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Citan a la mamá de una adolescente abusada

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Citan a la mamá de una adolescente abusada

Lo pidió la defensa del sospechoso de las violaciones, el tío abuelo de la víctima. La chica tiene 15 años y dijo que la atacaba desde los 4.

Mientras se preparaba para tomar la Comunión, la chica, que aún no había cumplido los 15 años, le contó al sacerdote de la iglesia una carga que aguantaba desde hace años y que la atestaba de tristeza. Su tío abuelo, Edgar Nicolás Sánchez, la abusaba desde que tenía 4 o 5 años. El cura le sugirió ir a una psicóloga. Ella lo hizo. Gracias a esa decisión, logró tirar abajo el miedo y hablar con su abuela y después con su mamá, que denunció al sospechoso. Ahora Sánchez está detenido, a la espera de saber cuál será su destino. La posibilidad de que siga preso es la que pisa más fuerte. 

Policías del Área Inteligencia Criminal lo detuvieron el jueves 5, en La Cumbre, por orden del juez Penal que tiene la investigación, Sebastián Cadelago Filippi. Éste le tomó declaración indagatoria al día siguiente, por el delito de “Abuso sexual con acceso carnal, agravado por estar a cargo de la guarda de la víctima”.

El defensor oficial Penal que lo asistió, Carlos Salazar, le pidió al magistrado una prórroga de la detención de ocho días, para buscar, en ese lapso, pruebas que derriben los cargos. Ayer, el magistrado decretó una de las medidas solicitadas por el defensor: la citación de la mamá y la abuela de la adolescente, para que declaren hoy, nuevamente.

En rigor, Sánchez, de 52 años, hace tiempo que no es parte de la familia de la damnificada. Estaba casado con una tía de la denunciante, pero se separaron hace muchos años. Pero nunca perdió el contacto con su sobrina política y con sus hijos.

La denunciante contó que iba siempre de visita a su domicilio y que inclusive cuidaba a sus chicos cuando ella no estaba. Los niños también solían quedarse a dormir en su casa. Al parecer, en esas circunstancias cometía los ataques.

Según indicó la psicóloga de la jovencita, para poder sobrellevar esta carga tan dolorosa, que se ha extendido largamente en el tiempo, ella ha aplicado mecanismos de represión.

Eso explica por qué tiene lagunas y no recuerda todo con detalle, aunque sí ha podido dar cuenta de que este conocido la tocaba en las partes íntimas y la obligaba a hacerle lo mismo a él. Pero los sueños que comenzó a tener de un tiempo a esta parte han permitido la apertura del inconsciente, dijo la especialista.

De todos modos, hay una evocación reiterada, que la chica narró ante la especialista. No sólo recordaba la angustia con la que se despertaba aquellas veces que Sánchez dormía bajo el mismo techo que ella, sino también ciertas sensaciones físicas.

 

Temía por sus hermanos

La jovencita inició terapia en diciembre pasado. Unos dos meses después, la psicóloga citó a la abuela de la menor, a quien la chica no sólo quiere, sino en quien confía mucho. En esa reunión, relató sus penurias. Había resuelto hablar, a pesar de que su tío abuelo la había amenazado y la había desalentado diciéndole que si mencionaba algo, nadie le creería.

Dijo que reveló todo porque temía que ese hombre llegara a ponerles un dedo encima a sus hermanos, menores que ella. Esa sola posibilidad la perturbaba.

Después, la abuela habló con su propia hija, y la contuvo ante la crisis de nervios que sufrió antes de ir a hacer la denuncia. Fue en febrero pasado. 

Según expresaron la madre y la abuela de la muchacha, ninguna de las dos vio nunca nada extraño ni dudaron de Sánchez. Pero, a la luz de la acusación, recordaron ante los investigadores algunos hechos que daban cuenta de conductas sospechosas que él habría tenido con otras mujeres de la familia.

Entre febrero y setiembre, las actuaciones fueron tomando cuerpo: la mamá ratificó la denuncia e instó la acción penal, el juez citó a declarar a testigos –tales como la psicóloga de la menor y familiares de ella–, ordenó la revisación médica y la declaración de la chica en Cámara Gesell, ante una psicóloga del Poder Judicial.

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Citan a la mamá de una adolescente abusada

Lo pidió la defensa del sospechoso de las violaciones, el tío abuelo de la víctima. La chica tiene 15 años y dijo que la atacaba desde los 4.

Sánchez. En los próximos días, el juez debe definir si sigue preso. Foto: Archivo.

Mientras se preparaba para tomar la Comunión, la chica, que aún no había cumplido los 15 años, le contó al sacerdote de la iglesia una carga que aguantaba desde hace años y que la atestaba de tristeza. Su tío abuelo, Edgar Nicolás Sánchez, la abusaba desde que tenía 4 o 5 años. El cura le sugirió ir a una psicóloga. Ella lo hizo. Gracias a esa decisión, logró tirar abajo el miedo y hablar con su abuela y después con su mamá, que denunció al sospechoso. Ahora Sánchez está detenido, a la espera de saber cuál será su destino. La posibilidad de que siga preso es la que pisa más fuerte. 

Policías del Área Inteligencia Criminal lo detuvieron el jueves 5, en La Cumbre, por orden del juez Penal que tiene la investigación, Sebastián Cadelago Filippi. Éste le tomó declaración indagatoria al día siguiente, por el delito de “Abuso sexual con acceso carnal, agravado por estar a cargo de la guarda de la víctima”.

El defensor oficial Penal que lo asistió, Carlos Salazar, le pidió al magistrado una prórroga de la detención de ocho días, para buscar, en ese lapso, pruebas que derriben los cargos. Ayer, el magistrado decretó una de las medidas solicitadas por el defensor: la citación de la mamá y la abuela de la adolescente, para que declaren hoy, nuevamente.

En rigor, Sánchez, de 52 años, hace tiempo que no es parte de la familia de la damnificada. Estaba casado con una tía de la denunciante, pero se separaron hace muchos años. Pero nunca perdió el contacto con su sobrina política y con sus hijos.

La denunciante contó que iba siempre de visita a su domicilio y que inclusive cuidaba a sus chicos cuando ella no estaba. Los niños también solían quedarse a dormir en su casa. Al parecer, en esas circunstancias cometía los ataques.

Según indicó la psicóloga de la jovencita, para poder sobrellevar esta carga tan dolorosa, que se ha extendido largamente en el tiempo, ella ha aplicado mecanismos de represión.

Eso explica por qué tiene lagunas y no recuerda todo con detalle, aunque sí ha podido dar cuenta de que este conocido la tocaba en las partes íntimas y la obligaba a hacerle lo mismo a él. Pero los sueños que comenzó a tener de un tiempo a esta parte han permitido la apertura del inconsciente, dijo la especialista.

De todos modos, hay una evocación reiterada, que la chica narró ante la especialista. No sólo recordaba la angustia con la que se despertaba aquellas veces que Sánchez dormía bajo el mismo techo que ella, sino también ciertas sensaciones físicas.

 

Temía por sus hermanos

La jovencita inició terapia en diciembre pasado. Unos dos meses después, la psicóloga citó a la abuela de la menor, a quien la chica no sólo quiere, sino en quien confía mucho. En esa reunión, relató sus penurias. Había resuelto hablar, a pesar de que su tío abuelo la había amenazado y la había desalentado diciéndole que si mencionaba algo, nadie le creería.

Dijo que reveló todo porque temía que ese hombre llegara a ponerles un dedo encima a sus hermanos, menores que ella. Esa sola posibilidad la perturbaba.

Después, la abuela habló con su propia hija, y la contuvo ante la crisis de nervios que sufrió antes de ir a hacer la denuncia. Fue en febrero pasado. 

Según expresaron la madre y la abuela de la muchacha, ninguna de las dos vio nunca nada extraño ni dudaron de Sánchez. Pero, a la luz de la acusación, recordaron ante los investigadores algunos hechos que daban cuenta de conductas sospechosas que él habría tenido con otras mujeres de la familia.

Entre febrero y setiembre, las actuaciones fueron tomando cuerpo: la mamá ratificó la denuncia e instó la acción penal, el juez citó a declarar a testigos –tales como la psicóloga de la menor y familiares de ella–, ordenó la revisación médica y la declaración de la chica en Cámara Gesell, ante una psicóloga del Poder Judicial.

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