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Cárcel para dos penitenciarios por la brutal golpiza a un preso

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Cárcel para dos penitenciarios por la brutal golpiza a un preso

Pedro Moyano y Raúl Albornoz fueron detenidos el martes a la noche. Habría otros tres implicados. La jueza penal 3 los procesó por apremios ilegales agravados.

En el transcurso de veintidós días, Pedro Raúl Moyano y Marcelo Raúl Albornoz pasaron de ser guardiacárceles a internos del Servicio Penitenciario Provincial. Ayer, la jueza Penal 3 procesó a ambos por haber golpeado brutalmente a un preso que estaba bajo su cuidado en el penal de Pampa de las Salinas y ordenó que los encierren en un lugar que garantice su seguridad, “atendiendo a su condición de agentes penitenciarios”. Sus abogados consideraron la prisión preventiva como una medida exagerada y adelantaron que van a solicitar la excarcelación.
Cristian Mauricio Palacios tiene 30 años y está preso por haber entrado a robar en la peluquería de un vecino, en el barrio Pringles de Villa Mercedes. Si bien los médicos aún no lo confirmaron, es probable que deban operarlo para ponerle un clavo ortopédico en la fractura que tiene en el codo izquierdo.
Ayer, El Diario no logró comunicarse con el interventor del Servicio Penitenciario, Hugo Scarso, pero hace unos días había confirmado que Palacios y otros internos que estaban alojados en el penal de Pampa de las Salinas, y que fueron testigos en la causa, fueron trasladados a la cárcel de la capital, por seguridad.
Las declaraciones que dieron ante la jueza Virginia Palacios fueron coincidentes. El miércoles 20 de setiembre, mientras estaba alojado en el módulo III del pabellón B, el interno fue golpeado por Moyano, Albornoz y otros tres celadores dentro de su celda, presuntamente por reclamar elementos de higiene y saquitos de té.
Fue el propio Scarso quien denunció a su personal tras enterarse del hecho, días después, ya que según sus propios dichos los penitenciarios y médicos que revisaron a Palacios quisieron ocultárselo.
El martes a la tarde, la jueza ordenó la detención de Moyano y Albornoz, hasta ahora los únicos imputados. Horas después, efectivos del Departamento Informaciones de la Policía los apresaron en la ciudad de La Punta a uno y en la localidad de Candelaria al otro.
El miércoles a la mañana, sólo Albornoz, que tiene 42 años, prestó declaración indagatoria. Dijo, en líneas generales, que él trabaja en otro módulo, pero que acudió al módulo III por solicitud de Moyano, que le dijo que un interno estaba alterado y se golpeaba contra la pared. También, que al llegar a la celda Palacios ya tenía un ojo morado y tuvo que agarrarlo de la garganta para poder esposarlo y llevarlo a la enfermería.
Pero el preso golpeado y otros tres internos que estaban en celdas contiguas dijeron que Moyano, Albornoz y otros compañeros lo tiraron al piso boca abajo, lo esposaron y le dieron una paliza hasta desmayarlo.
Cuando el médico forense Luis Lucero Arienti lo revisó, el viernes 29 de setiembre, Palacios tenía el ojo izquierdo morado y con una hemorragia, el pómulo izquierdo hinchado, hematomas en el abdomen y en la tetilla derecha y un dolor agudo en las costillas del lado derecho. Si bien no hay constancias en el informe médico, Pascual Celdrán, abogado de Palacios, dijo que a su cliente también le arrancaron una uña a patadas, además de fracturarle el brazo.
Pese a la explicación de Albornoz, en el documento de procesamiento la jueza consideró “absolutamente inverosímil la posibilidad de que las lesiones constatadas en la humanidad de la víctima lo fueren como consecuencia de maniobras de autolesión”.

 

Presión social


Aldo Giuliani, abogado de Albornoz, consideró al encarcelamiento de su cliente “una medida exagerada, porque hay antecedentes de casos como éste en los que se dicta el procesamiento sin prisión preventiva. Pasa que este hecho tomó trascendencia pública, y ha quedado demostrado que en San Luis, que una situación de éstas tome estado público es un factor de presión hacia el Poder Judicial”.
Rodolfo Mercau, defensor de Moyano, que tiene 29 años, dijo: “La decisión me deviene sorpresiva. Primero porque no hay apremios. El apremio es para obtener confesiones o declaraciones, y si bien el mismo artículo del Código Penal refiere a las vejaciones infligidas por funcionarios, el apremio es otra cosa, así que partiendo de allí no estamos de acuerdo con la terminología”. “Segundo, no hay testigos directos. Estos chicos condenados que declararon no vieron nada. Únicamente, por la rendija de la puerta, vieron pasar a un grupo de guardias, a cara descubierta sí, pero no vieron si hubo algún tipo de violencia de ellos para con el denunciante”, agregó.
Además de solicitar la excarcelación de sus defendidos, los letrados esperan poder interrogar tanto a Palacios como a los internos testigos, ya que cuando declararon la primera vez, ellos aún no tenían participación en la causa.
La titular del juzgado Penal 3 dispuso nuevas audiencias testimoniales e informativas para los días 24, 25 y 26 de octubre y una inspección ocular en el penal de Pampa de las Salinas, para el 2 de noviembre a la mañana.

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Cárcel para dos penitenciarios por la brutal golpiza a un preso

Pedro Moyano y Raúl Albornoz fueron detenidos el martes a la noche. Habría otros tres implicados. La jueza penal 3 los procesó por apremios ilegales agravados.

Moyano habría golpeado al preso e instigado a otros celadores. Albornoz (de perfil). Dicen que sacó a Palacios de la celda ahorcándolo. Fotos: Martín Gómez.

En el transcurso de veintidós días, Pedro Raúl Moyano y Marcelo Raúl Albornoz pasaron de ser guardiacárceles a internos del Servicio Penitenciario Provincial. Ayer, la jueza Penal 3 procesó a ambos por haber golpeado brutalmente a un preso que estaba bajo su cuidado en el penal de Pampa de las Salinas y ordenó que los encierren en un lugar que garantice su seguridad, “atendiendo a su condición de agentes penitenciarios”. Sus abogados consideraron la prisión preventiva como una medida exagerada y adelantaron que van a solicitar la excarcelación.
Cristian Mauricio Palacios tiene 30 años y está preso por haber entrado a robar en la peluquería de un vecino, en el barrio Pringles de Villa Mercedes. Si bien los médicos aún no lo confirmaron, es probable que deban operarlo para ponerle un clavo ortopédico en la fractura que tiene en el codo izquierdo.
Ayer, El Diario no logró comunicarse con el interventor del Servicio Penitenciario, Hugo Scarso, pero hace unos días había confirmado que Palacios y otros internos que estaban alojados en el penal de Pampa de las Salinas, y que fueron testigos en la causa, fueron trasladados a la cárcel de la capital, por seguridad.
Las declaraciones que dieron ante la jueza Virginia Palacios fueron coincidentes. El miércoles 20 de setiembre, mientras estaba alojado en el módulo III del pabellón B, el interno fue golpeado por Moyano, Albornoz y otros tres celadores dentro de su celda, presuntamente por reclamar elementos de higiene y saquitos de té.
Fue el propio Scarso quien denunció a su personal tras enterarse del hecho, días después, ya que según sus propios dichos los penitenciarios y médicos que revisaron a Palacios quisieron ocultárselo.
El martes a la tarde, la jueza ordenó la detención de Moyano y Albornoz, hasta ahora los únicos imputados. Horas después, efectivos del Departamento Informaciones de la Policía los apresaron en la ciudad de La Punta a uno y en la localidad de Candelaria al otro.
El miércoles a la mañana, sólo Albornoz, que tiene 42 años, prestó declaración indagatoria. Dijo, en líneas generales, que él trabaja en otro módulo, pero que acudió al módulo III por solicitud de Moyano, que le dijo que un interno estaba alterado y se golpeaba contra la pared. También, que al llegar a la celda Palacios ya tenía un ojo morado y tuvo que agarrarlo de la garganta para poder esposarlo y llevarlo a la enfermería.
Pero el preso golpeado y otros tres internos que estaban en celdas contiguas dijeron que Moyano, Albornoz y otros compañeros lo tiraron al piso boca abajo, lo esposaron y le dieron una paliza hasta desmayarlo.
Cuando el médico forense Luis Lucero Arienti lo revisó, el viernes 29 de setiembre, Palacios tenía el ojo izquierdo morado y con una hemorragia, el pómulo izquierdo hinchado, hematomas en el abdomen y en la tetilla derecha y un dolor agudo en las costillas del lado derecho. Si bien no hay constancias en el informe médico, Pascual Celdrán, abogado de Palacios, dijo que a su cliente también le arrancaron una uña a patadas, además de fracturarle el brazo.
Pese a la explicación de Albornoz, en el documento de procesamiento la jueza consideró “absolutamente inverosímil la posibilidad de que las lesiones constatadas en la humanidad de la víctima lo fueren como consecuencia de maniobras de autolesión”.

 

Presión social


Aldo Giuliani, abogado de Albornoz, consideró al encarcelamiento de su cliente “una medida exagerada, porque hay antecedentes de casos como éste en los que se dicta el procesamiento sin prisión preventiva. Pasa que este hecho tomó trascendencia pública, y ha quedado demostrado que en San Luis, que una situación de éstas tome estado público es un factor de presión hacia el Poder Judicial”.
Rodolfo Mercau, defensor de Moyano, que tiene 29 años, dijo: “La decisión me deviene sorpresiva. Primero porque no hay apremios. El apremio es para obtener confesiones o declaraciones, y si bien el mismo artículo del Código Penal refiere a las vejaciones infligidas por funcionarios, el apremio es otra cosa, así que partiendo de allí no estamos de acuerdo con la terminología”. “Segundo, no hay testigos directos. Estos chicos condenados que declararon no vieron nada. Únicamente, por la rendija de la puerta, vieron pasar a un grupo de guardias, a cara descubierta sí, pero no vieron si hubo algún tipo de violencia de ellos para con el denunciante”, agregó.
Además de solicitar la excarcelación de sus defendidos, los letrados esperan poder interrogar tanto a Palacios como a los internos testigos, ya que cuando declararon la primera vez, ellos aún no tenían participación en la causa.
La titular del juzgado Penal 3 dispuso nuevas audiencias testimoniales e informativas para los días 24, 25 y 26 de octubre y una inspección ocular en el penal de Pampa de las Salinas, para el 2 de noviembre a la mañana.

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