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Gracias a Messi, Argentina va directo al Mundial

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Gracias a Messi, Argentina va directo al Mundial

En una noche soñada del mejor jugador del mundo, Argentina enderezó un partido que venía muy bravo por el gol de Romario Ibarra antes del minuto. Un triplete de Messi puso el 3 a 1 final y desató la locura nacional. Perdió Chile (fuera del mundial) y Perú va al repechaje. 

Con un Leonel Messi en un nivel sobrenatural, la Selección Argentina consiguió el pasaje directo al Mundial de Rusia 2018 al vencer 3 a 1 a Ecuador en el "Atahualpa" de Quito. Romario Ibarra antes del minuto puso en ventaja al equipo ecuatoriano y llenó de dudas a la selección de Sampaoli, pero apareció el 10 con un triplete a los 12, a los 21 del primer tiempo y a los 19 del segundo tiempo para devolverle la alegría a todo el país.

Cuando la suma de todos los miedos deportivos estaban a flor de piel, un comienzo errático complicó las cosas un poco más: a los 48 segundos, Romario Ibarra agarró dormida a la defensa argentina y adelantó a los dirigidos por el argentino Jorge Célico, para complicar las aspiraciones de la Selección de Jorge Sampaoli.

Pero a los doce minutos, el capitán Lionel Messi encaró con campo, combinó a la izquierda con Angel Di María, que devolvió al medio para el capitán albiceleste, que definió ante el achique de Máximo Banguera.

Luego, a los 22, la "Pulga" presionó a un defensor ecuatoriano, robó la pelota y sacó un zurdazo letal que se clavó en el ángulo derecho de Banguera.

Y en el segundo tiempo, a los 19 minutos, Messi volvió a recibir con espacio, aprovechó la diagonal de Benedetto y definió por encima de Banguera con una categoría tremenda.

La Selección, después de tres años de sufrimiento y críticas por doquier, estará en la máxima cita para hacer disfrutar a todos los hinchas argentinos.

Argentina ganó por segunda vez en su historia en la altura de Quito -la anterior había sido en 2001- y todo el equipo le ofrendó la victoria al puñado de hinchas albicelestes que se ubicó en una de las cabeceras del estadio "Atahualpa".

Todos los análisis y especulaciones que se habían hecho en la previa se deshicieron en apenas 48 segundos: Ordoñez ganó de arriba ante Mascherano en un pelotazo largo de la defensa de Ecuador, tiró una pared con Romario Ibarra, quien definió cruzado ante el achique de Sergio Romero.

Estaba aturdida la Selección Argentina, que ya había dado una muestra de desconcentración en la primera pelota, que se le escapó por abajo de la suela a Mascherano y motivó el rechazo que terminó en los pies de la defensa de Ecuador, antes de derivar en el primer gol.

Argentina ni siquiera se había podido acercar al área ecuatoriana, pero de a poco pudo hilvanar un par de pases seguidos, para ganar en confianza.

Con Di María como "interior" y Marcos Acuña bien abierto en la izquierda, la Selección generó una sociedad interesante con "Fideo" y Messi, que aprovechaban los espacios a la espalda del mediocampo local.

Biglia como primer pase, Enzo Pérez como enlace, más Messi y Di María para lanzarse a campo traviesa una vez que se rompiera esa línea defensiva parecía ser la idea que había planeado Sampaoli.

Argentina volcó casi todos sus ataques por el sector izquierdo, con el tandem Acuña-Di María, que probó de media distancia y pareció ser el jugador que mejor entendió cómo había que actuar a 2.850 metros de altura. En La Paz, ante Bolivia, ya había dado muestras de eso.

Benedetto fijaba a los centrales y los arrastraba a lo profundo del ataque, para que Messi y Di María tuvieran aún más espacio.

Así se gestó el empate, cuando Messi condujo un 3vs3 por el centro, abrió a la izquierda para Di María que devolvió a la "Pulga", quien definió entre las piernas de Banguera.

Fue el gol de la tranquilidad, después de un arranque con el pie izquierdo, y que frenó la euforia que había en el repleto estadio "Olímpico Atahualpa".

La Selección sabía que dependía de sí misma, porque un triunfo en Quito, seguramente entraba al Mundial por los resultados de las otras canchas.

Los dirigidos por Sampaoli no sufrían en defensa, trataban de manejar la pelota con sobriedad y esperar el momento justo para acelerar ante el juvenil equipo ecuatoriano.

Menos de diez minutos pasaron hasta que la Argentina pudo dar vuelta el marcador, otra vez por Messi, que presionó a Darío Aimar, le robó la pelota y, a la carrera, metió un zurdazo tremendo que se clavó en el ángulo derecho de Banguera.

El planteo previo sí salió a la perfección en Quito, pero todo se amoldó a la apertura del arco que tantas veces se la había negado contra Venezuela y Perú, principalmente, y en menor medida ante Uruguay en Montevideo, en las tres últimas fechas de las Eliminatorias.

Pudo haber ampliado Angel Di María, suelto y fresco, tras una notable habilitación de Messi, pero el jugador del PSG de Francia no pudo desviar con la derecha ante el achique de Banguera.

Golpe y efecto

Para el segundo tiempo, Argentina trató de juntar un poco más las líneas, porque en el final de la primera etapa se había "roto" el partido y eso podía favorecer a los contragolpes de Ecuador.

Fue Enzo Pérez el que tomó el mando junto a Messi de la pelota, para resguardarse cuidando el balón y evitar que la Selección ecuatoriana se metiera en partido.

Esa fortaleza de cabeza y concentración que se le reclamaba a la Argentina apareció justo en el último partido, cuando más lo necesitaba.

Y Messi frotó la lámpara, para darle resultados a quienes se lo exigían y disfrute a aquellos que solo se dedican a admirarlo.

Este "Pulga" en modo "Balón de Oro" solo tenía que tener un buen acompañamiento, lo encontró en Di María, en Enzo Pérez y, en menor medida, en Benedetto.

Igualmente "Pipa" fue vital en el tercer gol, a los 17 minutos del complemento, porque con Messi posteado con la pelota, le pasó por atrás para arrastrar marca.

El "10" salió para su pierna hábil y, con Banguera adelantado, se la pinchó por encima del cuerpo para ir a festejar con todo el banco de suplentes.

A partir de ahí, Argentina se dedicó a defender la ventaja, a administrar la pelota y a tener esa personalidad que le exigían también en la opinión pública.

El abrazo gigante entre cada uno de los integrantes del equipo albiceleste, de cara a la tribuna, fue el de un grupo que se sacó una mochila de mil kilogramos de la espalda, que jugará el Mundial y que espera terminar con esa sequía que ya acumula 24 años.

Fuente: NA

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Gracias a Messi, Argentina va directo al Mundial

En una noche soñada del mejor jugador del mundo, Argentina enderezó un partido que venía muy bravo por el gol de Romario Ibarra antes del minuto. Un triplete de Messi puso el 3 a 1 final y desató la locura nacional. Perdió Chile (fuera del mundial) y Perú va al repechaje. 

Messi gritando con furia uno de sus tres goles. 

Con un Leonel Messi en un nivel sobrenatural, la Selección Argentina consiguió el pasaje directo al Mundial de Rusia 2018 al vencer 3 a 1 a Ecuador en el "Atahualpa" de Quito. Romario Ibarra antes del minuto puso en ventaja al equipo ecuatoriano y llenó de dudas a la selección de Sampaoli, pero apareció el 10 con un triplete a los 12, a los 21 del primer tiempo y a los 19 del segundo tiempo para devolverle la alegría a todo el país.

Cuando la suma de todos los miedos deportivos estaban a flor de piel, un comienzo errático complicó las cosas un poco más: a los 48 segundos, Romario Ibarra agarró dormida a la defensa argentina y adelantó a los dirigidos por el argentino Jorge Célico, para complicar las aspiraciones de la Selección de Jorge Sampaoli.

Pero a los doce minutos, el capitán Lionel Messi encaró con campo, combinó a la izquierda con Angel Di María, que devolvió al medio para el capitán albiceleste, que definió ante el achique de Máximo Banguera.

Luego, a los 22, la "Pulga" presionó a un defensor ecuatoriano, robó la pelota y sacó un zurdazo letal que se clavó en el ángulo derecho de Banguera.

Y en el segundo tiempo, a los 19 minutos, Messi volvió a recibir con espacio, aprovechó la diagonal de Benedetto y definió por encima de Banguera con una categoría tremenda.

La Selección, después de tres años de sufrimiento y críticas por doquier, estará en la máxima cita para hacer disfrutar a todos los hinchas argentinos.

Argentina ganó por segunda vez en su historia en la altura de Quito -la anterior había sido en 2001- y todo el equipo le ofrendó la victoria al puñado de hinchas albicelestes que se ubicó en una de las cabeceras del estadio "Atahualpa".

Todos los análisis y especulaciones que se habían hecho en la previa se deshicieron en apenas 48 segundos: Ordoñez ganó de arriba ante Mascherano en un pelotazo largo de la defensa de Ecuador, tiró una pared con Romario Ibarra, quien definió cruzado ante el achique de Sergio Romero.

Estaba aturdida la Selección Argentina, que ya había dado una muestra de desconcentración en la primera pelota, que se le escapó por abajo de la suela a Mascherano y motivó el rechazo que terminó en los pies de la defensa de Ecuador, antes de derivar en el primer gol.

Argentina ni siquiera se había podido acercar al área ecuatoriana, pero de a poco pudo hilvanar un par de pases seguidos, para ganar en confianza.

Con Di María como "interior" y Marcos Acuña bien abierto en la izquierda, la Selección generó una sociedad interesante con "Fideo" y Messi, que aprovechaban los espacios a la espalda del mediocampo local.

Biglia como primer pase, Enzo Pérez como enlace, más Messi y Di María para lanzarse a campo traviesa una vez que se rompiera esa línea defensiva parecía ser la idea que había planeado Sampaoli.

Argentina volcó casi todos sus ataques por el sector izquierdo, con el tandem Acuña-Di María, que probó de media distancia y pareció ser el jugador que mejor entendió cómo había que actuar a 2.850 metros de altura. En La Paz, ante Bolivia, ya había dado muestras de eso.

Benedetto fijaba a los centrales y los arrastraba a lo profundo del ataque, para que Messi y Di María tuvieran aún más espacio.

Así se gestó el empate, cuando Messi condujo un 3vs3 por el centro, abrió a la izquierda para Di María que devolvió a la "Pulga", quien definió entre las piernas de Banguera.

Fue el gol de la tranquilidad, después de un arranque con el pie izquierdo, y que frenó la euforia que había en el repleto estadio "Olímpico Atahualpa".

La Selección sabía que dependía de sí misma, porque un triunfo en Quito, seguramente entraba al Mundial por los resultados de las otras canchas.

Los dirigidos por Sampaoli no sufrían en defensa, trataban de manejar la pelota con sobriedad y esperar el momento justo para acelerar ante el juvenil equipo ecuatoriano.

Menos de diez minutos pasaron hasta que la Argentina pudo dar vuelta el marcador, otra vez por Messi, que presionó a Darío Aimar, le robó la pelota y, a la carrera, metió un zurdazo tremendo que se clavó en el ángulo derecho de Banguera.

El planteo previo sí salió a la perfección en Quito, pero todo se amoldó a la apertura del arco que tantas veces se la había negado contra Venezuela y Perú, principalmente, y en menor medida ante Uruguay en Montevideo, en las tres últimas fechas de las Eliminatorias.

Pudo haber ampliado Angel Di María, suelto y fresco, tras una notable habilitación de Messi, pero el jugador del PSG de Francia no pudo desviar con la derecha ante el achique de Banguera.

Golpe y efecto

Para el segundo tiempo, Argentina trató de juntar un poco más las líneas, porque en el final de la primera etapa se había "roto" el partido y eso podía favorecer a los contragolpes de Ecuador.

Fue Enzo Pérez el que tomó el mando junto a Messi de la pelota, para resguardarse cuidando el balón y evitar que la Selección ecuatoriana se metiera en partido.

Esa fortaleza de cabeza y concentración que se le reclamaba a la Argentina apareció justo en el último partido, cuando más lo necesitaba.

Y Messi frotó la lámpara, para darle resultados a quienes se lo exigían y disfrute a aquellos que solo se dedican a admirarlo.

Este "Pulga" en modo "Balón de Oro" solo tenía que tener un buen acompañamiento, lo encontró en Di María, en Enzo Pérez y, en menor medida, en Benedetto.

Igualmente "Pipa" fue vital en el tercer gol, a los 17 minutos del complemento, porque con Messi posteado con la pelota, le pasó por atrás para arrastrar marca.

El "10" salió para su pierna hábil y, con Banguera adelantado, se la pinchó por encima del cuerpo para ir a festejar con todo el banco de suplentes.

A partir de ahí, Argentina se dedicó a defender la ventaja, a administrar la pelota y a tener esa personalidad que le exigían también en la opinión pública.

El abrazo gigante entre cada uno de los integrantes del equipo albiceleste, de cara a la tribuna, fue el de un grupo que se sacó una mochila de mil kilogramos de la espalda, que jugará el Mundial y que espera terminar con esa sequía que ya acumula 24 años.

Fuente: NA

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