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Viajero constante: Esteban Chaves recorre el país en combi

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Viajero constante: Esteban Chaves recorre el país en combi


Después de años laborales en una fábrica, el mercedino Esteban Chaves decidió dejar su trabajo y apelar a sus conocimientos artísticos para salir a la ruta, conocer amigos y los lugares hasta donde un vehículo pueda llevarlo. El sustento son sus clases y postales con fotos de paisajes puntanos.


Chaves se animó a lo que muchos no pueden: “Dejar la vida cómoda y hacer lo que me gusta”, dijo el ex operario que decidió recorrer caminos con la “Cumbita viajera”, una Volkswagen Combi modelo 87, original. “Hay otras parecidas que tomaron el nombre pero ésta la buena”, recalcó el conductor, que con 44 años hace poco que rueda. Antes tuvo un Chevrolet 400 sólo para viajes familiares “y hace 4 años me largué con la combi”.


“Por charlas con otros viajeros, me dijeron que muta el plan una vez que salís”, comentó Esteban sobre el sustento del viaje. Cada vez que llega a una locación realiza trabajos de ebanistería, dicta cursos de fotografía y toca un hand drum de percusión: “De eso trabajo y lo utilizo para conseguir dinero”, dijo.


Otra opción es “pedir una colaboración” por postales impresas en “Tres D Full Design” de fotos con la Cumbita en fantásticos paisajes que él sacó en Potrero de los Funes, Villa Mercedes y El Durazno, entre otras. “En cada viaje hago más fotos, quiero que cuando viaje solo entregue postales sanluiseñas”, dijo.


Las imágenes también están en la fan page oficial en Facebook como “Cumbita Viajera”, que actualiza la información y sube fotos al álbum.


Las primeras postales fueron fotos de distintas combis y dibujos de amigos diseñadores pero Chaves decidió encarar el proyecto por su cuenta, y aprovechó sus conocimientos fotográficos para mostrar al vehículo con bellas localidades puntanas.


Además, detrás llevan frases positivas que alientan a cumplir sueños. Al principio las escribía en español pero por sugerencia de un amigo también agregó la traducción al inglés “y tenía razón porque los turistas me compraron cuando entendieron el mensaje”.


Otros detalles artísticos en la blanca máquina son varias calcomanías: la del símbolo de la paz hippie, otra de la VW oficial y al costado un ploteado para darle “una onda que me identifique” aclaró Chaves. El plot tiene olas (“el agua me emociona”), el sol y la luna (“son símbolos universales”).


A la vez un chiste interno, porque tiene “combis dentro de la combi”, por los vehículos de juguete a la vista y otros amuletos. “Me gusta el significado de los símbolos”, dijo Chaves sobre las mandalas, atrapasueños, un crucifijo y una calco de su perro Lonko, la lechuza de la suerte, el cristal de roca y una ristra de banderines tibetanos por los que debe circular el viento para protección. “Son cosas que fui juntando en los viajes, la gente me regala algo y lo dejo acá pero todo tiene un porqué”.


Con el tiempo, Esteban abandonó los planos ruteros y se modernizó con el GPS y un stereo con USB para “escuchar de todo”. La banda de sonido para el camino tiene desde tango a folclore con Calle 13 y Bomba Stereo como favoritos, “los que viajan van a tener que escuchar eso”, rió el comandante del viaje.


“Está bueno encontrar gente que quiera prenderse”, dijo mientras miraba al mercedino Gabriel y la puntana Pato, colegas en esta aventura, rumbo a encontrarse con otros combinautas en Mendoza y seguir a Chile. En la primera escala chequearon detalles y demás provisiones, como galletas y el termo matero. “No pueden faltar mates en el viaje”, dijo.


A veces viajó solo, esta vez lo hará acompañado por amigos y en otras por sus tres hijas, que a veces renegaron antes de salir pero “al llegar disfrutaron del viaje y la naturaleza” recordó Chaves. “Hay mucha gente que me decía ‘qué bueno, cómo me gustaría ir’ pero al final no venían”, recordó el capitán del volante sin copilotos. A veces para realizar “esta aventura genial” como la definió, “a todos les gusta pero hay que animarse”, enfatizó, y aclaró que la principal excusa es la falta del dinero, pero se consigue en cada escala, apelando a los conocimientos y la buena onda.


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Viajero constante: Esteban Chaves recorre el país en combi

Allá vamos. Chaves rumbo a Chile. Esta vez fue acompañado. Foto: Ángel Altavilla.

Después de años laborales en una fábrica, el mercedino Esteban Chaves decidió dejar su trabajo y apelar a sus conocimientos artísticos para salir a la ruta, conocer amigos y los lugares hasta donde un vehículo pueda llevarlo. El sustento son sus clases y postales con fotos de paisajes puntanos.


Chaves se animó a lo que muchos no pueden: “Dejar la vida cómoda y hacer lo que me gusta”, dijo el ex operario que decidió recorrer caminos con la “Cumbita viajera”, una Volkswagen Combi modelo 87, original. “Hay otras parecidas que tomaron el nombre pero ésta la buena”, recalcó el conductor, que con 44 años hace poco que rueda. Antes tuvo un Chevrolet 400 sólo para viajes familiares “y hace 4 años me largué con la combi”.


“Por charlas con otros viajeros, me dijeron que muta el plan una vez que salís”, comentó Esteban sobre el sustento del viaje. Cada vez que llega a una locación realiza trabajos de ebanistería, dicta cursos de fotografía y toca un hand drum de percusión: “De eso trabajo y lo utilizo para conseguir dinero”, dijo.


Otra opción es “pedir una colaboración” por postales impresas en “Tres D Full Design” de fotos con la Cumbita en fantásticos paisajes que él sacó en Potrero de los Funes, Villa Mercedes y El Durazno, entre otras. “En cada viaje hago más fotos, quiero que cuando viaje solo entregue postales sanluiseñas”, dijo.


Las imágenes también están en la fan page oficial en Facebook como “Cumbita Viajera”, que actualiza la información y sube fotos al álbum.


Las primeras postales fueron fotos de distintas combis y dibujos de amigos diseñadores pero Chaves decidió encarar el proyecto por su cuenta, y aprovechó sus conocimientos fotográficos para mostrar al vehículo con bellas localidades puntanas.


Además, detrás llevan frases positivas que alientan a cumplir sueños. Al principio las escribía en español pero por sugerencia de un amigo también agregó la traducción al inglés “y tenía razón porque los turistas me compraron cuando entendieron el mensaje”.


Otros detalles artísticos en la blanca máquina son varias calcomanías: la del símbolo de la paz hippie, otra de la VW oficial y al costado un ploteado para darle “una onda que me identifique” aclaró Chaves. El plot tiene olas (“el agua me emociona”), el sol y la luna (“son símbolos universales”).


A la vez un chiste interno, porque tiene “combis dentro de la combi”, por los vehículos de juguete a la vista y otros amuletos. “Me gusta el significado de los símbolos”, dijo Chaves sobre las mandalas, atrapasueños, un crucifijo y una calco de su perro Lonko, la lechuza de la suerte, el cristal de roca y una ristra de banderines tibetanos por los que debe circular el viento para protección. “Son cosas que fui juntando en los viajes, la gente me regala algo y lo dejo acá pero todo tiene un porqué”.


Con el tiempo, Esteban abandonó los planos ruteros y se modernizó con el GPS y un stereo con USB para “escuchar de todo”. La banda de sonido para el camino tiene desde tango a folclore con Calle 13 y Bomba Stereo como favoritos, “los que viajan van a tener que escuchar eso”, rió el comandante del viaje.


“Está bueno encontrar gente que quiera prenderse”, dijo mientras miraba al mercedino Gabriel y la puntana Pato, colegas en esta aventura, rumbo a encontrarse con otros combinautas en Mendoza y seguir a Chile. En la primera escala chequearon detalles y demás provisiones, como galletas y el termo matero. “No pueden faltar mates en el viaje”, dijo.


A veces viajó solo, esta vez lo hará acompañado por amigos y en otras por sus tres hijas, que a veces renegaron antes de salir pero “al llegar disfrutaron del viaje y la naturaleza” recordó Chaves. “Hay mucha gente que me decía ‘qué bueno, cómo me gustaría ir’ pero al final no venían”, recordó el capitán del volante sin copilotos. A veces para realizar “esta aventura genial” como la definió, “a todos les gusta pero hay que animarse”, enfatizó, y aclaró que la principal excusa es la falta del dinero, pero se consigue en cada escala, apelando a los conocimientos y la buena onda.


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