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Novena edición de la Expo Toro: cambio de clima y mucha confianza

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Novena edición de la Expo Toro: cambio de clima y mucha confianza

Por Marcelo Dettoni


Dos aspectos salientes dejó la novena edición de la Expo Toro realizada en Quines, donde los productores agropecuarios de todo el norte de San Luis realizan su fiesta anual: por un lado quedó registrado el cambio de humor de la gente de campo, reflejado en un clima optimista que se vivió durante las dos jornadas; y por otro el enorme interés por comprar vientres, una consecuencia de lo anterior, ya que también es parte del nuevo panorama que se abre ante los ojos de todos.

Antes de la apertura oficial de la muestra, Dardo Chiesa quiso mantener un mano a mano con los productores, para que le pudieran preguntar todo lo que quisieran.


Después se verá si el accionar del nuevo gobierno tiene un correlato con tantas ilusiones, pero lo cierto es que el campo cierra el año en alza, y no se habla sólo de los precios que registraron las vaquillonas aún en esta zona algo alejada de los grandes centros de producción ganadera.


La Expo Toro es una muestra que viene creciendo año a año, síntoma de que la Sociedad Rural del Norte está haciendo las cosas bien. El predio, que pertenece a Hugo Díaz Flores, quien de manera desinteresada lo cedió provisoriamente, siempre muestra mejoras. Una vez fueron los corrales, perfectamente divididos con las alambradas y los postes, en otra las oficinas nuevas, la huerta o el sector reservado a los animales de granja.


“Además de dirigentes gremiales, somos productores también, conocemos la realidad de la gente que tenemos que representar, entonces podemos actuar para beneficiarlos con otra mirada, más profunda y decidida. Por suerte los productores confían en nosotros, apoyan todo lo que hacemos y el resultado está a la vista”, le comentó Marcos Gatica, el presidente de la Rural, a la revista El Campo antes de que el izamiento del Pabellón Nacional marcara la inauguración oficial de la muestra.


No fue una jornada más para la gente de Quines y alrededores. Además de la organización de la exposición, tuvieron el honor de recibir la visita de Dardo Chiesa, el flamante presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), quien antes había pasado por la capital puntana para brindar una conferencia de prensa en la Sociedad Rural local. Acompañado por Raúl Foncueva, el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales, llegó al norte con mucha humildad, dispuesto a escuchar a los pequeños productores más que a dar discursos de ocasión, una actitud que cayó muy bien en la gente de campo.


Incluso antes del acto oficial, los reu-nió a todos en un círculo y les pidió que le transmitieran sus inquietudes. Los productores y cabañeros, gente curtida en la duras tareas diarias, no son de palabra fácil, pero de a poco se fueron soltando y mostraron las dos facetas relatadas líneas arriba: optimismo y ansiedad por saber si todo lo bueno que leen y escuchan será una realidad a corto plazo. Claro que Chiesa no lo puede garantizar, lo que hizo fue prometer plantar bandera en la lucha gremial a favor del campo, pero dejó una frase muy escuchada en los últimos tiempos, cuando el cambio de color político cobraba forma aún antes de las elecciones. “Peor que en estos 12 años no vamos a estar, al menos nos van a escuchar, se terminó la falta de respeto con el campo”.


Chiesa les aseguró que el nuevo ministro de Agricultura, Ricardo Buraylle, “es un compañero de ruta, un hombre de Formosa, del interior profundo, que pasó por la dirigencia de CRA, por lo que sabemos que va a tratar de defender los intereses de todos nosotros”.


El propio Chiesa se incluyó porque es un productor agropecuario de Macachín, en La Pampa, por lo que está empapado de la realidad y los problemas que afrontó la ganadería en los últimos años.


Antes de llegar al predio de la Sociedad Rural del Norte, al presidente de CRA le mostraron parte del corredor productivo que une a Quines con Candelaria y es uno de los orgullos del San Luis de los últimos años por su crecimiento y su diversidad. Estuvo en Puramel, uno de los gigantes agrícolas, viendo la desmotadora de algodón y la producción de legumbres, y también visitó otros establecimientos sobre la ruta 79. Equilibrado y consciente de los problemas estructurales del campo argentino, no se deshizo en elogios con lo que vio, sino que lo tomó con cautela: “Los grandes se defienden solos, me encantó ver 60 pivotes de riego, pero yo quiero que no le falte agua al pequeño productor, que él también pueda acceder a un sistema de riego que lo favorezca”. Por supuesto, el aplauso espontáneo de la gente no se hizo esperar. Enseguida los tuvo a todos en un bolsillo.


A su turno, Gatica reconoció en su discurso de apertura lo que se palpaba sin ser siquiera del palo: “Hay otro estado de ánimo en el sector”, dijo sin tapujos, para arengar a todos con un “estamos de pie y con ganas de darle para adelante, queremos el despegue de todo el norte de San Luis, más allá del corredor Quines-Candelaria”, con lo que se puso en sintonía con Chiesa. Entre el público también había productores de Córdoba, San Juan y La Rioja, que conocen la genética puntana y se abastecen de reproductores y vientres nacidos y criados en la provincia, con la rusticidad necesaria para bancarse el calor y la falta de lluvias de aquella zona, pero a la vez con aptitud carnicera y buenas líneas para seguir explotando.


Cuando le tocó hablar a Foncueva, todos sabían, porque conocen su volcánica personalidad y su lenguaje sin medias tintas, que iba a tener un tinte más político. Y más con Chiesa escuchando en primera fila. “Hay que reconstruir el aparato productivo y empezar por abajo, por el pequeño productor, el cabañero, el hombre de campo. La ecuación es simple, agua, más tierra, más inversión. Me voy embelesado con lo que creció el corredor productivo a pesar de los golpes que da la inflación y el atraso cambiario, pero por otro lado vi campos de monte sin recursos ni tecnología, donde el Estado está ausente. La salida no es vender el rodeo y después el campo porque fuimos estafados con las retenciones, debemos ser pacientes y esperar una solución a mediano plazo, creo que en ocho años la situación va a ser otra bien distinta y el campo va a volver a ser el gran sostén de la Argentina. Además de inclusión social, le pedimos al próximo gobierno una inclusión productiva”.


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Novena edición de la Expo Toro: cambio de clima y mucha confianza

Hablá Foncueva, flanqueado por Marcos Gatica y Dardo Chiesa.

Dos aspectos salientes dejó la novena edición de la Expo Toro realizada en Quines, donde los productores agropecuarios de todo el norte de San Luis realizan su fiesta anual: por un lado quedó registrado el cambio de humor de la gente de campo, reflejado en un clima optimista que se vivió durante las dos jornadas; y por otro el enorme interés por comprar vientres, una consecuencia de lo anterior, ya que también es parte del nuevo panorama que se abre ante los ojos de todos.

Antes de la apertura oficial de la muestra, Dardo Chiesa quiso mantener un mano a mano con los productores, para que le pudieran preguntar todo lo que quisieran.


Después se verá si el accionar del nuevo gobierno tiene un correlato con tantas ilusiones, pero lo cierto es que el campo cierra el año en alza, y no se habla sólo de los precios que registraron las vaquillonas aún en esta zona algo alejada de los grandes centros de producción ganadera.


La Expo Toro es una muestra que viene creciendo año a año, síntoma de que la Sociedad Rural del Norte está haciendo las cosas bien. El predio, que pertenece a Hugo Díaz Flores, quien de manera desinteresada lo cedió provisoriamente, siempre muestra mejoras. Una vez fueron los corrales, perfectamente divididos con las alambradas y los postes, en otra las oficinas nuevas, la huerta o el sector reservado a los animales de granja.


“Además de dirigentes gremiales, somos productores también, conocemos la realidad de la gente que tenemos que representar, entonces podemos actuar para beneficiarlos con otra mirada, más profunda y decidida. Por suerte los productores confían en nosotros, apoyan todo lo que hacemos y el resultado está a la vista”, le comentó Marcos Gatica, el presidente de la Rural, a la revista El Campo antes de que el izamiento del Pabellón Nacional marcara la inauguración oficial de la muestra.


No fue una jornada más para la gente de Quines y alrededores. Además de la organización de la exposición, tuvieron el honor de recibir la visita de Dardo Chiesa, el flamante presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), quien antes había pasado por la capital puntana para brindar una conferencia de prensa en la Sociedad Rural local. Acompañado por Raúl Foncueva, el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales, llegó al norte con mucha humildad, dispuesto a escuchar a los pequeños productores más que a dar discursos de ocasión, una actitud que cayó muy bien en la gente de campo.


Incluso antes del acto oficial, los reu-nió a todos en un círculo y les pidió que le transmitieran sus inquietudes. Los productores y cabañeros, gente curtida en la duras tareas diarias, no son de palabra fácil, pero de a poco se fueron soltando y mostraron las dos facetas relatadas líneas arriba: optimismo y ansiedad por saber si todo lo bueno que leen y escuchan será una realidad a corto plazo. Claro que Chiesa no lo puede garantizar, lo que hizo fue prometer plantar bandera en la lucha gremial a favor del campo, pero dejó una frase muy escuchada en los últimos tiempos, cuando el cambio de color político cobraba forma aún antes de las elecciones. “Peor que en estos 12 años no vamos a estar, al menos nos van a escuchar, se terminó la falta de respeto con el campo”.


Chiesa les aseguró que el nuevo ministro de Agricultura, Ricardo Buraylle, “es un compañero de ruta, un hombre de Formosa, del interior profundo, que pasó por la dirigencia de CRA, por lo que sabemos que va a tratar de defender los intereses de todos nosotros”.


El propio Chiesa se incluyó porque es un productor agropecuario de Macachín, en La Pampa, por lo que está empapado de la realidad y los problemas que afrontó la ganadería en los últimos años.


Antes de llegar al predio de la Sociedad Rural del Norte, al presidente de CRA le mostraron parte del corredor productivo que une a Quines con Candelaria y es uno de los orgullos del San Luis de los últimos años por su crecimiento y su diversidad. Estuvo en Puramel, uno de los gigantes agrícolas, viendo la desmotadora de algodón y la producción de legumbres, y también visitó otros establecimientos sobre la ruta 79. Equilibrado y consciente de los problemas estructurales del campo argentino, no se deshizo en elogios con lo que vio, sino que lo tomó con cautela: “Los grandes se defienden solos, me encantó ver 60 pivotes de riego, pero yo quiero que no le falte agua al pequeño productor, que él también pueda acceder a un sistema de riego que lo favorezca”. Por supuesto, el aplauso espontáneo de la gente no se hizo esperar. Enseguida los tuvo a todos en un bolsillo.


A su turno, Gatica reconoció en su discurso de apertura lo que se palpaba sin ser siquiera del palo: “Hay otro estado de ánimo en el sector”, dijo sin tapujos, para arengar a todos con un “estamos de pie y con ganas de darle para adelante, queremos el despegue de todo el norte de San Luis, más allá del corredor Quines-Candelaria”, con lo que se puso en sintonía con Chiesa. Entre el público también había productores de Córdoba, San Juan y La Rioja, que conocen la genética puntana y se abastecen de reproductores y vientres nacidos y criados en la provincia, con la rusticidad necesaria para bancarse el calor y la falta de lluvias de aquella zona, pero a la vez con aptitud carnicera y buenas líneas para seguir explotando.


Cuando le tocó hablar a Foncueva, todos sabían, porque conocen su volcánica personalidad y su lenguaje sin medias tintas, que iba a tener un tinte más político. Y más con Chiesa escuchando en primera fila. “Hay que reconstruir el aparato productivo y empezar por abajo, por el pequeño productor, el cabañero, el hombre de campo. La ecuación es simple, agua, más tierra, más inversión. Me voy embelesado con lo que creció el corredor productivo a pesar de los golpes que da la inflación y el atraso cambiario, pero por otro lado vi campos de monte sin recursos ni tecnología, donde el Estado está ausente. La salida no es vender el rodeo y después el campo porque fuimos estafados con las retenciones, debemos ser pacientes y esperar una solución a mediano plazo, creo que en ocho años la situación va a ser otra bien distinta y el campo va a volver a ser el gran sostén de la Argentina. Además de inclusión social, le pedimos al próximo gobierno una inclusión productiva”.


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