ya está disponible para ser consultado de forma virtual en el sitio Web del instituto agropecuario (Ver "Disponible...").


Las primeras páginas abren con una descripción general de las características del clima, del suelo y las precipitaciones de la provincia. Y después se enfocan en detallar la ubicación de la cuenca, explicar el fenómeno que azota a la región y analizar el balance hídrico actual.


Con la ayuda de imágenes satelitales, lo primero que determinaron fue que del total de la cuenca, existe un 77% de la superficie que es agrícola y un 23% que está ocupado por montes naturales, zonas de bajos, arroyos y pasturas implantadas. “Tenemos datos que el 60% de la superficie agrícola se cultiva con soja y el 40% restante con maíz", detalló Sáenz.


Sobre esas dimensiones utilizaron una metodología que compara la cantidad de agua que llueve con la que consumen los cultivos plantados en esas tierras. De esa manera, pueden determinar cuánto es el excedente de agua que hay en los suelos. "En la situación actual tenemos 284 hm3 (hectómetros cúbicos) de excedente que tienen que salir por drenaje subterráneo o superficial”, informó.


Para graficar mejor el caudal que los cultivos no absorben y que, por lo tanto, se acumulan en el perfil del suelo, los técnicos recurrieron a la capacidad de almacenamiento del dique La Florida. El embalse es capaz de contener aproximadamente 90 hm3, por lo que el agua que sobra en la cuenca equivale a tres diques completos.


A raíz de ello, plantearon una proyección de cuánta agua más se podría consumir con dos estrategias de manejo diferentes. En un primer escenario posible, observaron cómo respondería la superficie si se completara un 5% de forestación (como ideó el Gobierno de la Provincia), más la utilización de cultivos de cobertura en toda el área ocupada con soja. En ese caso, los excedentes podrían reducirse a 135 hm3, es decir prácticamente a la mitad. Por lo que restaría un dique y medio como sobrante.


La otra propuesta que describen consiste es reducir a la mitad la cantidad de cultivos de cobertura, mantener el 5% forestal pero sumar un 20% de alfalfa. “Al ser una pastura perenne consumiría agua en verano e invierno y nos llevaría al consumo del total de los excedentes hídricos. Es decir que quedaríamos con un balance neutro y no tendríamos excesos de agua”, sostuvo el ingeniero.


Las dos alternativas están descriptas en el documento, pero incluyen dos salvedades para implementarlas. Una es que la forestación y las pasturas favorecerían la acumulación de sales en el perfil. Y la segunda es que para hacer un manejo a base de alfalfas, debería existir una política de Estado que promueva la comercialización del cultivo y que lo vuelva rentable para competir con la soja.


Pero para llegar a esos resultados, combinaron distintas metodologías y datos que arrojaron estudios realizados por ellos mismos y por otros colegas. “Además, tenemos una estación meteorológica que lleva un registro de lluvias diario y un promedio mensual. Con eso, logramos determinar un año meteorológico típico, que es una metodología muy nueva que se está utilizando desde el año 2013”, contó Rusoci.


De esta manera, la publicación se vuelve un aporte más que interesante para la toma de decisiones sobre el terreno no sólo para la provincia, sino que sirve de experiencia para otras provincias que están evidenciando procesos similares al puntano, como Córdoba, Buenos Aries, Santa Fe, La Pampa y Santiago del Estero.


“También nos posibilita seguir visualizando e incentivando la utilización de prácticas que ya veníamos recomendando, como los cultivos de cobertura y la implantación de pasturas perennes, que además de la regulación de los excedentes, tienen otros beneficios como el cuidado del suelo, el aumento de nutrientes y muchos más”, destacó Colazo.


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