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Ramón Ponce, un ex campeón argentino en receso

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Ramón Ponce, un ex campeón argentino en receso

Johnny Díaz
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Huérfano a los cinco años fue internado en el Hogar del Niño. También estuvo en la Colonia Hogar. Tuvo una triste infancia. Vivió haciendo changas. Fue boxeador porque no quería perder más en la vida. El deporte lo salvó. En 1961 fue campeón argentino. También fue árbitro de fútbol. Está radicado en San Francisco del Monte de Oro.

Se radicó en San Francisco después de andar y desandar el país y buena parte del continente. Visitó Brasil, Paraguay y Chile, donde también  conocieron sus virtudes como boxeador y mejor persona.

Ramón Osvaldo Ponce dice que nació un 9 de abril de 1938 y que a los cinco años quedo huérfano por lo que su abuela decidió internarlo en el hogar del Niño Elena Castelli de San Luis.

Hoy, Ramón Ponce, “El Petiso” como lo conocen todos, vive con su señora Rosa Agustina Sosa y sus seis hijos en una humilde pero acogedora casita del pueblo de San Francisco del Monte de Oro.

A Ramón Ponce, que llegó a ser campeón argentino de la categoría mosca, la vida lo llevó a probar suerte de varias maneras: albañil, y changarín del Mercado Central (trabajó para las familias Pelleriti y Gianello). También fue árbitro de fútbol y pugilista cuando el boxeo de San Luis vivía una época gloriosa y donde “El Petiso” tuvo sus días de fama.

“Nací en la calle Ayacucho casi Constitución, muy cerca del club Victoria. Como mis padres fallecieron cuando tenía cinco años, mi abuela Alberta Guiñazú, dispuso que fuera al Hogar del Niño, hizo todos los trámites en la dirección provincial del Menor, estuve ahí  hasta los 13 años”, contó Ramón.

Estar en un internado en una institución de esas características significaba que de allí pasaría a la Colonia Hogar y así fue. “Pasé a otro internado, en la Colonia Hogar. Ahí conocí a los hermanos Miranda, Carlos y Ernesto, a Videla, al mercedino Arnaldo Serra,  que después fue un gran campeón, y a Ricardo “El Potro” Jofré, que por esas cosas de la vida, todos nosotros nos dedicamos al boxeo, otros al fútbol fundando el club Racing”.

“De chico me gustaba el boxeo, pero no podía pelear porque tenía 13 años, y por una disposición de la dirección del Menor y la Familia recién debuté a los 18 años”, dice orgulloso.

 “El Petiso” debutó como amateur en el desaparecido Racing Club puntano que tenía su espacio en la calle Rivadavia entre Belgrano y Pringles. “Peleé contra Ramón Ledesma de Villa Mercedes y gané. Después peleamos dos veces más y también se las gané. No quiso más. Hice un montón de combates en el campo amateur, hasta que tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires".

"Mi situación económica no era de las mejores y pensé que así me iría mejor en el boxeo. Ya me había hecho profesional cuando salí del Servicio Militar y era necesario buscar posibilidades. Acá no podía seguir porque no conseguía un buen trabajo ni continuidad en mi carrera pese a toda la actividad que había en esos años”.

Ponce dice que se fue a José C. Paz,  a la casa de su hermana Blanca Lila Ponce que falleció hace un tiempo. Una vez radicado, no tardó en conectarse con gente amante del boxeo. Así conoció a los hermanos Oronta, un peso pesado y el otro mediano.

Comenzó a entrenar en el club San Miguel .“No nos faltaba nada. Era un lugar muy completo. Fue un orgullo haber estado en ese sitio” señala.

“Mi licencia como boxeador era provincial, tuve que hacer varias peleas como preliminarista amateur. Combatí con unos hermanos chilenos que eran buenos,  un salteño y también algunos de Buenos Aires. Yo peleaba contra cualquiera. Todos muy buenos boxeadores”.

“Al poco tiempo, me llevaron a la Federación Argentina de Box (FAB) y después de los chequeos de rigor, obtuve mi licencia nacional profesional. Estaba feliz ya podía combatir a cinco round como se hacía por aquellos años”.

“El Petiso” dice que “pegó la vuelta” a su querido San Luis, ya era profesional y acá se le había abierto una gran posibilidad. Por esos años había muchos y buenos boxeadores. “Alfredo Vescia, Humberto Barbato, también vino Juan Sibona de Villa Mercedes, Ernesto y Carlos Miranda a quien le decía ‘El llorón’. Entrenábamos de 16 a 20 todos los días menos cuando había peleas".

“Se peleaba en dos lugares emblemáticos de San Luis, el Guay-Curú o Los Ranqueles bajo las órdenes de Reynaldo Molina ‘El Chiñe’ y con la promoción de Antonio Grillo".

Ponce tiene un recuerdo imborrable de su amigo Miguel Ángel "Come Clavos" Herrera. Dice que  muchas veces hizo guantes y que se ayudaban mutuamente en los entrenamientos. "Nunca peleamos, éramos de otra categoría. Él era Pluma y yo Gallo, muy buen boxeador, un zurdo exquisito y pegaba durísimo”.

“Recuerdo que para pelear con Pascual Pérez, Miguelito tuvo que bajar a la categoría Mosca. Fue muy linda pelea, un espectáculo muy bueno. Nunca antes hubo uno así, el Guay-Curú estaba lleno, había gente sentada hasta en las paredes laterales, creo que eso nunca más se repitió en ese club".

Estamos sentados bajo la sombra de un árbol de moras, en una calle que no tiene salida, el verde del lugar invita a soñar, el calor es agobiante, mas de 34 grados dice la columna  mercurial, no importa mucho, el personaje de esta historia está impaciente y da una indicaciones que rápidamente quedan en el olvido.

El canto de los pájaros es incesante, y nos alegra la vida. De repente el rebuzno de un burro, nos hace sonreír en el momento, no es común que eso ocurra. El fresco y florido lugar invita  a un refresco. Ponce y su esposa, una sobrina y amigos se suman a la ronda. Unos han venido en motos, otros en bicicleta y un ahijado que no quiere fotos, pese a la insistencia completan el lugar.

No hay dudas que el mejor momento de “El Petiso” Ponce fue cuando alcanzó el título de campeón argentino  después de duras batallas para tener la chance y antes de conseguir la corona.

Sin dudas el púgil sanluiseño había hecho méritos para llegar a esa posibilidad. La Comisión Municipal de Deportes, fue la encargada de conseguir la chance.

La historia dice que por esos años era muy difícil tener una posibilidad por el título argentino, más cuando el retador venía del interior y la velada se hacía en La Pampa. Todo un tema a resolver, más cuando en el Luna Park se peleaba miércoles y sábados y había que hablar con 'Tito' Lectoure, o don Julio Rodríguez que estaba al frente del boxeo profesional del interior argentino manejando todo desde Buenos Aires.

El sanluiseño Ponce había sido uno de los elegidos, sus antecedentes así lo certificaban y el campeón no podía ignorar al púgil de San Luis.

Las tratativas fueron duras y difíciles, ganó la seriedad que el caso requería. La Comisión Municipal de Deportes llevó a la FAB (Federación Argentina de Box) la nota oficial y después se negoció con el promotor del púgil salteño que al final de cuentas, sería el rival del diminuto pero aguerrido boxeador sanluiseño.

“Yo no tenía nada que perder, al contrario pelear por el título argentino era lo mejor que me podía suceder como profesional. Yo venía de un hogar muy humilde, me había criado en un internado y necesitaba esa posibilidad”. Ponce se emociona al recordar su triste infancia donde la abuela Alberta lo tenía como “un criado” en el seno familiar.

La velada fue un 24 de mayo de 1961, en General Pico, La Pampa, yo me había entrenado como nunca, mis amigos me habían ayudado en todo momento, como nunca tuve problemas para dar el peso, estábamos muy confiados. Allá me esperaba el campeón, Osvaldo Maldonado, un boxeador bueno y muy seguro, pero de escasa técnica, le gané por puntos en fallo unánime, recuerdo que nunca me pudo encontrar. Mi boxeo fue vistoso y ágil, él pegaba duro pero le hacía cintura y el paso atrás. Ese fue mi boxeo esa noche, le hice caso a mi rincón toda la noche”, dice emocionado y mirando un poco más allá como si estuviera en el ring.

“Señor, -me dice- nunca había tenido nada y esa noche tuve todo lo que había soñado, la vida me castigó duro, huérfano, sin hogar, vivía haciendo changas y sin familia (su hermana estaba radicada en Buenos Aires), para mí era lo máximo. Fueron 15 round de una muy buena pelea. Había llegado donde pocos llegan, es la pura verdad. Acá me recibieron con todos los honores” agrega orgulloso.

"Con Maldonado peleamos dos veces más. La segunda fue en Huinca Renancó y la tercera también fue en General Pico, nunca me pudo ganar. Lo tenía de hijo”, dice y suelta una carcajada.

“Hice un total de quince peleas. Entre las que recuerdo son con Raúl Quiñones de Salta, Ricardo Bracamonte de Mendoza que falleció hace poco, Federico Ripoll de San Juan y Marcelo Gallardo.En todas, algo aprendí y supe retirarme a tiempo de una actividad que me dejó muchos amigos y reconocimiento. Gané mucha plata porque pagaban bien, pero no hice fortuna, y la plata se fue yendo solita. Sólo hice amigos. Qué más puedo pedir”.

Pasaron un par de años hasta que el ex púgil pudo hablar con el gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá. Lo contrataron en Vialidad y pasó a trabajar en San Francisco del Monte de Oro. Vivía en el campamento de esa dirección provincial reparando banquinas, haciendo bacheo en las rutas y limpiando alcantarillas. Su humildad y su sabiduría hicieron que se hiciera amigos y entre ellos conoció a Rosa Agustina Sosa. Se pusieron de novios y formaron un hermoso hogar. Juntamos las ollas”, dice sonriendo.

Ponce se radicó definitivamente en ese paradisíaco lugar. Allí transcurrieron los años y su vida. Encontró su lugar en el mundo. Vive como siempre quiso, tranquilo, amado y querido por todos. Y deja una frase para el final. “Espero que me ayuden a arreglar mi casita, es muy humilde. Tenemos algunos problemitas cuando llueve y es muy chiquita. Solo eso quiero”.

Ramón Osvaldo "El Petiso" Ponce, a los 79 años, recuerda que entrenaba siempre rodeado de hinchas y fanáticos del boxeo. Nunca faltaban a los entrenamientos Juan Sibona, el "Chileno” Martínez, Humberto Barbato, el "Negro” Omar Tisera. También contó cuando fue a Paraguay, Brasil y Chile donde peleó con el campeón de ese país, Omar Rubio. Igualó en una durísima pelea. Y tampoco olvidó cuando fue a Paraguay y Brasil integrando una especie de “Selección” de boxeadores de San Luis.   

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Ramón Ponce, un ex campeón argentino en receso

Huérfano a los cinco años fue internado en el Hogar del Niño. También estuvo en la Colonia Hogar. Tuvo una triste infancia. Vivió haciendo changas. Fue boxeador porque no quería perder más en la vida. El deporte lo salvó. En 1961 fue campeón argentino. También fue árbitro de fútbol. Está radicado en San Francisco del Monte de Oro.

"El Petiso" y sus afectos. Junto a Graciela Leyes y su esposa Rosa Agustina Sosa en su casa de San Francisco donde vive con total humildad, ídolo del pueblo.

Se radicó en San Francisco después de andar y desandar el país y buena parte del continente. Visitó Brasil, Paraguay y Chile, donde también  conocieron sus virtudes como boxeador y mejor persona.

Ramón Osvaldo Ponce dice que nació un 9 de abril de 1938 y que a los cinco años quedo huérfano por lo que su abuela decidió internarlo en el hogar del Niño Elena Castelli de San Luis.

Hoy, Ramón Ponce, “El Petiso” como lo conocen todos, vive con su señora Rosa Agustina Sosa y sus seis hijos en una humilde pero acogedora casita del pueblo de San Francisco del Monte de Oro.

A Ramón Ponce, que llegó a ser campeón argentino de la categoría mosca, la vida lo llevó a probar suerte de varias maneras: albañil, y changarín del Mercado Central (trabajó para las familias Pelleriti y Gianello). También fue árbitro de fútbol y pugilista cuando el boxeo de San Luis vivía una época gloriosa y donde “El Petiso” tuvo sus días de fama.

“Nací en la calle Ayacucho casi Constitución, muy cerca del club Victoria. Como mis padres fallecieron cuando tenía cinco años, mi abuela Alberta Guiñazú, dispuso que fuera al Hogar del Niño, hizo todos los trámites en la dirección provincial del Menor, estuve ahí  hasta los 13 años”, contó Ramón.

Estar en un internado en una institución de esas características significaba que de allí pasaría a la Colonia Hogar y así fue. “Pasé a otro internado, en la Colonia Hogar. Ahí conocí a los hermanos Miranda, Carlos y Ernesto, a Videla, al mercedino Arnaldo Serra,  que después fue un gran campeón, y a Ricardo “El Potro” Jofré, que por esas cosas de la vida, todos nosotros nos dedicamos al boxeo, otros al fútbol fundando el club Racing”.

“De chico me gustaba el boxeo, pero no podía pelear porque tenía 13 años, y por una disposición de la dirección del Menor y la Familia recién debuté a los 18 años”, dice orgulloso.

 “El Petiso” debutó como amateur en el desaparecido Racing Club puntano que tenía su espacio en la calle Rivadavia entre Belgrano y Pringles. “Peleé contra Ramón Ledesma de Villa Mercedes y gané. Después peleamos dos veces más y también se las gané. No quiso más. Hice un montón de combates en el campo amateur, hasta que tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires".

"Mi situación económica no era de las mejores y pensé que así me iría mejor en el boxeo. Ya me había hecho profesional cuando salí del Servicio Militar y era necesario buscar posibilidades. Acá no podía seguir porque no conseguía un buen trabajo ni continuidad en mi carrera pese a toda la actividad que había en esos años”.

Ponce dice que se fue a José C. Paz,  a la casa de su hermana Blanca Lila Ponce que falleció hace un tiempo. Una vez radicado, no tardó en conectarse con gente amante del boxeo. Así conoció a los hermanos Oronta, un peso pesado y el otro mediano.

Comenzó a entrenar en el club San Miguel .“No nos faltaba nada. Era un lugar muy completo. Fue un orgullo haber estado en ese sitio” señala.

“Mi licencia como boxeador era provincial, tuve que hacer varias peleas como preliminarista amateur. Combatí con unos hermanos chilenos que eran buenos,  un salteño y también algunos de Buenos Aires. Yo peleaba contra cualquiera. Todos muy buenos boxeadores”.

“Al poco tiempo, me llevaron a la Federación Argentina de Box (FAB) y después de los chequeos de rigor, obtuve mi licencia nacional profesional. Estaba feliz ya podía combatir a cinco round como se hacía por aquellos años”.

“El Petiso” dice que “pegó la vuelta” a su querido San Luis, ya era profesional y acá se le había abierto una gran posibilidad. Por esos años había muchos y buenos boxeadores. “Alfredo Vescia, Humberto Barbato, también vino Juan Sibona de Villa Mercedes, Ernesto y Carlos Miranda a quien le decía ‘El llorón’. Entrenábamos de 16 a 20 todos los días menos cuando había peleas".

“Se peleaba en dos lugares emblemáticos de San Luis, el Guay-Curú o Los Ranqueles bajo las órdenes de Reynaldo Molina ‘El Chiñe’ y con la promoción de Antonio Grillo".

Ponce tiene un recuerdo imborrable de su amigo Miguel Ángel "Come Clavos" Herrera. Dice que  muchas veces hizo guantes y que se ayudaban mutuamente en los entrenamientos. "Nunca peleamos, éramos de otra categoría. Él era Pluma y yo Gallo, muy buen boxeador, un zurdo exquisito y pegaba durísimo”.

“Recuerdo que para pelear con Pascual Pérez, Miguelito tuvo que bajar a la categoría Mosca. Fue muy linda pelea, un espectáculo muy bueno. Nunca antes hubo uno así, el Guay-Curú estaba lleno, había gente sentada hasta en las paredes laterales, creo que eso nunca más se repitió en ese club".

Estamos sentados bajo la sombra de un árbol de moras, en una calle que no tiene salida, el verde del lugar invita a soñar, el calor es agobiante, mas de 34 grados dice la columna  mercurial, no importa mucho, el personaje de esta historia está impaciente y da una indicaciones que rápidamente quedan en el olvido.

El canto de los pájaros es incesante, y nos alegra la vida. De repente el rebuzno de un burro, nos hace sonreír en el momento, no es común que eso ocurra. El fresco y florido lugar invita  a un refresco. Ponce y su esposa, una sobrina y amigos se suman a la ronda. Unos han venido en motos, otros en bicicleta y un ahijado que no quiere fotos, pese a la insistencia completan el lugar.

No hay dudas que el mejor momento de “El Petiso” Ponce fue cuando alcanzó el título de campeón argentino  después de duras batallas para tener la chance y antes de conseguir la corona.

Sin dudas el púgil sanluiseño había hecho méritos para llegar a esa posibilidad. La Comisión Municipal de Deportes, fue la encargada de conseguir la chance.

La historia dice que por esos años era muy difícil tener una posibilidad por el título argentino, más cuando el retador venía del interior y la velada se hacía en La Pampa. Todo un tema a resolver, más cuando en el Luna Park se peleaba miércoles y sábados y había que hablar con 'Tito' Lectoure, o don Julio Rodríguez que estaba al frente del boxeo profesional del interior argentino manejando todo desde Buenos Aires.

El sanluiseño Ponce había sido uno de los elegidos, sus antecedentes así lo certificaban y el campeón no podía ignorar al púgil de San Luis.

Las tratativas fueron duras y difíciles, ganó la seriedad que el caso requería. La Comisión Municipal de Deportes llevó a la FAB (Federación Argentina de Box) la nota oficial y después se negoció con el promotor del púgil salteño que al final de cuentas, sería el rival del diminuto pero aguerrido boxeador sanluiseño.

“Yo no tenía nada que perder, al contrario pelear por el título argentino era lo mejor que me podía suceder como profesional. Yo venía de un hogar muy humilde, me había criado en un internado y necesitaba esa posibilidad”. Ponce se emociona al recordar su triste infancia donde la abuela Alberta lo tenía como “un criado” en el seno familiar.

La velada fue un 24 de mayo de 1961, en General Pico, La Pampa, yo me había entrenado como nunca, mis amigos me habían ayudado en todo momento, como nunca tuve problemas para dar el peso, estábamos muy confiados. Allá me esperaba el campeón, Osvaldo Maldonado, un boxeador bueno y muy seguro, pero de escasa técnica, le gané por puntos en fallo unánime, recuerdo que nunca me pudo encontrar. Mi boxeo fue vistoso y ágil, él pegaba duro pero le hacía cintura y el paso atrás. Ese fue mi boxeo esa noche, le hice caso a mi rincón toda la noche”, dice emocionado y mirando un poco más allá como si estuviera en el ring.

“Señor, -me dice- nunca había tenido nada y esa noche tuve todo lo que había soñado, la vida me castigó duro, huérfano, sin hogar, vivía haciendo changas y sin familia (su hermana estaba radicada en Buenos Aires), para mí era lo máximo. Fueron 15 round de una muy buena pelea. Había llegado donde pocos llegan, es la pura verdad. Acá me recibieron con todos los honores” agrega orgulloso.

"Con Maldonado peleamos dos veces más. La segunda fue en Huinca Renancó y la tercera también fue en General Pico, nunca me pudo ganar. Lo tenía de hijo”, dice y suelta una carcajada.

“Hice un total de quince peleas. Entre las que recuerdo son con Raúl Quiñones de Salta, Ricardo Bracamonte de Mendoza que falleció hace poco, Federico Ripoll de San Juan y Marcelo Gallardo.En todas, algo aprendí y supe retirarme a tiempo de una actividad que me dejó muchos amigos y reconocimiento. Gané mucha plata porque pagaban bien, pero no hice fortuna, y la plata se fue yendo solita. Sólo hice amigos. Qué más puedo pedir”.

Pasaron un par de años hasta que el ex púgil pudo hablar con el gobernador de San Luis Adolfo Rodríguez Saá. Lo contrataron en Vialidad y pasó a trabajar en San Francisco del Monte de Oro. Vivía en el campamento de esa dirección provincial reparando banquinas, haciendo bacheo en las rutas y limpiando alcantarillas. Su humildad y su sabiduría hicieron que se hiciera amigos y entre ellos conoció a Rosa Agustina Sosa. Se pusieron de novios y formaron un hermoso hogar. Juntamos las ollas”, dice sonriendo.

Ponce se radicó definitivamente en ese paradisíaco lugar. Allí transcurrieron los años y su vida. Encontró su lugar en el mundo. Vive como siempre quiso, tranquilo, amado y querido por todos. Y deja una frase para el final. “Espero que me ayuden a arreglar mi casita, es muy humilde. Tenemos algunos problemitas cuando llueve y es muy chiquita. Solo eso quiero”.

Ramón Osvaldo "El Petiso" Ponce, a los 79 años, recuerda que entrenaba siempre rodeado de hinchas y fanáticos del boxeo. Nunca faltaban a los entrenamientos Juan Sibona, el "Chileno” Martínez, Humberto Barbato, el "Negro” Omar Tisera. También contó cuando fue a Paraguay, Brasil y Chile donde peleó con el campeón de ese país, Omar Rubio. Igualó en una durísima pelea. Y tampoco olvidó cuando fue a Paraguay y Brasil integrando una especie de “Selección” de boxeadores de San Luis.   

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