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Docentes crearon un dispositivo para medir si los ruidos son excesivos

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Docentes crearon un dispositivo para medir si los ruidos son excesivos

Pertenecen a la Escuela N° 9 "Domingo Faustino Sarmiento". Buscan concientizar a los estudiantes sobre el uso de los auriculares.

Docentes que pertenecen a la Escuela N° 9 "Domingo Faustino Sarmiento", ex Industrial, presentaron un proyecto de un dispositivo para medir si los ruidos son altos. Esto surge a raíz de una Diplomatura en Impresiones 3D que realizaron en la Universidad de La Punta (ULP). David Chica y Marco Morales son los que llevan adelante esta iniciativa.

Chica es docente de metrología (que mide los decibeles de los sonidos) en la ex Industrial hace 22 años y puso en el tapete una problemática entre los jóvenes que cada vez es más frecuente: la exposición a ruidos altos. “Estaba dando clases y desde tres metros pude escuchar la música que reproducía en sus auriculares un alumno en su teléfono”, dijo el docente, quien sorprendido en ese momento por lo que estaba sucediendo le pidió al estudiante que se lo acercara. “Justo tenía el aparato para medir y pude constatar que el volumen que estaba utilizando superaba los 95 decibeles”, expresó el profesor preocupado y advirtió que según la Organización Mundial de la Salud el sonido no debe superar los 50. “Evidentemente estamos frente a un gran problema, ya que los daños que se están causando son irreversibles”.

“El trabajo consiste en una maqueta que simula una cabeza humana con los dispositivos de medición en su interior, los cuales permitirán dar a conocer los valores en una escala digital, como también lumínica”, comentó el docente y agregó que “los colores de las luces son como los semáforos que van indicando la intensidad del sonido y de esta manera se puede ir regulando para que no produzca daño en la audición”.

No todos los ruidos están relacionados con la música de los equipos o con los celulares, Chica advirtió que esta problemática afecta a un millón de argentinos y no lo saben. Diariamente la audición se encuentra expuesta a niveles de ruidos elevados a los recomendados por los profesionales. “He podido comprobar con el decibelímetro que en un recreo de la escuela el sonido puede llegar hasta los 100 decibeles. En los boliches o recitales están por encima de los 100”, aseguró el especialista y aclaró que “el despegue de un avión llega a los 110 decibeles. Una de las profesiones que más está expuesta a problemas auditivos son los docentes”.

Para el profesor esta situación no pasó inadvertida y dejó de lado la clase que tenía preparada para ese día y se tomó un largo tiempo para explicarles a los chicos cuáles son los problemas que pueden acarrear si continúan con esta conducta. “Les comenté que esta afección no se nota a simple vista, pero que con el correr de los años van a ir perdiendo la audición”, precisó el docente y agregó que los que más daños generan son los auriculares de inserción, que son los que se colocan adentro de la oreja. “La mitad de mis estudiantes los utilizan. El año que viene haré un reservorio de los teléfonos para que no los ingresen al aula”.

“Otra de las cosas que les conté a los estudiantes es que mucha gente ha tenido disminución auditiva por no tener precaución en sus trabajos como en las fábricas donde están expuestos a una agresión sonora muy alta. En estos casos tienen que usar unas orejeras especiales para no dejar que impacte el sonido directamente en los tímpanos”, manifestó Chica.

Lo sucedido despertó una gran inquietud en los profesores de la ex Industrial que coincidió con la Diplomatura en Impresiones 3D que estaban realizando en la ULP. “Teníamos que presentar un proyecto y mirando por internet encontré una oreja en tres dimensiones y automáticamente me llevó a pensar en lo que había vivido en la escuela. Fue ahí donde empecé a indagar más y en cómo se podía llevar adelante”, detalló el profesor.

La idea de este trabajo es hacer que tanto jóvenes como adultos tomen conciencia de la problemática. “Queremos que este trabajo se implemente en todas las escuelas. Empezar desde primer grado porque ellos serán los que van a ir advirtiendo a sus familiares. Les van a decir a sus papás que no se puede escuchar música fuerte porque podés quedar sordo”, concluyó.

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Docentes crearon un dispositivo para medir si los ruidos son excesivos

Pertenecen a la Escuela N° 9 "Domingo Faustino Sarmiento". Buscan concientizar a los estudiantes sobre el uso de los auriculares.

Para replicarse. Los profe quieren llevar su creación a todas las escuelas de la provincia. Foto: Prensa ULP. 

Docentes que pertenecen a la Escuela N° 9 "Domingo Faustino Sarmiento", ex Industrial, presentaron un proyecto de un dispositivo para medir si los ruidos son altos. Esto surge a raíz de una Diplomatura en Impresiones 3D que realizaron en la Universidad de La Punta (ULP). David Chica y Marco Morales son los que llevan adelante esta iniciativa.

Chica es docente de metrología (que mide los decibeles de los sonidos) en la ex Industrial hace 22 años y puso en el tapete una problemática entre los jóvenes que cada vez es más frecuente: la exposición a ruidos altos. “Estaba dando clases y desde tres metros pude escuchar la música que reproducía en sus auriculares un alumno en su teléfono”, dijo el docente, quien sorprendido en ese momento por lo que estaba sucediendo le pidió al estudiante que se lo acercara. “Justo tenía el aparato para medir y pude constatar que el volumen que estaba utilizando superaba los 95 decibeles”, expresó el profesor preocupado y advirtió que según la Organización Mundial de la Salud el sonido no debe superar los 50. “Evidentemente estamos frente a un gran problema, ya que los daños que se están causando son irreversibles”.

“El trabajo consiste en una maqueta que simula una cabeza humana con los dispositivos de medición en su interior, los cuales permitirán dar a conocer los valores en una escala digital, como también lumínica”, comentó el docente y agregó que “los colores de las luces son como los semáforos que van indicando la intensidad del sonido y de esta manera se puede ir regulando para que no produzca daño en la audición”.

No todos los ruidos están relacionados con la música de los equipos o con los celulares, Chica advirtió que esta problemática afecta a un millón de argentinos y no lo saben. Diariamente la audición se encuentra expuesta a niveles de ruidos elevados a los recomendados por los profesionales. “He podido comprobar con el decibelímetro que en un recreo de la escuela el sonido puede llegar hasta los 100 decibeles. En los boliches o recitales están por encima de los 100”, aseguró el especialista y aclaró que “el despegue de un avión llega a los 110 decibeles. Una de las profesiones que más está expuesta a problemas auditivos son los docentes”.

Para el profesor esta situación no pasó inadvertida y dejó de lado la clase que tenía preparada para ese día y se tomó un largo tiempo para explicarles a los chicos cuáles son los problemas que pueden acarrear si continúan con esta conducta. “Les comenté que esta afección no se nota a simple vista, pero que con el correr de los años van a ir perdiendo la audición”, precisó el docente y agregó que los que más daños generan son los auriculares de inserción, que son los que se colocan adentro de la oreja. “La mitad de mis estudiantes los utilizan. El año que viene haré un reservorio de los teléfonos para que no los ingresen al aula”.

“Otra de las cosas que les conté a los estudiantes es que mucha gente ha tenido disminución auditiva por no tener precaución en sus trabajos como en las fábricas donde están expuestos a una agresión sonora muy alta. En estos casos tienen que usar unas orejeras especiales para no dejar que impacte el sonido directamente en los tímpanos”, manifestó Chica.

Lo sucedido despertó una gran inquietud en los profesores de la ex Industrial que coincidió con la Diplomatura en Impresiones 3D que estaban realizando en la ULP. “Teníamos que presentar un proyecto y mirando por internet encontré una oreja en tres dimensiones y automáticamente me llevó a pensar en lo que había vivido en la escuela. Fue ahí donde empecé a indagar más y en cómo se podía llevar adelante”, detalló el profesor.

La idea de este trabajo es hacer que tanto jóvenes como adultos tomen conciencia de la problemática. “Queremos que este trabajo se implemente en todas las escuelas. Empezar desde primer grado porque ellos serán los que van a ir advirtiendo a sus familiares. Les van a decir a sus papás que no se puede escuchar música fuerte porque podés quedar sordo”, concluyó.

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