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Vecinos del Maximiliano Toro se quejan del colapso de las cloacas

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Vecinos del Maximiliano Toro se quejan del colapso de las cloacas

 

36 familias, en dos cuadras de la calle Olegario Andrade, se ven afectadas por los baches y el agua estancada.


Los vecinos de la zona sur reclaman por el continuo colapso de las cloacas y vuelven a pedir la asistencia municipal por  el  arreglo de los baches que quedaron luego de un cambio de cañerías el mes pasado.


“Dado el hecho de que acá termina el ramal de las cañerías, cuando llueve se desborda el agua servida casi al frente de mi casa, hasta vuelve y brota por el baño. El día que cayeron 86 milímetros al menos en cuatro domicilios tuvimos ese problema”, dijo Marcos Alcaraz, de la manzana “Ñ” del barrio Maximiliano Toro.


El derrame de la red cloacal es una de las fallas que más incomoda a los habitantes de la calle Olegario Andrade, sobre todo para quienes viven cerca o en una esquina, como es el caso de Alcaraz. “Hemos llegado a tener inundaciones de casi un metro que llegaron hasta adentro”, afirmó.


Según contaron los vecinos, los inconvenientes comenzaron casi con el barrio, hace unos dieciocho años, porque el desnivel de los terrenos y la falta de desagües son lo que provocan que haya pequeñas lagunas junto a las salidas vehiculares y los cordones. Margarita Robledo señaló que  desde que ella vive allí, hace al menos doce años, la situación era la misma y que la contaminación, los mosquitos y el olor “son insoportables”.


Además, en la zona quedaron los baches del cambio de conexiones a la red de agua que realizaron cooperativas municipales a fines del mes pasado. Otra vecina, Estela Ibarra, explicó que como sólo fueron cubiertos con tierra, las recientes lluvias removieron el relleno y quedaron los pozos. “Está bien que hayan venido a hacer un trabajo así, pero tampoco pueden quedar bordos que dejaron hace más de dos semanas”, manifestó Ibarra en referencia a la pila de escombros de más de medio metro que estaba en uno de los lados de la calle.


Mientras, los conductores transitan en zigzag para esquivar las posibles “trampas”, como las denominó Alcaraz y contó: “Se han caído motos, autos, ha tropezado gente. Quedó todo así a la deriva y tampoco hay señalización alguna para evitar accidentes”.


Los vecinos declararon que hicieron reiterados reclamos por todos los medios. La esposa de Alcaraz, Aurelia, indicó: “Mandamos notas, hemos ido personalmente, llamamos por teléfono tantas veces que ahora directamente levantan el tubo y cuelgan. Queremos una respuesta definitiva, no que vengan y nivelen con la máquina. A veces ni siquiera podemos sacar el auto”. Además, la vivienda del matrimonio linda con la entrada a un terreno baldío, donde finaliza la calle Laborda, que sirve de basural y escondite para los delincuentes por su conexión con otros barrios. "Una noche vino la policía y vimos cómo encontraron en un árbol cosas que eran robadas", recordó Aurelia y dijo que son varias las familias que ya se mudaron, porque no soportaban vivir en esas condiciones.


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Vecinos del Maximiliano Toro se quejan del colapso de las cloacas

 

36 familias, en dos cuadras de la calle Olegario Andrade, se ven afectadas por los baches y el agua estancada.


Los vecinos de la zona sur reclaman por el continuo colapso de las cloacas y vuelven a pedir la asistencia municipal por  el  arreglo de los baches que quedaron luego de un cambio de cañerías el mes pasado.


“Dado el hecho de que acá termina el ramal de las cañerías, cuando llueve se desborda el agua servida casi al frente de mi casa, hasta vuelve y brota por el baño. El día que cayeron 86 milímetros al menos en cuatro domicilios tuvimos ese problema”, dijo Marcos Alcaraz, de la manzana “Ñ” del barrio Maximiliano Toro.


El derrame de la red cloacal es una de las fallas que más incomoda a los habitantes de la calle Olegario Andrade, sobre todo para quienes viven cerca o en una esquina, como es el caso de Alcaraz. “Hemos llegado a tener inundaciones de casi un metro que llegaron hasta adentro”, afirmó.


Según contaron los vecinos, los inconvenientes comenzaron casi con el barrio, hace unos dieciocho años, porque el desnivel de los terrenos y la falta de desagües son lo que provocan que haya pequeñas lagunas junto a las salidas vehiculares y los cordones. Margarita Robledo señaló que  desde que ella vive allí, hace al menos doce años, la situación era la misma y que la contaminación, los mosquitos y el olor “son insoportables”.


Además, en la zona quedaron los baches del cambio de conexiones a la red de agua que realizaron cooperativas municipales a fines del mes pasado. Otra vecina, Estela Ibarra, explicó que como sólo fueron cubiertos con tierra, las recientes lluvias removieron el relleno y quedaron los pozos. “Está bien que hayan venido a hacer un trabajo así, pero tampoco pueden quedar bordos que dejaron hace más de dos semanas”, manifestó Ibarra en referencia a la pila de escombros de más de medio metro que estaba en uno de los lados de la calle.


Mientras, los conductores transitan en zigzag para esquivar las posibles “trampas”, como las denominó Alcaraz y contó: “Se han caído motos, autos, ha tropezado gente. Quedó todo así a la deriva y tampoco hay señalización alguna para evitar accidentes”.


Los vecinos declararon que hicieron reiterados reclamos por todos los medios. La esposa de Alcaraz, Aurelia, indicó: “Mandamos notas, hemos ido personalmente, llamamos por teléfono tantas veces que ahora directamente levantan el tubo y cuelgan. Queremos una respuesta definitiva, no que vengan y nivelen con la máquina. A veces ni siquiera podemos sacar el auto”. Además, la vivienda del matrimonio linda con la entrada a un terreno baldío, donde finaliza la calle Laborda, que sirve de basural y escondite para los delincuentes por su conexión con otros barrios. "Una noche vino la policía y vimos cómo encontraron en un árbol cosas que eran robadas", recordó Aurelia y dijo que son varias las familias que ya se mudaron, porque no soportaban vivir en esas condiciones.


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