Febrero vino turbulento.
Es un febrero agitado en la Justicia: el Superior Tribunal recomendó a las cámaras penales —en alusión directa a la Cámara del Crimen 1— que extiendan su horario hasta la tarde
para avanzar en los juicios orales. Al parecer, el tribunal que integran Domingo Flores, José Luis Flores y Silvia Aispeolea, trabaja con rigurosidad en horario matutino.
Esos mismos jueces recibieron otra mala noticia: les revocaron una orden de detención librada contra un joven sospechoso de un delito que habría cometido cuando era menor.
El chico, que empezó a ser juzgado antes de Navidad, fue alojado en la Comisaría Tercera, pero su defensor Hugo Scarso presentó un hábeas corpus y logró su liberación.
Más ruido emergió cuando la jueza Mirta Esley ordenó la devolución de 9 motos que estaban en el Poder Judicial desde 2007.
Pero una ya no estaba. La presidenta del Superior Tribunal Lilia Novillo ordenó enseguida la apertura de un sumario.