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Ironman de Sudáfrica: Di Nápoli, el puntano de acero

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Ironman de Sudáfrica: Di Nápoli, el puntano de acero


Viajó con las valijas cargadas de ilusiones, había entrenado durante seis meses y se sentía fuerte. Tenía confianza, salió a darlo todo y cumplió su mejor actuación en la carrera soñada. Se llama Fernando Di Nápoli y terminó 139º en el 10º Ironman de Sudáfrica, uno de los triatlones más exigentes del planeta, que convocó a 2.500 atletas de todo el mundo. El puntano culminó 19º en su categoría, en la que se inscribieron 500 deportistas.

Cuando Fernando volvió a San Luis fue a su casa de La Punta. Allí, apenas llegó, sintió un golpe bajo. Ladrones habían violentado una de sus ventanas y le robaron todo lo que tenía.


No sólo los números avalan la gran actuación del corredor local, también fue reconocido por la gente de San Luis que, a través de las redes sociales, le brindó su cariño y lo abrazó tras dejarlo todo en tierras africanas.
Fueron 3.800 metros de natación en aguas del Océano Índico, saliendo desde las playas de Port Elizabeth, luego 180 kilómetros de ciclismo para terminar con 42 kilómetros de trote.
"Estoy muy contento, realmente muy feliz. Me salió un carrerón, no pensé que iba a terminar tan adelante. Uno siempre espera cumplir de la mejor manera, pero  tuve buenas sensaciones desde que largamos, me sentí con fuerzas y terminé bien", contó en diálogo con El Diario de la República.
"De un total de dos mil quinientos atletas quedé en el puesto ciento treinta y nueve. Y en mi categoría éramos quinientos y llegué decimonoveno. Es un gran resultado que además me pone activo para buscar una clasificación para el Mundial. Sería cumplir un sueño, pero sé que hay que ir paso a paso. Igual fue mejor de lo esperado", explicó Di Nápoli, quien terminó 4º entre los argentinos que compitieron en Port Elizabeth.
"Fue una carrera dura, pero no tuve contratiempos. En la previa, el clima no era problema. Nos complicó un poco el cambio de horario. No pudimos adaptarnos bien al tema del sueño. Sólo dormíamos seis horas, pero las ganas de competir eran más grandes", contó.
"Lo más difícil para mí fue la etapa de la natación que, aunque ya lo sabíamos, fue distinto a todo lo ensayado. Era en el mar y ese día estaba muy picado, lo que complicó más las cosas. Me costó esa etapa, pero cuando salí del agua sabía que podía recuperar y así fue", contó.
"Cuando subí a la bici me sentí bárbaro, fue impresionante porque hice un ciclismo progresivo. Al kilómetro treinta siempre te viene un bajón físico, comenzás a sentir una merma tras la natación y las primeras pedaleadas. Pero no lo sentí, comencé a pasar rivales y eso me dio la primera pauta de que iba realmente bien", añadió. 
"Son cosas que en una carrera te motivan más. El viento se hacía sentir, pero el clima era similar al que tenemos en San Luis y el recorrido también. Eso me favoreció porque el resto pareció sentirlo. Comencé a acelerar y bajé de la bici entero a pesar del ritmo que le había impuesto", relató.


Final feliz
Cuando llegó el momento del trote, para muchos arranca lo más difícil. Pero Fernando Di Nápoli no miró atrás, salió decidido a dejar el resto y Sudáfrica se lo reconoció. "Fue una sorpresa. Terminé una maratón muy fuerte, yendo para adelante. Con mi entrenador habíamos planificado un gran trabajo, siempre confié en que me iría bien, pero me sorprendí. Salí en el trote para gastar lo que me quedaba, pero me sentí entero y cuando llegué me puse muy contento. Crucé la meta con un alemán, son cosas que uno no se olvida nunca más", reveló.
Las metas siempre están en el horizonte de los atletas que nunca se rinden. Y Di Nápoli sueña en grande. "Terminar bien el Ironman de Sudáfrica me señaló que este es el camino. Sueño con ir a un Mundial, pero no sólo se trata de clasificar. También se necesita plata y salir a correr afuera ahora sale muy caro para los argentinos. Soy un corredor amateur y no sólo tendré que profesionalizarme más, también habrá que buscar sponsors y no es sencillo", dijo el atleta de 44 años.
"Ahora voy a descansar unos días. Estoy haciendo un poquito de natación, después veremos que carrera se puede hacer cerca de San Luis. Se viene el invierno y eso endurece todo", dijo entre risas.
"Quiero agradecer a mi nutricionista, Silvia Vega, a mi médico Sergio Porporatto, a mi entrenador Hugo Pellegrino y a mi masajista Tony Alcaraz. Me dieron una gran mano, sin su ayuda hubiese sido muy difícil", valoró.
"Terminar adelante en una carrera de este tipo es algo impresionante. Me puso muy contento, pero lo que realmente me hizo feliz fue el cariño de la gente de San Luis. Leí muchísimos mensajes de aliento en las redes sociales, felicitaciones. Nunca imaginé que hasta iban a seguir el triatlón en vivo por internet. Uno a veces ve que la gente trata con cariño a los ciclistas nuestros y ahora que me lo brinden a mí es impagable. Eso fue mi mejor premio", cerró. 


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Ironman de Sudáfrica: Di Nápoli, el puntano de acero


Viajó con las valijas cargadas de ilusiones, había entrenado durante seis meses y se sentía fuerte. Tenía confianza, salió a darlo todo y cumplió su mejor actuación en la carrera soñada. Se llama Fernando Di Nápoli y terminó 139º en el 10º Ironman de Sudáfrica, uno de los triatlones más exigentes del planeta, que convocó a 2.500 atletas de todo el mundo. El puntano culminó 19º en su categoría, en la que se inscribieron 500 deportistas.

Cuando Fernando volvió a San Luis fue a su casa de La Punta. Allí, apenas llegó, sintió un golpe bajo. Ladrones habían violentado una de sus ventanas y le robaron todo lo que tenía.


No sólo los números avalan la gran actuación del corredor local, también fue reconocido por la gente de San Luis que, a través de las redes sociales, le brindó su cariño y lo abrazó tras dejarlo todo en tierras africanas.
Fueron 3.800 metros de natación en aguas del Océano Índico, saliendo desde las playas de Port Elizabeth, luego 180 kilómetros de ciclismo para terminar con 42 kilómetros de trote.
"Estoy muy contento, realmente muy feliz. Me salió un carrerón, no pensé que iba a terminar tan adelante. Uno siempre espera cumplir de la mejor manera, pero  tuve buenas sensaciones desde que largamos, me sentí con fuerzas y terminé bien", contó en diálogo con El Diario de la República.
"De un total de dos mil quinientos atletas quedé en el puesto ciento treinta y nueve. Y en mi categoría éramos quinientos y llegué decimonoveno. Es un gran resultado que además me pone activo para buscar una clasificación para el Mundial. Sería cumplir un sueño, pero sé que hay que ir paso a paso. Igual fue mejor de lo esperado", explicó Di Nápoli, quien terminó 4º entre los argentinos que compitieron en Port Elizabeth.
"Fue una carrera dura, pero no tuve contratiempos. En la previa, el clima no era problema. Nos complicó un poco el cambio de horario. No pudimos adaptarnos bien al tema del sueño. Sólo dormíamos seis horas, pero las ganas de competir eran más grandes", contó.
"Lo más difícil para mí fue la etapa de la natación que, aunque ya lo sabíamos, fue distinto a todo lo ensayado. Era en el mar y ese día estaba muy picado, lo que complicó más las cosas. Me costó esa etapa, pero cuando salí del agua sabía que podía recuperar y así fue", contó.
"Cuando subí a la bici me sentí bárbaro, fue impresionante porque hice un ciclismo progresivo. Al kilómetro treinta siempre te viene un bajón físico, comenzás a sentir una merma tras la natación y las primeras pedaleadas. Pero no lo sentí, comencé a pasar rivales y eso me dio la primera pauta de que iba realmente bien", añadió. 
"Son cosas que en una carrera te motivan más. El viento se hacía sentir, pero el clima era similar al que tenemos en San Luis y el recorrido también. Eso me favoreció porque el resto pareció sentirlo. Comencé a acelerar y bajé de la bici entero a pesar del ritmo que le había impuesto", relató.


Final feliz
Cuando llegó el momento del trote, para muchos arranca lo más difícil. Pero Fernando Di Nápoli no miró atrás, salió decidido a dejar el resto y Sudáfrica se lo reconoció. "Fue una sorpresa. Terminé una maratón muy fuerte, yendo para adelante. Con mi entrenador habíamos planificado un gran trabajo, siempre confié en que me iría bien, pero me sorprendí. Salí en el trote para gastar lo que me quedaba, pero me sentí entero y cuando llegué me puse muy contento. Crucé la meta con un alemán, son cosas que uno no se olvida nunca más", reveló.
Las metas siempre están en el horizonte de los atletas que nunca se rinden. Y Di Nápoli sueña en grande. "Terminar bien el Ironman de Sudáfrica me señaló que este es el camino. Sueño con ir a un Mundial, pero no sólo se trata de clasificar. También se necesita plata y salir a correr afuera ahora sale muy caro para los argentinos. Soy un corredor amateur y no sólo tendré que profesionalizarme más, también habrá que buscar sponsors y no es sencillo", dijo el atleta de 44 años.
"Ahora voy a descansar unos días. Estoy haciendo un poquito de natación, después veremos que carrera se puede hacer cerca de San Luis. Se viene el invierno y eso endurece todo", dijo entre risas.
"Quiero agradecer a mi nutricionista, Silvia Vega, a mi médico Sergio Porporatto, a mi entrenador Hugo Pellegrino y a mi masajista Tony Alcaraz. Me dieron una gran mano, sin su ayuda hubiese sido muy difícil", valoró.
"Terminar adelante en una carrera de este tipo es algo impresionante. Me puso muy contento, pero lo que realmente me hizo feliz fue el cariño de la gente de San Luis. Leí muchísimos mensajes de aliento en las redes sociales, felicitaciones. Nunca imaginé que hasta iban a seguir el triatlón en vivo por internet. Uno a veces ve que la gente trata con cariño a los ciclistas nuestros y ahora que me lo brinden a mí es impagable. Eso fue mi mejor premio", cerró. 


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