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Cuatro grandes cabañas hacen pie en la provincia

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Cuatro grandes cabañas hacen pie en la provincia

Juan Luna

La Barrancosa, Bellamar, Corral de Guardia y El Bonete trajeron cuatro razas de toros y vientres para ganarse un lugar en el mercado local. El debut fue positivo.

Desde hace un tiempo, la provincia de San Luis está en la mira de las grandes potencias ganaderas del país. Y esta vez fue Villa Mercedes la locación elegida por cuatro reconocidas cabañas para ofrecer lo mejor de su genética y ganarse un lugar en la consideración de los productores locales.

A principios de este año, La Barrancosa, Bellamar, Corral de Guardia y El Bonete idearon un remate conjunto en la ciudad de la Calle Angosta. Lo analizaron, lo planificaron, lo organizaron y finalmente lo concretaron. Las instalaciones de la Sociedad Rural Río V° fueron el escenario de un auspicioso debut, en el que las empresas ofertaron toros y vientres de las cuatro principales razas de la producción de carne en Argentina: Aberdeen Angus, Polled Hereford, Braford y Brangus.

Esteban Cacciavillani, titular de la firma Feriálvarez que tuvo a cargo el martillo, contó que la subasta comenzó como "una charla de café" en la que buscaban nuevos mercados para conquistar, dado que es en el norte del país donde los establecimientos tienen su mayor fortaleza.

Bellamar Estancias es un grupo ganadero conformado por diferentes cabañas especializadas en las distintas razas. Los Brangus y Braford son criados en Villa Valeria bajo el rótulo de Corral de Guardia y desde ahí abastecen a provincias como Chaco, Santa Fe, Misiones, entre otras. Los Angus son la especialidad de El Bonete, ubicado en Lobería, al sudeste de la provincia de Buenos Aires. Y el Hereford es criado por Bellamar, en un campo de Miramar que cuenta con más de 1.200 madres.

El otro socio de la iniciativa de de-sembarcar en suelos sanluiseños es Estancia La Barrancosa, que tiene su establecimiento madre en el sur de Santa Fe y posee uno de los planteles Angus colorados más grandes del territorio argentino. "Es una genética muy probada, rústica y longeva. También tenemos un campo en San Luis, entre Tilisarao y Papagayos, de modo que lo que ofrecimos es parte de un proyecto que realizamos en esta provincia", detalló Carlos Facht, el director de la cabaña.

Las cuatro marcas han sabido ganarse una consideración especial en la ganadería nacional y también han cosechado reconocimientos internacionales, pero hasta el momento tenían poca participación en la producción puntana y la de sus alrededores. Por eso, cuando buscaban expandir sus influencias, no dudaron en escoger a la provincia. "San Luis viene apostando muy fuerte al crecimiento ganadero", señaló Facht.

Cacciavillani también se tomó un momento para argumentar la decisión que tomaron los cabañeros y la firma martillera. "Muchos me preguntaron por qué vinimos a Villa Mercedes, cuando las últimas experiencias de remates de reproductores no habían sido tan exitosas. Pero nosotros nadamos contra la corriente y estamos convencidos de que es una plaza ideal porque tiene una ubicación estratégica. Es la puerta de entrada al corredor productivo centro oeste de nuestro país, tiene una rica historia ganadera, y sus productores saben de hacienda. Eso es una ventaja porque saben valorar lo que está en los corrales", manifestó.

Por eso, desde los primeros meses del año, las empresas empezaron a diagramar su estreno. Separaron lotes de su abundante producción y los prepararon especialmente para que fueran aptos para ser usados en la región semiárida. Entre todas, armaron un encierre de un poco más de 200 vacunos, con toros y vaquillonas con garantía de preñez.

El predio "La Fortuna", que pertenece a la Sociedad Rural, fue vestido para la ocasión. Colocaron stands propios y de auspiciantes, enarbolaron sus banderas entre los corrales y ofrecieron un suculento almuerzo en el salón techado.

Luego, una vez que los estómagos estaban llenos y los corazones contentos, lanzaron las operaciones comerciales con la dupla de martilleros Juan José e Ignacio Enrico, padre e hijo que compartieron el tablado y entendieron muy bien los ritmos de la subasta para entrar cada uno en acción.

Lo que quedó claro en el comienzo es que la de Villa Mercedes no es una plaza fácil. A los dos únicos toros Angus Puros de Pedigrí (PP) que ofrecieron y que abrieron la pista, no les fue tan bien. Apenas pudieron conseguir $59.000 y $54.000, respectivamente.

Pero después, con el paso de las siguientes categorías de machos, las ventas se fueron acalorando y, sin ser exorbitantes, hubo precios muy buenos. Finalmente el promedio para los Puros Controlados (PC) fue de $46.542, y de $48.764 para los Hereford Puros Registrados (PR).

La incógnita mayor radicaba en el comportamiento de los clientes con respecto a los Braford y los Brangus, dos razas poco utilizadas en la región. "Era la jugada más arriesgada de este remate. Pero los toros fueron muy bien recibidos y sobre todo las hembras, que realmente nos sorprendió como se vendieron. Había alguna gente del norte que vino a buscarlos, pero la mayoría quedó acá. Ese es mayor el éxito", analizó Fernando Foster, gerente de todo el grupo de Bellamar.

Es que los toros Brangus alcanzaron un promedio de $50.777 y los Braford de $47,583. Pero los vientres de estas dos razas superaron los precios de las vaquillonas Angus y Hereford y establecieron valores de $37.181 y de $27.749.

"Por ser el primero, estamos muy conformes con el remate, sobre todo con la venta de la hembra. Para nosotros eso es importante y creo que para la zona también, porque quiere decir que la gente quiere aumentar los rodeos y crecer con calidad", valoró Facht.

Por su parte, Foster también se mostró contento y dijo que la subasta superó sus expectativas. "Nosotros no pensamos en los precios, sino en la colocación de todos los productos que trajimos. Era un remate armado con varias de razas y a uno siempre lo asaltan las dudas de si quedará algo, pero todo salió en forma pareja con precios normales", admitió.

Ambos empresarios confirmaron que la subasta se repetirá el año que viene y que no se equivocaron al elegir a Villa Mercedes como el escenario del remate que imaginaron y finalmente concretaron. "Nos gustó mucho. Es un lugar para explorar y desarrollar", dijo el gerente de Bellamar, mientras que el director de La Barrancosa elogió: "Los mercedinos fueron muy buenos anfitriones".

No hay dudas de que la, cada vez más pujante, ganadería sanluiseña sigue de cosecha.

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Cuatro grandes cabañas hacen pie en la provincia

La Barrancosa, Bellamar, Corral de Guardia y El Bonete trajeron cuatro razas de toros y vientres para ganarse un lugar en el mercado local. El debut fue positivo.

Desde hace un tiempo, la provincia de San Luis está en la mira de las grandes potencias ganaderas del país. Y esta vez fue Villa Mercedes la locación elegida por cuatro reconocidas cabañas para ofrecer lo mejor de su genética y ganarse un lugar en la consideración de los productores locales.

A principios de este año, La Barrancosa, Bellamar, Corral de Guardia y El Bonete idearon un remate conjunto en la ciudad de la Calle Angosta. Lo analizaron, lo planificaron, lo organizaron y finalmente lo concretaron. Las instalaciones de la Sociedad Rural Río V° fueron el escenario de un auspicioso debut, en el que las empresas ofertaron toros y vientres de las cuatro principales razas de la producción de carne en Argentina: Aberdeen Angus, Polled Hereford, Braford y Brangus.

Esteban Cacciavillani, titular de la firma Feriálvarez que tuvo a cargo el martillo, contó que la subasta comenzó como "una charla de café" en la que buscaban nuevos mercados para conquistar, dado que es en el norte del país donde los establecimientos tienen su mayor fortaleza.

Bellamar Estancias es un grupo ganadero conformado por diferentes cabañas especializadas en las distintas razas. Los Brangus y Braford son criados en Villa Valeria bajo el rótulo de Corral de Guardia y desde ahí abastecen a provincias como Chaco, Santa Fe, Misiones, entre otras. Los Angus son la especialidad de El Bonete, ubicado en Lobería, al sudeste de la provincia de Buenos Aires. Y el Hereford es criado por Bellamar, en un campo de Miramar que cuenta con más de 1.200 madres.

El otro socio de la iniciativa de de-sembarcar en suelos sanluiseños es Estancia La Barrancosa, que tiene su establecimiento madre en el sur de Santa Fe y posee uno de los planteles Angus colorados más grandes del territorio argentino. "Es una genética muy probada, rústica y longeva. También tenemos un campo en San Luis, entre Tilisarao y Papagayos, de modo que lo que ofrecimos es parte de un proyecto que realizamos en esta provincia", detalló Carlos Facht, el director de la cabaña.

Las cuatro marcas han sabido ganarse una consideración especial en la ganadería nacional y también han cosechado reconocimientos internacionales, pero hasta el momento tenían poca participación en la producción puntana y la de sus alrededores. Por eso, cuando buscaban expandir sus influencias, no dudaron en escoger a la provincia. "San Luis viene apostando muy fuerte al crecimiento ganadero", señaló Facht.

Cacciavillani también se tomó un momento para argumentar la decisión que tomaron los cabañeros y la firma martillera. "Muchos me preguntaron por qué vinimos a Villa Mercedes, cuando las últimas experiencias de remates de reproductores no habían sido tan exitosas. Pero nosotros nadamos contra la corriente y estamos convencidos de que es una plaza ideal porque tiene una ubicación estratégica. Es la puerta de entrada al corredor productivo centro oeste de nuestro país, tiene una rica historia ganadera, y sus productores saben de hacienda. Eso es una ventaja porque saben valorar lo que está en los corrales", manifestó.

Por eso, desde los primeros meses del año, las empresas empezaron a diagramar su estreno. Separaron lotes de su abundante producción y los prepararon especialmente para que fueran aptos para ser usados en la región semiárida. Entre todas, armaron un encierre de un poco más de 200 vacunos, con toros y vaquillonas con garantía de preñez.

El predio "La Fortuna", que pertenece a la Sociedad Rural, fue vestido para la ocasión. Colocaron stands propios y de auspiciantes, enarbolaron sus banderas entre los corrales y ofrecieron un suculento almuerzo en el salón techado.

Luego, una vez que los estómagos estaban llenos y los corazones contentos, lanzaron las operaciones comerciales con la dupla de martilleros Juan José e Ignacio Enrico, padre e hijo que compartieron el tablado y entendieron muy bien los ritmos de la subasta para entrar cada uno en acción.

Lo que quedó claro en el comienzo es que la de Villa Mercedes no es una plaza fácil. A los dos únicos toros Angus Puros de Pedigrí (PP) que ofrecieron y que abrieron la pista, no les fue tan bien. Apenas pudieron conseguir $59.000 y $54.000, respectivamente.

Pero después, con el paso de las siguientes categorías de machos, las ventas se fueron acalorando y, sin ser exorbitantes, hubo precios muy buenos. Finalmente el promedio para los Puros Controlados (PC) fue de $46.542, y de $48.764 para los Hereford Puros Registrados (PR).

La incógnita mayor radicaba en el comportamiento de los clientes con respecto a los Braford y los Brangus, dos razas poco utilizadas en la región. "Era la jugada más arriesgada de este remate. Pero los toros fueron muy bien recibidos y sobre todo las hembras, que realmente nos sorprendió como se vendieron. Había alguna gente del norte que vino a buscarlos, pero la mayoría quedó acá. Ese es mayor el éxito", analizó Fernando Foster, gerente de todo el grupo de Bellamar.

Es que los toros Brangus alcanzaron un promedio de $50.777 y los Braford de $47,583. Pero los vientres de estas dos razas superaron los precios de las vaquillonas Angus y Hereford y establecieron valores de $37.181 y de $27.749.

"Por ser el primero, estamos muy conformes con el remate, sobre todo con la venta de la hembra. Para nosotros eso es importante y creo que para la zona también, porque quiere decir que la gente quiere aumentar los rodeos y crecer con calidad", valoró Facht.

Por su parte, Foster también se mostró contento y dijo que la subasta superó sus expectativas. "Nosotros no pensamos en los precios, sino en la colocación de todos los productos que trajimos. Era un remate armado con varias de razas y a uno siempre lo asaltan las dudas de si quedará algo, pero todo salió en forma pareja con precios normales", admitió.

Ambos empresarios confirmaron que la subasta se repetirá el año que viene y que no se equivocaron al elegir a Villa Mercedes como el escenario del remate que imaginaron y finalmente concretaron. "Nos gustó mucho. Es un lugar para explorar y desarrollar", dijo el gerente de Bellamar, mientras que el director de La Barrancosa elogió: "Los mercedinos fueron muy buenos anfitriones".

No hay dudas de que la, cada vez más pujante, ganadería sanluiseña sigue de cosecha.

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