Opinión

Ese bendito joystick, ahora en pantalla

Sin resultados de una encuesta me atrevería a decir que uno de los esparcimientos de la nueva camada de jóvenes, de entre 16 y 40 años, son los videojuegos. Tan populares se convirtieron los personajes nacidos en los joysticks de diversas consolas que hace unos diez años comenzó la travesía de intentar popularizar esas historias en la pantalla grande. Aunque con escaso éxito.

El año pasado hubo un pico de esos intentos. “Warcraft: el origen”, “Assassin’s Creed”, “Angry birds”, y “Ratchet & Clank” (todas de 2016) y “Resident Evil” (seis cintas desde 2002 a 2016) fueron los ejemplos de este golpe de merchandising. Chicos y grandes pudieron disfrutar en dibujos y personas de carne y hueso (o efectos especiales) las aventuras de los personajes que en las consolas sentaban bien.

Quizás la popularización de los zombies, la belleza de Milla Jovovich y la efectividad como recurso único llevaron a “Resident Evil” (“Huésped maldito”, en su comienzo) a ser el único estandarte en conseguir repetir más de tres veces en el cine.

El reconocido director Paul W. S. Anderson se atrevió a reiterar con una propuesta de este tipo, tras el tropezón con “Mortal Kombat”, en 1995. La pegó con suerte dispar con “Pompeya”, “Los tres mosqueteros” o “Alien vs. Depredador”.

En las iniciativas también se puede contar a “Need For Speed” (2014), un filme basado en el juego de carreras de autos y la única parte atractiva de la película fue mostrar los coches.

Angelina Jolie puso su cuerpo a “Lara Croft: Tomb Raider” en dos oportunidades, en 2001 y 2003. La primera película recibió en general críticas negativas. En los modernos noventa hubo tres exponentes que se aprovecharon del éxito inmediato en las consolas. En 1993 apareció “Super Mario Bros” con Bob Hoskins y John Leguizamo, quien fue catapultado a la fama, quizás, como único mérito conseguido por la cinta.

Un año después, las peleas de “Street Figther” llegaron con “La última batalla”. Un gran elenco que incluyó a Jean-Claude Van Damme (William F. Guile), Raúl Julia (General M. Bison) y la cantante pop Kylie Minogue (Cammy) fue un éxito comercial al recaudar tres veces la inversión pero fue vapuleada, por la crítica y los fans, por alterar la trama del juego. Fue considerada la peor de 1994. Con “Mortal Kombat” y su secuela de 1997 sucedió lo mismo.

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