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Julia Molina, de la Normal de Niñas al Balseiro

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Julia Molina, de la Normal de Niñas al Balseiro

Julieta Franco

Ganó una beca del prestigioso Instituto de energía atómica, ubicado en Bariloche. Escribió un ensayo sobre energías renovables. Fue seleccionada entre más de 500 competidores.

"No lo voy a enviar... Me gusta el trabajo, pero no voy a quedar... Ya fue, el que no arriesga no gana... Lo mando”, todos esos pensamientos se le pasaron por la cabeza a Julia Molina, media hora antes de que cerraran las bases de un concurso del prestigioso Instituto Balseiro (IB). La alumna de quinto año de la Escuela Nº 2 “Paula Domínguez de Bazán”, escribió un ensayo sobre energías renovables, al igual que 574 estudiantes de nivel secundario de todo el país. Quedó entre los 15 seleccionados. El premio: pasar junto a los otros 14 chicos, una semana en el organismo que funciona en las instalaciones del Centro Atómico Bariloche (CAB).  Allí tomarán clases y realizarán experimentos. 
“Hace 25 años que el Balseiro organiza el certamen, que está avalado por el Ministerio de Educación de la Nación. Cada ciclo, el tópico cambia, y este año fue escribir sobre  energías renovables. Cuando lo lanzaron yo lo incorporé en la currícula de  Química, que es la materia que dicto. A partir de ahí todas las alumnas investigaron y  armé un grupo especial para las  que quisieran dar el paso hacia el concurso”, contó Gabriela Amaya, docente y  mentora de la estudiante.  Agregó que de ese equipo, sólo Julia continuó con la iniciativa para llegar a presentar el escrito. 
En su ensayo, Julia realizó un macroanálisis de cómo se desarrollan las energías alternativas en Argentina. “Me centré mucho en San Luis, porque nuestra provincia tiene una serie de políticas ambientales muy innovadoras. Algunas las conocía, como los colectivos híbridos y los barrios bioclimáticos y otras no. Con mis investigaciones también pude saber de la existencia de una localidad en La Puna, donde sus pocos habitantes tienen paneles solares. De otra forma no podrían  contar con energía, porque directamente no les llega. También me enteré que en el sur son los que más utilizan las fuentes eólicas”, detalló. 
A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, habla pausado, explica todo sin subir el tono y usa un pequeño collar de perlas blancas que combina con sus zapatillas. Parece más adulta que sus 18 años, sin embargo no tuvo reparos en contar que si no hubiera sido por la insistencia de su docente, no habría mandado el ensayo. Había pasado dos semanas junto a la docente sumergida en el proceso de investigación y escritura, pero 30 minutos antes dudó. “Se presentaba la abanderada de mi colegio y además en mi analítico figuran previas. Me parecía imposible quedar, pero a la vez me gustaba tanto el trabajo, le había puesto tanto esmero con la profe, que lo mandé”, rememoró todavía asombrada. 
Hace cuatro días, cuando caminaba por el centro, le llegó un mail a su casilla de celular. Había quedado preseleccionada junto a 14 estudiantes más (la mayoría de Buenos Aires), pero también de Jujuy, Neuquén, Córdoba, La Rioja, Entre Ríos y Santa Fe. 
“Durante una semana vamos a estar en el Balseiro. Del 9 al 13 de octubre. Es una beca que nos cubre gastos de traslado, alojamiento y alimentación. En la institución nos van a dar clases, recorridos por los laboratorios y una base de experimentos y seminarios. Estoy muy ansiosa, no  puedo esperar a que llegue octubre”, contó Julia, que podrá ser científica por siete días. 
 

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El Instituto Balseiro es un organismo de enseñanza universitaria y gratuita, que tiene como objetivo formar profesionales de alto nivel. Fue creado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) en abril de 1955. 
En sus aulas se dicta Física, Ingeniería Nuclear, Mecánica, entre otras. 
 

Julia Molina, de la Normal de Niñas al Balseiro

Ganó una beca del prestigioso Instituto de energía atómica, ubicado en Bariloche. Escribió un ensayo sobre energías renovables. Fue seleccionada entre más de 500 competidores.

Alumna destacada: Julia fue seleccionada entre 500 estudiantes.(Foto Luciana Gismondi)

"No lo voy a enviar... Me gusta el trabajo, pero no voy a quedar... Ya fue, el que no arriesga no gana... Lo mando”, todos esos pensamientos se le pasaron por la cabeza a Julia Molina, media hora antes de que cerraran las bases de un concurso del prestigioso Instituto Balseiro (IB). La alumna de quinto año de la Escuela Nº 2 “Paula Domínguez de Bazán”, escribió un ensayo sobre energías renovables, al igual que 574 estudiantes de nivel secundario de todo el país. Quedó entre los 15 seleccionados. El premio: pasar junto a los otros 14 chicos, una semana en el organismo que funciona en las instalaciones del Centro Atómico Bariloche (CAB).  Allí tomarán clases y realizarán experimentos. 
“Hace 25 años que el Balseiro organiza el certamen, que está avalado por el Ministerio de Educación de la Nación. Cada ciclo, el tópico cambia, y este año fue escribir sobre  energías renovables. Cuando lo lanzaron yo lo incorporé en la currícula de  Química, que es la materia que dicto. A partir de ahí todas las alumnas investigaron y  armé un grupo especial para las  que quisieran dar el paso hacia el concurso”, contó Gabriela Amaya, docente y  mentora de la estudiante.  Agregó que de ese equipo, sólo Julia continuó con la iniciativa para llegar a presentar el escrito. 
En su ensayo, Julia realizó un macroanálisis de cómo se desarrollan las energías alternativas en Argentina. “Me centré mucho en San Luis, porque nuestra provincia tiene una serie de políticas ambientales muy innovadoras. Algunas las conocía, como los colectivos híbridos y los barrios bioclimáticos y otras no. Con mis investigaciones también pude saber de la existencia de una localidad en La Puna, donde sus pocos habitantes tienen paneles solares. De otra forma no podrían  contar con energía, porque directamente no les llega. También me enteré que en el sur son los que más utilizan las fuentes eólicas”, detalló. 
A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, habla pausado, explica todo sin subir el tono y usa un pequeño collar de perlas blancas que combina con sus zapatillas. Parece más adulta que sus 18 años, sin embargo no tuvo reparos en contar que si no hubiera sido por la insistencia de su docente, no habría mandado el ensayo. Había pasado dos semanas junto a la docente sumergida en el proceso de investigación y escritura, pero 30 minutos antes dudó. “Se presentaba la abanderada de mi colegio y además en mi analítico figuran previas. Me parecía imposible quedar, pero a la vez me gustaba tanto el trabajo, le había puesto tanto esmero con la profe, que lo mandé”, rememoró todavía asombrada. 
Hace cuatro días, cuando caminaba por el centro, le llegó un mail a su casilla de celular. Había quedado preseleccionada junto a 14 estudiantes más (la mayoría de Buenos Aires), pero también de Jujuy, Neuquén, Córdoba, La Rioja, Entre Ríos y Santa Fe. 
“Durante una semana vamos a estar en el Balseiro. Del 9 al 13 de octubre. Es una beca que nos cubre gastos de traslado, alojamiento y alimentación. En la institución nos van a dar clases, recorridos por los laboratorios y una base de experimentos y seminarios. Estoy muy ansiosa, no  puedo esperar a que llegue octubre”, contó Julia, que podrá ser científica por siete días. 
 

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