Opinión

¡Cuidado con lo que leas!, los spoilers están en la esquina

¿Viste que Súperman muere al final de su película? ¡Qué buena la parte en la que los zombies atacan a la comunidad frente a Rick! ¿Cómo no viste el último capítulo de Juego de Tronos si todos muer...? Este tipo de comentarios se sufren a diario tanto en las redes sociales, con mayor incidencia, o en la charla entre conocidos. El odio a los spoilers es algo visceral, motivo de peleas, discusiones y hasta rupturas de parejas y amistades. Pero ¿por qué los odiamos tanto? ¿Qué motiva a quienes dan spoilers?

Hay personas que se sienten felices en adelantar una serie o historia favorita. Podría considerarse como una versión suave del cyberbullying. En muchas publicaciones de las redes sociales, los usuarios ni siquiera avisan que si uno lee tal estado, se enterará sobre el capítulo que aún no pudo ver o el cómic que tiene en carpeta para leer.

Según una encuesta realizada por Netflix, difundida el año pasado, el 94% de la audiencia sigue mirando una serie o una película aunque le hayan revelado un dato clave del argumento.

El propio George R. R. Martin, la mente detrás de “Juego de Tronos” (cuya trama se caracteriza, entre otras cosas, por estar llena de giros y acontecimientos inesperados para los espectadores), dijo hace poco que no entiende el concepto de spoiler. Saber qué pasará, según él, “no es el único motivo” para seguir una historia. Dice que, si fuera así, no podríamos leer o ver los clásicos. Y que si los leemos y los vemos no es porque queremos cono cer el final, sino porque son buenísimos.

Un profesor de psicología de la Universidad de Yale, Paul Bloom, publicó en 2011 en el libro “How Pleasure Works” (Cómo funciona el placer) que el cerebro humano, en cierto nivel, es incapaz de distinguir la realidad de la ficción. Es por eso, según Bloom, que nos da asco comer una golosina con apariencia de excremento, aunque sepamos perfectamente que es una golosina y que, al comerla, su apariencia no tiene ninguna importancia.

En palabras de Thalia Goldstein, psicóloga de la Universidad de Pace, las áreas del cerebro responsables del pensamiento consciente nos dicen que un relato es de ficción, pero las áreas más primitivas lo toman como real. De alguna manera, nos vienen a decir que no tiene sentido que estemos ahí perdiendo el tiempo frente a una pantalla cuando podríamos estar comiendo, bebiendo, teniendo sexo o educando a nuestros hijos. Por eso los odiamos.

Los científicos consideran que una historia sólo se puede leer desde cero una única vez. Los spoilers siempre van a destrozar ese cero y nos dan una base de la que partir, lo cual nos impide ver o leer algo sin conocimiento previo.

Por ende, la primera lectura es nuestro punto de partida, ese blanco, y el segundo repaso nos permite inmiscuirnos en esos detalles que anticipan el final, que no vimos en primera instancia, y nos deja analizar los datos con mejores ojos. Pero esa primera impresión sólo puede ocurrir una vez, y los spoilers siempre van a destrozarla.

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