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La ceguera de Estados Unidos

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La ceguera de Estados Unidos

Por Alicia Bañuelos


Tanto en los Estados Unidos como en el resto del planeta crece el porcentaje de la población que responsabiliza a nuestra especie por el calentamiento global.


Entre 2008 y 2009, en 127 países, la consultora Gallup realizó la primera encuesta sobre calentamiento global que demostró que el 62 por ciento de la población mundial tenía conocimientos del tema.


Tanto el conocimiento sobre del aumento de la temperatura global, como que el fenómeno es consecuencia del resultado de actividades humanas, resultó dispar: el porcentaje resultó mayor en los países desarrollados.


Desde ese momento hasta ahora, tanto en la serie realizada por Gallup como por otros muestran no sólo un porcentaje creciente de conocimiento del problema, sino que la percepción es que es una de las mayores amenazas que enfrenta nuestra civilización.


En este contexto de conciencia mundial, Donald Trump, el presidente del segundo país más emisor de gases de efecto invernadero del planeta, rompe con el “debilitante, desventajoso e injusto” Acuerdo de París, contra el cambio climático.


La retirada del pacto, firmado por 195 países, de la nación más poderosa del mundo se debe interpretar como la negación a la ciencia y el abandono de una posición privilegiada de liderazgo que China, el mayor emisor global, sin duda alguna quiere ocupar.


Trump ha negado reiteradamente que el calentamiento global tenga un origen antropogénico y con burla afirmó: “Acepto que el cambio climático esté causando algunos problemas: nos hace gastar miles de millones de dólares en desarrollar tecnologías que no necesitamos”.


“Este acuerdo tiene poco que ver con el clima y más con otros países sacando ventaja de Estados Unidos. Es un castigo para nosotros. China puede subir sus emisiones, frente a las restricciones que nos hemos impuesto. Y  la India puede doblar su producción de carbón. Este pacto debilita la economía estadounidense, redistribuye nuestra riqueza fuera y no nos permite utilizar todos nuestros recursos energéticos”, afirmó, mostrando su visión comercial y su ceguera ante un problema ambiental global.


Las medidas que el ex presidente estadounidense, Barack Obama, puso en marcha para cumplir con el ofrecimiento de reducir las emisiones de Estados Unidos entre un 26% y 28% para el 2025, respecto a los niveles de 2005, fueron frenadas.


Scott Pruitt, al frente de la Agencia de Protección Ambiental, firmó en 4 meses 14 ordenes ejecutivas destinadas a desmantelarlas. Scott Pruit, considerado un caballo de Troya de la industria más contaminante, además rechazó que las actividades humanas sean la causa del aumento de la temperatura global.


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La ceguera de Estados Unidos


Tanto en los Estados Unidos como en el resto del planeta crece el porcentaje de la población que responsabiliza a nuestra especie por el calentamiento global.


Entre 2008 y 2009, en 127 países, la consultora Gallup realizó la primera encuesta sobre calentamiento global que demostró que el 62 por ciento de la población mundial tenía conocimientos del tema.


Tanto el conocimiento sobre del aumento de la temperatura global, como que el fenómeno es consecuencia del resultado de actividades humanas, resultó dispar: el porcentaje resultó mayor en los países desarrollados.


Desde ese momento hasta ahora, tanto en la serie realizada por Gallup como por otros muestran no sólo un porcentaje creciente de conocimiento del problema, sino que la percepción es que es una de las mayores amenazas que enfrenta nuestra civilización.


En este contexto de conciencia mundial, Donald Trump, el presidente del segundo país más emisor de gases de efecto invernadero del planeta, rompe con el “debilitante, desventajoso e injusto” Acuerdo de París, contra el cambio climático.


La retirada del pacto, firmado por 195 países, de la nación más poderosa del mundo se debe interpretar como la negación a la ciencia y el abandono de una posición privilegiada de liderazgo que China, el mayor emisor global, sin duda alguna quiere ocupar.


Trump ha negado reiteradamente que el calentamiento global tenga un origen antropogénico y con burla afirmó: “Acepto que el cambio climático esté causando algunos problemas: nos hace gastar miles de millones de dólares en desarrollar tecnologías que no necesitamos”.


“Este acuerdo tiene poco que ver con el clima y más con otros países sacando ventaja de Estados Unidos. Es un castigo para nosotros. China puede subir sus emisiones, frente a las restricciones que nos hemos impuesto. Y  la India puede doblar su producción de carbón. Este pacto debilita la economía estadounidense, redistribuye nuestra riqueza fuera y no nos permite utilizar todos nuestros recursos energéticos”, afirmó, mostrando su visión comercial y su ceguera ante un problema ambiental global.


Las medidas que el ex presidente estadounidense, Barack Obama, puso en marcha para cumplir con el ofrecimiento de reducir las emisiones de Estados Unidos entre un 26% y 28% para el 2025, respecto a los niveles de 2005, fueron frenadas.


Scott Pruitt, al frente de la Agencia de Protección Ambiental, firmó en 4 meses 14 ordenes ejecutivas destinadas a desmantelarlas. Scott Pruit, considerado un caballo de Troya de la industria más contaminante, además rechazó que las actividades humanas sean la causa del aumento de la temperatura global.


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