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Siguen las quejas por ruidos y disturbios en plaza San Martín

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Siguen las quejas por ruidos y disturbios en plaza San Martín


Es un desastre los fines de semana, no se puede andar, las motos están por todos lados, en las calles y las veredas. Es un peligro porque cuando la policía hace operativos las motos se escapan. La otra vez casi nos atropellan porque se nos cruzó huyendo de un control. No se puede salir con los chicos porque te hacen pasar un mal momento", manifestó indignada Gabriela Martín, una comerciante que trabaja a pocos metros de plaza San Martín. Ella, al igual que los vecinos de la zona, ya no encuentra solución para disminuir el descontrol con el que conviven los fines de semana. Y a pesar de que a comienzos del año pasado los concejales escucharon las quejas de los lugareños con el objetivo de acabar con la problemática y que las fuerzas de seguridad reforzaron los controles, el verano llega y la situación siempre es la misma.


En un recorrido que hizo El  Diario el fin de semana, comprobó lo que los vecinos del barrio Almirante Brown reclaman desde hace algunos años: largas filas de rodados y autos, grupos de chicos y otros no tanto consumiendo todo tipo de bebidas, incluidas las alcohólicas fuera del horario permitido. De fondo, sólo se puede escuchar la música a todo volumen de los coches y el rugir de los escapes libres de los motociclistas que dentro de su larga lista de irregularidades se destacan la falta de casco, motos que llevan a más de un pasajero y hasta matrimonios que transportan a sus pequeños hijos en posiciones de las más peligrosas. Otros se animan correr picadas en plena avenida Mitre.


Pero los molestos sonidos y la masiva convocatoria de visitantes, no es  lo único que preocupa a las familias que sólo desean pasar una tarde o una noche tranquila en la plaza, ya que sostienen que en muchos casos la droga también se hace presente. "He visto chicos consumiendo pegamento con bolsas, chicos pequeños de unos 12 ó 13 años, la verdad que es un desastre, falta más control", aseguró Gabriela Martín.


Además, la vendedora cree que a pesar de los controles de tránsito que realiza la Policía de la Provincia en conjunto con la Unidad de Control e Inspección Municipal (UCIM) y el personal de Coordinación de Seguridad Vial, no son suficientes. "Hace como tres años que estoy acá y siempre fue igual, cuando venimos los lunes es una mugre todo, los chicos orinan en las paredes y puertas del Concejo Deliberante, la verdad es que uno ni siquiera es dueño de venir a pasear con los hijos a la plaza porque se ve cualquier cosa: hay chicos consumiendo alcohol, drogándose, de todo".


“Hace tres semanas nos pasó que en un control que estaban haciendo sobre avenida Mitre, las motos quisieron evadirlo y agarraron en contramano. Una de ellas se subió a la vereda y casi lleva por delante a un matrimonio que estaba con su bebé en un cochecito, podría haber sido un accidente fatal. También vemos muchas picadas de autos, van rapidísimo y esto no pasa sólo los sábados y domingos, arranca el miércoles", agregó Sandra Lucero, empleada de una heladería de la zona.


Los vecinos además son testigos de los disturbios que ocasionan quienes visitan la plaza antes y después de los boliches, ya que aseguran que los negocios que costean el espacio verde venden alcohol hasta altas horas de la madrugada. "Los comerciantes se quejan con razón. Suelen ser las 8 ó 9 y siempre hay personas que están totalmente alcoholizadas hasta les gritan a las personas que van a misa a la iglesia que está aquí a la vuelta. Es una vergüenza y es un peligro. Sobre todo porque es una avenida que le da acceso a todos los que ingresan. Los turistas se sientan a comer y no pueden entender cómo es que circulan tantas motos con escape libre cuando eso no pasa ni en las grandes ciudades. Muchas veces los clientes dejan de comer afuera y se vienen adentro porque no pueden ni hablar", sostuvo Eduardo Gargiulo, encargado de un restaurante.


Pero la "San Martín" no es el único lugar que los villamercedinos adoptaron para pasar el verano, en los últimos años el Concejo Deliberante también se convirtió en un punto de encuentro y, según manifiestan los lugareños, se ha convertido hasta en una especie de baño público.




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Siguen las quejas por ruidos y disturbios en plaza San Martín

De noche, un descontrol. El paisaje cambia después de las 21. Los mercedinos copan la plaza en la previa y después del boliche.

Es un desastre los fines de semana, no se puede andar, las motos están por todos lados, en las calles y las veredas. Es un peligro porque cuando la policía hace operativos las motos se escapan. La otra vez casi nos atropellan porque se nos cruzó huyendo de un control. No se puede salir con los chicos porque te hacen pasar un mal momento", manifestó indignada Gabriela Martín, una comerciante que trabaja a pocos metros de plaza San Martín. Ella, al igual que los vecinos de la zona, ya no encuentra solución para disminuir el descontrol con el que conviven los fines de semana. Y a pesar de que a comienzos del año pasado los concejales escucharon las quejas de los lugareños con el objetivo de acabar con la problemática y que las fuerzas de seguridad reforzaron los controles, el verano llega y la situación siempre es la misma.


En un recorrido que hizo El  Diario el fin de semana, comprobó lo que los vecinos del barrio Almirante Brown reclaman desde hace algunos años: largas filas de rodados y autos, grupos de chicos y otros no tanto consumiendo todo tipo de bebidas, incluidas las alcohólicas fuera del horario permitido. De fondo, sólo se puede escuchar la música a todo volumen de los coches y el rugir de los escapes libres de los motociclistas que dentro de su larga lista de irregularidades se destacan la falta de casco, motos que llevan a más de un pasajero y hasta matrimonios que transportan a sus pequeños hijos en posiciones de las más peligrosas. Otros se animan correr picadas en plena avenida Mitre.


Pero los molestos sonidos y la masiva convocatoria de visitantes, no es  lo único que preocupa a las familias que sólo desean pasar una tarde o una noche tranquila en la plaza, ya que sostienen que en muchos casos la droga también se hace presente. "He visto chicos consumiendo pegamento con bolsas, chicos pequeños de unos 12 ó 13 años, la verdad que es un desastre, falta más control", aseguró Gabriela Martín.


Además, la vendedora cree que a pesar de los controles de tránsito que realiza la Policía de la Provincia en conjunto con la Unidad de Control e Inspección Municipal (UCIM) y el personal de Coordinación de Seguridad Vial, no son suficientes. "Hace como tres años que estoy acá y siempre fue igual, cuando venimos los lunes es una mugre todo, los chicos orinan en las paredes y puertas del Concejo Deliberante, la verdad es que uno ni siquiera es dueño de venir a pasear con los hijos a la plaza porque se ve cualquier cosa: hay chicos consumiendo alcohol, drogándose, de todo".


“Hace tres semanas nos pasó que en un control que estaban haciendo sobre avenida Mitre, las motos quisieron evadirlo y agarraron en contramano. Una de ellas se subió a la vereda y casi lleva por delante a un matrimonio que estaba con su bebé en un cochecito, podría haber sido un accidente fatal. También vemos muchas picadas de autos, van rapidísimo y esto no pasa sólo los sábados y domingos, arranca el miércoles", agregó Sandra Lucero, empleada de una heladería de la zona.


Los vecinos además son testigos de los disturbios que ocasionan quienes visitan la plaza antes y después de los boliches, ya que aseguran que los negocios que costean el espacio verde venden alcohol hasta altas horas de la madrugada. "Los comerciantes se quejan con razón. Suelen ser las 8 ó 9 y siempre hay personas que están totalmente alcoholizadas hasta les gritan a las personas que van a misa a la iglesia que está aquí a la vuelta. Es una vergüenza y es un peligro. Sobre todo porque es una avenida que le da acceso a todos los que ingresan. Los turistas se sientan a comer y no pueden entender cómo es que circulan tantas motos con escape libre cuando eso no pasa ni en las grandes ciudades. Muchas veces los clientes dejan de comer afuera y se vienen adentro porque no pueden ni hablar", sostuvo Eduardo Gargiulo, encargado de un restaurante.


Pero la "San Martín" no es el único lugar que los villamercedinos adoptaron para pasar el verano, en los últimos años el Concejo Deliberante también se convirtió en un punto de encuentro y, según manifiestan los lugareños, se ha convertido hasta en una especie de baño público.




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