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La ex ruta 7 será un cordón productivo

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La ex ruta 7 será un cordón productivo

Por Juan Luna


Con banderas de bienvenida, las mesas repartidas por el ancho del predio para el almuerzo y hasta una banda de música lista para hacer sonar sus instrumentos. Así esperaban en el campo del productor Daniel García el arribo del Senador nacional Adolfo Rodríguez Saá, quien llegaba para concretar su segunda visita en menos de una semana a esa quinta, alojada a 7,5 kilómetros del antiguo puente de madera de Villa Mercedes.

Casi 400 personas, entre vecinos y funcionarios, se juntaron en una quinta recostada sobre la ex ruta 7.


El ex gobernador llegó acompañado por otros legisladores y funcionarios del Ejecutivo provincial y municipal, y entre las manos traía una de las noticias más esperadas y celebradas por los vecinos y productores que habitan las chacras, quintas y estancias que se desparraman a lo largo de un tramo de la ex ruta 7, ese camino de tierra que conecta la rotonda de la ruta provincial 2B con el acceso a Liborio Luna por la autopista de las Serranías Puntanas.


El Gobierno invertirá 160 millones de pesos para pavimentar los 18 kilómetros de la senda de doble mano y, de esa manera, le dará un empujón grande a los productores de la zona. El asfalto se convertirá en el primer paso para reactivar ese margen de la ciudad y transformarlo en un polo productivo y turístico que se luzca por sus establecimientos agropecuarios, por sus atractivos naturales y por ser una vía de acceso más al flamante Parque La Pedrera.


Los legisladores y funcionarios se encontraron con los vecinos en la vivienda rural de García, donde seis días atrás habían organizado una reunión igual para escuchar las inquietudes y necesidades de la zona. Ese mediodía, tras una charla distendida y un almuerzo bien criollo, Rodríguez Saá se había comprometido a gestionar ante el Ejecutivo el pavimento de la senda.


Con las expectativas a flor de piel, el buen ánimo se podía adivinar en los rostros de las cerca de 400 personas que se habían congregado en la estancia. Es que además de contar la novedad del pavimento y de hacer efectivo el cumplimiento de su palabra, el senador se tomó el tiempo de escuchar las casi dos decenas de propuestas y proyectos que presentaron productores y terratenientes, con el objetivo de potenciar  la zona a través de emprendimientos que van desde establecimientos ganaderos y agrícolas, hasta puestos de artesanos, campings, reservas ecológicas, escuelas, restaurantes, bares y loteos, que buscan aprovechar la ribera del Río V°.


El inicio del progreso


“Con este camino, damos por iniciado el progreso de esta zona y les pido que pongamos todo nuestro esfuerzo", expresó Adolfo cuando por fin le tocó tomar el micrófono para conversar con los vecinos. Luego, el ministro de Obras Públicas, Felipe Tomasevich, hizo oficial el anuncio de que el Estado ejecutará el pavimento con una de las inversiones más altas en obras viales en todo el país.


Es que el camino es una vía de ingreso a muchos campos productivos que se esparcen por las dos banquinas, y sirve también como entrada a otros caminos vecinales que conducen a más establecimientos rurales. A lo largo del cordón hay desde pequeñas quintas hasta grandes estancias, con una producción bastante variada.


Las actividades principales son la ganadería, con campos de cría y corrales de feedlot, y la agricultura, a través de cultivos extensivos como el maíz y la soja. También se encuentran establos porcinos y avícolas, y gallineros para la producción de huevos. Y de a poco, gana fuerza la horticultura.


Pero desde que la ruta 7 se convirtió en la Autopista de las Serranías Puntanas, ese tramo quedó un poco abandonado y los productores sufrieron las consecuencias.


Los caminos son una pata fundamental para el crecimiento del sector agropecuario. Más allá de toda la tecnología, sanidad y prácticas sustentables que puedan incorporar en los campos, si los senderos por los que tiene que salir la producción no son óptimos, el trabajo se hace cuesta arriba. Una muestra clara de la influencia de los caminos la dio el propio Gobierno, que ayudó a potenciar el desarrollo productivo del sur de la provincia gracias al paso de la autopista Nº 55 por tierras que años atrás eran casi inhóspitas.


La revista El Campo dialogó con algunos de los productores que asistieron al encuentro para saber con qué dificultades se encuentran a la hora de transitar por el trayecto de tierra y los beneficios que empezarán a ver el año que viene, cuando las maquinarias dejen lista la nueva carpeta.


Santiago Mores es uno de los titulares del establecimiento "Los Tuti", que está emplazado a 100 metros de la Escuela Técnica N° 14 "Ministro del Superior  Tribunal de Justicia Doctor Luis A. Luco". El joven ingeniero agrónomo sostuvo que si bien la zona tiene una actividad variada, puede crecer aún más. “Se hacen muchas cosas pero nosotros creemos que todavía se puede seguir con la industrialización y fortalecer otras etapas de la cadena de producción, con la idea de darle valor agregado a lo que hacemos, sin descuidar el medio ambiente, que es algo en lo que ponemos mucha atención”, expresó.


La firma se dedica a la plantación de cultivos extensivos de maíz, y de soja en menor medida. Vende sus granos para abastecer a la dieta del ganado bovino y porcino de la zona. El hombre de 29 años opinó que la pavimentación será “muy importante para el transporte y la comercialización de los productos que se generan y también como una vía de acceso a los campos. Por ahora, la verdad que se hace medio intransitable cuando hay lluvias. La idea es reactivar la zona, producir, industrializar y generar más mano de obra en cada estancia”, manifestó con entusiasmo.


El caso de Andrea Tomatis es similar. La mujer representa la cuarta generación que trabaja en el tradicional establecimiento rural "El Mollar",  un campo al que se ingresa por el camino vecinal 11A, que se desprende de la ex ruta 7. “Ese terreno lo compró mi bisabuelo cuando vino de Italia. Mi papá vive en ese mismo casco desde que tenía un año de vida. Trabajaron mi bisabuelo, mi abuelo, mi papá y ahora mi marido y yo”, contó. Desde hace muchos años en la estancia sufren dificultades para movilizar su hacienda o contratar maquinaria, "ya sea por la formación de guadales en época de sequías o en la temporada de lluvia porque se hacen lagunas", lamentó.


Pero los problemas no se presentan sólo a la hora de sacar las jaulas de hacienda, sino también para que las picadoras, las fumigadoras o los camiones que llevan combustible puedan ingresar a los campos a trabajar.


"El Mollar" desarrolla el ciclo ganadero completo, desde la cría hasta el engorde en un pequeño feedlot. Cuentan con alrededor de 900 cabezas y venden su producción en una carnicería que tienen en la ciudad. En las 2.070 hectáreas que mide el campo, destinan algunos lotes para la producción de soja y maíz.


Sin embargo, Andrea cree que el asfalto “definitivamente nos ayudaría muchísimo a crecer y a revalorizar la vivienda rural. Hay mucha gente que no quiere ir a trabajar o no puede porque no cuenta con un vehículo que pueda pasar", sostuvo. Por ello, la mujer presentó un proyecto para también pavimentar el otro camino vecinal.


En esa misma senda se despliega el campo de Juan Almanza, un pequeño productor que ha dedicado toda su vida a la cría de hacienda en esas tierras que heredó de su padre y que ahora trabaja junto con su hijo Matías.


“Estamos muy satisfechos con lo que anunciaron porque esta ruta cuando llueve se vuelve intransitable y cuando no llueve igual es un serrucho terrible para pasar todos los días y te desarma la camioneta", expresó, y agregó "nos ayudaría mucho si también mejoran el camino vecinal que pasa frente a mi campo, pero ya con la ex ruta 7 tenemos la mitad del trayecto solucionado”.


Una vez que la obra esté licitada, la empresa que resulte adjudicada tendrá un plazo de 300 días para completar el trabajo. Entusiasmado, Rodríguez Saá invitó a los vecinos a forestar entre ambos, Gobierno y productores, las banquinas para hacerlo relucir de verde.


Porque además de los beneficios para el sector productivo, la ruta abrirá otras posibilidades económicas para la zona. Por eso, algunos productores y vecinos se animan a imaginar emprendimientos turísticos en sus terrenos.


Es que al volverse un ingreso más para los que llegan desde la capital puntana a través de Liborio Luna, es un paso obligado hacia La Pedrera, el megaparque que el Gobierno construyó como nuevo atractivo turístico de la ciudad y de toda la provincia.


Pablo Velázquez tiene una pequeña quinta a unos 10 kilómetros de la escuela agraria, donde desarrolló un invernáculo con especies nativas. Para el muchacho de 29 años, “la pavimentación es fundamental porque el camino está bastante deteriorado, los campos quedan a una distancia considerable y los vehículos sufren mucho. Como son terrenos chicos, hay muchos trabajos que la gente no quiere venir a hacer porque no les conviene arriesgarse. Pero con el asfalto cambia muchísimo porque son diez minutos de viaje nada más. Va a ser una mejora increíble”, expresó.


El joven armó una carpeta con el proyecto de realizar una reserva ecológica en sus tierras. “La idea es conservar el monte de caldén, preservarlo y defenderlo y hacer un poco de educación y turismo sobre los beneficios del caldenal, que es la flora autóctona de esta zona”, reveló.


Junto con su familia, trabajan ese terruño hace casi diez años alternando diferentes actividades productivas, como la cría de cerdos, el cultivo de huertas y hasta colmenas. “Venimos laburando siempre a pulmón y esto realmente es una gran ayuda”, valoró.


Una ruta para hacer escuela


Como primera parada del camino de caldenes y pastizales naturales que se extiende por 18 kilómetros, y a pocos metros de la rotonda donde supo estar el puente de madera, se levanta el edificio de la Escuela N° 14, la única en la ciudad con formación agrotécnica. Y si bien, el establecimiento está muy cercano al pavimento de la ruta 2B, el nuevo asfalto también será importante para los alumnos y maestros que recorren todos los días esas sendas.


"Para la comunidad educativa es un beneficio enorme, porque hay alumnos que vienen desde los campos o de Liborio Luna, y por ahí no pueden llegar porque se les complica salir. Es un avance muy importante para toda la región y eso nos incluye", expresó la directora Paola Barzola Belaúnde, que también asistió al encuentro junto a estudiantes y docentes.


Jorge Díaz, un alumno de sexto año que vive a 2,5 kilómetros del colegio, contó que "en días de lluvia se hacía mucho barro y como es en bajada corre el agua y nos cuesta mucho salir porque yo voy en moto a la escuela. Cuando hay tormenta, directamente no salimos de casa".


En su quinta cuentan con tres hectáreas en la que producen vacas y ovejas, para consumo familiar. "Con el asfalto va a estar mucho mejor y no voy a tener excusa para faltar a la escuela", admitió entre risas.


La escuela también será la sede de las nuevas huertas que plantarán integrantes de la colectividad boliviana de la ciudad y un grupo de productores mercedinos.


Así, la ex ruta 7 se convertirá un polo productivo que también servirá para el aprendizaje de los estudiantes, que tendrán un gran puñado establecimientos muy cerca de sus instalaciones. Por eso los vecinos, productores y docentes celebran el asfalto y se encaminan hacia el progreso.


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La ex ruta 7 será un cordón productivo

Entre caldenes. La comitiva, encabezada por Adolfo, recorrió el campo hasta la ribera del Río V°.

Con banderas de bienvenida, las mesas repartidas por el ancho del predio para el almuerzo y hasta una banda de música lista para hacer sonar sus instrumentos. Así esperaban en el campo del productor Daniel García el arribo del Senador nacional Adolfo Rodríguez Saá, quien llegaba para concretar su segunda visita en menos de una semana a esa quinta, alojada a 7,5 kilómetros del antiguo puente de madera de Villa Mercedes.

Casi 400 personas, entre vecinos y funcionarios, se juntaron en una quinta recostada sobre la ex ruta 7.


El ex gobernador llegó acompañado por otros legisladores y funcionarios del Ejecutivo provincial y municipal, y entre las manos traía una de las noticias más esperadas y celebradas por los vecinos y productores que habitan las chacras, quintas y estancias que se desparraman a lo largo de un tramo de la ex ruta 7, ese camino de tierra que conecta la rotonda de la ruta provincial 2B con el acceso a Liborio Luna por la autopista de las Serranías Puntanas.


El Gobierno invertirá 160 millones de pesos para pavimentar los 18 kilómetros de la senda de doble mano y, de esa manera, le dará un empujón grande a los productores de la zona. El asfalto se convertirá en el primer paso para reactivar ese margen de la ciudad y transformarlo en un polo productivo y turístico que se luzca por sus establecimientos agropecuarios, por sus atractivos naturales y por ser una vía de acceso más al flamante Parque La Pedrera.


Los legisladores y funcionarios se encontraron con los vecinos en la vivienda rural de García, donde seis días atrás habían organizado una reunión igual para escuchar las inquietudes y necesidades de la zona. Ese mediodía, tras una charla distendida y un almuerzo bien criollo, Rodríguez Saá se había comprometido a gestionar ante el Ejecutivo el pavimento de la senda.


Con las expectativas a flor de piel, el buen ánimo se podía adivinar en los rostros de las cerca de 400 personas que se habían congregado en la estancia. Es que además de contar la novedad del pavimento y de hacer efectivo el cumplimiento de su palabra, el senador se tomó el tiempo de escuchar las casi dos decenas de propuestas y proyectos que presentaron productores y terratenientes, con el objetivo de potenciar  la zona a través de emprendimientos que van desde establecimientos ganaderos y agrícolas, hasta puestos de artesanos, campings, reservas ecológicas, escuelas, restaurantes, bares y loteos, que buscan aprovechar la ribera del Río V°.


El inicio del progreso


“Con este camino, damos por iniciado el progreso de esta zona y les pido que pongamos todo nuestro esfuerzo", expresó Adolfo cuando por fin le tocó tomar el micrófono para conversar con los vecinos. Luego, el ministro de Obras Públicas, Felipe Tomasevich, hizo oficial el anuncio de que el Estado ejecutará el pavimento con una de las inversiones más altas en obras viales en todo el país.


Es que el camino es una vía de ingreso a muchos campos productivos que se esparcen por las dos banquinas, y sirve también como entrada a otros caminos vecinales que conducen a más establecimientos rurales. A lo largo del cordón hay desde pequeñas quintas hasta grandes estancias, con una producción bastante variada.


Las actividades principales son la ganadería, con campos de cría y corrales de feedlot, y la agricultura, a través de cultivos extensivos como el maíz y la soja. También se encuentran establos porcinos y avícolas, y gallineros para la producción de huevos. Y de a poco, gana fuerza la horticultura.


Pero desde que la ruta 7 se convirtió en la Autopista de las Serranías Puntanas, ese tramo quedó un poco abandonado y los productores sufrieron las consecuencias.


Los caminos son una pata fundamental para el crecimiento del sector agropecuario. Más allá de toda la tecnología, sanidad y prácticas sustentables que puedan incorporar en los campos, si los senderos por los que tiene que salir la producción no son óptimos, el trabajo se hace cuesta arriba. Una muestra clara de la influencia de los caminos la dio el propio Gobierno, que ayudó a potenciar el desarrollo productivo del sur de la provincia gracias al paso de la autopista Nº 55 por tierras que años atrás eran casi inhóspitas.


La revista El Campo dialogó con algunos de los productores que asistieron al encuentro para saber con qué dificultades se encuentran a la hora de transitar por el trayecto de tierra y los beneficios que empezarán a ver el año que viene, cuando las maquinarias dejen lista la nueva carpeta.


Santiago Mores es uno de los titulares del establecimiento "Los Tuti", que está emplazado a 100 metros de la Escuela Técnica N° 14 "Ministro del Superior  Tribunal de Justicia Doctor Luis A. Luco". El joven ingeniero agrónomo sostuvo que si bien la zona tiene una actividad variada, puede crecer aún más. “Se hacen muchas cosas pero nosotros creemos que todavía se puede seguir con la industrialización y fortalecer otras etapas de la cadena de producción, con la idea de darle valor agregado a lo que hacemos, sin descuidar el medio ambiente, que es algo en lo que ponemos mucha atención”, expresó.


La firma se dedica a la plantación de cultivos extensivos de maíz, y de soja en menor medida. Vende sus granos para abastecer a la dieta del ganado bovino y porcino de la zona. El hombre de 29 años opinó que la pavimentación será “muy importante para el transporte y la comercialización de los productos que se generan y también como una vía de acceso a los campos. Por ahora, la verdad que se hace medio intransitable cuando hay lluvias. La idea es reactivar la zona, producir, industrializar y generar más mano de obra en cada estancia”, manifestó con entusiasmo.


El caso de Andrea Tomatis es similar. La mujer representa la cuarta generación que trabaja en el tradicional establecimiento rural "El Mollar",  un campo al que se ingresa por el camino vecinal 11A, que se desprende de la ex ruta 7. “Ese terreno lo compró mi bisabuelo cuando vino de Italia. Mi papá vive en ese mismo casco desde que tenía un año de vida. Trabajaron mi bisabuelo, mi abuelo, mi papá y ahora mi marido y yo”, contó. Desde hace muchos años en la estancia sufren dificultades para movilizar su hacienda o contratar maquinaria, "ya sea por la formación de guadales en época de sequías o en la temporada de lluvia porque se hacen lagunas", lamentó.


Pero los problemas no se presentan sólo a la hora de sacar las jaulas de hacienda, sino también para que las picadoras, las fumigadoras o los camiones que llevan combustible puedan ingresar a los campos a trabajar.


"El Mollar" desarrolla el ciclo ganadero completo, desde la cría hasta el engorde en un pequeño feedlot. Cuentan con alrededor de 900 cabezas y venden su producción en una carnicería que tienen en la ciudad. En las 2.070 hectáreas que mide el campo, destinan algunos lotes para la producción de soja y maíz.


Sin embargo, Andrea cree que el asfalto “definitivamente nos ayudaría muchísimo a crecer y a revalorizar la vivienda rural. Hay mucha gente que no quiere ir a trabajar o no puede porque no cuenta con un vehículo que pueda pasar", sostuvo. Por ello, la mujer presentó un proyecto para también pavimentar el otro camino vecinal.


En esa misma senda se despliega el campo de Juan Almanza, un pequeño productor que ha dedicado toda su vida a la cría de hacienda en esas tierras que heredó de su padre y que ahora trabaja junto con su hijo Matías.


“Estamos muy satisfechos con lo que anunciaron porque esta ruta cuando llueve se vuelve intransitable y cuando no llueve igual es un serrucho terrible para pasar todos los días y te desarma la camioneta", expresó, y agregó "nos ayudaría mucho si también mejoran el camino vecinal que pasa frente a mi campo, pero ya con la ex ruta 7 tenemos la mitad del trayecto solucionado”.


Una vez que la obra esté licitada, la empresa que resulte adjudicada tendrá un plazo de 300 días para completar el trabajo. Entusiasmado, Rodríguez Saá invitó a los vecinos a forestar entre ambos, Gobierno y productores, las banquinas para hacerlo relucir de verde.


Porque además de los beneficios para el sector productivo, la ruta abrirá otras posibilidades económicas para la zona. Por eso, algunos productores y vecinos se animan a imaginar emprendimientos turísticos en sus terrenos.


Es que al volverse un ingreso más para los que llegan desde la capital puntana a través de Liborio Luna, es un paso obligado hacia La Pedrera, el megaparque que el Gobierno construyó como nuevo atractivo turístico de la ciudad y de toda la provincia.


Pablo Velázquez tiene una pequeña quinta a unos 10 kilómetros de la escuela agraria, donde desarrolló un invernáculo con especies nativas. Para el muchacho de 29 años, “la pavimentación es fundamental porque el camino está bastante deteriorado, los campos quedan a una distancia considerable y los vehículos sufren mucho. Como son terrenos chicos, hay muchos trabajos que la gente no quiere venir a hacer porque no les conviene arriesgarse. Pero con el asfalto cambia muchísimo porque son diez minutos de viaje nada más. Va a ser una mejora increíble”, expresó.


El joven armó una carpeta con el proyecto de realizar una reserva ecológica en sus tierras. “La idea es conservar el monte de caldén, preservarlo y defenderlo y hacer un poco de educación y turismo sobre los beneficios del caldenal, que es la flora autóctona de esta zona”, reveló.


Junto con su familia, trabajan ese terruño hace casi diez años alternando diferentes actividades productivas, como la cría de cerdos, el cultivo de huertas y hasta colmenas. “Venimos laburando siempre a pulmón y esto realmente es una gran ayuda”, valoró.


Una ruta para hacer escuela


Como primera parada del camino de caldenes y pastizales naturales que se extiende por 18 kilómetros, y a pocos metros de la rotonda donde supo estar el puente de madera, se levanta el edificio de la Escuela N° 14, la única en la ciudad con formación agrotécnica. Y si bien, el establecimiento está muy cercano al pavimento de la ruta 2B, el nuevo asfalto también será importante para los alumnos y maestros que recorren todos los días esas sendas.


"Para la comunidad educativa es un beneficio enorme, porque hay alumnos que vienen desde los campos o de Liborio Luna, y por ahí no pueden llegar porque se les complica salir. Es un avance muy importante para toda la región y eso nos incluye", expresó la directora Paola Barzola Belaúnde, que también asistió al encuentro junto a estudiantes y docentes.


Jorge Díaz, un alumno de sexto año que vive a 2,5 kilómetros del colegio, contó que "en días de lluvia se hacía mucho barro y como es en bajada corre el agua y nos cuesta mucho salir porque yo voy en moto a la escuela. Cuando hay tormenta, directamente no salimos de casa".


En su quinta cuentan con tres hectáreas en la que producen vacas y ovejas, para consumo familiar. "Con el asfalto va a estar mucho mejor y no voy a tener excusa para faltar a la escuela", admitió entre risas.


La escuela también será la sede de las nuevas huertas que plantarán integrantes de la colectividad boliviana de la ciudad y un grupo de productores mercedinos.


Así, la ex ruta 7 se convertirá un polo productivo que también servirá para el aprendizaje de los estudiantes, que tendrán un gran puñado establecimientos muy cerca de sus instalaciones. Por eso los vecinos, productores y docentes celebran el asfalto y se encaminan hacia el progreso.


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