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En 2016 la participación del Estado en la renta bajó 30%

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En 2016 la participación del Estado en la renta bajó 30%


Cuando en diciembre de 2015, apenas asumido el gobierno de Mauricio Macri, se pusieron en marcha medidas que beneficiaron al campo como la quita de retenciones, la participación del Estado en la renta agrícola descendió inmediatamente casi 30 puntos porcentuales, de 94,1 a 66,3%. Luego osciló durante todo 2016 en esa cifra hasta terminar en el 63%.


Que el Estado participe del 63% de la renta agrícola significa que la sumatoria de los tributos -provinciales y nacionales, incluidos los derechos de exportación a la soja del 30%- representan 63 de cada 100 pesos que genera de renta (valga la redundancia) una hectárea promedio en la Argentina.


Así lo explicó esta semana la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, autora de la medición con el Indice FADA. El descenso se verifica al compararlo con el 65,4 % de setiembre y según David Miazzo, economista de la Fundación, "se combinan un aumento del precio del maíz, el incremento del tipo de cambio y una caída en el costo de los insumos. Los brotes verdes en la agricultura, en tanto, ya llegaron: fertilizantes y maquinaria".


La renta es lo que vale la producción menos los costos, en otras palabras, el resultado que se obtiene al restarle lo que insume la producción, comercialización y transporte al valor productivo a precios internacionales.


El 22 de diciembre de 2015 se exaltaba la baja de la participación del Estado en la renta agrícola de casi 30 puntos porcentuales, tras las medidas económicas destinadas a beneficiar al agro, como la eliminación de retenciones a cereales, girasol y los productos de economías regionales, con excepción del complejo sojero.


Se explicaba que la "eliminación-reducción de los derechos de exportación que pasaron del 35% al 30% para la soja, del 20% a 0% para el maíz y del 23% a 0% para el trigo y la consiguiente mejora de precios incrementaron la renta agrícola y redujeron la participación del Estado sobre la misma, que fue del 94,1% en setiembre a 66,3% en diciembre de 2015".


Pero 66,3% no se alejaba mucho del promedio de años anteriores, donde había mejores precios y un tipo de cambio real mayor.


En tanto, la explicación de la actual baja al 63 por ciento, sin moverse de esa franja se encuentra en un incremento del precio disponible del maíz en dólares del 7,6%, un aumento del tipo de cambio del 5% y un leve descenso en pesos del costo de los insumos fitosanitarios, en torno al 5 a 10%.


Por su parte, el economista Maximiliano Castillo consideró que en la economía hay pocas señales de una recuperación significativa, pero se mostró más optimista para 2017 y dijo que  "hay sectores específicos beneficiados por la actual política económica que tendrán un repunte, como sucede con mayor claridad con el agro o con la obra pública".


Otro Indice que se conoció al promediar la semana fue el InCAIR, de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) que mostró una lenta recuperación en la actividad del mercado inmobiliario rural. Las empresas integrantes de la Cámara que, venden y compran campos, tuvieron su máximo pico de actividad con 97,5 puntos, ahora la última medición marca 43.33 puntos y nada hace prever que 2017 traiga un salto cuantitativo.


Lo cierto es que la actividad inmobiliaria rural, respecto del mismo período del año pasado (noviembre), "creció un 64%, y marca un acumulado del 13.6% en los últimos seis meses". Javier Christensen, secretario de la Cámara y responsable del Índice indicó que "el negocio financiero de las Lebacs, con el dólar quieto, aún perjudica las inversiones inmobiliarias y productivas". Respecto del flujo de divisas proveniente del blanqueo de capitales, consideró que "aún no ha impactado totalmente en la actividad inmobiliaria rural".


Fuente: NA


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En 2016 la participación del Estado en la renta bajó 30%

Motor. La suba del precio del maíz benefició a los productores.

Cuando en diciembre de 2015, apenas asumido el gobierno de Mauricio Macri, se pusieron en marcha medidas que beneficiaron al campo como la quita de retenciones, la participación del Estado en la renta agrícola descendió inmediatamente casi 30 puntos porcentuales, de 94,1 a 66,3%. Luego osciló durante todo 2016 en esa cifra hasta terminar en el 63%.


Que el Estado participe del 63% de la renta agrícola significa que la sumatoria de los tributos -provinciales y nacionales, incluidos los derechos de exportación a la soja del 30%- representan 63 de cada 100 pesos que genera de renta (valga la redundancia) una hectárea promedio en la Argentina.


Así lo explicó esta semana la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, autora de la medición con el Indice FADA. El descenso se verifica al compararlo con el 65,4 % de setiembre y según David Miazzo, economista de la Fundación, "se combinan un aumento del precio del maíz, el incremento del tipo de cambio y una caída en el costo de los insumos. Los brotes verdes en la agricultura, en tanto, ya llegaron: fertilizantes y maquinaria".


La renta es lo que vale la producción menos los costos, en otras palabras, el resultado que se obtiene al restarle lo que insume la producción, comercialización y transporte al valor productivo a precios internacionales.


El 22 de diciembre de 2015 se exaltaba la baja de la participación del Estado en la renta agrícola de casi 30 puntos porcentuales, tras las medidas económicas destinadas a beneficiar al agro, como la eliminación de retenciones a cereales, girasol y los productos de economías regionales, con excepción del complejo sojero.


Se explicaba que la "eliminación-reducción de los derechos de exportación que pasaron del 35% al 30% para la soja, del 20% a 0% para el maíz y del 23% a 0% para el trigo y la consiguiente mejora de precios incrementaron la renta agrícola y redujeron la participación del Estado sobre la misma, que fue del 94,1% en setiembre a 66,3% en diciembre de 2015".


Pero 66,3% no se alejaba mucho del promedio de años anteriores, donde había mejores precios y un tipo de cambio real mayor.


En tanto, la explicación de la actual baja al 63 por ciento, sin moverse de esa franja se encuentra en un incremento del precio disponible del maíz en dólares del 7,6%, un aumento del tipo de cambio del 5% y un leve descenso en pesos del costo de los insumos fitosanitarios, en torno al 5 a 10%.


Por su parte, el economista Maximiliano Castillo consideró que en la economía hay pocas señales de una recuperación significativa, pero se mostró más optimista para 2017 y dijo que  "hay sectores específicos beneficiados por la actual política económica que tendrán un repunte, como sucede con mayor claridad con el agro o con la obra pública".


Otro Indice que se conoció al promediar la semana fue el InCAIR, de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) que mostró una lenta recuperación en la actividad del mercado inmobiliario rural. Las empresas integrantes de la Cámara que, venden y compran campos, tuvieron su máximo pico de actividad con 97,5 puntos, ahora la última medición marca 43.33 puntos y nada hace prever que 2017 traiga un salto cuantitativo.


Lo cierto es que la actividad inmobiliaria rural, respecto del mismo período del año pasado (noviembre), "creció un 64%, y marca un acumulado del 13.6% en los últimos seis meses". Javier Christensen, secretario de la Cámara y responsable del Índice indicó que "el negocio financiero de las Lebacs, con el dólar quieto, aún perjudica las inversiones inmobiliarias y productivas". Respecto del flujo de divisas proveniente del blanqueo de capitales, consideró que "aún no ha impactado totalmente en la actividad inmobiliaria rural".


Fuente: NA


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