Roberto Vallejos, un puntano con proyección nacional | Espectáculos | El Diario de la República El Diario de la República
Espectáculos - | 26-08-2013 | 08:34 | 0

Roberto Vallejos, un puntano con proyección nacional

El actor se instaló en Buenos Aires ni bien terminó la secundaria. Dice que es un agradecido de su profesión.

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Como para cualquiera a los quince años, salir de clases es una opción imposible de rechazar. Roberto, envidioso de sus compañeros que integraban el coro, quería “zafar de los profes” y se anotó en un taller de teatro sin saber que ahí cambiaría su vida.
Porque vivía cerca, Roberto hizo el jardín de infantes y la primaria en la escuela San Martín; en primer año pasó al ex Colegio Nacional y después se cambió a la Normal Mixta. La escuela le ofreció la opción de teatro y animó a los chicos a que se inscribieran en una propuesta que dirigía Alejo Sosa. “La primera obra que hicimos fue una creación colectiva sobre orientación vocacional. Como resultó tan buena nos invitaron de otras escuelas como Don Bosco, la Bazán y el Santo Tomás”, recuerda Roberto Vallejos.
Esos primeros pasos crecieron, como su formación y ahora lo encuentran en Tucumán, donde filma “Gato negro”. Lejos de San Luis, pero cerca en sentimientos, se siente tan feliz y entusiasmado como en aquel taller de la escuela. “Se prendieron muchos ese año a hacer la actividad, hasta participamos de giras por el interior. Se generó una movida muy linda”, dice.
De aquella época recuerda a Hugo Tobares, quien lo acompañó en la decisión de sumarse al elenco, pero también a Gabriel Arias, Marisa Griotti y Matías García Elorrio: “Nos divertíamos mucho, pero después nos gustaba tanto que lo hacíamos con responsabilidad y fui tomándomelo más en serio. Después me sumé al TEA y participé del Encuentro Nacional de Teatro”. A esa altura, la escena lo había atrapado y sin quererlo marcaba su destino.
Después de merecida fiesta y viaje de egresados, viajó a Buenos Aires con el objetivo claro: aprender actuación. “Ese año que egresamos vinimos al Festival de Teatro con el TEA, en una obra junto a María Laura Calí y terminé de entusiasmarme. Al año siguiente me fui a Capital. Empecé con Agustín Alezzo con quien estuve seis años. Primero estudié y después me dirigió en varias obras”.
Personalmente considera que su despegue comercial fue con el personaje de Julián en “Soy gitano”, el unitario de tevé donde era la contrafigura de Osvaldo Laport. “Fui por tres capítulos y quedé en la pareja protagónica”, recuerda satisfecho. Pero también evoca que antes había hecho de Michi, en la película "El Faro".
Después fueron "Padre Coraje", "Hombres de honor" y "Mujeres asesinas", entre otras televisivas y ya no se detuvo. Ese beneficio de trabajo permanente lo mantuvo ocupado y el hecho de que habitualmente lo llamen para hacer de malo, no fue una preocupación. “En la tele me han convocado siempre para esos personajes, he tenido la suerte de terminar una obra y empezar una película o un programa. Siempre hay algo atractivo o una particularidad de un malo creíble, jugar con esa faceta me permitió que nunca se me repitiera el papel, fue un desafío”.
Reconoce que no tiene una preferencia entre cine, televisión o teatro: “Siento que lo que me gusta es una mezcla de los tres, porque creo que a cada disciplina le debo mucho. Mi primera cosa importante fue en el cine, pero en el teatro todo actor se siente a pleno. Agradezco poder hacer los tres, porque hago lo que me gusta”.
Ese papel de malo que lo ha caracterizado tiene revancha ahora con Claudio, el personaje de su nueva película. “Es la historia de dos tucumanos, muy humildes. Uno de ellos se va a Buenos Aires, donde desarrolla una vida convulsionada. El otro, que soy yo, se queda formando una familia, feliz con su trabajo y con la tranquilidad del interior”.
La calma, que transmite en la charla, es la que lo mantiene cerca de San Luis. “Al menos dos o tres viajes al año hago, a ver a mis hermanas Mirta y Graciela, mis sobrinos y obviamente los amigos de la infancia y el colegio”. Esos anclajes a su tierra lo atrapan y le hacen pensar en su futuro: “Me veo muy parecido a como estoy ahora. Es un momento muy lindo de mi vida, estoy muy agradecido con lo que me está pasando, de cómo disfruto de mi profesión”.
Su trabajo lo ha llevado por todo el país: “He tenido la suerte de visitar todas las provincias, pero las sierras de San Luis son únicas”, dice con un dejo de nostalgia, pero con el sentido de pertenencia intacto.
 


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