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George, uno de los refugiados sirios, obtuvo su primer trabajo en San Luis

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George, uno de los refugiados sirios, obtuvo su primer trabajo en San Luis

Se encargará de reparar las máquinas de los talleres de costura del Plan de Inclusión, oficio que realizaba en Siria.

George consiguió su primer trabajo en San Luis. Es en el taller de costura del Plan de Inclusión Social. Su tarea será arreglar las máquinas de coser, un oficio que ya realizaba en Siria antes de que la guerra lo trajera con su familia. Hasta ahora nunca tuvieron un técnico, hicieron dos llamados para cubrir el puesto, y las dos veces quedó vacante. George cayó como anillo al dedo.

Una consulta de María Eugenia Cantaloube, jefa del Programa Industria, Agroindustria y Minero, a Karina Naranjo, jefa del Programa Inclusión Social, modificó la vida de George, uno de los inmigrantes que llegó a la provincia, en marzo, con su esposa María y sus hijos Fadi, Mikl y Jouni. Vinieron de Alepo, la ciudad más poblada y bombardeada de Siria.

“Cantaloube se comunicó con nosotros y nos preguntó si necesitábamos un técnico para reparar máquinas de coser en el taller de costura. Fue una alegría inmensa porque nos costó muchísimo conseguir a alguien y tenemos ocho máquinas que necesitan reparación y mantenimiento”, contó Naranjo.

Entonces concretaron una reunión, que fue el martes. "Vino George con su hijo Jouni y la traductora de ambos. Les hablé de la necesidad y la importancia que tiene el taller para nosotros, actualmente estamos haciendo sábanas para los hospitales y camperas para las cuadrillas del Plan. Y poder contar con la solución de tener más máquinas es fantástico", relató.

Recorrieron el taller y George conoció a las 59 costureras y al único varón del programa. Cuando vio las overlock, fue directo a desarmarlas para evaluar los daños. “Estoy feliz. Cuando llegamos al taller, me di cuenta de lo mucho que puedo hacer. En Siria tenía un local de reparación y venta de máquinas de coser. Conozco las marcas y los modelos. Poder volver a hacer lo que me gusta, me hace sentir muy bien. Ahora aprender el idioma y practicarlo va a ser más fácil”, expresó George.

Al principio irá a trabajar con su traductora hasta que pueda hablar con los demás. "Igual va unas tres veces por semana a aprender castellano. Pero aunque sea con señas nos vamos a poder comunicar", aseguró Naranjo y continuó: "Quedamos en que volvería la semana que viene para que haga una lista de los materiales que necesita para empezar a trabajar".

Además de hacer el servicio técnico en el taller de costura del primer piso del edificio azul de la ex Colonia Hogar, Cantaloube manifestó que George trabajará en una fábrica de elaboración de telares en Justo Daract.

Una frase de Cantaloube le quedó sonando a Naranjo luego de la reunión que mantuvieron: “Qué distinta es la cara de la persona que vi cuando la recibí por primera vez. Él venía con la inquietud de saber qué industria de esta provincia podría llegar a necesitar este oficio. Ahora es otra persona, con los ojos iluminados y la postura erguida. Pudo recuperar su oficio”.

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George, uno de los refugiados sirios, obtuvo su primer trabajo en San Luis

Se encargará de reparar las máquinas de los talleres de costura del Plan de Inclusión, oficio que realizaba en Siria.

George revisó las máquinas rotas. La semana que viene comenzará las reparaciones (Foto: ANSL)

George consiguió su primer trabajo en San Luis. Es en el taller de costura del Plan de Inclusión Social. Su tarea será arreglar las máquinas de coser, un oficio que ya realizaba en Siria antes de que la guerra lo trajera con su familia. Hasta ahora nunca tuvieron un técnico, hicieron dos llamados para cubrir el puesto, y las dos veces quedó vacante. George cayó como anillo al dedo.

Una consulta de María Eugenia Cantaloube, jefa del Programa Industria, Agroindustria y Minero, a Karina Naranjo, jefa del Programa Inclusión Social, modificó la vida de George, uno de los inmigrantes que llegó a la provincia, en marzo, con su esposa María y sus hijos Fadi, Mikl y Jouni. Vinieron de Alepo, la ciudad más poblada y bombardeada de Siria.

“Cantaloube se comunicó con nosotros y nos preguntó si necesitábamos un técnico para reparar máquinas de coser en el taller de costura. Fue una alegría inmensa porque nos costó muchísimo conseguir a alguien y tenemos ocho máquinas que necesitan reparación y mantenimiento”, contó Naranjo.

Entonces concretaron una reunión, que fue el martes. "Vino George con su hijo Jouni y la traductora de ambos. Les hablé de la necesidad y la importancia que tiene el taller para nosotros, actualmente estamos haciendo sábanas para los hospitales y camperas para las cuadrillas del Plan. Y poder contar con la solución de tener más máquinas es fantástico", relató.

Recorrieron el taller y George conoció a las 59 costureras y al único varón del programa. Cuando vio las overlock, fue directo a desarmarlas para evaluar los daños. “Estoy feliz. Cuando llegamos al taller, me di cuenta de lo mucho que puedo hacer. En Siria tenía un local de reparación y venta de máquinas de coser. Conozco las marcas y los modelos. Poder volver a hacer lo que me gusta, me hace sentir muy bien. Ahora aprender el idioma y practicarlo va a ser más fácil”, expresó George.

Al principio irá a trabajar con su traductora hasta que pueda hablar con los demás. "Igual va unas tres veces por semana a aprender castellano. Pero aunque sea con señas nos vamos a poder comunicar", aseguró Naranjo y continuó: "Quedamos en que volvería la semana que viene para que haga una lista de los materiales que necesita para empezar a trabajar".

Además de hacer el servicio técnico en el taller de costura del primer piso del edificio azul de la ex Colonia Hogar, Cantaloube manifestó que George trabajará en una fábrica de elaboración de telares en Justo Daract.

Una frase de Cantaloube le quedó sonando a Naranjo luego de la reunión que mantuvieron: “Qué distinta es la cara de la persona que vi cuando la recibí por primera vez. Él venía con la inquietud de saber qué industria de esta provincia podría llegar a necesitar este oficio. Ahora es otra persona, con los ojos iluminados y la postura erguida. Pudo recuperar su oficio”.

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