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Fisal y Quántica servirán de enlace para traer refugiados sirios a San Luis

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Fisal y Quántica servirán de enlace para traer refugiados sirios a San Luis


Las fundaciones Fisal y Quántica abrieron los contactos con la Dirección Nacional de Migraciones y con Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, con la finalidad de servir de enlace para la llegada a San Luis de refugiados sirios.


Para eso, se abrirá un registro y en la próxima semana habrá un desayuno de trabajo en la Fisal con familias sirias y descendientes sirios radicados en la provincia.


Esa reunión servirá también para dar información sobre el programa especial de ayuda establecido por Argentina.


Un refugiado es una persona con un derecho reconocido a la protección internacional, porque su vida corre peligro en su país de origen.


Desde que empezó el conflicto en Siria, hace unos cuatro años, entre 4 y 12 millones de refugiados están instalados en distintos países, en especial árabes y europeos. Los combates recrudecieron en los últimos meses: según la ONU, se intensificaron los enfrentamientos en todas las provincias con ataques de cohetes, morteros, explosiones de vehículos y bombardeos, lo que forzó a miles de personas a huir de sus hogares.


Al mismo tiempo, crecen el desempleo y la inflación; sólo hay suministro eléctrico durante dos a cuatro horas diarias y muchas regiones padecen la escasez de agua. No es descabellado, entonces, que más de la mitad de la población viva en la pobreza extrema.


La guerra en Siria es una cruenta disputa entre facciones por el dominio del país: Bachar el Asad retiene el poder y controla a casi la mitad del territorio; la oposición prooccidental está debilitada y la oposición más fuerte, ahora, es el Estado Islámico y su califato.


Estados Unidos y Europa evitan la intervención en el conflicto, que cuenta más de 250 mil muertos, pese a que los refugiados piden a gritos que el mundo se interese y arbitre por la paz: “Ustedes paren la guerra y nosotros no vamos a venir a Europa”, dijo hace poco Kinan Masalmeh, un chico sirio de 13 años, en una entrevista que las principales cadenas de televisión repitieron después de la publicación de las fotos de Aylan Kurdi, de 3 años, ahogado en una playa de Turquía mientras escapaba con su familia de las explosiones y los combates, imágenes que cruzaron y conmovieron de repente al mundo entero.


San Luis tiene una larga tradición solidaria y de ayuda humanitaria: el aporte de sus hombres y sus riquezas al ejército sanmartiniano durante la Guerra de la Independencia; las maestras puntanas que llevaron educación a todo el territorio nacional; y en los últimos años, la colaboración con los inundados en Tartagal (Salta), el apoyo a las víctimas del terremoto en Chile y la ayuda a la Villa 31 en la ciudad de Buenos Aires.


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Fisal y Quántica servirán de enlace para traer refugiados sirios a San Luis

Dolor mundial. El drama de los Sirios conmueve al planeta.

Las fundaciones Fisal y Quántica abrieron los contactos con la Dirección Nacional de Migraciones y con Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, con la finalidad de servir de enlace para la llegada a San Luis de refugiados sirios.


Para eso, se abrirá un registro y en la próxima semana habrá un desayuno de trabajo en la Fisal con familias sirias y descendientes sirios radicados en la provincia.


Esa reunión servirá también para dar información sobre el programa especial de ayuda establecido por Argentina.


Un refugiado es una persona con un derecho reconocido a la protección internacional, porque su vida corre peligro en su país de origen.


Desde que empezó el conflicto en Siria, hace unos cuatro años, entre 4 y 12 millones de refugiados están instalados en distintos países, en especial árabes y europeos. Los combates recrudecieron en los últimos meses: según la ONU, se intensificaron los enfrentamientos en todas las provincias con ataques de cohetes, morteros, explosiones de vehículos y bombardeos, lo que forzó a miles de personas a huir de sus hogares.


Al mismo tiempo, crecen el desempleo y la inflación; sólo hay suministro eléctrico durante dos a cuatro horas diarias y muchas regiones padecen la escasez de agua. No es descabellado, entonces, que más de la mitad de la población viva en la pobreza extrema.


La guerra en Siria es una cruenta disputa entre facciones por el dominio del país: Bachar el Asad retiene el poder y controla a casi la mitad del territorio; la oposición prooccidental está debilitada y la oposición más fuerte, ahora, es el Estado Islámico y su califato.


Estados Unidos y Europa evitan la intervención en el conflicto, que cuenta más de 250 mil muertos, pese a que los refugiados piden a gritos que el mundo se interese y arbitre por la paz: “Ustedes paren la guerra y nosotros no vamos a venir a Europa”, dijo hace poco Kinan Masalmeh, un chico sirio de 13 años, en una entrevista que las principales cadenas de televisión repitieron después de la publicación de las fotos de Aylan Kurdi, de 3 años, ahogado en una playa de Turquía mientras escapaba con su familia de las explosiones y los combates, imágenes que cruzaron y conmovieron de repente al mundo entero.


San Luis tiene una larga tradición solidaria y de ayuda humanitaria: el aporte de sus hombres y sus riquezas al ejército sanmartiniano durante la Guerra de la Independencia; las maestras puntanas que llevaron educación a todo el territorio nacional; y en los últimos años, la colaboración con los inundados en Tartagal (Salta), el apoyo a las víctimas del terremoto en Chile y la ayuda a la Villa 31 en la ciudad de Buenos Aires.


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