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La Punta fue sede de la "Vª Expo de Proyectos del Secundario"

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La Punta fue sede de la "Vª Expo de Proyectos del Secundario"

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Participaron cerca de 470 alumnos de 70 escuelas pública, técnicas y rurales de toda la provincia. Los chicos exhibieron más de 90 trabajos.

Estudiantes de unas 70 escuelas de todo San Luis, entre ellas técnicas y rurales, participaron de la 5º Expo Proyectos de Nivel Secundario que se realizó ayer en el Centro de Convenciones de la ciudad de La Punta. Allí unos 470 chicos presentaron alrededor de 90 desarrollos, diseños e ideas que, ya llevados a la práctica, ayudan a las comunidades donde ellos viven. Varios de estos trabajos participaron en la Feria de Ciencias,  algunos pasaron a la instancia nacional y otros simplemente los realizan para ayudar a sus vecinos a resolver problemas cotidianos, a veces simples.

"Algunos proyectos son de base local, otros regionales y otros pertenecen al contexto de cada una de sus escuelas. Este encuentro fue creciendo. Antes la idea era poder mostrar lo que hacen los chicos en las escuelas. Ahora queremos que incentive a todos a hacer algo que les sirva y que le guste al contexto, a la población y a los papás para que vean cómo se trabaja dentro de la institución", destacó el jefe de Nivel Secundario, David Gatica.

Aseguró que lo importante de estos encuentros es que puedan contarlo y difundirlo, también juntarse con sus pares y motivarse a seguir trabajando, y hacer algo más útil y novedoso. "Queremos trabajar con las escuelas rurales que por ahí les

su ciudad. Con sus palabras llenas de energía y humildad contaron: "Buscamos ayudarlos a que puedan disfrutar más de la vida, que puedan ver que hay otras posibilidades antes de quedarse encerrados".

Nicolás explicó que están encerrados porque ellos solos no pueden salir a pasear "entonces nosotros, para darles un rato de felicidad, vamos a visitarlos, les hablamos, los llevamos a la escuela en silla de ruedas, también fuimos a pasear por el barrio a buscar plantitas para plantarlas con ellos y además cuidar el medio ambiente. También en la escuela les enseñamos a plantar y ellos a su vez nos enseñan cosas a nosotros".

Este proyecto grupal funciona casi todos los días. Entre seis cursos se dividen las jornadas para ir a la residencia. "Cuando vamos a veces no se acuerdan de nosotros porque no nos reconocen, algunos tienen alzheimer y se olvidan, pero después de hablar un rato se acuerdan y aunque no hablen, con la sonrisa nos dicen mucho", contó Valentina. Hace 4 meses que realizan este trabajo comunitario y tienen planeado en noviembre armarles un jardín para que puedan estar al aire libre y disfrutarlo.

Valentina perdió al último abuelo que le quedaba hace un año. A Nicolás le queda un abuelo y una abuela que vive con él: "Gracias a ella aprendí todo lo que sé sobre las plantas, porque a mi abuela le gustan y practico mucho con ella, me encanta estar con ella porque me enseña un montón de cosas".

"Con este proyecto queremos llegar a más, porque cuando los fuimos a buscar a la residencia y los llevamos a la escuela, vimos que las calles están muy rotas, no hay muchas rampas y cuesta traerlos. A nosotros nos encanta hacer esto, pero también hay que ver las expectativas del mundo, porque las calles rotas, sin baldosas, nosotros hacemos fuerza y vamos con el miedo de que tengan un accidente o que se caigan. Queremos que las arreglen y que pongan rampas para que ellos puedan salir y disfrutar más. Que sea más agradable el viaje, no movido, sino tranquilo", expresó Nicolás y advirtió que llevarán la propuesta al Concejo Deliberante de su ciudad.

 

Energía sustentable

Ivana Castro es la profesora de Química que, junto a otros integrantes del staff académico de la escuela "Fray Luis Beltrán" de San Luis, ayudó a amalgamar la Química y la Electrónica para que sus alumnos le dieran forma a un combustible tan popular, como poco utilizado en la vida cotidiana: el biodiésel a base de aceite vegetal.

Este proyecto les valió el primer lugar en la categoría Ciencias Naturales, pasar a la instancia nacional de la Feria de Ciencias y obtener una mención al mejor proyecto de la provincia.

"Junté a mis alumnos de las divisiones de técnicos electrónicos y técnicos químicos, para que potenciaran sus capacidades. Los químicos hicieron todo lo de laboratorio, y los electrónicos se encargaron del diseño gráfico, el uso de los motores y la limpieza", manifestó la profesora.

La producción fue a partir de aceite de girasol virgen y usado. "Lo que hicimos fue comparar si la calidad del biodiésel es la misma con aceite usado y virgen. Resultó que el virgen sale más limpio y es más fácil de separar las fases en el proceso de químico, pero el usado también sirve y su ventaja principal es que es más barato y fácil de conseguir", explicó Ivana y señaló que no puede tener más de tres usos porque "deja de ser aceite por la cantidad de combustión frente a la presencia del fuego que usamos en la cocina".

Un vecino de ella se animó a someter al experimento a su camioneta Ranger modelo 2001 con motor diésel -los nafteros no sirven para este tipo de combustible- además no puede tener inyección electrónica, así que fue una hazaña conseguir el motor y sobre todo al dueño que lo prestase. "Fue una experiencia increíble porque estábamos muy nerviosos y cuando escuchamos el motor arrancar con un grito eufórico lanzamos: '¡Funciona!'. Sabíamos que químicamente era biodiésel, pero el desafío era ver un auto funcionando y la Ranger lo logró. Fue el arranque más hermoso que pudimos escuchar". De dar la vuelta en el vehículo, se quedaron con las ganas, porque el dueño sólo agradeció al cielo que no se fundiera el motor, y eso explica también por qué algunos autos que podrían andar con biodiésel no lo hacen.

"Hicimos un estudio de mercado poblacional con encuestas para ver cuán factible y abierta está la gente a aplicarlo, y sorpresivamente se conoce poco. La gente lo conoce de nombre, pero no sabe cómo funciona, aunque sí están dispuestos a realizar las modificaciones en sus vehículos para adquirirlo como combustible de reemplazo al fósil", concluyó.

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La Punta fue sede de la "Vª Expo de Proyectos del Secundario"

Participaron cerca de 470 alumnos de 70 escuelas pública, técnicas y rurales de toda la provincia. Los chicos exhibieron más de 90 trabajos.

Fotos: Martín Gómez.

Estudiantes de unas 70 escuelas de todo San Luis, entre ellas técnicas y rurales, participaron de la 5º Expo Proyectos de Nivel Secundario que se realizó ayer en el Centro de Convenciones de la ciudad de La Punta. Allí unos 470 chicos presentaron alrededor de 90 desarrollos, diseños e ideas que, ya llevados a la práctica, ayudan a las comunidades donde ellos viven. Varios de estos trabajos participaron en la Feria de Ciencias,  algunos pasaron a la instancia nacional y otros simplemente los realizan para ayudar a sus vecinos a resolver problemas cotidianos, a veces simples.

"Algunos proyectos son de base local, otros regionales y otros pertenecen al contexto de cada una de sus escuelas. Este encuentro fue creciendo. Antes la idea era poder mostrar lo que hacen los chicos en las escuelas. Ahora queremos que incentive a todos a hacer algo que les sirva y que le guste al contexto, a la población y a los papás para que vean cómo se trabaja dentro de la institución", destacó el jefe de Nivel Secundario, David Gatica.

Aseguró que lo importante de estos encuentros es que puedan contarlo y difundirlo, también juntarse con sus pares y motivarse a seguir trabajando, y hacer algo más útil y novedoso. "Queremos trabajar con las escuelas rurales que por ahí les

su ciudad. Con sus palabras llenas de energía y humildad contaron: "Buscamos ayudarlos a que puedan disfrutar más de la vida, que puedan ver que hay otras posibilidades antes de quedarse encerrados".

Nicolás explicó que están encerrados porque ellos solos no pueden salir a pasear "entonces nosotros, para darles un rato de felicidad, vamos a visitarlos, les hablamos, los llevamos a la escuela en silla de ruedas, también fuimos a pasear por el barrio a buscar plantitas para plantarlas con ellos y además cuidar el medio ambiente. También en la escuela les enseñamos a plantar y ellos a su vez nos enseñan cosas a nosotros".

Este proyecto grupal funciona casi todos los días. Entre seis cursos se dividen las jornadas para ir a la residencia. "Cuando vamos a veces no se acuerdan de nosotros porque no nos reconocen, algunos tienen alzheimer y se olvidan, pero después de hablar un rato se acuerdan y aunque no hablen, con la sonrisa nos dicen mucho", contó Valentina. Hace 4 meses que realizan este trabajo comunitario y tienen planeado en noviembre armarles un jardín para que puedan estar al aire libre y disfrutarlo.

Valentina perdió al último abuelo que le quedaba hace un año. A Nicolás le queda un abuelo y una abuela que vive con él: "Gracias a ella aprendí todo lo que sé sobre las plantas, porque a mi abuela le gustan y practico mucho con ella, me encanta estar con ella porque me enseña un montón de cosas".

"Con este proyecto queremos llegar a más, porque cuando los fuimos a buscar a la residencia y los llevamos a la escuela, vimos que las calles están muy rotas, no hay muchas rampas y cuesta traerlos. A nosotros nos encanta hacer esto, pero también hay que ver las expectativas del mundo, porque las calles rotas, sin baldosas, nosotros hacemos fuerza y vamos con el miedo de que tengan un accidente o que se caigan. Queremos que las arreglen y que pongan rampas para que ellos puedan salir y disfrutar más. Que sea más agradable el viaje, no movido, sino tranquilo", expresó Nicolás y advirtió que llevarán la propuesta al Concejo Deliberante de su ciudad.

 

Energía sustentable

Ivana Castro es la profesora de Química que, junto a otros integrantes del staff académico de la escuela "Fray Luis Beltrán" de San Luis, ayudó a amalgamar la Química y la Electrónica para que sus alumnos le dieran forma a un combustible tan popular, como poco utilizado en la vida cotidiana: el biodiésel a base de aceite vegetal.

Este proyecto les valió el primer lugar en la categoría Ciencias Naturales, pasar a la instancia nacional de la Feria de Ciencias y obtener una mención al mejor proyecto de la provincia.

"Junté a mis alumnos de las divisiones de técnicos electrónicos y técnicos químicos, para que potenciaran sus capacidades. Los químicos hicieron todo lo de laboratorio, y los electrónicos se encargaron del diseño gráfico, el uso de los motores y la limpieza", manifestó la profesora.

La producción fue a partir de aceite de girasol virgen y usado. "Lo que hicimos fue comparar si la calidad del biodiésel es la misma con aceite usado y virgen. Resultó que el virgen sale más limpio y es más fácil de separar las fases en el proceso de químico, pero el usado también sirve y su ventaja principal es que es más barato y fácil de conseguir", explicó Ivana y señaló que no puede tener más de tres usos porque "deja de ser aceite por la cantidad de combustión frente a la presencia del fuego que usamos en la cocina".

Un vecino de ella se animó a someter al experimento a su camioneta Ranger modelo 2001 con motor diésel -los nafteros no sirven para este tipo de combustible- además no puede tener inyección electrónica, así que fue una hazaña conseguir el motor y sobre todo al dueño que lo prestase. "Fue una experiencia increíble porque estábamos muy nerviosos y cuando escuchamos el motor arrancar con un grito eufórico lanzamos: '¡Funciona!'. Sabíamos que químicamente era biodiésel, pero el desafío era ver un auto funcionando y la Ranger lo logró. Fue el arranque más hermoso que pudimos escuchar". De dar la vuelta en el vehículo, se quedaron con las ganas, porque el dueño sólo agradeció al cielo que no se fundiera el motor, y eso explica también por qué algunos autos que podrían andar con biodiésel no lo hacen.

"Hicimos un estudio de mercado poblacional con encuestas para ver cuán factible y abierta está la gente a aplicarlo, y sorpresivamente se conoce poco. La gente lo conoce de nombre, pero no sabe cómo funciona, aunque sí están dispuestos a realizar las modificaciones en sus vehículos para adquirirlo como combustible de reemplazo al fósil", concluyó.

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