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Entrevista a Fernando Salino: “Trabajamos para formar los recursos humanos que necesita la provincia"


El flamante rector de  la Universidad de La Punta, Fernando Salino, planteó que su mayor objetivo es retomar el objetivo fundacional de la institución que fue “formar los recursos humanos que se necesitan para el progreso de San Luis porque el Estado provincial es quien provee nuestro presupuesto. Es decir, que son recursos que aportan todos los sanluiseños”. Afirmó que seguirán todos los programas educativos, como "Todos los chicos en la red", el de fomento a la lectura: “Contextos”, el "Ajedrez Social", los talleres de Robótica, y que ya se puso en marcha el relanzamiento del Parque Informático (PILP) para que los alumnos de la Tecnicatura en Desarrollo de Software hagan primero sus pasantías en las empresas de tecnología radicadas allí y luego los contraten.
También detalló los nuevos desafíos que encaró su gestión a partir del 10 de diciembre, como la capacitación que empezaron a brindarles a los beneficiarios del  Plan de Inclusión Social y los cambios que aplicarán en el Plan de Inclusión Educativa (PIE), del cual señaló “no es un plan de becas para alumnos, ni docentes, ni para personas dedicadas a la docencia. Tampoco es un sistema educativo paralelo”. 


—¿Cuáles fueron las dificultades qué se encontró cuando asumió?
—Había mucha gente designada en el Plan PIE que cumplía funciones en sectores de la ULP y en otras reparticiones. Podría dar nombres, apellidos y DNI, pero no me parece sustancial. Esto lo que hace es evidenciar sistemas de control que no sirven. Porque la designación del personal tenía un estricto contralor y en una pérdida de autonomía importante de la universidad, por parte del Ministerio de Hacienda, esos controles fallaban, no permitían la designación de personal y el vericueto que se encontraba para eludirlo era designar gente en el Plan PIE.


—¿Cuáles son las primeras medidas que tomará en el Plan de Inclusión Educativa?
—Lo que vamos a hacer es cumplir estrictamente lo que dice la ley que no dictamos nosotros, sino que viene de la gestión anterior, pero que estamos dispuestos a cumplir. Por ejemplo, esa normativa indica que los alfabetizados iban a recibir y concluir su etapa de estudios en seis meses. Ese proceso tenía cuatro módulos, pero de lo que va del inicio del plan a diciembre del año pasado la mayoría de los alfabetizados tenía un promedio de aprobación de un solo módulo. A ese ritmo iban a terminar en cuatro años, cuando la ley determina que se haga en seis meses. El plan no estaba cumpliendo con lo que estipula la norma porque para cada uno de los otros ciclos también hay plazos. Lo que hicimos ahora fue ordenar todo lo referido a estas cuestiones y posibilitar que se cumpla exclusivamente con el objetivo.


—¿Tendrá que modificar la forma que tienen los docentes de dictar los contenidos?
—Hay muchos docentes que han trabajado muy bien, otros que lo hicieron de manera regular y otros que no han trabajado. Es nuestra función detectar a unos y a otros: incentivar a los que trabajaron bien y apartar del plan a aquellos que no han cumplido su objetivo. Esto se puede hacer, y para eso estamos pidiendo el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología, que ya nos está ayudando para ver cuántas consultas recibió el tutor virtual y cuántas fueron respondidas. Hubo casos de tutores que no recibieron ninguna solicitud y algunos lo atribuyen a problemas de comunicación y conectividad. Pero lo cierto es que a esta altura del plan, su trabajo es prácticamente nulo. Reitero, hay otros que han trabajado mucho y muy bien y con ellos vamos a continuar para que el Plan cumpla el objetivo de inclusión educativa. Porque el PIE no es un plan de becas para alumnos o para docentes y personas dedicadas a la docencia, ni es un sistema educativo paralelo.


—El gobernador Alberto Rodríguez Saá señaló que en algunos casos este plan, lejos de incluir a personas, generó la deserción de chicos que estando en edad escolar, se iban del sistema para ingresar al PIE y así cobrar la beca.
—Lo estamos comprobando. Estamos haciendo mediciones para confirmarlo con datos reales, para corroborarlo en cifras y también con nombres y apellidos. Porque filosóficamente el PIE no es un plan de becas y no es un plan de ingresos adicional para docentes o capacitadores. Esto no implica que no sea una herramienta necesaria y que lo complemente. Pero la idea original es que la gente complete su ciclo educativo, no otra.


—¿Cómo será la capacitación que brindará la universidad para los beneficiarios del Plan de Inclusión Social?
—Es función de la ULP proveer las herramientas que el Gobierno de la Provincia necesite en materia de capacitación. En este caso, hemos habilitado 400 cupos que se dictarán en la universidad y algunos en el Instituto de Ciencia y Tecnología en la sede de la ciudad de San Luis. No abrimos más porque pretendemos que cada alumno tenga su computadora para que se capacite especialmente en los programas necesarios para la tarea administrativa, como es el paquete de Office. También lo hacemos en conjunto con el Ministerio de Desarrollo Social y vamos a seguir brindando todas las herramientas para que nuestros compañeros del Plan de Inclusión se puedan capacitar y conseguir un mejor empleo.


—¿Cómo encontró al Parque Informático La Punta?
—Otro de los temas que señalamos cuando planteamos el desorden administrativo fue la pérdida de los objetivos fundacionales de la ULP. Porque el Gobierno de San Luis no tiene como objetivo alquilar metros cuadrados de oficinas, y esto es lo que sucedía con el PILP. Si se instala un Parque Informático, es para que se produzcan otros fenómenos más allá de que las empresas encuentren un lugar físico e incentivos fiscales. La idea del PILP es recibir empresas de primerísimo nivel en tecnología, que nosotros consideramos que es por donde pasan los empleos y las futuras oportunidades para nuestros alumnos. El objetivo es que contraten a los chicos que estudian la carrea de Desarrollo de Software. ¿Qué le vamos a enseñar en esa tecnicatura? Exactamente lo que estas empresas necesiten para poder darles trabajo a nuestros egresados.


—¿Las empresas están en sintonía con esta idea?
—Este fenómeno hay que entenderlo porque es de esta profundidad. Si no hacemos esto, el parque no cumple su función. Así se consigue que las personas de San Luis, capacitadas en desarrollo de software, obtengan trabajo en las empresas radicadas en nuestro PILP y que el nivel de excelencia de nuestra carrera sea altísimo, porque son empresas de primera línea que nos plantean cuál es la exigencia para esos futuros empleados.


—¿Cómo es la relación entre la ULP y las empresas radicadas en el PILP?
—Tuvimos muy buenos encuentros con todas ellas y les explicamos a sus gerentes que tenemos que recuperar el objetivo original de cuando ellos ingresaron al Parque Informático. Lamentablemente, en algún punto se fueron perdiendo, pero ellos siempre supieron cuáles eran las condiciones y hasta nos hicieron aportes muy valiosos para que volvamos a dictar cursos posteriores a la tecnicaturas que ellos valoraron como muy útiles. Y por supuesto que les dijimos que lo vamos a hacer. El debate en esa reunión fue interesantísimo y se llegó a la conclusión de que más allá de que el alumno pueda manejar una técnica, lo que tenemos que hacer es darles las herramientas necesarias para que maneje el razonamiento lógico que le permita realizar deducciones y que madure su conocimiento. Para que no corramos el peligro de que ese chico maneje una técnica, que con el tiempo desaparece y ya no sabe qué hacer. Lo importantes es aprender a manejar y no especializarse en un solo vehículo que luego desaparece por la evolución tecnológica. Acá, además de una técnica específica, hay que formar un conocimiento, una posibilidad de deducción, de madurar una idea, de confrontar, de razonar elementos lógicos que le permitan después incorporarse a cualquier nueva tecnología.


—¿Qué diferencias establecería usted entre los egresados de la ULP y los del resto de las universidades?
—Felizmente, San Luis tiene hoy tres universidades nacionales que dictan las carreras tradicionales y que a los alumnos les gusta cursar durante 5 o 6 años, que después les permiten seguir estudiando. Esa oferta educativa ya está ampliamente cubierta. Ése es el objetivo de otras universidades, no es la idea esencial de la ULP. Nosotros trabajamos para formar los recursos humanos que se necesitan para el progreso de San Luis, porque además nuestro presupuesto lo brinda el Estado provincial. Es decir, son recursos que aportan todos los sanluiseños. 


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