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El negocio es comprar vaquillonas preñadas

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El negocio es comprar vaquillonas preñadas

Por Marcelo Dettoni


Una característica de la Expo Toro, que no tienen otras muestras rurales en San Luis, es el sector de animales de granja, que suele concitar la atención de los niños por su colorido, pero también tiene un costado comercial porque se subastan cerdos, ovinos y caprinos. Este año faltaron las aves de corral, lo que le quitó un poco de espectáculo a los pasillos cubiertos por lonas contra el inclemente sol de la zona. Pero no faltaron los gestos de ternura ante los pequeños chanchitos o los borregos recién nacidos, que no se despegaban de sus madres.

La gente de San Luis no está acostumbrada a los remates de cerdos y ovinos, pero de todas maneras hubo ventas.


Como en la provincia no está muy difundida la cría de algunas especies de granja, suelen copar la parada los establecimientos cordobeses y entrerrianos, que hacen muchos kilómetros para mostrar su producción y tratar de vender algunos animales, sobre todo reproductores de raza. Así como San Luis exporta genética, ellos traen la suya.


El rematador, José Talano, más acostumbrado a las vacas y los toros, enfrentó algunas complicaciones para entusiasmar a la gente. Parado en la caja de una camioneta con megáfono en mano, remó bastante para colocar los animales en nuevas manos, porque además los productores locales son de carácter cerrado y poca expresividad. Aún así, entre los cerdos salieron seis padrillos a un promedio de $6.100 (máximo de $6.500) y diez cachorros a $5.000 ($6.000 el más caro). En algunos casos los directivos de la Rural iniciaban las ofertas para mover un poco el avispero y más de uno se debe haber llevado algún lechoncito que no estaba en sus planes…


Los caprinos son más familiares para el norte, por lo que la venta fue ágil. En total vendieron siete, tres chivatos a $7.000 cada uno y cuatro chivitos a $4.500. Y los borregos, con excelente presentación, fueron 11: dos borregos a un promedio de $6.150 (máximo de $6.300) y nueve borregas a $4.500 ($5.000) para acrecentar algún establecimiento  productivo.


Variedad de toros


Después del almuerzo, organizado en un salón de eventos del centro de Quines, todos volvieron al predio de la ruta 20 para presenciar el remate de hacienda bovina. Bajo el martillo de Ganadera del Sur, que hace tres años tomó las riendas de la subasta, salieron a la venta toros de varias razas y vaquillonas preñadas y para entorar, más algunas Madres Angus Seleccionadas (MAS) que hicieron la delicia de los productores por su calidad y presentación.


Es que en esta edición, además de las cabañas que habitualmente llevan su ganado se presentaron otras muy reconocidas por su genética como La Euge y La Cleides, que le dieron realce a la jornada, además de llevarse varios premios en el concurso realizado el viernes junto con la jura, donde también se llevaron varias distinciones La Argentina, Tío Negro, Río Quines y la Universidad Católica de Córdoba, que tiene un campo y un centro de reproducción muy importante, donde trabajan una raza poco habitual como la San Ignacio, que tiene sus adeptos porque también es muy adaptable a la zona.


El remate largó con los toros y ya el primero, “Ferville”, un Polled Hereford puro de pedigrí (PP) de la cabaña La Argentina, marcó el récord de la muestra cuando José Salvador Chada se lo llevó por 39 mil pesos. Ningún otro siquiera se acercaría a esa cantidad de dinero en el resto de la tarde. Es un enorme animal, de muy buenas líneas, nacido el 1º de marzo de 2013 y con una circunferencia escrotal de 36,5 centímetros que ya lucía la cucarda de gran campeón de la raza desde el día anterior. El resto de los toros de la cabaña del “Urraca” Cantarelli, todos puros de pedigrí, oscilaron entre los 28 y los 30 mil pesos.


Por la época avanzada del año, a Talano le resultó complicado darle agilidad a la subasta. Ya se vendieron muchos toros y la mayoría estaba allí por las vaquillonas, aunque siempre es bueno tener los reproductores para servirlas. Las ofertas a veces no colmaban las expectativas de los cabañeros, que en la Expo Toro entran a la pista a mostrar sus animales, o bien no aparecían las manos levantadas. Pero el rematador tiene sobrada experiencia y entre frases simpáticas, miradas y algún viaje de Musa Abdallah y su hijo Lucas a las plateas para convencer a algunos remisos, fue saliendo toda la hacienda. Incluso un Polled Hereford PP con facilidad de parto de la cabaña Tío Negro, ubicada en Coronel Baigorria bajo la dirección de Ludovico Meneghello, se fue en 33 mil pesos al establecimiento de Claudio Ibáñez.


Otras cabañas que llevaron Hereford fueron Los Caldenes (Jotabé), María Pilar (promocionaba sus animales como “conocedores de Palque y Mío Mío), Don Dardo (de Gabutti, en Villa General Roca) y La Euge, que alcanzó un interesante precio de 34 mil pesos por un puro registrado (PR) diente de leche que compró José Donato, el vicepresidente de la Rural del Norte. Como hace en sus remates, la cabaña de los Chiotti dio 150 días  de garantía de servicio, un gancho más para los compradores, que no dudaron en pagar un poco más por esta genética.


Entre los Angus, el mayor precio fue para un puro de pedigrí negro de La Euge, por el que Don Nino pagó 36 mil pesos. Sabían qué se llevaban porque había sido el gran campeón de la muestra. Tanto los puros controlados de esta cabaña como los de La Cleides, que llevó hijos de Density, Fort Worth y Copyright, se vendieron por encima de los $30 mil. Con menos aspiraciones, la cabaña pampeana Los Cipreses, de Carlos Tanoira, también vendió toda la hacienda, e incluso un puro de pedigrí salió a 32 mil pesos, dando cuenta del buen momento de la ganadería. La cabaña Las Isletas, que llevó hijos de Bismarck criados en San Luis, y la Universidad Católica de Córdoba, que tiene su campo en la laguna Mar Chiquita, completaron el universo de los Angus con valores de entre 24 y 31 mil pesos y compradores variados entre los que se anotó Mirta Ávila, dirigente ruralista de Chamical.


Los criadores de Braford también tuvieron su espacio, con la cabaña María Pilar colocando el toro más caro (32 mil pesos), un dos dientes con prepucio corto, ideal para evitar infecciones. Lo Paulo, de Villa Dolores, y Río Quines, de Candelaria, presentaron animales de gran porte por los que recibieron en promedio 25 mil pesos, al igual que La Cautana, una cabaña que está en el paraje La Cautana, a 35 kilómetros de Quines.


También desfilaron los Brangus a precios similares, provenientes de las cabañas Río Quines, que presentó animales negros y colorados de cuatro y seis dientes; y El Jardín, con ejemplares algo más jóvenes que interesaron a un único comprador de todo el lote, Rodrigo Porras.


Había curiosidad por ver cómo iba a reaccionar la oferta ante dos razas poco habituales como la San Ignacio y la Murray Grey, que tuvo un solo representante traído por la empresa Genética del Este, de Punta Indio, en la provincia de Buenos Aires. Los San Ignacio, todos de la UCC de Córdoba, se vendieron con agilidad en su segundo año en la Expo Toro, con un máximo de $28.500. Son animales ideales para cruzar con Hereford, Angus colorado o incluso con Tuli, una raza africana que también maneja Don Roberto en el sur de San Luis. El Murray Grey emprendió el regreso con sus dueños cabizbajos, porque no despertó interés en la zona.


Pasión por los vientres


Cuando llegaron las vaquillonas el ambiente se electrizó. Muchos dejaron sus sillas para acercarse al alambrado y ya Talano no tuvo que hacer esfuerzo, todo lo contrario, las pujas subieron la temperatura hasta lograr precios acordes a lo que se paga en cualquier remate, incluso en la Cuenca del Salado. Las vaquillonas preñadas para parir en febrero y marzo de Los Caldenes tuvieron un solo destino, el campo riojano de José Murphy, un sanjuanino que vino exclusivamente a llevarse esos vientres y no dudó en estirarse hasta los $20.500 cuando lo apuraron. Las Angus PC preñadas de Los Cipreces se dividieron entre La Breita (Quines) y Cristian Gorjón con valores que tocaron los 19 mil pesos por un lote de coloradas, mientras que también La Breíta se llevó a $15.500 un lote de Angus MAS vacías de Las Isletas.


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El negocio es comprar vaquillonas preñadas

Polled Hereford. Las puso a la venta la cabaña Los Caldenes y fueron todas para Juan Murphy, un criador con campo en La Rioja.

Una característica de la Expo Toro, que no tienen otras muestras rurales en San Luis, es el sector de animales de granja, que suele concitar la atención de los niños por su colorido, pero también tiene un costado comercial porque se subastan cerdos, ovinos y caprinos. Este año faltaron las aves de corral, lo que le quitó un poco de espectáculo a los pasillos cubiertos por lonas contra el inclemente sol de la zona. Pero no faltaron los gestos de ternura ante los pequeños chanchitos o los borregos recién nacidos, que no se despegaban de sus madres.

La gente de San Luis no está acostumbrada a los remates de cerdos y ovinos, pero de todas maneras hubo ventas.


Como en la provincia no está muy difundida la cría de algunas especies de granja, suelen copar la parada los establecimientos cordobeses y entrerrianos, que hacen muchos kilómetros para mostrar su producción y tratar de vender algunos animales, sobre todo reproductores de raza. Así como San Luis exporta genética, ellos traen la suya.


El rematador, José Talano, más acostumbrado a las vacas y los toros, enfrentó algunas complicaciones para entusiasmar a la gente. Parado en la caja de una camioneta con megáfono en mano, remó bastante para colocar los animales en nuevas manos, porque además los productores locales son de carácter cerrado y poca expresividad. Aún así, entre los cerdos salieron seis padrillos a un promedio de $6.100 (máximo de $6.500) y diez cachorros a $5.000 ($6.000 el más caro). En algunos casos los directivos de la Rural iniciaban las ofertas para mover un poco el avispero y más de uno se debe haber llevado algún lechoncito que no estaba en sus planes…


Los caprinos son más familiares para el norte, por lo que la venta fue ágil. En total vendieron siete, tres chivatos a $7.000 cada uno y cuatro chivitos a $4.500. Y los borregos, con excelente presentación, fueron 11: dos borregos a un promedio de $6.150 (máximo de $6.300) y nueve borregas a $4.500 ($5.000) para acrecentar algún establecimiento  productivo.


Variedad de toros


Después del almuerzo, organizado en un salón de eventos del centro de Quines, todos volvieron al predio de la ruta 20 para presenciar el remate de hacienda bovina. Bajo el martillo de Ganadera del Sur, que hace tres años tomó las riendas de la subasta, salieron a la venta toros de varias razas y vaquillonas preñadas y para entorar, más algunas Madres Angus Seleccionadas (MAS) que hicieron la delicia de los productores por su calidad y presentación.


Es que en esta edición, además de las cabañas que habitualmente llevan su ganado se presentaron otras muy reconocidas por su genética como La Euge y La Cleides, que le dieron realce a la jornada, además de llevarse varios premios en el concurso realizado el viernes junto con la jura, donde también se llevaron varias distinciones La Argentina, Tío Negro, Río Quines y la Universidad Católica de Córdoba, que tiene un campo y un centro de reproducción muy importante, donde trabajan una raza poco habitual como la San Ignacio, que tiene sus adeptos porque también es muy adaptable a la zona.


El remate largó con los toros y ya el primero, “Ferville”, un Polled Hereford puro de pedigrí (PP) de la cabaña La Argentina, marcó el récord de la muestra cuando José Salvador Chada se lo llevó por 39 mil pesos. Ningún otro siquiera se acercaría a esa cantidad de dinero en el resto de la tarde. Es un enorme animal, de muy buenas líneas, nacido el 1º de marzo de 2013 y con una circunferencia escrotal de 36,5 centímetros que ya lucía la cucarda de gran campeón de la raza desde el día anterior. El resto de los toros de la cabaña del “Urraca” Cantarelli, todos puros de pedigrí, oscilaron entre los 28 y los 30 mil pesos.


Por la época avanzada del año, a Talano le resultó complicado darle agilidad a la subasta. Ya se vendieron muchos toros y la mayoría estaba allí por las vaquillonas, aunque siempre es bueno tener los reproductores para servirlas. Las ofertas a veces no colmaban las expectativas de los cabañeros, que en la Expo Toro entran a la pista a mostrar sus animales, o bien no aparecían las manos levantadas. Pero el rematador tiene sobrada experiencia y entre frases simpáticas, miradas y algún viaje de Musa Abdallah y su hijo Lucas a las plateas para convencer a algunos remisos, fue saliendo toda la hacienda. Incluso un Polled Hereford PP con facilidad de parto de la cabaña Tío Negro, ubicada en Coronel Baigorria bajo la dirección de Ludovico Meneghello, se fue en 33 mil pesos al establecimiento de Claudio Ibáñez.


Otras cabañas que llevaron Hereford fueron Los Caldenes (Jotabé), María Pilar (promocionaba sus animales como “conocedores de Palque y Mío Mío), Don Dardo (de Gabutti, en Villa General Roca) y La Euge, que alcanzó un interesante precio de 34 mil pesos por un puro registrado (PR) diente de leche que compró José Donato, el vicepresidente de la Rural del Norte. Como hace en sus remates, la cabaña de los Chiotti dio 150 días  de garantía de servicio, un gancho más para los compradores, que no dudaron en pagar un poco más por esta genética.


Entre los Angus, el mayor precio fue para un puro de pedigrí negro de La Euge, por el que Don Nino pagó 36 mil pesos. Sabían qué se llevaban porque había sido el gran campeón de la muestra. Tanto los puros controlados de esta cabaña como los de La Cleides, que llevó hijos de Density, Fort Worth y Copyright, se vendieron por encima de los $30 mil. Con menos aspiraciones, la cabaña pampeana Los Cipreses, de Carlos Tanoira, también vendió toda la hacienda, e incluso un puro de pedigrí salió a 32 mil pesos, dando cuenta del buen momento de la ganadería. La cabaña Las Isletas, que llevó hijos de Bismarck criados en San Luis, y la Universidad Católica de Córdoba, que tiene su campo en la laguna Mar Chiquita, completaron el universo de los Angus con valores de entre 24 y 31 mil pesos y compradores variados entre los que se anotó Mirta Ávila, dirigente ruralista de Chamical.


Los criadores de Braford también tuvieron su espacio, con la cabaña María Pilar colocando el toro más caro (32 mil pesos), un dos dientes con prepucio corto, ideal para evitar infecciones. Lo Paulo, de Villa Dolores, y Río Quines, de Candelaria, presentaron animales de gran porte por los que recibieron en promedio 25 mil pesos, al igual que La Cautana, una cabaña que está en el paraje La Cautana, a 35 kilómetros de Quines.


También desfilaron los Brangus a precios similares, provenientes de las cabañas Río Quines, que presentó animales negros y colorados de cuatro y seis dientes; y El Jardín, con ejemplares algo más jóvenes que interesaron a un único comprador de todo el lote, Rodrigo Porras.


Había curiosidad por ver cómo iba a reaccionar la oferta ante dos razas poco habituales como la San Ignacio y la Murray Grey, que tuvo un solo representante traído por la empresa Genética del Este, de Punta Indio, en la provincia de Buenos Aires. Los San Ignacio, todos de la UCC de Córdoba, se vendieron con agilidad en su segundo año en la Expo Toro, con un máximo de $28.500. Son animales ideales para cruzar con Hereford, Angus colorado o incluso con Tuli, una raza africana que también maneja Don Roberto en el sur de San Luis. El Murray Grey emprendió el regreso con sus dueños cabizbajos, porque no despertó interés en la zona.


Pasión por los vientres


Cuando llegaron las vaquillonas el ambiente se electrizó. Muchos dejaron sus sillas para acercarse al alambrado y ya Talano no tuvo que hacer esfuerzo, todo lo contrario, las pujas subieron la temperatura hasta lograr precios acordes a lo que se paga en cualquier remate, incluso en la Cuenca del Salado. Las vaquillonas preñadas para parir en febrero y marzo de Los Caldenes tuvieron un solo destino, el campo riojano de José Murphy, un sanjuanino que vino exclusivamente a llevarse esos vientres y no dudó en estirarse hasta los $20.500 cuando lo apuraron. Las Angus PC preñadas de Los Cipreces se dividieron entre La Breita (Quines) y Cristian Gorjón con valores que tocaron los 19 mil pesos por un lote de coloradas, mientras que también La Breíta se llevó a $15.500 un lote de Angus MAS vacías de Las Isletas.


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