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Caso Bolotti: "En Papagayos alguien vio algo y no lo dice"

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Caso Bolotti: "En Papagayos alguien vio algo y no lo dice"

Su teoría es que alguien lo raptó, aunque no se explica con qué motivo. Considera que hay que redireccionar la investigación.

Este fin de semana no fue uno más para Estela Vicondoa, la mamá de Lucas Bolotti, el joven que se esfumó de El Recuerdo, un paraje de Papagayos. El sábado 19 se cumplió un mes de su desaparición, de 30 días de búsqueda infructuosa. No hay rastros de Lucas. Ni uno. Y ayer, el festejo del Día del Niño no hizo más que acentuar la ausencia y su dolor, dijo Estela. Aunque Lucas tiene 24 años, por su retraso madurativo, tiene más de chico que de adulto. Para ella, no hay margen para pensar que Lucas se fue solo. Cree que alguien lo secuestró, aunque no logra explicar cuál pudo ser la motivación. “Evidentemente en Papagayos hay un lobo con piel de cordero. Hay alguien que vio algo y no lo dice.  Hay alguien que hizo algo y nadie dice ‘yo lo vi’. Creemos que, o por temor o por complicidad, hay alguien que no habla. La investigación tiene que ser seria. Tienen que poder llegar a esos vericuetos y ver qué pasa. Las autoridades tienen que poder hacer esa lectura y caer sobre quien tenga que caer”, manifestó ayer Vicondoa en una comunicación telefónica con El Diario.

Si bien permanecieron buena parte del mes pasado en El Recuerdo, ayer, los Bolotti estaban en General Rodríguez, la ciudad bonaerense en la que viven. En el paraje de Papagayos construyen una casa de descanso. El pasado sábado 15 de julio fueron con la idea de avanzar con las tareas en la vivienda.

“Volvimos a Rodríguez porque el resto de nuestra familia está acá. Tuvimos que arreglar cosas, pedir permiso en el trabajo. Pero, si Dios dispone, mañana –por hoy – o el martes ya vamos a estar de nuevo en Papagayos. Nos explicaron que ahora que se cumplió el mes, el sumario (que la Policía inició) por la solicitud de paradero, tiene que entregarse en la Justicia. Vamos a ir esta semana (al Juzgado de Concarán) y pediremos hablar con la jueza (Patricia Besso) y con el fiscal (Carlos Leloutre)”, adelantó. 

Si ellos no van, las autoridades judiciales no se comunican con ellos, se quejó. Aunque policías, bomberos, vecinos y baqueanos se movilizaron para hacer rastrillajes en inmediaciones al loteo en donde está emplazada su cabaña, Estela considera que la búsqueda no estuvo bien orientada desde el momento inicial. 

Los rastrillajes "se hicieron como si Lucas estuviera extraviado, siendo que desde el primer día dijimos ‘a ver, acá en el loteo no está’. A Lucas alguien se lo llevó, solo no pudo haberse ido a ningún lado”, refirió Estela, reiterando esta hipótesis que ya ha hecho pública, de que a su hijo lo raptaron.

“¿En qué sostienen esta teoría, cuáles son los indicios que tienen para pensar que a Lucas lo secuestraron?”, le preguntó El Diario. “Él nunca se alejaba de nosotros. Jamás. Su nivel de pensamiento es muy bajo. Jamás podría haber razonado, como puede hacer  un adolescente, ‘bueno, me fugo’ o ese tipo de cuestiones. Cuando un chico como él, que piensa como un niño, no está cerca de sus padres, cerca del lugar donde se siente protegido, evidentemente es porque alguien lo sacó de ese espacio”, explicó. 

En este sentido es que Estela considera que la investigación tiene que redireccionarse, dado que desde el comienzo lo buscaron como si fuera una persona extraviada, no raptada. “Una cosa es lo mediático, es decir, que le llegue a la gente la cara de Lucas. Que se viralice la noticia de que Lucas no está con nosotros, que el ciudadano común esté al tanto del tema. Otra cosa es la investigación”, opinó, aludiendo con esto último a las medidas de la Justicia. 

“Necesitamos que le den un enfoque nacional, que la búsqueda sea exhaustiva, que se intensifique. Que tengan otras líneas de investigación, una profundización. No va a aparecer en una plaza así como así. Nos hemos comunicado con comisarías y hospitales de distintas ciudades del país, y no están enterados del caso. Ni siquiera les ha llegado de modo formal información para que comparen, en caso de que les llegue un NN”, continuó.

“¿Cuál podría ser la motivación que pudo tener alguien para llevarse a Lucas?”, le consultó este medio. “No tenemos ni idea. Somos gente tranquila, de laburo. Ni siquiera tenemos muchos amigos. No hemos tenido peleas o discusiones con gente, de tal forma que podamos pensar que la mano viene por ahí”, dijo. Por ende, tampoco tienen sospechosos concretos, personas a las que puedan identificar con nombre y apellido. 
“Cada día que pasa es una tortura –aseveró–. No saber con quién puede estar y qué le está haciendo…”.

El sumario policial, en manos de la jueza

La jueza Penal de Concarán, Patricia Besso, reconoce que la desaparición de Lucas Bolotti está teñida de rareza. Todas las medidas que ha tomado no le han permitido delinear una hipótesis sobre qué pudo suceder con él, cuál fue su destino, dónde está.  Confirmó que, en efecto, recibirá las actuaciones en las que la Policía ha trabajado durante el último mes, que iniciaron después de que la familia de Lucas hiciera la solicitud de paradero. 

Dijo que, con el sumario en sus manos, después de leerlo y analizarlo, comenzará la citación de las personas a las que los efectivos ya le tomaron testimonio, para que ratifiquen, rectifiquen o amplíen sus dichos. 

Los padres de Lucas y otros familiares también serán convocados, para profundizar sobre información que ya ofrecieron y consultarles sobre otros aspectos que no hayan sido indagados y que se considere necesario explorar. Por lo que se sabe, Estela y su pareja son las últimas personas que estuvieron con él, el miércoles 19. Ellos manifestaron que lo perdieron de vista a media mañana, cuando jugaba con unos camioncitos en una calle del loteo. Contó que unos vecinos y unos albañiles lo vieron el día anterior, es decir, el martes 18 de julio. 

En estas cuatro semanas, Lucas fue buscado a pie, con perros especializados en distintos tipos de rastrillaje, con caballos, con drones y con aviones. Han ido por tierra y por aire, e inclusive revisaron los diques cercanos. Y nada. 

En algunas jornadas llegaron a haber hasta 200 personas afectadas al operativo, entre agentes de las fuerzas de seguridad y vecinos. “Hay que destacar la solidaridad de la gente de la zona, que ofreció su tiempo y su vehículo desinteresadamente”, refirió la jueza. 

La magistrado solicitó, además, la colaboración de peritos de otras provincias, tales como el personal de Gendarmería, que trabajó en El Recuerdo con un georadar, un dispositivo que permite detectar los puntos en los que ha habido movimientos recientes de tierra. 

Inclusive dispuso que realizaran la pericia de luminol en la cabaña de Estela y su pareja, Víctor Kravitz, y en otras del loteo. La prueba –que revela rastros de manchas de sangre, incluidas aquéllas que fueron limpiadas– dio negativo en todos esos sitios, indicó la jueza. 

Si bien no había nada que, preliminarmente, hiciera sospechar que en esos sitios hubiera habido un hecho violento, que guardara vinculación con la desaparición del joven, igualmente realizaron la medida, para descartar de modo firme la posibilidad. 

“Mandé a pedir la historia clínica de Lucas, que todavía no ha llegado”, contó la jueza días atrás. Quien remitirá ese documento es la granja a la que Lucas asistía diariamente, en donde hacía distintos talleres. 

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Caso Bolotti: "En Papagayos alguien vio algo y no lo dice"

Su teoría es que alguien lo raptó, aunque no se explica con qué motivo. Considera que hay que redireccionar la investigación.

Vasto despliegue. El 4 de agosto, efectivos de gendarmería trabajaron en la zona con un georadar.

Este fin de semana no fue uno más para Estela Vicondoa, la mamá de Lucas Bolotti, el joven que se esfumó de El Recuerdo, un paraje de Papagayos. El sábado 19 se cumplió un mes de su desaparición, de 30 días de búsqueda infructuosa. No hay rastros de Lucas. Ni uno. Y ayer, el festejo del Día del Niño no hizo más que acentuar la ausencia y su dolor, dijo Estela. Aunque Lucas tiene 24 años, por su retraso madurativo, tiene más de chico que de adulto. Para ella, no hay margen para pensar que Lucas se fue solo. Cree que alguien lo secuestró, aunque no logra explicar cuál pudo ser la motivación. “Evidentemente en Papagayos hay un lobo con piel de cordero. Hay alguien que vio algo y no lo dice.  Hay alguien que hizo algo y nadie dice ‘yo lo vi’. Creemos que, o por temor o por complicidad, hay alguien que no habla. La investigación tiene que ser seria. Tienen que poder llegar a esos vericuetos y ver qué pasa. Las autoridades tienen que poder hacer esa lectura y caer sobre quien tenga que caer”, manifestó ayer Vicondoa en una comunicación telefónica con El Diario.

Si bien permanecieron buena parte del mes pasado en El Recuerdo, ayer, los Bolotti estaban en General Rodríguez, la ciudad bonaerense en la que viven. En el paraje de Papagayos construyen una casa de descanso. El pasado sábado 15 de julio fueron con la idea de avanzar con las tareas en la vivienda.

“Volvimos a Rodríguez porque el resto de nuestra familia está acá. Tuvimos que arreglar cosas, pedir permiso en el trabajo. Pero, si Dios dispone, mañana –por hoy – o el martes ya vamos a estar de nuevo en Papagayos. Nos explicaron que ahora que se cumplió el mes, el sumario (que la Policía inició) por la solicitud de paradero, tiene que entregarse en la Justicia. Vamos a ir esta semana (al Juzgado de Concarán) y pediremos hablar con la jueza (Patricia Besso) y con el fiscal (Carlos Leloutre)”, adelantó. 

Si ellos no van, las autoridades judiciales no se comunican con ellos, se quejó. Aunque policías, bomberos, vecinos y baqueanos se movilizaron para hacer rastrillajes en inmediaciones al loteo en donde está emplazada su cabaña, Estela considera que la búsqueda no estuvo bien orientada desde el momento inicial. 

Los rastrillajes "se hicieron como si Lucas estuviera extraviado, siendo que desde el primer día dijimos ‘a ver, acá en el loteo no está’. A Lucas alguien se lo llevó, solo no pudo haberse ido a ningún lado”, refirió Estela, reiterando esta hipótesis que ya ha hecho pública, de que a su hijo lo raptaron.

“¿En qué sostienen esta teoría, cuáles son los indicios que tienen para pensar que a Lucas lo secuestraron?”, le preguntó El Diario. “Él nunca se alejaba de nosotros. Jamás. Su nivel de pensamiento es muy bajo. Jamás podría haber razonado, como puede hacer  un adolescente, ‘bueno, me fugo’ o ese tipo de cuestiones. Cuando un chico como él, que piensa como un niño, no está cerca de sus padres, cerca del lugar donde se siente protegido, evidentemente es porque alguien lo sacó de ese espacio”, explicó. 

En este sentido es que Estela considera que la investigación tiene que redireccionarse, dado que desde el comienzo lo buscaron como si fuera una persona extraviada, no raptada. “Una cosa es lo mediático, es decir, que le llegue a la gente la cara de Lucas. Que se viralice la noticia de que Lucas no está con nosotros, que el ciudadano común esté al tanto del tema. Otra cosa es la investigación”, opinó, aludiendo con esto último a las medidas de la Justicia. 

“Necesitamos que le den un enfoque nacional, que la búsqueda sea exhaustiva, que se intensifique. Que tengan otras líneas de investigación, una profundización. No va a aparecer en una plaza así como así. Nos hemos comunicado con comisarías y hospitales de distintas ciudades del país, y no están enterados del caso. Ni siquiera les ha llegado de modo formal información para que comparen, en caso de que les llegue un NN”, continuó.

“¿Cuál podría ser la motivación que pudo tener alguien para llevarse a Lucas?”, le consultó este medio. “No tenemos ni idea. Somos gente tranquila, de laburo. Ni siquiera tenemos muchos amigos. No hemos tenido peleas o discusiones con gente, de tal forma que podamos pensar que la mano viene por ahí”, dijo. Por ende, tampoco tienen sospechosos concretos, personas a las que puedan identificar con nombre y apellido. 
“Cada día que pasa es una tortura –aseveró–. No saber con quién puede estar y qué le está haciendo…”.

El sumario policial, en manos de la jueza

La jueza Penal de Concarán, Patricia Besso, reconoce que la desaparición de Lucas Bolotti está teñida de rareza. Todas las medidas que ha tomado no le han permitido delinear una hipótesis sobre qué pudo suceder con él, cuál fue su destino, dónde está.  Confirmó que, en efecto, recibirá las actuaciones en las que la Policía ha trabajado durante el último mes, que iniciaron después de que la familia de Lucas hiciera la solicitud de paradero. 

Dijo que, con el sumario en sus manos, después de leerlo y analizarlo, comenzará la citación de las personas a las que los efectivos ya le tomaron testimonio, para que ratifiquen, rectifiquen o amplíen sus dichos. 

Los padres de Lucas y otros familiares también serán convocados, para profundizar sobre información que ya ofrecieron y consultarles sobre otros aspectos que no hayan sido indagados y que se considere necesario explorar. Por lo que se sabe, Estela y su pareja son las últimas personas que estuvieron con él, el miércoles 19. Ellos manifestaron que lo perdieron de vista a media mañana, cuando jugaba con unos camioncitos en una calle del loteo. Contó que unos vecinos y unos albañiles lo vieron el día anterior, es decir, el martes 18 de julio. 

En estas cuatro semanas, Lucas fue buscado a pie, con perros especializados en distintos tipos de rastrillaje, con caballos, con drones y con aviones. Han ido por tierra y por aire, e inclusive revisaron los diques cercanos. Y nada. 

En algunas jornadas llegaron a haber hasta 200 personas afectadas al operativo, entre agentes de las fuerzas de seguridad y vecinos. “Hay que destacar la solidaridad de la gente de la zona, que ofreció su tiempo y su vehículo desinteresadamente”, refirió la jueza. 

La magistrado solicitó, además, la colaboración de peritos de otras provincias, tales como el personal de Gendarmería, que trabajó en El Recuerdo con un georadar, un dispositivo que permite detectar los puntos en los que ha habido movimientos recientes de tierra. 

Inclusive dispuso que realizaran la pericia de luminol en la cabaña de Estela y su pareja, Víctor Kravitz, y en otras del loteo. La prueba –que revela rastros de manchas de sangre, incluidas aquéllas que fueron limpiadas– dio negativo en todos esos sitios, indicó la jueza. 

Si bien no había nada que, preliminarmente, hiciera sospechar que en esos sitios hubiera habido un hecho violento, que guardara vinculación con la desaparición del joven, igualmente realizaron la medida, para descartar de modo firme la posibilidad. 

“Mandé a pedir la historia clínica de Lucas, que todavía no ha llegado”, contó la jueza días atrás. Quien remitirá ese documento es la granja a la que Lucas asistía diariamente, en donde hacía distintos talleres. 

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