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Darán un curso sobre cómo evitar la mordedura de víboras venenosas

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Darán un curso sobre cómo evitar la mordedura de víboras venenosas

Al momento de sufrir un ataque es importante reconocer la especie, no agitarse y de ser posible colocarse hielo y lavar la herida.

Comienza el calor y con él, crece la aparición de víboras. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) organizará para este viernes en Villa Mercedes una charla con el fin de ayudar a reconocer las especies venenosas que hay en San Luis, de las que no lo son. Además hablarán sobre métodos de prevención y qué cosas se deben hacer luego de una mordedura.

El especialista que va a dar la charla, Martín Chicahual, contó que las probabilidades de ser picado por un anfibio venenoso son bajas, pero que de ser así es importante tomar recaudos que no hagan que empeore el panorama. “Una vez que la persona ha sido picada es importante no correr ni hacer nada que aumente las palpitaciones del corazón. Caso contrario, esa reacción en el cuerpo generará una activación en el sistema circulatorio que acelerará el esparcimiento del veneno en el cuerpo. Si está solo en el campo es preferible esperar a que alguien lo busque, a tratar de llegar por sus propios medios a un centro de salud”, contó, y agregó que también resulta muy importante identificar la especie a los fines de comunicarlo a quienes colocarán el suero antiofídico.

“En San Luis no hay muchas especies venenosas. Solo son cinco. Una es la conocida como coral, otra la cascabel y tres del tipo yarará. El resto son culebras que no tienen una cantidad de poción significativa y no muerden, como sí lo hacen las de mayor peligro”, detalló quien dará la charla teórica en la Estación Experimental ubicada en rutas 7 y 8. 

Continuó con una lista de cuáles son las precauciones que debe tener un hombre de campo que sufra uno de estos episodios.  “Ponerse hielo, de ser posible, es una buena alternativa. No así realizar torniquetes, ni tomar alcohol. Es recomendable lavar la herida para extraer algo del veneno”, recomendó el ingeniero agrónomo, quien realiza investigaciones en el INTA y agregó que las víboras venenosas que hay no son tan letales como aquellas que se encuentran en el continente africano o en varios países de Asia.

El avance de la urbanización sobre zonas que eran de uso exclusivo de las serpientes, ha hecho que deban tomarse precauciones en la convivencia con los hombres. “Generalmente las víboras andan de noche para alimentarse.  Por eso se recomienda salir con calzado cerrado y con las piernas cubiertas en esos horarios. De día es posible verlas porque como no regulan la temperatura corporal de manera natural, salen al sol”, contó Chicahual,  pero aclaró que en la práctica no es tan simple encontrarse con una venenosa aunque sí hay culebras.   

Hay números en cuanto a la cantidad de picaduras que provocan a lo largo de un año. Según contó, el número creció en la época de las inundaciones. “Se sabe que de entre 100 mil habitantes sólo el 4,2 por ciento son picados por esas alimañas, y generalmente son hombres jóvenes. Los casos de picaduras se dan principalmente entre aquellas personas que intentan agarrar el animal. Es muy difícil que quien pase por al lado de una que esté camuflada entre la vegetación, reciba un ataque.  El dato que tenemos no corresponde al número de muertes, pero hay registros que indican que es un porcentaje muy bajo”, detalló.

Para prevenir las picaduras, tanto en zonas urbanas como rurales, el ingeniero del INTA recomienda “tener los pastizales cortos para poder tener mayor visibilidad cuando se transita por zonas donde pueda haber presencia de serpientes. Además controlar la presencia de ratas, porque los roedores son alimento de estas especies”, contó Chicahual.

Por último, el hombre que está permanentemente en el campo dijo que ha sabido de casos en los que se les ha aplicado suero antiofídico a perros. "La dosis es de difícil producción, por lo que aplicarles a los animales no es conveniente. Más que todo porque existen otras alternativas para mejorar la evolución clínica de los perros, como son el uso de antihistamínicos o de corticoides.

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Darán un curso sobre cómo evitar la mordedura de víboras venenosas

Al momento de sufrir un ataque es importante reconocer la especie, no agitarse y de ser posible colocarse hielo y lavar la herida.

La salvación. El calzado cerrado es una de las recomendaciones para evitar las mordeduras.

Comienza el calor y con él, crece la aparición de víboras. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) organizará para este viernes en Villa Mercedes una charla con el fin de ayudar a reconocer las especies venenosas que hay en San Luis, de las que no lo son. Además hablarán sobre métodos de prevención y qué cosas se deben hacer luego de una mordedura.

El especialista que va a dar la charla, Martín Chicahual, contó que las probabilidades de ser picado por un anfibio venenoso son bajas, pero que de ser así es importante tomar recaudos que no hagan que empeore el panorama. “Una vez que la persona ha sido picada es importante no correr ni hacer nada que aumente las palpitaciones del corazón. Caso contrario, esa reacción en el cuerpo generará una activación en el sistema circulatorio que acelerará el esparcimiento del veneno en el cuerpo. Si está solo en el campo es preferible esperar a que alguien lo busque, a tratar de llegar por sus propios medios a un centro de salud”, contó, y agregó que también resulta muy importante identificar la especie a los fines de comunicarlo a quienes colocarán el suero antiofídico.

“En San Luis no hay muchas especies venenosas. Solo son cinco. Una es la conocida como coral, otra la cascabel y tres del tipo yarará. El resto son culebras que no tienen una cantidad de poción significativa y no muerden, como sí lo hacen las de mayor peligro”, detalló quien dará la charla teórica en la Estación Experimental ubicada en rutas 7 y 8. 

Continuó con una lista de cuáles son las precauciones que debe tener un hombre de campo que sufra uno de estos episodios.  “Ponerse hielo, de ser posible, es una buena alternativa. No así realizar torniquetes, ni tomar alcohol. Es recomendable lavar la herida para extraer algo del veneno”, recomendó el ingeniero agrónomo, quien realiza investigaciones en el INTA y agregó que las víboras venenosas que hay no son tan letales como aquellas que se encuentran en el continente africano o en varios países de Asia.

El avance de la urbanización sobre zonas que eran de uso exclusivo de las serpientes, ha hecho que deban tomarse precauciones en la convivencia con los hombres. “Generalmente las víboras andan de noche para alimentarse.  Por eso se recomienda salir con calzado cerrado y con las piernas cubiertas en esos horarios. De día es posible verlas porque como no regulan la temperatura corporal de manera natural, salen al sol”, contó Chicahual,  pero aclaró que en la práctica no es tan simple encontrarse con una venenosa aunque sí hay culebras.   

Hay números en cuanto a la cantidad de picaduras que provocan a lo largo de un año. Según contó, el número creció en la época de las inundaciones. “Se sabe que de entre 100 mil habitantes sólo el 4,2 por ciento son picados por esas alimañas, y generalmente son hombres jóvenes. Los casos de picaduras se dan principalmente entre aquellas personas que intentan agarrar el animal. Es muy difícil que quien pase por al lado de una que esté camuflada entre la vegetación, reciba un ataque.  El dato que tenemos no corresponde al número de muertes, pero hay registros que indican que es un porcentaje muy bajo”, detalló.

Para prevenir las picaduras, tanto en zonas urbanas como rurales, el ingeniero del INTA recomienda “tener los pastizales cortos para poder tener mayor visibilidad cuando se transita por zonas donde pueda haber presencia de serpientes. Además controlar la presencia de ratas, porque los roedores son alimento de estas especies”, contó Chicahual.

Por último, el hombre que está permanentemente en el campo dijo que ha sabido de casos en los que se les ha aplicado suero antiofídico a perros. "La dosis es de difícil producción, por lo que aplicarles a los animales no es conveniente. Más que todo porque existen otras alternativas para mejorar la evolución clínica de los perros, como son el uso de antihistamínicos o de corticoides.

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