Editorial

Decisiones polémicas de la UE

Los países de la Unión Europea acordaron finalmente por sorpresa, y tras dos años de intensos debates, autorizar otros cinco años el uso del glifosato, un controvertido herbicida acusado de ser nocivo para la salud. La decisión fue inesperada porque las divisiones entre los países del bloque parecían insuperables. La polémica, lejos de remitir, ha cobrado nuevos bríos.

Este herbicida es una cuestión de salud pública pero también política, desde que en mayo de 2015 el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, que depende de la OMS, lo calificó como “probable cancerígeno”.

Los nueve países que dijeron “no” en una primera votación el pasado 9 de noviembre, entre ellos Francia y Luxemburgo, mantuvieron su posición, indicaron fuentes europeas al corriente de la decisión, tomada a puerta cerrada.

“No es una señal clara para la eliminación progresiva del glifosato. El combate debe continuar”, opinó la ministra de Medioambiente de Luxemburgo, Carole Dieschbourg.

Pero esta vez, 18 países apoyaron la propuesta de la Comisión, frente a los 14 de la primera votación, lo que permitió superar el umbral del 65% de la población del bloque, necesario para que la propuesta pudiera prosperar. Alemania, que el 9 de noviembre se abstuvo, votó esta vez a favor, una decisión que influyó a otros países.

Según una fuente cercana a las negociaciones, el gobierno alemán pidió cambios en el texto para limitar el uso privado del glifosato y sobre el respeto de la biodiversidad.

Poco después de conocerse el resultado, la ministra alemana de Medio Ambiente, Barbara Hendricks, del Partido Socialdemócrata (SPD), lamentó la decisión. “Está claro que Alemania tenía que abstenerse” dijo en un comunicado y explicó que había transmitido a su colega, el ministro de Agricultura, que forma parte del partido conservador CSU, su oposición a renovar la autorización “incluso bajo ciertas condiciones”.

Al contrario, el comisario europeo de Sanidad, Vytenis Andriukaitis, se felicitó de la decisión. “El voto demuestra que, cuando queremos, podemos compartir y aceptar nuestra responsabilidad colectiva en la toma de decisiones”, dijo.

El Ejecutivo europeo defendió su posición a favor de la renovación, por el informe favorable de sus agencias de control de la seguridad alimentaria (EFSA) y de productos químicos (ECHA). Ambas decidieron no clasificar el glifosato como cancerígeno basándose en varios estudios. La Comisión Europea tendrá ahora que confirmar la decisión antes que expire la autorización de uso del glifosato, el 15 de diciembre.

La renovación desató una ola de críticas de las ONGs europeas. “Otros cinco años más de glifosato pondrán nuestra salud y nuestro entorno en peligro y supone un gran golpe para los métodos agrícolas más sostenibles”, dijo Adrian Bebb, de Friends of the Earth Europe.

Al contrario, el principal sindicato de agricultores europeo, Copa-Cogeca, se felicitó del voto, pero esperaba una autorización del herbicida de 15 años. “Aunque es una buena noticia que se haya tomado una decisión que pone fin a la incertidumbre para los agricultores y sus cooperativas, estamos preocupados porque la UE ha renovado la autorización cinco años y no 15”, dijeron.

El glifosato es muy popular entre los agricultores por su eficacia como herbicida, pero también por su bajo precio.

En tanto, una petición formal reclamando la desaparición progresiva del glifosato en la UE ya ha reunido más de un millón de firmas. La Comisión tiene la obligación de responder a esta petición, clasificada como “iniciativa ciudadana europea”, en los próximos meses. Una decisión polémica que arrastra nuevas controversias en torno a un tema que atraviesa el cuidado de la salud y grandes intereses corporativos.

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