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“El 70% de los sanluiseños hoy paga para tener conectividad”

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“El 70% de los sanluiseños hoy paga para tener conectividad”

Por Marcelo Dettoni


"Me duele en forma personal que la red no funcione, lo siento en mi trabajo, como todos, yo vivo en San Luis también”


Alicia Bañuelos es una mujer inquieta. Suele dejar huella a su paso, ya sea por su carácter o por su talento innovador. Así fue mientras desempeñó el cargo de rectora de la Universidad de La Punta y ahora quiere hacer lo mismo como flamante ministra de Ciencia y Tecnología. Volvió con energías renovadas a la función pública y el habitual voto de confianza del gobernador Alberto Rodríguez Saá, quien la conoce como pocos y siempre se respaldó en sus conocimientos para edificar el San Luis digital que pretende. Ella lo sabe y está dispuesta a afrontar el desafío de devolverle a los puntanos la conectividad confiable, un bien que parece haberse perdido en los últimos años.


-Usted ya conoce el terreno donde va a moverse, pero ¿qué le encomendó especialmente Alberto Rodríguez Saá?
-Hacerme cargo de este ministerio para maximizar el proceso de digitalización que comenzó con Adolfo Rodríguez Saá, cuando hicimos el primer convenio con Canadá para tener un plan estratégico. Después siguió el avance con el gobierno de Alberto, el wifi gratuito y varios proyectos más de es un proceso que no tiene fin.


-La tecnología es actualización permanente.
-Exacto. Se ve a nivel mundial que este proceso de maximización repercute en el producto bruto de los países. Conseguir esa maximización de la digitalización trae beneficios porque hay un círculo virtuoso: las cosas se hacen con más eficiencia, la gente trabaja mejor. Las sociedades más digitalizadas tienen un mayor impacto en el producto bruto, está comprobado empíricamente.(...)


-¿En qué etapa de ese proceso está San Luis?
-Lo tenemos que ver. Tuvo un gran impacto en el acceso a la red. El wifi fue primero un servicio, después estuvo garantizado por ley y finalmente Alberto lo consagró como un derecho constitucional. En 2011 el 98% de la población estaba en la fase uno del proceso de innovación. Después vinieron cuatro años en los cuales muchas ventajas se perdieron. Hoy la red de wifi no está en las condiciones en la que la dejamos. El acceso es más dificultoso para la gente. El 70% de los hogares en la actualidad tiene conexión privada. Pasamos de un 14% al 70% de abonados en esa condición. La red dejó de funcionar bien y la gente buscó respuestas en otro lado, gastando dinero. Entonces los más complicados son los que no tienen plata y los que vivimos en el interior, donde no hay privados que quieran invertir en poner banda ancha, que no andan bárbaro, pero son más estables.


-¿Qué hay que hacer hoy en San Luis para volverse a subir al tren de la innovación?
-Primero poner bien la red de wifi. Pero no alcanza con el mismo acceso de 2011, las necesidades son otras. A medida que la gente se apropia de la tecnología, pasa a ser indistinguible. Ya no te das cuenta que la tenés, sabés que está, no pensás más en eso. Pasa lo mismo que con el agua de la canilla o la energía eléctrica. Con la red uno necesita tener conectividad estable y de buena calidad.


-¿Qué significa buena calidad?
-Que tenga ancho suficiente. No tengo que pensar si un Word es muy pesado para mandarlo. Quiero llegar y enviar el trabajo o el video que necesito. Las necesidades van cambiando, uno requiere más velocidad, más ancho de banda. Cada persona tiene sobre la red una exigencia que no tenía hace cinco años. Y ese proceso hay que acompañarlo con las políticas adecuadas.


-¿Y qué balance inicial puede hacer de la situación tecnológica de la provincia?
-Hoy estamos con una red inestable, debemos tener más ancho de banda. La Federal Communication Comission (FCC) dice que banda ancha es tener 25 megabytes (MB) por segundo. Nosotros en el mejor de los casos tenemos 2 MB.


-¿Igual San Luis sigue liderando en este aspecto dentro del país o ya no?
-San Luis ha liderado por cuestiones filosóficas este proceso. El mundo dice: tenemos que bajar el costo del acceso para incluir a toda la sociedad. San Luis ya lo hizo, lo garantiza en forma constitucional, es gratuito. Ahora tenemos que conseguir el ancho de banda suficiente y que no se caiga. En cuanto al concepto, esto fue hecho en la época de Alberto Rodríguez Saá y era reconocer que el acceso a la red tiene que ser gratuito, todos incluidos, sin gente afuera.


-¿Qué faltó en estos cuatro años para mantener ese estándar de calidad?
-Creo que no se tomaron las decisiones que se debieron tomar, en incluso otras ni siquiera se tomaron. No se prestó atención a la situación de la conectividad, las personas que condujeron el proceso pensaron diferente.


-¿La ULP fue un reflejo de lo que pasó en la última gestión?
-Yo creo que sí. La ULP marcó una política en su momento, acompañando las decisiones del gobernador, y hoy no es lo mismo. De las casi 500 iniciativas que hubo no queda casi ninguna.


-¿Y cuál es la iniciativa que no se aplica y que más le duele que sea así?
-En forma personal que la red no funcione, lo siento en mi trabajo como toda la gente, yo vivo en San Luis. Viajé mucho al exterior y muchas veces tuve que armar la valija porque la red no funcionaba. Uno puede dar una charla, pero si la red no anda, hay que ir y hacerlo en forma personal. Yo sufrí el deterioro de la red igual que todos los sanluiseños.


-¿Y ese 98% que había en 2011 de penetración en cuánto está hoy? ¿Bajó demasiado?
-No lo medimos todavía. Pero supongamos que el número sea equivalente, lo que es diferente es la composición. Del 98% sólo el 14% pagaba para tener conectividad, en cambio hoy paga el 70%. La gente tiene la conexión que le brinda el Estado, pero va y viene con la privada de acuerdo a la que funcione mejor. Y muchas veces dependés del celular. Eso muestra cómo cambió el mundo, queremos estar conectados todo el tiempo. Hay un fenómeno interesante de observar que es el Whats App. Vino a irrumpir en las casas de todos con mucha fuerza. Gente muy grande, que por ahí no usa mail y tiene los hijos lejos, se comunica a través de esta aplicación. Los hijos están más tranquilos si saben que la mamá o el papá, que viven en otro lado, están bien. O se enteran enseguida si están mal. En esos lugares, donde no está presente la compañía de celular, tiene que estar el gobierno con mucha fuerza para asistirlos.
-¿Qué significa que el área tecnológica ahora tenga rango ministerial en San Luis?
-Indica una visión de Alberto Rodríguez Saá sobre la importancia que le da al proceso tecnológico. Muchos saben que la tecnología es vital, pero después no están dispuestos a poner el tema en agenda para mejorar la vida de la gente. Este gobernador lo sabe y lo hace, como lo hizo siempre desde que llegó al poder.


-¿Qué es de la vida de la Autopista de la Información (AUI)? No me diga que ahora en vez de autopista es un camino vecinal...
-Depende de este ministerio, igual que el instituto de firma digital, las cámaras de seguridad ciudadana y la Cédula de Identidad Electrónica Provincial (CIPE). La AUI hay que actualizarla, ponerle inversión para algunas  cuestiones técnicas que tienen un avanzado grado de obsolescencia. Hay que hacer actualizaciones permanentes.


-¿Van de la mano la inversión y la mano de obra calificada? Uno puede tener todo el dinero del mundo, pero quizá a veces falte la capacitación para llevar adelante ciertas iniciativas.
-Sí, claro que van de la mano. San Luis tiene gente idónea. Hubo una adecuación del personal respecto de lo que está pasando, que es una revolución. Hoy necesitamos redefinir la red de wifi para saber que llegamos de manera estable a todos los rincones de la provincia. Queremos tener antes de 2019 como está Alemania, un país que dice que van a tener 50 MB por segundo para todos los habitantes.


-Es un objetivo ambicioso…
-Por supuesto, pero lo podemos cumplir.


-¿Cómo está la CIPE hoy, la gente la usa?
-Hoy hay 120 mil emitidas más o menos, sobre más de 450 mil habitantes, quiere decir que está un poco atrasada. La intención es darle mayor uso. A pesar de que se había hecho el Portal Puntano, hay que ponerle más trámites para que la gente pueda hacerlos desde su pueblo y que si quiere venir a San Luis sea para pasear. También faltan lectoras. Es cierto que la gente las puede comprar, pero la idea es que estén disponibles de manera más sencilla.


-Hizo un viaje a Buenos Aires muy importante. ¿Qué balance hace de los encuentros con los ministros de Salud y de Tecnología de la Nación?
-Estuvimos con el titular de Salud, Daniel Gollán, junto con nuestro ministro, Roberto Schwartz, y la presidenta de Laboratorios Puntanos, Zulema Rodríguez Saá. Fue una reunión muy buena, es una persona que había estado con Alberto y tenía presente esa charla. Esta gente viene de gestionar la ciudad de Buenos Aires, fueron no bien tratados, al igual que nosotros, por el gobierno anterior. Tienen presente lo que hizo San Luis, proyectos como la firma digital o la historia clínica digital, que vamos a reactivar en poco tiempo. A mediados de enero va a haber una reunión del Consejo Federal de Salud, desde donde nos pidieron que demos una charla para contar qué hacemos con la CIPE. Y ellos nos contaron que están esperando recursos internacionales para destinar a la salud dentro del país y nos quieren como participantes activos para exponer nuestra visión.


-Significa poner a San Luis en un primer plano a nivel nacional.
-Nos consideran para plantear las necesidades de la salud en el país. El caso concreto es un préstamo de 400 millones de dólares para darle remedios a la gente con enfermedades crónicas, y la condición que ponen para hacer la entrega es que tengan la historia clínica digital. Uno dice, ¿cuántas provincias están en condiciones? San Luis y ninguna otra.


-También hay un plan para desarrollar junto a Dosep.
-Sí, es un proyecto que busca que la gente no tenga que hacer cola para atenderse. Lo comenté en la reunión en Buenos Aires, la idea es llegar a la receta digital, que se puede hacer en San Luis porque hay firma digital. Todo se hará con la CIPE, basta de carnet. Es un plan que vamos a tener definido muy pronto con Silvia Cano. Sería el primer lugar del país, y el único, que puede hacer la receta digital. La idea es hacer un avance muy fuerte para mediados de enero.


-¿Cómo están las escuelas en materia digital?
-Mal. El 60% no tiene conectividad. Está todo dicho.


-Eso quiere decir que el Plan Uno a Uno está en problemas…
-Sí, pero lo vamos a arreglar para marzo. La razón por la que hay wifi en San Luis es porque hay niños. Alberto lo repetía cada vez que entregaba computadoras. La gente dice que los chicos no usan la computadora en la escuela, pero, ¿cómo la van a usar si no tienen conectividad? Y para los docentes también es fundamental. Siempre pongo el ejemplo del aparato circulatorio. Yo lo estudié con una lámina, los azules y los rojos, la sangre oxigenada y la que no. Hoy hay en Youtube unos videos impresionantes para ver cómo circula la sangre. Pero necesitás conectividad. Si yo como maestra voy hoy con el video y no hay conectividad, mañana lo mismo y pasado lo mismo, bueno, al final saca la lámina, como hace 40 años.


-Para lograr que las escuelas vuelvan a tener conectividad se necesita mucha inversión?
-Se necesita dinero, pero lo vamos a hacer, tenemos los recursos humanos necesarios. Hay routers que faltan hace tres años.


-¿Cómo fue la reunión con Lino Barañao, el ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación?
-Fue muy larga, más de dos horas cara a cara. Hablamos de muchos temas. Le conté lo que habíamos hecho en la provincia, que tenemos una visión fuerte sobre la promoción de las ciencias en los niños.


-¿Notó un espíritu de colaboración de parte del gobierno nacional durante el viaje?
-Totalmente, al punto que Barañao me dijo que quiere visitar la provincia dentro de pocos meses, sólo hay que arreglar cuestiones de agenda. Coincidimos en muchos puntos.


-¿Es replicable el modelo San Luis en el país?
-Como poder, se puede. Deberíamos tener a Alberto como presidente... (risas). Es un país con muchas inequidades, no es lo mismo Formosa que Buenos Aires. En la reunión con Salud también se habló de cambiar los programas verticales, esos que hoy son aplicados igual en todas partes. Hay que trabajar con las realidades provinciales, que no son homogéneas.


-¿Se habló de algún plan en conjunto en materia tecnológica?
-Nosotros vamos a presentar un plan concreto de ciencia y técnica, tenemos ideas y proyectos que quedé con el ministro que le vamos a enviar personalmente. En lo particular tiene que ver con la promoción de la ciencia en los niños y adolescentes.


-¿Cómo están el ajedrez y la robótica en la provincia?
En ajedrez estamos muy bien, pero en robótica no, hay que volver a implementar el proyecto porque a los chicos les encanta. Está muy concentrado en San Luis y queremos abrirlo a toda la provincia, aunque es un tema que manejará la ULP.


-¿Qué aprendió en estos cuatro años fuera de la función pública? ¿Es la misma que se fue, o una persona distinta?
-Espero ser distinta, ser siempre igual es tremendo. Seguí trabajando en temas tecnológicos, proyectos e ideas parecidas a las de San Luis y otras diferentes. Hoy vengo con resultados probados en otros lados para aplicarlos acá. Hemos comprobado que efectivamente saber leer es la puerta de todo.


-La noto optimista…
-Siempre. A la gente de San Luis le gusta que la provincia sea pujante. Hubo un freno en estos cuatro años, que en esta época es sinónimo de retroceso, pero también es cierto que se solucionan muchas cosas con dinero, la tecnología no es inalcanzable. Hoy hay que hacer un esfuerzo mayor, no son las mismas condiciones, pero vamos a llegar. Tenemos que pensar en el 2020, si no, cuando terminaste de construir te quedó viejo otra vez.


-¿Van a seguir con la entrega de computadoras?
-Yo creo que tiene que seguir. Necesitamos equidad, que todas las escuelas tengan un ancho de banda muy bueno para que la maestra pueda usar los recursos de la red y pierda menos tiempo y sea todo más divertido. Y siempre de la periferia al centro. Alberto dice que en educación hay que pensar en la gente que tiene menos recursos, porque los que tienen recursos se la piensan sola.



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“El 70% de los sanluiseños hoy paga para tener conectividad”

ALICIA BAÑUELOS ENCABEZÓ LA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA QUE HIZO SAN LUIS DESDE LA ULP. | Martín Gómez.

"Me duele en forma personal que la red no funcione, lo siento en mi trabajo, como todos, yo vivo en San Luis también”


Alicia Bañuelos es una mujer inquieta. Suele dejar huella a su paso, ya sea por su carácter o por su talento innovador. Así fue mientras desempeñó el cargo de rectora de la Universidad de La Punta y ahora quiere hacer lo mismo como flamante ministra de Ciencia y Tecnología. Volvió con energías renovadas a la función pública y el habitual voto de confianza del gobernador Alberto Rodríguez Saá, quien la conoce como pocos y siempre se respaldó en sus conocimientos para edificar el San Luis digital que pretende. Ella lo sabe y está dispuesta a afrontar el desafío de devolverle a los puntanos la conectividad confiable, un bien que parece haberse perdido en los últimos años.


-Usted ya conoce el terreno donde va a moverse, pero ¿qué le encomendó especialmente Alberto Rodríguez Saá?
-Hacerme cargo de este ministerio para maximizar el proceso de digitalización que comenzó con Adolfo Rodríguez Saá, cuando hicimos el primer convenio con Canadá para tener un plan estratégico. Después siguió el avance con el gobierno de Alberto, el wifi gratuito y varios proyectos más de es un proceso que no tiene fin.


-La tecnología es actualización permanente.
-Exacto. Se ve a nivel mundial que este proceso de maximización repercute en el producto bruto de los países. Conseguir esa maximización de la digitalización trae beneficios porque hay un círculo virtuoso: las cosas se hacen con más eficiencia, la gente trabaja mejor. Las sociedades más digitalizadas tienen un mayor impacto en el producto bruto, está comprobado empíricamente.(...)


-¿En qué etapa de ese proceso está San Luis?
-Lo tenemos que ver. Tuvo un gran impacto en el acceso a la red. El wifi fue primero un servicio, después estuvo garantizado por ley y finalmente Alberto lo consagró como un derecho constitucional. En 2011 el 98% de la población estaba en la fase uno del proceso de innovación. Después vinieron cuatro años en los cuales muchas ventajas se perdieron. Hoy la red de wifi no está en las condiciones en la que la dejamos. El acceso es más dificultoso para la gente. El 70% de los hogares en la actualidad tiene conexión privada. Pasamos de un 14% al 70% de abonados en esa condición. La red dejó de funcionar bien y la gente buscó respuestas en otro lado, gastando dinero. Entonces los más complicados son los que no tienen plata y los que vivimos en el interior, donde no hay privados que quieran invertir en poner banda ancha, que no andan bárbaro, pero son más estables.


-¿Qué hay que hacer hoy en San Luis para volverse a subir al tren de la innovación?
-Primero poner bien la red de wifi. Pero no alcanza con el mismo acceso de 2011, las necesidades son otras. A medida que la gente se apropia de la tecnología, pasa a ser indistinguible. Ya no te das cuenta que la tenés, sabés que está, no pensás más en eso. Pasa lo mismo que con el agua de la canilla o la energía eléctrica. Con la red uno necesita tener conectividad estable y de buena calidad.


-¿Qué significa buena calidad?
-Que tenga ancho suficiente. No tengo que pensar si un Word es muy pesado para mandarlo. Quiero llegar y enviar el trabajo o el video que necesito. Las necesidades van cambiando, uno requiere más velocidad, más ancho de banda. Cada persona tiene sobre la red una exigencia que no tenía hace cinco años. Y ese proceso hay que acompañarlo con las políticas adecuadas.


-¿Y qué balance inicial puede hacer de la situación tecnológica de la provincia?
-Hoy estamos con una red inestable, debemos tener más ancho de banda. La Federal Communication Comission (FCC) dice que banda ancha es tener 25 megabytes (MB) por segundo. Nosotros en el mejor de los casos tenemos 2 MB.


-¿Igual San Luis sigue liderando en este aspecto dentro del país o ya no?
-San Luis ha liderado por cuestiones filosóficas este proceso. El mundo dice: tenemos que bajar el costo del acceso para incluir a toda la sociedad. San Luis ya lo hizo, lo garantiza en forma constitucional, es gratuito. Ahora tenemos que conseguir el ancho de banda suficiente y que no se caiga. En cuanto al concepto, esto fue hecho en la época de Alberto Rodríguez Saá y era reconocer que el acceso a la red tiene que ser gratuito, todos incluidos, sin gente afuera.


-¿Qué faltó en estos cuatro años para mantener ese estándar de calidad?
-Creo que no se tomaron las decisiones que se debieron tomar, en incluso otras ni siquiera se tomaron. No se prestó atención a la situación de la conectividad, las personas que condujeron el proceso pensaron diferente.


-¿La ULP fue un reflejo de lo que pasó en la última gestión?
-Yo creo que sí. La ULP marcó una política en su momento, acompañando las decisiones del gobernador, y hoy no es lo mismo. De las casi 500 iniciativas que hubo no queda casi ninguna.


-¿Y cuál es la iniciativa que no se aplica y que más le duele que sea así?
-En forma personal que la red no funcione, lo siento en mi trabajo como toda la gente, yo vivo en San Luis. Viajé mucho al exterior y muchas veces tuve que armar la valija porque la red no funcionaba. Uno puede dar una charla, pero si la red no anda, hay que ir y hacerlo en forma personal. Yo sufrí el deterioro de la red igual que todos los sanluiseños.


-¿Y ese 98% que había en 2011 de penetración en cuánto está hoy? ¿Bajó demasiado?
-No lo medimos todavía. Pero supongamos que el número sea equivalente, lo que es diferente es la composición. Del 98% sólo el 14% pagaba para tener conectividad, en cambio hoy paga el 70%. La gente tiene la conexión que le brinda el Estado, pero va y viene con la privada de acuerdo a la que funcione mejor. Y muchas veces dependés del celular. Eso muestra cómo cambió el mundo, queremos estar conectados todo el tiempo. Hay un fenómeno interesante de observar que es el Whats App. Vino a irrumpir en las casas de todos con mucha fuerza. Gente muy grande, que por ahí no usa mail y tiene los hijos lejos, se comunica a través de esta aplicación. Los hijos están más tranquilos si saben que la mamá o el papá, que viven en otro lado, están bien. O se enteran enseguida si están mal. En esos lugares, donde no está presente la compañía de celular, tiene que estar el gobierno con mucha fuerza para asistirlos.
-¿Qué significa que el área tecnológica ahora tenga rango ministerial en San Luis?
-Indica una visión de Alberto Rodríguez Saá sobre la importancia que le da al proceso tecnológico. Muchos saben que la tecnología es vital, pero después no están dispuestos a poner el tema en agenda para mejorar la vida de la gente. Este gobernador lo sabe y lo hace, como lo hizo siempre desde que llegó al poder.


-¿Qué es de la vida de la Autopista de la Información (AUI)? No me diga que ahora en vez de autopista es un camino vecinal...
-Depende de este ministerio, igual que el instituto de firma digital, las cámaras de seguridad ciudadana y la Cédula de Identidad Electrónica Provincial (CIPE). La AUI hay que actualizarla, ponerle inversión para algunas  cuestiones técnicas que tienen un avanzado grado de obsolescencia. Hay que hacer actualizaciones permanentes.


-¿Van de la mano la inversión y la mano de obra calificada? Uno puede tener todo el dinero del mundo, pero quizá a veces falte la capacitación para llevar adelante ciertas iniciativas.
-Sí, claro que van de la mano. San Luis tiene gente idónea. Hubo una adecuación del personal respecto de lo que está pasando, que es una revolución. Hoy necesitamos redefinir la red de wifi para saber que llegamos de manera estable a todos los rincones de la provincia. Queremos tener antes de 2019 como está Alemania, un país que dice que van a tener 50 MB por segundo para todos los habitantes.


-Es un objetivo ambicioso…
-Por supuesto, pero lo podemos cumplir.


-¿Cómo está la CIPE hoy, la gente la usa?
-Hoy hay 120 mil emitidas más o menos, sobre más de 450 mil habitantes, quiere decir que está un poco atrasada. La intención es darle mayor uso. A pesar de que se había hecho el Portal Puntano, hay que ponerle más trámites para que la gente pueda hacerlos desde su pueblo y que si quiere venir a San Luis sea para pasear. También faltan lectoras. Es cierto que la gente las puede comprar, pero la idea es que estén disponibles de manera más sencilla.


-Hizo un viaje a Buenos Aires muy importante. ¿Qué balance hace de los encuentros con los ministros de Salud y de Tecnología de la Nación?
-Estuvimos con el titular de Salud, Daniel Gollán, junto con nuestro ministro, Roberto Schwartz, y la presidenta de Laboratorios Puntanos, Zulema Rodríguez Saá. Fue una reunión muy buena, es una persona que había estado con Alberto y tenía presente esa charla. Esta gente viene de gestionar la ciudad de Buenos Aires, fueron no bien tratados, al igual que nosotros, por el gobierno anterior. Tienen presente lo que hizo San Luis, proyectos como la firma digital o la historia clínica digital, que vamos a reactivar en poco tiempo. A mediados de enero va a haber una reunión del Consejo Federal de Salud, desde donde nos pidieron que demos una charla para contar qué hacemos con la CIPE. Y ellos nos contaron que están esperando recursos internacionales para destinar a la salud dentro del país y nos quieren como participantes activos para exponer nuestra visión.


-Significa poner a San Luis en un primer plano a nivel nacional.
-Nos consideran para plantear las necesidades de la salud en el país. El caso concreto es un préstamo de 400 millones de dólares para darle remedios a la gente con enfermedades crónicas, y la condición que ponen para hacer la entrega es que tengan la historia clínica digital. Uno dice, ¿cuántas provincias están en condiciones? San Luis y ninguna otra.


-También hay un plan para desarrollar junto a Dosep.
-Sí, es un proyecto que busca que la gente no tenga que hacer cola para atenderse. Lo comenté en la reunión en Buenos Aires, la idea es llegar a la receta digital, que se puede hacer en San Luis porque hay firma digital. Todo se hará con la CIPE, basta de carnet. Es un plan que vamos a tener definido muy pronto con Silvia Cano. Sería el primer lugar del país, y el único, que puede hacer la receta digital. La idea es hacer un avance muy fuerte para mediados de enero.


-¿Cómo están las escuelas en materia digital?
-Mal. El 60% no tiene conectividad. Está todo dicho.


-Eso quiere decir que el Plan Uno a Uno está en problemas…
-Sí, pero lo vamos a arreglar para marzo. La razón por la que hay wifi en San Luis es porque hay niños. Alberto lo repetía cada vez que entregaba computadoras. La gente dice que los chicos no usan la computadora en la escuela, pero, ¿cómo la van a usar si no tienen conectividad? Y para los docentes también es fundamental. Siempre pongo el ejemplo del aparato circulatorio. Yo lo estudié con una lámina, los azules y los rojos, la sangre oxigenada y la que no. Hoy hay en Youtube unos videos impresionantes para ver cómo circula la sangre. Pero necesitás conectividad. Si yo como maestra voy hoy con el video y no hay conectividad, mañana lo mismo y pasado lo mismo, bueno, al final saca la lámina, como hace 40 años.


-Para lograr que las escuelas vuelvan a tener conectividad se necesita mucha inversión?
-Se necesita dinero, pero lo vamos a hacer, tenemos los recursos humanos necesarios. Hay routers que faltan hace tres años.


-¿Cómo fue la reunión con Lino Barañao, el ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación?
-Fue muy larga, más de dos horas cara a cara. Hablamos de muchos temas. Le conté lo que habíamos hecho en la provincia, que tenemos una visión fuerte sobre la promoción de las ciencias en los niños.


-¿Notó un espíritu de colaboración de parte del gobierno nacional durante el viaje?
-Totalmente, al punto que Barañao me dijo que quiere visitar la provincia dentro de pocos meses, sólo hay que arreglar cuestiones de agenda. Coincidimos en muchos puntos.


-¿Es replicable el modelo San Luis en el país?
-Como poder, se puede. Deberíamos tener a Alberto como presidente... (risas). Es un país con muchas inequidades, no es lo mismo Formosa que Buenos Aires. En la reunión con Salud también se habló de cambiar los programas verticales, esos que hoy son aplicados igual en todas partes. Hay que trabajar con las realidades provinciales, que no son homogéneas.


-¿Se habló de algún plan en conjunto en materia tecnológica?
-Nosotros vamos a presentar un plan concreto de ciencia y técnica, tenemos ideas y proyectos que quedé con el ministro que le vamos a enviar personalmente. En lo particular tiene que ver con la promoción de la ciencia en los niños y adolescentes.


-¿Cómo están el ajedrez y la robótica en la provincia?
En ajedrez estamos muy bien, pero en robótica no, hay que volver a implementar el proyecto porque a los chicos les encanta. Está muy concentrado en San Luis y queremos abrirlo a toda la provincia, aunque es un tema que manejará la ULP.


-¿Qué aprendió en estos cuatro años fuera de la función pública? ¿Es la misma que se fue, o una persona distinta?
-Espero ser distinta, ser siempre igual es tremendo. Seguí trabajando en temas tecnológicos, proyectos e ideas parecidas a las de San Luis y otras diferentes. Hoy vengo con resultados probados en otros lados para aplicarlos acá. Hemos comprobado que efectivamente saber leer es la puerta de todo.


-La noto optimista…
-Siempre. A la gente de San Luis le gusta que la provincia sea pujante. Hubo un freno en estos cuatro años, que en esta época es sinónimo de retroceso, pero también es cierto que se solucionan muchas cosas con dinero, la tecnología no es inalcanzable. Hoy hay que hacer un esfuerzo mayor, no son las mismas condiciones, pero vamos a llegar. Tenemos que pensar en el 2020, si no, cuando terminaste de construir te quedó viejo otra vez.


-¿Van a seguir con la entrega de computadoras?
-Yo creo que tiene que seguir. Necesitamos equidad, que todas las escuelas tengan un ancho de banda muy bueno para que la maestra pueda usar los recursos de la red y pierda menos tiempo y sea todo más divertido. Y siempre de la periferia al centro. Alberto dice que en educación hay que pensar en la gente que tiene menos recursos, porque los que tienen recursos se la piensan sola.



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