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Cadena de la carne: con avances y cuestiones pendientes

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Cadena de la carne: con avances y cuestiones pendientes

Los indicadores dan cuenta de que 2017 fue otro año positivo para el sector. Creció la faena, que podría alcanzar las 2,9 millones de toneladas. Esa mayor producción permitió un incremento del abastecimiento interno, que elevó el consumo hasta cerca de los 60 kilos.

El avance de la cadena cárnica en un año complejo para el país es una realidad incontrastable. Pero no se puede dejar de señalar que la mayor parte del crecimiento en la oferta del producto favorito de los argentinos se explica por el incremento en la faena de hembras. La de vacas aumenta el torno al 6% y la de vaquillonas y terneras, entre 15% y 20%. La producción de carne de novillos, que debería ser la que lidere el crecimiento en un esquema de verdadero desarrollo sectorial porque es el tipo de animal que quiere el mercado externo, tuvo una leve mejoría que estuvo por debajo del promedio general.

Los productores ya no retienen hacienda, tampoco la liquidan. El freno en la retención, que derivó en un mayor engorde a corral de terneras y vaquillonas, y la fuerte demanda de China por carne de vaca, impulsaron la faena de las hembras, que en el promedio del año apenas roza el 43%, pero que en noviembre llegó a 45%.

El stock de novillos sigue estancado. La sojización y algunas políticas restrictivas hicieron que el rodeo de esa categoría se achicara a más de la mitrad. Los datos de la vacunación del Senasa de 2017 indican que el stock de novillos sumó 3,1 millones de cabezas, en tanto en 2007 se contaron 6,8 millones. La caída fue de más del 50%. Por otra parte, en la faena total los novillos apenas significan el 20% del total, cuando 10 años atrás representaban cerca del 30%. Un retroceso notable.

Para revertir esta tendencia, desde el sector privado hicieron propuestas a las autoridades. Piden que se les exima del pago del impuesto a las ganancias por los kilos que superen la cantidad producida el año anterior. La medida fue acercada a los funcionarios en las reuniones de la Mesa de las Carnes y es una de las apuestas de productores e industriales para incentivar la producción de carne de animales que en definitiva van a abastecer a la exportación, pero también al consumo interno.

Del lado de la producción ganadera, los datos sobre extracción del rodeo y sobre destete siguen siendo los mismos. El ganadero envía a faena cerca del 20% del stock que repone cada año. El destete promedio a nivel nacional apenas supera el 60%. Los mismos registros se repiten en las últimas décadas. Son cuentas pendientes, difíciles de mejorar en el corto plazo.

Al tiempo que crece la producción y el consumo también se incrementaron las exportaciones. Los diferentes relevamientos indican un aumento en torno al 30%, que implicaría embarques por cerca de 300 mil toneladas res con hueso. Diferentes analistas dan cuenta de que el año próximo podría darse un crecimiento de igual proporción, lo que significaría llegar a las 400 mil toneladas y volver a estar en el pelotón de los mayores oferentes de carne del mundo.

Pero también hay que destacar que los embarques crecen por la mayor demanda de China, que por ahora lleva sólo carne congelada de vaca. Se trata de cortes de poco valor, del cuarto delantero. Funcionarios nacionales insisten ante las autoridades chinas por la firma de nuevos protocolos que permitan la venta de carne con hueso y cortes enfriados, pero por ahora la respuesta se demora. En tanto, los mercados que compran carne de novillo sostienen su demanda pero no viven la euforia que se encuentra en los mercados asiáticos.

 

Los cambios en el comercio de carne vacuna

Si algo hizo bien el Ministerio de Agroindustria, sobre todo en el segundo año del gobierno de Macri, fue avanzar en los controles comerciales en la cadena de la carne vacuna. Luego de años de reclamos finalmente se tomó la decisión política de avanzar en este sentido y a su vez el sector privado logró sentarse en una mesa de diálogo para acordar medidas, tarea nada fácil teniendo en cuenta que en la famosa Mesa de las Carnes hay un par de decenas de entidades representando a la producción, la industria y el comercio de carne vacuna.

En el haber de los logros de este 2017 se destacan:

* La creación de la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario permitió que se retomaran las funciones indelegables e inevitables del Estado sobre el control comercial de un alimento tan sensible y tan presente en la mesa de los argentinos como es el caso de la carne vacuna.

* Esa dependencia obligó a la rematriculación de los operadores, intentó quizá sin éxito total que cada operador tenga su propia matrícula y trata de evitar que se trabaje a caballito de otros operadores.

* Se combatió a las “pseudo” cooperativas detrás de las cuales se escondían matarifes que aprovechaban esa figura para bajar costos laborales, previsionales y sanitarios.

* Se puso en marcha el sistema “el que no paga no faena”. Los operadores del sector que no depositan el IVA que retienen a los productores ya no pueden faenar. Ese sistema entra en vigencia en el sector porcino en el arranque de 2018.

* Un directivo de Fifra (Federación de Industrias Frigoríficas Regionales) destacaron que el accionar de la Succa generó “el cese con retiro de la personería de seis pseudocooperativas, la intimación a 140 operadores por retención indebida de IVA, de los cuales 65 regularizaron espontáneamente su situación, otros 9 lo hicieron luego de la suspensión dispuesta por la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario (SUCCA), mientras que otros 10 están proceso de suspensión".

* Se redujo el pago de Ingresos Brutos para la venta de carne de matarifes a comercios minoristas en la provincia de Buenos Aires, donde se vende la mayor parte de lo que se produce. La entidad recaudadora bonaerense aceptó reducir la alícuota de Ingresos Brutos a 2,5% y la percepción que matarifes deben hacer a carniceros a 1,75%. Antes, por ese impuesto y dependiendo del nivel de facturación de cada carnicero se debía pagar entre 3 y hasta más de 6%. Según referentes del sector privado que reclamaron la medida durante largo tiempo, ayudará a evitar facturas truchas y mejoraría la venta en blanco de carne. además la alícuota se empareja con la de Córdoba, que es de 2,8%, y la de Santa Fe.

* Finalmente, otro aspecto a destacar es el arranque en enero de la implementación del sistema de controladores fiscales y balanzas para evitar la faena en negro y la subfacturación. Quienes no tengan esos equipos instalados al inicio de marzo, tampoco podrán operar.

 

Cuestiones pendientes

* Cueros: la industria tiene un serio problema desde hace años con el comercio de cueros, que está protegido por el Estado y cartelizado en un puñado de curtiembres. Piden cupo para acceder a mercados internacionales para mejorar sus ingresos.

* Competitividad exportadora: los costos de la producción y de la industria crecen al ritmo de la inflación e incluso por encima, como es el caso de la energía. El precio del novillo es 30% más caro que en Brasil o Uruguay. Es un problema que se arrastra desde hace muchos años y sobre el que hace falta trabajar para lograr una mejor inserción en los mercados internacionales.

* Apertura de mercados: además de mejorar las condiciones de competitividad se requiere de la apertura de nuevos mercados como el de Estados Unidos y el Nafta, avanzar en el acuerdo Unión Europea–Mercosur y en nuevos protocolos con China.

* Falta mayor contención al comercio minorista en el sistema tributario, la rebaja de ingresos brutos ayuda y mucho pero no resuelve el problema del todo.

* La industria pide unificar el status sanitario y tener control sobre procesos de faena de frigoríficos provinciales y municipales.

* También se reclama por la modernización del comercio. Un viejo sueño de los exportadores es la venta en cuartos o cortes, que implicaría altas inversiones en consumeros, un debate eterno de difícil resolución, al menos en el corto plazo.

Por Nicolás Razzetti

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Cadena de la carne: con avances y cuestiones pendientes

Los indicadores dan cuenta de que 2017 fue otro año positivo para el sector. Creció la faena, que podría alcanzar las 2,9 millones de toneladas. Esa mayor producción permitió un incremento del abastecimiento interno, que elevó el consumo hasta cerca de los 60 kilos.

Foto: Archivo.

El avance de la cadena cárnica en un año complejo para el país es una realidad incontrastable. Pero no se puede dejar de señalar que la mayor parte del crecimiento en la oferta del producto favorito de los argentinos se explica por el incremento en la faena de hembras. La de vacas aumenta el torno al 6% y la de vaquillonas y terneras, entre 15% y 20%. La producción de carne de novillos, que debería ser la que lidere el crecimiento en un esquema de verdadero desarrollo sectorial porque es el tipo de animal que quiere el mercado externo, tuvo una leve mejoría que estuvo por debajo del promedio general.

Los productores ya no retienen hacienda, tampoco la liquidan. El freno en la retención, que derivó en un mayor engorde a corral de terneras y vaquillonas, y la fuerte demanda de China por carne de vaca, impulsaron la faena de las hembras, que en el promedio del año apenas roza el 43%, pero que en noviembre llegó a 45%.

El stock de novillos sigue estancado. La sojización y algunas políticas restrictivas hicieron que el rodeo de esa categoría se achicara a más de la mitrad. Los datos de la vacunación del Senasa de 2017 indican que el stock de novillos sumó 3,1 millones de cabezas, en tanto en 2007 se contaron 6,8 millones. La caída fue de más del 50%. Por otra parte, en la faena total los novillos apenas significan el 20% del total, cuando 10 años atrás representaban cerca del 30%. Un retroceso notable.

Para revertir esta tendencia, desde el sector privado hicieron propuestas a las autoridades. Piden que se les exima del pago del impuesto a las ganancias por los kilos que superen la cantidad producida el año anterior. La medida fue acercada a los funcionarios en las reuniones de la Mesa de las Carnes y es una de las apuestas de productores e industriales para incentivar la producción de carne de animales que en definitiva van a abastecer a la exportación, pero también al consumo interno.

Del lado de la producción ganadera, los datos sobre extracción del rodeo y sobre destete siguen siendo los mismos. El ganadero envía a faena cerca del 20% del stock que repone cada año. El destete promedio a nivel nacional apenas supera el 60%. Los mismos registros se repiten en las últimas décadas. Son cuentas pendientes, difíciles de mejorar en el corto plazo.

Al tiempo que crece la producción y el consumo también se incrementaron las exportaciones. Los diferentes relevamientos indican un aumento en torno al 30%, que implicaría embarques por cerca de 300 mil toneladas res con hueso. Diferentes analistas dan cuenta de que el año próximo podría darse un crecimiento de igual proporción, lo que significaría llegar a las 400 mil toneladas y volver a estar en el pelotón de los mayores oferentes de carne del mundo.

Pero también hay que destacar que los embarques crecen por la mayor demanda de China, que por ahora lleva sólo carne congelada de vaca. Se trata de cortes de poco valor, del cuarto delantero. Funcionarios nacionales insisten ante las autoridades chinas por la firma de nuevos protocolos que permitan la venta de carne con hueso y cortes enfriados, pero por ahora la respuesta se demora. En tanto, los mercados que compran carne de novillo sostienen su demanda pero no viven la euforia que se encuentra en los mercados asiáticos.

 

Los cambios en el comercio de carne vacuna

Si algo hizo bien el Ministerio de Agroindustria, sobre todo en el segundo año del gobierno de Macri, fue avanzar en los controles comerciales en la cadena de la carne vacuna. Luego de años de reclamos finalmente se tomó la decisión política de avanzar en este sentido y a su vez el sector privado logró sentarse en una mesa de diálogo para acordar medidas, tarea nada fácil teniendo en cuenta que en la famosa Mesa de las Carnes hay un par de decenas de entidades representando a la producción, la industria y el comercio de carne vacuna.

En el haber de los logros de este 2017 se destacan:

* La creación de la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario permitió que se retomaran las funciones indelegables e inevitables del Estado sobre el control comercial de un alimento tan sensible y tan presente en la mesa de los argentinos como es el caso de la carne vacuna.

* Esa dependencia obligó a la rematriculación de los operadores, intentó quizá sin éxito total que cada operador tenga su propia matrícula y trata de evitar que se trabaje a caballito de otros operadores.

* Se combatió a las “pseudo” cooperativas detrás de las cuales se escondían matarifes que aprovechaban esa figura para bajar costos laborales, previsionales y sanitarios.

* Se puso en marcha el sistema “el que no paga no faena”. Los operadores del sector que no depositan el IVA que retienen a los productores ya no pueden faenar. Ese sistema entra en vigencia en el sector porcino en el arranque de 2018.

* Un directivo de Fifra (Federación de Industrias Frigoríficas Regionales) destacaron que el accionar de la Succa generó “el cese con retiro de la personería de seis pseudocooperativas, la intimación a 140 operadores por retención indebida de IVA, de los cuales 65 regularizaron espontáneamente su situación, otros 9 lo hicieron luego de la suspensión dispuesta por la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario (SUCCA), mientras que otros 10 están proceso de suspensión".

* Se redujo el pago de Ingresos Brutos para la venta de carne de matarifes a comercios minoristas en la provincia de Buenos Aires, donde se vende la mayor parte de lo que se produce. La entidad recaudadora bonaerense aceptó reducir la alícuota de Ingresos Brutos a 2,5% y la percepción que matarifes deben hacer a carniceros a 1,75%. Antes, por ese impuesto y dependiendo del nivel de facturación de cada carnicero se debía pagar entre 3 y hasta más de 6%. Según referentes del sector privado que reclamaron la medida durante largo tiempo, ayudará a evitar facturas truchas y mejoraría la venta en blanco de carne. además la alícuota se empareja con la de Córdoba, que es de 2,8%, y la de Santa Fe.

* Finalmente, otro aspecto a destacar es el arranque en enero de la implementación del sistema de controladores fiscales y balanzas para evitar la faena en negro y la subfacturación. Quienes no tengan esos equipos instalados al inicio de marzo, tampoco podrán operar.

 

Cuestiones pendientes

* Cueros: la industria tiene un serio problema desde hace años con el comercio de cueros, que está protegido por el Estado y cartelizado en un puñado de curtiembres. Piden cupo para acceder a mercados internacionales para mejorar sus ingresos.

* Competitividad exportadora: los costos de la producción y de la industria crecen al ritmo de la inflación e incluso por encima, como es el caso de la energía. El precio del novillo es 30% más caro que en Brasil o Uruguay. Es un problema que se arrastra desde hace muchos años y sobre el que hace falta trabajar para lograr una mejor inserción en los mercados internacionales.

* Apertura de mercados: además de mejorar las condiciones de competitividad se requiere de la apertura de nuevos mercados como el de Estados Unidos y el Nafta, avanzar en el acuerdo Unión Europea–Mercosur y en nuevos protocolos con China.

* Falta mayor contención al comercio minorista en el sistema tributario, la rebaja de ingresos brutos ayuda y mucho pero no resuelve el problema del todo.

* La industria pide unificar el status sanitario y tener control sobre procesos de faena de frigoríficos provinciales y municipales.

* También se reclama por la modernización del comercio. Un viejo sueño de los exportadores es la venta en cuartos o cortes, que implicaría altas inversiones en consumeros, un debate eterno de difícil resolución, al menos en el corto plazo.

Por Nicolás Razzetti

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