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"Los Pamperos": el remate fue una clase de economía

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"Los Pamperos": el remate fue una clase de economía

Juan Luna

La subasta dejó una demostración del funcionamiento del mercado de hacienda: la oferta superó a la demanda y el estrés del viaje repercutió en el precio de los toros.

Es como una balanza. Para llegar a un equilibrio, tiene que haber el mismo peso de los lados. Ése es uno de los aspectos que distingue a la comercialización de hacienda de otro tipo de mercados y lo que le otorga una característica esencial y atrapante: la transparencia. La oferta y la demanda se juntan en un mismo espacio, muchas veces almuerzan en una misma mesa, y luego de una corta negociación, pública y a la vista de todos, generan la operación comercial. El undécimo remate anual de reproductores de cabaña "Los Pamperos", en Villa Mercedes, fue una clara demostración de cómo funciona y como actúa el mercado. Porque más allá de la excelente calidad genética del rodeo de la empresa bonaerense, los compradores se llevaron la cantidad de animales que necesitaban, ni más ni menos, y en los precios que dictó el momento. Fue una clase de economía al aire libre.

Desde hace once años, la firma con sede en Nueve de Julio, en el centro de la provincia de Buenos Aires, trae una selección de sus reproductores Aberdeen Angus a la pista de la Sociedad Rural Río Vº. A pesar de que la estancia donde cría sus vacunos está más de 600 kilómetros de distancia, "Los Pamperos" ha contribuido a sembrar genética en los rodeos locales y los de toda la región cercana. Eso le ha valido un prestigio entre los productores de la zona y les ha permitido cosechar excelentes resultados en sus ventas, como los del año pasado, cuando el promedio para sus toros Puros Controlados (PC) superó ampliamente los $48.000.

Este año, nuevamente bajo el martillo de la consignataria "Talano Hermanos", la empresa trajo un combinado más grande de reproductores y los números no fueron tan deslumbrantes como los de la última edición, ya que el promedio se estacionó en $44.100. Pero el resultado dejó unas cuantas reflexiones y enseñanzas sobre el comportamiento del mercado que valen la pena repasar.

A diferencia de los 66 toros PC que habían traído en 2016, esta vez la cabaña ofreció un encierre de 82, más otros 2 Puros de Pedigrí (PP). “En nuestra zona, que abarca Nueve de Julio y pueblos cercanos, el clima está muy complicado. Por eso trajimos un poco más de toros que en otras ocasiones”, explicó José María Pampuro, propietario de la cabaña. Mientras que Miguel Talano, quien tuvo la tarea de manejar el martillo, agregó que “hubo tanta cantidad que eso hizo que la demanda actuara con mayor tranquilidad. Es decir que en este caso, la oferta superó a la demanda”.

 

De soleado a nublado

Como un presagio de lo que podía llegar a pasar con las ventas, el día había arrancado con un sol radiante en el predio "La Fortuna", pero a medida que empezaron a pasar las horas, las nubes y el viento enfriaron el ambiente.

A las instalaciones mercedinas llegaron productores de toda el área rural de la localidad y de otros pueblos del Departamento Pedernera y del sur de Córdoba. Antes de pasar a las tribunas, los clientes, los integrantes de la empresa anfitriona y de la consignataria, disfrutaron de ese momento infaltable y necesario en los remates de reproductores: el almuerzo.

Luego abandonaron las coquetas mesas y, con catálogo en mano, pasaron al estrado. En ese momento, Miguel Talano ocupó el pequeño palco preparado para los martilleros, escoltado por su hermano José y por Pampuro, quien se sentó a observar las negociaciones bajo el ala de su sombrero.

El martillero se tomó un buen rato para esclarecer todas las condiciones de venta y las posibilidades de pago, que también estaban detalladas en la cartilla del remate. “El flete va sin cargo hasta 300 kilómetros por la compra de nueve toros o más, o una jaula completa de vientres. Todo se vende con 90 días libres, con cheques de pago diferido”, informó el riocuartense como una forma de estimular a los compradores.

También explicó, con calma y tiempo, todas las variables que ofrecen los bancos y tarjetas rurales. Es que al iniciar cada temporada de reproductores, las entidades financieras también entran en el juego y son un actor importante, que muchas veces termina repercutiendo en que los productores pongan algunos pesos más o se lleven algún reproductor extra a largo plazo.

La última aclaración de Talano, antes de comenzar a ofrecer los lotes fue una advertencia y una explicación sobre el estado de la hacienda. “Hubo algunos problemas con el traslado de los toros y vientres. Llegaron anoche, después de hacer más de 800 kilómetros en las rutas. Por eso tienen algunas dificultades para asentar las patas, propias del estrés de un viaje tan largo. Pero por cualquier problema, la cabaña se hará responsable”, tranquilizó a todos.

Cuando los lotes ingresaron, lo que había advertido el vendedor quedó a la vista. Por la fatiga del traslado, los toros no se movían con la soltura que habían mostrado en su campo de origen. Además, luego de tantas horas de trayecto, habían quedado desbastados y tampoco pudieron demostrar todo su potencial estético.

“Fue complicado porque se volvieron a cortar varias rutas que cruzamos nosotros, principalmente la nacional Nº 7. Entonces los camiones tuvieron que dar muchas vueltas e hicieron unos 850 kilómetros para llegar. Los toros arribaron agotados. Además, en la estancia también tuvimos que largarlos dos o tres veces al campo porque están muy embarrados los corrales”, explicó Pampuro.

“La hacienda es de muy buena genética, pero no estaba en las condiciones óptimas a la vista. Eso influyó tal vez en las elecciones y los precios”, analizó Talano. Es que no había dudas de la calidad de la hacienda ni del manejo que hace la cabaña con sus animales.

‘Los Pamperos’ fue fundada en 1951 por la firma Colombo y Magliano, que en ese entonces contaba con más de 100.000 hectáreas entre Buenos Aires, La Pampa, Santiago del Estero, San Luis y Formosa. Pero en 1990 la empresa decidió dividir los establecimientos entre los herederos y ahí nació la cabaña de Pampuro “Antes proveíamos toros a los diferentes estancias de la firma, pero cuando se separaron los campos empezamos a vender a terceros y comenzamos a producir de manera más profesional, con todos los datos. Hoy producimos entre 350 y 370 PC y unos 50 PP, más los que dejamos para nuestra reposición”, contó el hombre.

En unas 6.400 hectáreas propias y unas 3.800 arrendadas que están ubicadas en el paraje Corbett del partido bonaerense de Nueve de Julio, la empresa realiza la crianza de sus animales y ha incorporado los mejores genes para buscar un animal “de tamaño moderado, compacto, de buena estructura, largo y con buenos índices productivos”, según lo detalla el sitio oficial de la compañía.

Para ello, utilizan un servicio de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) y realizan un repaso con toros PP. La genética que utilizan proviene de algunos de los Angus más destacados, tales como Impacto, Red Bull, Cardenal y Quebrantador, entre otros.

Los toros que pasaron a la pista tenían muy buenos Datos Esperados entre Progenies (DEPs), con buenas circunferencias escrotales y bajo peso al nacer. Pero aún hoy la ganadería es un negocio que tiene mucho de intuición y las adquisiciones se basan en la vista aguda y los gustos de quienes, en definitiva, ponen el dinero de su bolsillo para hacer las elecciones.

 

El remate en números

Los dos primeros toros que salieron a captar las miradas fueron los PP y, lógicamente, fueron los que obtuvieron los valores más altos de la tarde. El primero fue adquirido en $72.000  y el segundo elevó la cotización hasta los $90.000.

Después fue el turno de los 82 PC, que obtuvieron un promedio de $44.100, con un pico máximo de $60.000 y un mínimo de $35.000. El martillero tuvo que trabajar bastante, hacer mover la hacienda e incluso dejar algunos lotes sin vender porque no tenían las ofertas que los propietarios y la consignataria consideraban ideales para su hacienda. Un 75% de los ejemplares encerrados eran colorados, que es la variante más buscada en el mercado. Mientras que los negros, aunque menos, costó más venderlos.

“El remate estuvo bastante duro, trabajado, pero veníamos con la idea de no bajar de un piso mínimo. Por eso hicimos pasar varios lotes que no se vendieron, por lo que quedaron unos 20 toros. Pero recién me vinieron a ofertar para comprar 15 toros negros. Es decir que el negocio va a salir”, le contó Pampuro a la revista El Campo, apenas había finalizado la subasta.

El comportamiento de los valores de los machos fue una clara muestra del funcionamiento de la comercialización de hacienda. “Es oferta y demanda. Dicen que los precios no se forman por decreto, sino por oferta y demanda. En este caso, la oferta superó a la demanda.  Además, hay muchos campos que están complicados. Al norte de San Luis por sequía, y en otros lados hay campos anegados. Eso hace que se limite un poco la comercialización”, opinó Talano.

Por otra parte, a diferencia del año pasado, el comienzo de la temporada de reproductores ha mostrado un mercado más estabilizado, con productores que tienen ganas de invertir y sumar genética, pero sin el fervor que se vio en 2016, cuando las promesas del nuevo gobierno habían entusiasmado a muchos. Además, “hay tantos remates de reproductores, que yo creo que los precios van a ser normales en todas las subastas", sostuvo el martillero.

Los vientres tuvieron “precios normales”, según analizaron los ganaderos. Pasaron 82 vientres PC, entre vacas y vaquillonas preñadas, con diferentes edades de entore y épocas de parición. Las vaquillonas promediaron $21.100 y las vacas $23.375.

"En 2016 los promedios fueron excepcionales, este año estuvo un poco más complicado, pero hay que bancarlo. Nosotros vemos que hay futuro, pero hay que invertir, sembrar para poder cosechar, como nos sucedió acá, que vinimos hace once años cuando nadie apostaba a estas tierras", finalizó el cabañero.

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"Los Pamperos": el remate fue una clase de economía

La subasta dejó una demostración del funcionamiento del mercado de hacienda: la oferta superó a la demanda y el estrés del viaje repercutió en el precio de los toros.

Es como una balanza. Para llegar a un equilibrio, tiene que haber el mismo peso de los lados. Ése es uno de los aspectos que distingue a la comercialización de hacienda de otro tipo de mercados y lo que le otorga una característica esencial y atrapante: la transparencia. La oferta y la demanda se juntan en un mismo espacio, muchas veces almuerzan en una misma mesa, y luego de una corta negociación, pública y a la vista de todos, generan la operación comercial. El undécimo remate anual de reproductores de cabaña "Los Pamperos", en Villa Mercedes, fue una clara demostración de cómo funciona y como actúa el mercado. Porque más allá de la excelente calidad genética del rodeo de la empresa bonaerense, los compradores se llevaron la cantidad de animales que necesitaban, ni más ni menos, y en los precios que dictó el momento. Fue una clase de economía al aire libre.

Desde hace once años, la firma con sede en Nueve de Julio, en el centro de la provincia de Buenos Aires, trae una selección de sus reproductores Aberdeen Angus a la pista de la Sociedad Rural Río Vº. A pesar de que la estancia donde cría sus vacunos está más de 600 kilómetros de distancia, "Los Pamperos" ha contribuido a sembrar genética en los rodeos locales y los de toda la región cercana. Eso le ha valido un prestigio entre los productores de la zona y les ha permitido cosechar excelentes resultados en sus ventas, como los del año pasado, cuando el promedio para sus toros Puros Controlados (PC) superó ampliamente los $48.000.

Este año, nuevamente bajo el martillo de la consignataria "Talano Hermanos", la empresa trajo un combinado más grande de reproductores y los números no fueron tan deslumbrantes como los de la última edición, ya que el promedio se estacionó en $44.100. Pero el resultado dejó unas cuantas reflexiones y enseñanzas sobre el comportamiento del mercado que valen la pena repasar.

A diferencia de los 66 toros PC que habían traído en 2016, esta vez la cabaña ofreció un encierre de 82, más otros 2 Puros de Pedigrí (PP). “En nuestra zona, que abarca Nueve de Julio y pueblos cercanos, el clima está muy complicado. Por eso trajimos un poco más de toros que en otras ocasiones”, explicó José María Pampuro, propietario de la cabaña. Mientras que Miguel Talano, quien tuvo la tarea de manejar el martillo, agregó que “hubo tanta cantidad que eso hizo que la demanda actuara con mayor tranquilidad. Es decir que en este caso, la oferta superó a la demanda”.

 

De soleado a nublado

Como un presagio de lo que podía llegar a pasar con las ventas, el día había arrancado con un sol radiante en el predio "La Fortuna", pero a medida que empezaron a pasar las horas, las nubes y el viento enfriaron el ambiente.

A las instalaciones mercedinas llegaron productores de toda el área rural de la localidad y de otros pueblos del Departamento Pedernera y del sur de Córdoba. Antes de pasar a las tribunas, los clientes, los integrantes de la empresa anfitriona y de la consignataria, disfrutaron de ese momento infaltable y necesario en los remates de reproductores: el almuerzo.

Luego abandonaron las coquetas mesas y, con catálogo en mano, pasaron al estrado. En ese momento, Miguel Talano ocupó el pequeño palco preparado para los martilleros, escoltado por su hermano José y por Pampuro, quien se sentó a observar las negociaciones bajo el ala de su sombrero.

El martillero se tomó un buen rato para esclarecer todas las condiciones de venta y las posibilidades de pago, que también estaban detalladas en la cartilla del remate. “El flete va sin cargo hasta 300 kilómetros por la compra de nueve toros o más, o una jaula completa de vientres. Todo se vende con 90 días libres, con cheques de pago diferido”, informó el riocuartense como una forma de estimular a los compradores.

También explicó, con calma y tiempo, todas las variables que ofrecen los bancos y tarjetas rurales. Es que al iniciar cada temporada de reproductores, las entidades financieras también entran en el juego y son un actor importante, que muchas veces termina repercutiendo en que los productores pongan algunos pesos más o se lleven algún reproductor extra a largo plazo.

La última aclaración de Talano, antes de comenzar a ofrecer los lotes fue una advertencia y una explicación sobre el estado de la hacienda. “Hubo algunos problemas con el traslado de los toros y vientres. Llegaron anoche, después de hacer más de 800 kilómetros en las rutas. Por eso tienen algunas dificultades para asentar las patas, propias del estrés de un viaje tan largo. Pero por cualquier problema, la cabaña se hará responsable”, tranquilizó a todos.

Cuando los lotes ingresaron, lo que había advertido el vendedor quedó a la vista. Por la fatiga del traslado, los toros no se movían con la soltura que habían mostrado en su campo de origen. Además, luego de tantas horas de trayecto, habían quedado desbastados y tampoco pudieron demostrar todo su potencial estético.

“Fue complicado porque se volvieron a cortar varias rutas que cruzamos nosotros, principalmente la nacional Nº 7. Entonces los camiones tuvieron que dar muchas vueltas e hicieron unos 850 kilómetros para llegar. Los toros arribaron agotados. Además, en la estancia también tuvimos que largarlos dos o tres veces al campo porque están muy embarrados los corrales”, explicó Pampuro.

“La hacienda es de muy buena genética, pero no estaba en las condiciones óptimas a la vista. Eso influyó tal vez en las elecciones y los precios”, analizó Talano. Es que no había dudas de la calidad de la hacienda ni del manejo que hace la cabaña con sus animales.

‘Los Pamperos’ fue fundada en 1951 por la firma Colombo y Magliano, que en ese entonces contaba con más de 100.000 hectáreas entre Buenos Aires, La Pampa, Santiago del Estero, San Luis y Formosa. Pero en 1990 la empresa decidió dividir los establecimientos entre los herederos y ahí nació la cabaña de Pampuro “Antes proveíamos toros a los diferentes estancias de la firma, pero cuando se separaron los campos empezamos a vender a terceros y comenzamos a producir de manera más profesional, con todos los datos. Hoy producimos entre 350 y 370 PC y unos 50 PP, más los que dejamos para nuestra reposición”, contó el hombre.

En unas 6.400 hectáreas propias y unas 3.800 arrendadas que están ubicadas en el paraje Corbett del partido bonaerense de Nueve de Julio, la empresa realiza la crianza de sus animales y ha incorporado los mejores genes para buscar un animal “de tamaño moderado, compacto, de buena estructura, largo y con buenos índices productivos”, según lo detalla el sitio oficial de la compañía.

Para ello, utilizan un servicio de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) y realizan un repaso con toros PP. La genética que utilizan proviene de algunos de los Angus más destacados, tales como Impacto, Red Bull, Cardenal y Quebrantador, entre otros.

Los toros que pasaron a la pista tenían muy buenos Datos Esperados entre Progenies (DEPs), con buenas circunferencias escrotales y bajo peso al nacer. Pero aún hoy la ganadería es un negocio que tiene mucho de intuición y las adquisiciones se basan en la vista aguda y los gustos de quienes, en definitiva, ponen el dinero de su bolsillo para hacer las elecciones.

 

El remate en números

Los dos primeros toros que salieron a captar las miradas fueron los PP y, lógicamente, fueron los que obtuvieron los valores más altos de la tarde. El primero fue adquirido en $72.000  y el segundo elevó la cotización hasta los $90.000.

Después fue el turno de los 82 PC, que obtuvieron un promedio de $44.100, con un pico máximo de $60.000 y un mínimo de $35.000. El martillero tuvo que trabajar bastante, hacer mover la hacienda e incluso dejar algunos lotes sin vender porque no tenían las ofertas que los propietarios y la consignataria consideraban ideales para su hacienda. Un 75% de los ejemplares encerrados eran colorados, que es la variante más buscada en el mercado. Mientras que los negros, aunque menos, costó más venderlos.

“El remate estuvo bastante duro, trabajado, pero veníamos con la idea de no bajar de un piso mínimo. Por eso hicimos pasar varios lotes que no se vendieron, por lo que quedaron unos 20 toros. Pero recién me vinieron a ofertar para comprar 15 toros negros. Es decir que el negocio va a salir”, le contó Pampuro a la revista El Campo, apenas había finalizado la subasta.

El comportamiento de los valores de los machos fue una clara muestra del funcionamiento de la comercialización de hacienda. “Es oferta y demanda. Dicen que los precios no se forman por decreto, sino por oferta y demanda. En este caso, la oferta superó a la demanda.  Además, hay muchos campos que están complicados. Al norte de San Luis por sequía, y en otros lados hay campos anegados. Eso hace que se limite un poco la comercialización”, opinó Talano.

Por otra parte, a diferencia del año pasado, el comienzo de la temporada de reproductores ha mostrado un mercado más estabilizado, con productores que tienen ganas de invertir y sumar genética, pero sin el fervor que se vio en 2016, cuando las promesas del nuevo gobierno habían entusiasmado a muchos. Además, “hay tantos remates de reproductores, que yo creo que los precios van a ser normales en todas las subastas", sostuvo el martillero.

Los vientres tuvieron “precios normales”, según analizaron los ganaderos. Pasaron 82 vientres PC, entre vacas y vaquillonas preñadas, con diferentes edades de entore y épocas de parición. Las vaquillonas promediaron $21.100 y las vacas $23.375.

"En 2016 los promedios fueron excepcionales, este año estuvo un poco más complicado, pero hay que bancarlo. Nosotros vemos que hay futuro, pero hay que invertir, sembrar para poder cosechar, como nos sucedió acá, que vinimos hace once años cuando nadie apostaba a estas tierras", finalizó el cabañero.

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