Editorial

"Ni firmamos…ni vamos a firmar…" (IV)

El Consenso Fiscal sólo beneficia a la Nación y a Buenos Aires", consideró. Y al mismo tiempo que llevó tranquilidad a los habitantes sobre posibles represalias nacionales contra San Luis por desestimar la propuesta federal. "No pasará nada por no firmar. A los puntanos no nos ocurrirá nada. Todas las obras continuarán, seguiremos por el camino trazado, respetaremos nuestros compromisos, todas nuestras obligaciones, como siempre. No hay por qué temer. A la gente le digo que se quede tranquila porque defendimos los intereses de la provincia". "¿Qué beneficios puede traer a la provincia? Ninguno, es indigno firmarlo. Sólo trae muchos perjuicios, sobre todo económicos. La Nación quiere que las provincias ayuden al Presidente a hacer un ajuste en contra de los jubilados”. "No tuvimos nunca la chance de poder dialogar sobre la deuda que mantiene la Nación con San Luis. Nos recibían pero decían que lo habláramos en dos meses, luego en cuatro meses. Más tarde decían 'en seis meses' que se convirtieron en nunca. Díganme con quién tengo que hablar por lo que nos deben y voy corriendo”. "Frigerio nos cerró las puertas, lo mismo que el ministro de Hacienda y el propio presidente Macri. Todos conocen bien el tema. Ellos nunca quisieron sentarse a dialogar. Siempre estiraron los tiempos". Palabras del gobernador Alberto Rodríguez Saá en un reportaje televisivo del Canal 13 de San Luis.

Una síntesis ajustada de las razones por las que San Luis no firmó el llamado Pacto Fiscal. En este mismo espacio se ha realizado el análisis de los conceptos por más valiosos expresados por el Gobernador y por el senador Adolfo Rodríguez Saá con motivo de la reunión de comisiones en el Senado de la Nación. El lugar en el que institucionalmente corresponde expresarse. El momento apropiado para hacerlo.

Cabe recordar algunos de los conceptos mencionados: permanente actitud de diálogo de parte de San Luis; tenemos problemas: La Cuenca de El Morro, la indigencia que afecta a todo el país; la Nación no cumple la intimación de la Corte que la obliga a pagar, a cumplir con San Luis; la Nación no envía a San Luis los fondos para vivienda, los fondos viales; San Luis no pertenece a ninguna Liga de Gobernadores, conserva su autonomía, no hay quien pueda hablar en nombre de San Luis; a todas las convocatorias la provincia va asistir, va a intentar coordinar; la Nación propone anular el stock de deuda provincial para poder endeudarse con el exterior; la provincia de Buenos Aires le hizo juicio a la Nación, es un problema de la Nación; cada uno sabe por qué firmó este pacto, será su conveniencia…” San Luis no firmó y no lo va a firmar”.

Del fárrago de expresiones, caben dos apuntes de lo señalado por el ex Presidente de la Nación: Reforma del Estado, ajustar la planta: echaron a los de la Cámpora y pusieron a  los PRO. Sin desperdicio. Todos los millones que dicen que van a ahorrar, 65.000 millones o más, los van a poner los jubilados. (Y desgraciadamente así será).

Y finalmente algunos cuestionamientos del Gobernador: ¿Por qué desistir de los procesos judiciales iniciados en la Corte? ¿Cómo puedo explicar una renuncia a cambio de 2.000 millones en bonos que se definirían en marzo? La Corte en 30 días va a resolver el monto definitivo. Debo confiar en las instituciones, en la Corte, en la Constitución, en las leyes. No tengo que confiar en un gobierno que ofrece mucho menos y no respeta la ley. Sería causal de mal desempeño.  Hay 63 juicios de las provincias a la Nación, 14 son de San Luis. Y ya hay sentencia favorable en dos. Hay más esperando para que nos reconozca deudas.

 

Luego respecto de la reforma laboral afirmó: hagan consenso con los jubilados. Y en lo laboral, se adjudicó antecedentes negativos respecto de la aprobación. Recordó su presencia como senador  cuando el peronismo junto a Saúl Ubaldini, le rechazó al alfonsinismo la Ley Mucci de reforma Laboral. Y rememoró “la noche de la Banelco” donde fue de los pocos que votó en contra. (Menudos antecedentes que obligan a mirar muy bien lo que se propone).  

Y, luego de todo lo dicho, queda para el pueblo de San Luis,  con mucha humildad y sin soberbia, el orgullo intacto.

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