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El tiroteo en Texas desató la polémica por la posesión de armas

El presidente de Estados Unidos consideró que el hombre que asesinó a 26 personas tiene problemas de “salud mental”. Obama exigió endurecer la ley. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, consideró este lunes que el tiroteo ocurrido ayer (domingo) en una iglesia bautista en los alrededores de San Antonio, Texas, donde un hombre asesinó a balazos a al menos 26 personas, no hay que abordarlo desde el debate de la posesión de armas, sino desde la "salud mental".

"No es una situación de armas". Esa fue la inmediata respuesta del mandatario, durante una conferencia de prensa en Tokio, cuando le preguntaron si una ley de armas más estricta en su país es la respuesta ante este tipo de matanzas masivas, cada vez más frecuentes en Estados Unidos.

"Creo que la salud mental es el problema aquí", dijo Trump.  Y aseguró basarse en "informes preliminares" que indican que el autor -identificado como Devin P. Kelley- es "un individuo muy trastornado, con una gran cantidad de problemas durante un largo período de tiempo", informó el Washington Post en su edición online.

Acto seguido, el republicano argumentó que la situación pudo ser mucho peor de no ser porque "afortunadamente, alguien más tenía un arma que disparó en la dirección opuesta", aludiendo a un residente local, que armado con su propio fusil se enfrentó a Kelley cuando salía de la iglesia y comenzó a disparar, lo que lo llevó al atacante a huir en su vehículo.

Trump sentó posición en relación a los cuestionamientos sobre la venta de armas de fuego en Estados Unidos, un tema que regresa a la agenda política norteamericana con más fuerza cada vez que se producen matanzas como la del domingo.

Del otro lado

El ex presidente de Estados Unidos, Barack Obama, manifestó su consternación por la masacre en Texas y volvió a exigir un endurecimiento de la ley de armas.

"Quiera Dios darnos la sabiduría para preguntarnos qué pasos concretos tenemos que dar para reducir la violencia entre nosotros y las armas", dijo.

La masacre

Un hombre abrió fuego ayer (domingo) contra los feligreses que asistían a un oficio religioso en una iglesia bautista en Sutherland Springs y mató a 26 de ellos, de entre cinco y 72 años. Unos 20 heridos fueron llevados al hospital, según dijo el Gobernador de Texas, Greg Abbott.

El tirador solitario murió luego del ataque en circunstancias que todavía no están del todo claras. Según informaciones del canal estadounidense CNN, el asesino era un joven de 26 años.

AFP-NA

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