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Logran frenar una empresa de Los Molles que generaba contaminación

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Logran frenar una empresa de Los Molles que generaba contaminación


Los vecinos de Los Molles estaban cansados de levantarse a la mañana, abrir la ventana de sus casas, respirar y observar el humo negro que salía de una de las chimeneas de una fábrica de asfalto. Tampoco les gustaba la idea de que el único arroyo que cruza por el pueblo estuviera contaminado. Por eso desde hace varios años intentaban, junto al Municipio, que la planta de la empresa Alfa & Omega, que fabricaba asfalto, cerrara sus puertas y se trasladara hacia otro lugar. Esta semana la intendenta, Sandra Altamirano, arribó al predio y comprobó que la empresa finalmente hizo caso a las resoluciones y que cerró sus puertas definitivamente.


“Actualmente el edificio sigue emplazado a 900 metros de la plaza, dentro de la Cantera Luco. Funcionaba de manera irregular, incumpliendo las normas vigentes, especialmente las de cuidado del medio ambiente. Hacían un mal tratamiento de los residuos que iban a parar a un pozo en el que descargaban todo al suelo”, especificó la jefa comunal, y agregó que la firma fue clausurada en diferentes ocasiones. A pesar de eso, los operarios continuaron trabajando hasta hace un par de días.


“Trabajan con hidrocarburos. Esta actividad está encuadrada como generadora de residuos peligrosos. A partir de ahí, con un poco de sentido común, sabemos que estamos ante una gran problemática ambiental porque lo que hacían no está regulado, ni controlado. Venía funcionando libremente”, aseveró y añadió: “Considero que funcionaba con un sistema obsoleto, era una especie de círculo vicioso de muchos años, sobre todo en el punto en el que estaba funcionando, a pocos metros de un arroyo que pasa por el medio de Los Molles”.


El camino recorrido por los vecinos, la intendenta y el Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción, para lograr el cierre definitivo fue largo e intenso. La planta fue construida en 2007, “cuando asumí a la intendencia uno de los ejes principales que nos fijamos fue el del cuidado del medio ambiente y la explotación del turismo. Empezamos a trabajar el ordenamiento territorial y en esta tarea medimos los recursos. La planta no se encuadraba dentro de las políticas”, dijo y agregó que las primeras intervenciones fueron muy difíciles, “no hacían caso a las notificaciones y por eso pedimos ayuda al ministerio. 


Altamirano contó que pocas veces lograron que en la compañía usaran los filtros que debían agregar a los motores para que saliera vapor y no humo. “La planta no funcionó correctamente nunca y contaminó el aire, el suelo y el agua. En agosto del año pasado, se planteó una resolución, acompañada de un cronograma en el que se fijó que se le permitía funcionar hasta el 30 de diciembre y que debía comenzar a retirase completamente del ejido. Después de mucho trabajo y de varias reuniones, el señor de apellido Cortez entendió nuestro trabajo en el cuidado del medio ambiente y del territorio y aceptó retirarse, pero en los primeros días de enero observamos que la planta seguía trabajando”.


El siguiente paso que dio la jefa comunal fue avisarle al Gobierno lo que estaba pasando. “Sin la ayuda y el apoyo de los ingenieros no podíamos ir. De todas maneras decidimos clausurar otra vez. Personal de Alfa y Omega presentó un descargo en el que plantearon que no desconocían que se tenían que retirar, pero que pedían tres días más para vaciar los tanques con los productos que tienen en la planta”, contó y agregó que la empresa debía terminar de colocar el pavimento en unas cuadras del Municipio, de Santa Rosa del Conlara y de Villa Mercedes.


“Ahora están en plena mudanza y tendrán que dejar el terreno en condiciones, tienen tiempo hasta el 26 de enero para hacerlo. Fuimos acompañados con representantes de área de Bromatología de la Comuna a confirmar que comenzaban a desmantelarla, y satisfactoriamente comprobamos que ya no funciona más”, explicó y agregó que dentro de los acuerdos también estuvo incluido el pago de un canon comercial que adeudaba la empresa y que aún no canceló.


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Logran frenar una empresa de Los Molles que generaba contaminación

Emisiones. Los vecinos estaban cansados del humo tóxico que largaba la empresa Alfa & Omega.

Los vecinos de Los Molles estaban cansados de levantarse a la mañana, abrir la ventana de sus casas, respirar y observar el humo negro que salía de una de las chimeneas de una fábrica de asfalto. Tampoco les gustaba la idea de que el único arroyo que cruza por el pueblo estuviera contaminado. Por eso desde hace varios años intentaban, junto al Municipio, que la planta de la empresa Alfa & Omega, que fabricaba asfalto, cerrara sus puertas y se trasladara hacia otro lugar. Esta semana la intendenta, Sandra Altamirano, arribó al predio y comprobó que la empresa finalmente hizo caso a las resoluciones y que cerró sus puertas definitivamente.


“Actualmente el edificio sigue emplazado a 900 metros de la plaza, dentro de la Cantera Luco. Funcionaba de manera irregular, incumpliendo las normas vigentes, especialmente las de cuidado del medio ambiente. Hacían un mal tratamiento de los residuos que iban a parar a un pozo en el que descargaban todo al suelo”, especificó la jefa comunal, y agregó que la firma fue clausurada en diferentes ocasiones. A pesar de eso, los operarios continuaron trabajando hasta hace un par de días.


“Trabajan con hidrocarburos. Esta actividad está encuadrada como generadora de residuos peligrosos. A partir de ahí, con un poco de sentido común, sabemos que estamos ante una gran problemática ambiental porque lo que hacían no está regulado, ni controlado. Venía funcionando libremente”, aseveró y añadió: “Considero que funcionaba con un sistema obsoleto, era una especie de círculo vicioso de muchos años, sobre todo en el punto en el que estaba funcionando, a pocos metros de un arroyo que pasa por el medio de Los Molles”.


El camino recorrido por los vecinos, la intendenta y el Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción, para lograr el cierre definitivo fue largo e intenso. La planta fue construida en 2007, “cuando asumí a la intendencia uno de los ejes principales que nos fijamos fue el del cuidado del medio ambiente y la explotación del turismo. Empezamos a trabajar el ordenamiento territorial y en esta tarea medimos los recursos. La planta no se encuadraba dentro de las políticas”, dijo y agregó que las primeras intervenciones fueron muy difíciles, “no hacían caso a las notificaciones y por eso pedimos ayuda al ministerio. 


Altamirano contó que pocas veces lograron que en la compañía usaran los filtros que debían agregar a los motores para que saliera vapor y no humo. “La planta no funcionó correctamente nunca y contaminó el aire, el suelo y el agua. En agosto del año pasado, se planteó una resolución, acompañada de un cronograma en el que se fijó que se le permitía funcionar hasta el 30 de diciembre y que debía comenzar a retirase completamente del ejido. Después de mucho trabajo y de varias reuniones, el señor de apellido Cortez entendió nuestro trabajo en el cuidado del medio ambiente y del territorio y aceptó retirarse, pero en los primeros días de enero observamos que la planta seguía trabajando”.


El siguiente paso que dio la jefa comunal fue avisarle al Gobierno lo que estaba pasando. “Sin la ayuda y el apoyo de los ingenieros no podíamos ir. De todas maneras decidimos clausurar otra vez. Personal de Alfa y Omega presentó un descargo en el que plantearon que no desconocían que se tenían que retirar, pero que pedían tres días más para vaciar los tanques con los productos que tienen en la planta”, contó y agregó que la empresa debía terminar de colocar el pavimento en unas cuadras del Municipio, de Santa Rosa del Conlara y de Villa Mercedes.


“Ahora están en plena mudanza y tendrán que dejar el terreno en condiciones, tienen tiempo hasta el 26 de enero para hacerlo. Fuimos acompañados con representantes de área de Bromatología de la Comuna a confirmar que comenzaban a desmantelarla, y satisfactoriamente comprobamos que ya no funciona más”, explicó y agregó que dentro de los acuerdos también estuvo incluido el pago de un canon comercial que adeudaba la empresa y que aún no canceló.


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