El campo

Un curso acelerado para cultivar con éxito en casa

Sergio Fioretto enseñó los secretos de la reproducción y el cuidado de las especies que mejor se adaptan a San Luis. La entrada es libre y gratuita y no hace falta ser un técnico.

Jubilados que usan el trabajo en la tierra como una actividad terapéutica, mujeres amantes de las plantas y hombres que se interesan en las técnicas de reproducción. Así de variopinto fue el auditorio en el segundo encuentro que organizó el vivero Improfop para aprender a hacer y cuidar plantas de distintas variedades.

Sergio Fioretto, el subgerente de la Sapem que produce plantas en San Luis y que además cumple una función social tal y como pretenden mostrar en las capacitaciones explicó qué los motiva a organizar estas reuniones sabatinas. “Cuando se puede, hacemos cuatro charlas al año. La idea es que quienes participen no tengan conocimientos. Es decir, no hace falta que sean técnicos o especialistas en botánica. Lo que enseñamos es muy básico. Queremos que la gente se vaya de acá con la idea de cómo hacer plantas caseras a baja escala. También les contamos cómo hacemos plantas en el vivero. No vemos temas tales como micropropagación o sistemas in vitro, que son más complicados”, explicó.

“Hay plantas que nacen por diferentes formas de reproducción. Están las que requieren solo de semillas, otras por acodos, gajos o esquejes, y cada una de esas técnicas tiene su particularidad, que de no cumplirse la planta no crece y en algunos casos no da frutos”, completó el encargado del vivero.

“Un ejemplo es la rosa, que tiene dos partes para hacer copias de la planta. Una es el pie, la otra es la flor. Algunos cortan un gajo y creen que con eso van a conseguir una réplica igual y puede que salga, pero va a ser muy débil y seguramente va a morir. La forma correcta es hacerla por injerto, pero la tarea no es sencilla, por eso es recomendable comprarla en viveros.  En cambio el jazmín puede hacerse de gajos”, aseguró Fioretto, en un adelanto de lo que iba a presentar a las cerca de 30 personas que lo acompañaron en la mañana de un sábado que anticipaba que el calor sería el protagonista.

El caso del duraznero es la muestra de la importancia de usar la técnica correcta. “También, al igual que la rosa, tiene un pie con una determinada información genética que previene las enfermedades del suelo. Y después está la parte aérea, de donde crecen los frutos, que contiene otra información distinta. Por eso no es suficiente con plantar el carozo como semilla porque no va a dar una planta igual y hasta puede llegar a dar una variedad de fruta distinta”, amplió de manera generosa para compartir sus conocimientos con la revista El Campo.

“Cuando las plantas se reproducen por semilla se puede conseguir un nuevo ejemplar, parecido, pero no igual. En el caso de duplicar plantas de forma asexuada, como podría ser por división de mata, injerto, el gajo, esqueje o acodo, el resultado es el de un clon. Es decir, cuando se busca paridad se debe hacer por la técnica vegetativa y no por semillas. La naturaleza se reproduce por la última, que no es mala, por el contrario, ayuda a mejorar la especie y genera plantas resistentes a los suelos” explicó Fioretto.

Además, el responsable de la capacitación contó que no están solos en la tarea de asistir a quienes son amantes del verde en sus jardines. “Con la escuela experimental de Sol Puntano nos repartimos las tareas. Ellos dan cursos de poda, principalmente de frutales, o sea se encargan de los cuidados y la conservación de las plantas adultas”.

“La mayoría de la gente que se acerca lo hace para hacer plantas para su casa. Algunos pocos se dedican a revender, pero no es el público para el que está pensado el curso. Los productores necesitan información más técnica, por ejemplo sobre trabajos de fertilización, que nosotros no damos”, contó, y agregó que los más jóvenes tienen inquietudes sobre cómo llegar a hacer un negocio: “Por eso hacemos una recorrida por el predio para que conozcan la producción a gran escala”.

En la segunda parte de la charla comenzaron a ver cómo reproducir con esquejes y gajos. Se usan bandejas de reproducción que según la tarea que se quiera hacer, tienen más o menos orificios. Se los llena de sustrato, que debe ser apisonado ya sea con golpes o con el dedo. Con una rama del grosor del esqueje, se hace un hueco en el centro y hasta la mitad de la profundidad. “Eso se hace para que en el proceso de crecimiento la raíz no toque el fondo”, contó el especialista. Ese trabajo se hace de una sola vez y sin colocar la estaca.

Lo que sigue es de cuidado. Se usa hormona de enraizamiento que se coloca en la parte inferior en donde se hizo el corte. Con un recipiente pequeño con no más de un centímetro de agua, introducen la punta del esqueje y tocan la hormona que viene en forma de polvo y sacuden el excedente.

“Es importante seguir los pasos tal y como se los explicamos ya que si no se pierde la hormona y no cumple su función. Además hay que tener en cuenta que una vez que se introdujo la rama a reproducir, no hay que moverla porque le entra aire y con seguridad no va a prender. Para eso se vuelve a apretar con los dedos. Es un trabajo muy sensible”, detalló Fioretto, quien entre risas no dudó en contar los secretos que hacen que una planta salga sana y fuerte: “Una vez llena la bandeja, se hace el pulverizado para mantenerlo hidratado. Luego pasa a una estructura pequeña de nylon hermética para que no pierda agua”,  detalló, y aseguró que se trata de una etapa fundamental ya que las bandejas no pueden quedar al aire libre. 

Si bien el especialista sostiene que la mayoría de las plantas son muy nobles y es posible que crezcan, en general son delicadas de hacer. Por eso es importante usar un sustrato de buena calidad, tijeras bien desinfectadas y una planta madre o donante sana. Son las variables que harán que se achique el margen de error.

Un poco de historia

El vivero que está ubicado en Juana Koslay sobre la ruta 20 se creó a principios de los años '90. A partir de ese momento pasó de formar parte de la Dirección de Bosques a convertirse en una sociedad estatal con participación mixta (SAPEM). En la actualidad el Gobierno de la Provincia de San Luis tiene el manejo mayoritario. Fioretto lleva 15 años en la empresa. "Entré en 2002 como asistente administrativo. Siempre fui un amante de las plantas. En aquellos años no hacíamos tanta variedad como ahora. De hecho solo se producían plantas forestales como pinos, álamos y algunos sauces", contó, para agregar que en estos años han viajado a Buenos Aires, donde están los viveros más experimentados del país, para aprender nuevas técnicas y mejorar el stock.

"En estos momentos el 60 por ciento de la producción que tenemos se hace en nuestro predio. El resto lo compramos a otras provincias, ya que algunas son de difícil producción, sobre todo por el clima que tiene San Luis", contó. "Para el plan de forestación que tiene la provincia, que está muy enfocado a remediar los problemas de la Cuenca del Morro pero también se dedica a embellecer rutas y autopistas, hacemos álamos, sauces, acacias, grateaus, cortaderas y retamas, entre otras especies. En 2016 entregamos 250 mil plantas, de las cuales 100 mil fueron producidas en San Luis".

"Para la venta al público tenemos calculadas alrededor de 150 mil plantas que, según la estación y la cantidad de personal que disponemos, se hacen en el vivero", explicó Fioretto, quien llevó tranquilidad a los clientes de Improfop: “Todas las plantas que se venden aquí se adaptan a San Luis”.

Las ventas son muchas y a veces no alcanzan a producir todo, por eso parte de lo que venden viene de afuera.

"Hace años que trabajamos con los mismos proveedores, lo que nos permite tener buenos precios de reventa. De hecho buscamos como política de la empresa tener los mejores precios del mercado", detalló, y contó en qué casos compran plantas en otras provincias: “Por ejemplo, en el caso de la retama, porque no damos abasto. Es decir, la demanda de la especie es más alta que nuestra capacidad de producción”.  

 

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