eldiariodelarepublica.com
Gran Fondo La Pedrera: Mauricio Quiroga volvió a casa

Escuchanos EN VIVO!
X

Gran Fondo La Pedrera: Mauricio Quiroga volvió a casa

Por Daniel Valdés


“Siempre es un placer volver acá. Villa Mercedes es mi casa. No me olvido que es la ciudad donde di mis primeros pasos en el ciclismo. Mi familia hacía rifas y vendían empanadas para que yo pudiera correr. Si hoy soy alguien en el ciclismo, se los debo a ellos", empezó diciendo Mauricio, que entre lágrimas y la voz entrecortada producto de la emoción, recordó sus comienzos.


"La Bestia", como lo apodan, es uno de los mejores velocistas del país, pero más allá de su presente, de sus logros, tuvo la satisfacción de correr ante su gente. Compitió en el patio de su casa. Cada vuelta le traía millones de recuerdos. La primera bicicleta, la primera carrera, los amigos, el barrio, el colegio. El corazón le iba a mil, estaba más ansioso que cuando representó al país en algún Mundial o Panamericano. Las sensaciones eran otras. Toda una ciudad estaba en La Pedrera para ver su hijo pródigo. Ese nene que salía rápido del colegio para regresar rápido a casa y agarrar la bicicleta, hoy es un hombre. Un ciclista exitoso, consolidado, pero lo más importante de todo esto, es que Mauri no perdió la humildad, al contrario, la lleva como bandera. Las lágrimas, la emoción, el abrazo con cada uno de sus amigos y familiares son el fiel reflejo de que este pibe de barrio sigue siendo aquel chico inocente y con ganas de triunfar.


Dio la impresión de que Mauricio no se fue nunca. Cierra los ojos y recuerda cada rincón de su Villa Mercedes. Un vecino dijo que Mauri aprendió primero a andar en bici que a caminar.


El amor entre Quiroga y Villa Mercedes sigue igual. El sentimiento es mutuo. Grandes, chicos, mujeres, hombres, todos abrazaban al ídolo y le pedían una selfie o un abrazo.


"No puedo creer tanto cariño. No te imaginás las sensaciones que tengo de volver a correr en casa", aseveró.


El ciclismo lo llevó al sanluiseño a recorrer el mundo, pero para él no hay nada más lindo que competir en su Villa Mercedes. "Lo veo con el guardapolvo y jugando en la vereda. Corriendo o andando en bicicleta", dijo una señora que tenía los ojos llenos de lágrimas y se abrazaba una y otra vez con Mauricio.


"No quiero que esto termine. Ojalá se repitan muchas carreras acá. Es lindo tener el aliento y el cariño de tu gente, esa misma gente que te vio crecer, que te ayudó. Me encontré con muchos que me compraban empanadas o números para que yo pudiera correr. No era fácil salir a competir a todo el país, pero ellos me ayudaron y de eso no me olvido. Nunca me voy a olvidar. Y lo cuento orgulloso, porque siempre la peleé, pero sin su apoyo no hubiera sido posible", sentenció.


Después de sacarse un centenar de fotos fue a juntarse con sus compañeros. Todos los muchachos del SEP lo abrazaron y sonreían con él. Después llegó el turno del podio y se vino otra ovación. La gente lo aplaudía y coreaba su nombre. "No te olvides decir que Mauricio es nuestro, es villamercedino", dijo un señor la pasar. El mismo orgullo que siente "La Bestia" por Villa Mercedes, es el que sienten sus coterráneos.


Ese nenito inquieto, que no veía la hora de que tocara el timbre del colegio para regresar a casa y agarrar la bici, ayer regresó, salió tercero y se regaló y le regaló a su ciudad natal una alegría.


Todos sacaron pecho. Las pulsaciones iban a mil. El amor sigue intacto. Mauri es Villa Mercedes, así se lo hizo saber su gente.


Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Gran Fondo La Pedrera: Mauricio Quiroga volvió a casa

"La Bestia" sprintó con el pelotón para buscar el tercer escalón del podio y lo logró. Foto: Alejandro Lorda. | Foto: Alejandro Lorda

“Siempre es un placer volver acá. Villa Mercedes es mi casa. No me olvido que es la ciudad donde di mis primeros pasos en el ciclismo. Mi familia hacía rifas y vendían empanadas para que yo pudiera correr. Si hoy soy alguien en el ciclismo, se los debo a ellos", empezó diciendo Mauricio, que entre lágrimas y la voz entrecortada producto de la emoción, recordó sus comienzos.


"La Bestia", como lo apodan, es uno de los mejores velocistas del país, pero más allá de su presente, de sus logros, tuvo la satisfacción de correr ante su gente. Compitió en el patio de su casa. Cada vuelta le traía millones de recuerdos. La primera bicicleta, la primera carrera, los amigos, el barrio, el colegio. El corazón le iba a mil, estaba más ansioso que cuando representó al país en algún Mundial o Panamericano. Las sensaciones eran otras. Toda una ciudad estaba en La Pedrera para ver su hijo pródigo. Ese nene que salía rápido del colegio para regresar rápido a casa y agarrar la bicicleta, hoy es un hombre. Un ciclista exitoso, consolidado, pero lo más importante de todo esto, es que Mauri no perdió la humildad, al contrario, la lleva como bandera. Las lágrimas, la emoción, el abrazo con cada uno de sus amigos y familiares son el fiel reflejo de que este pibe de barrio sigue siendo aquel chico inocente y con ganas de triunfar.


Dio la impresión de que Mauricio no se fue nunca. Cierra los ojos y recuerda cada rincón de su Villa Mercedes. Un vecino dijo que Mauri aprendió primero a andar en bici que a caminar.


El amor entre Quiroga y Villa Mercedes sigue igual. El sentimiento es mutuo. Grandes, chicos, mujeres, hombres, todos abrazaban al ídolo y le pedían una selfie o un abrazo.


"No puedo creer tanto cariño. No te imaginás las sensaciones que tengo de volver a correr en casa", aseveró.


El ciclismo lo llevó al sanluiseño a recorrer el mundo, pero para él no hay nada más lindo que competir en su Villa Mercedes. "Lo veo con el guardapolvo y jugando en la vereda. Corriendo o andando en bicicleta", dijo una señora que tenía los ojos llenos de lágrimas y se abrazaba una y otra vez con Mauricio.


"No quiero que esto termine. Ojalá se repitan muchas carreras acá. Es lindo tener el aliento y el cariño de tu gente, esa misma gente que te vio crecer, que te ayudó. Me encontré con muchos que me compraban empanadas o números para que yo pudiera correr. No era fácil salir a competir a todo el país, pero ellos me ayudaron y de eso no me olvido. Nunca me voy a olvidar. Y lo cuento orgulloso, porque siempre la peleé, pero sin su apoyo no hubiera sido posible", sentenció.


Después de sacarse un centenar de fotos fue a juntarse con sus compañeros. Todos los muchachos del SEP lo abrazaron y sonreían con él. Después llegó el turno del podio y se vino otra ovación. La gente lo aplaudía y coreaba su nombre. "No te olvides decir que Mauricio es nuestro, es villamercedino", dijo un señor la pasar. El mismo orgullo que siente "La Bestia" por Villa Mercedes, es el que sienten sus coterráneos.


Ese nenito inquieto, que no veía la hora de que tocara el timbre del colegio para regresar a casa y agarrar la bici, ayer regresó, salió tercero y se regaló y le regaló a su ciudad natal una alegría.


Todos sacaron pecho. Las pulsaciones iban a mil. El amor sigue intacto. Mauri es Villa Mercedes, así se lo hizo saber su gente.


Logín