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Compró una cámara de fotos por internet y la estafaron

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Compró una cámara de fotos por internet y la estafaron

La firma que la timó opera por las redes sociales. La víctima se enteró de otra puntana que sufrió lo mismo.

Cualquiera puede ser víctima de un delito informático, incluso aquellos que son duchos en el manejo de la tecnología y las redes sociales. Fue lo que le sucedió a Eugenia Bustamante, estafada en diez mil pesos en la compra de una cámara fotográfica a una empresa que parece no existir. Justamente porque sabe cómo funcionan las cosas, la víctima cree que es poco probable que recupere su dinero, pero en los próximos días hará una denuncia penal para que investiguen a los responsables mientras alerta a otros para que no les suceda lo mismo.

Eugenia es licenciada en Comunicación y trabaja como “community manager” -una suerte de administrador de la imagen digital de una empresa- en una importante firma de San Luis. Por eso, por trabajar a diario con las mismas plataformas digitales en las que resultó estafada, admite que pecó “de ansiosa”.

Había estado ahorrando para comprar una cámara réflex demasiado tiempo, y hallar una oferta casi irrisoria en una publicación de Facebook le hizo “querer ya” una Nikon D5600 con accesorios que la empresa “Cámara Inter Importadores” vendía a 17 mil pesos.

“En teoría la promoción caducaba el 23 de agosto, pero les envié un mensaje y me contestaron que, si tenía interés en la máquina, podían hacer una excepción y esperarme unos días, así que el sábado 26, a la mañana, les deposité diez mil pesos como adelanto”, a través de una empresa de cobros que tiene sucursales en todo el país, le contó a El Diario.

Antes, en un intercambio de mensajes por la red social, un supuesto responsable de la empresa, que se identificó como Leonardo Andrés Torres, le dijo que ellos no trabajaban con bancos y le envió por mail una serie de datos para hacer la transferencia de fondos, entre ellos un número de DNI con el que él debía retirar el dinero en Buenos Aires, donde presuntamente está radicada “Cámara Inter Importadores”.

Luego de saberse estafada, Bustamante descubrió que el nombre el falso, que el número de DNI le pertenece a una joven que vive en San Martín, Mendoza, y que en la dirección en la que debiera estar la empresa hay, en realidad, una estación de servicio.

“Que el nombre y DNI no coincidan me hace pensar que, o tiene un documento falso, o alguien en la empresa de cobros le entregó el dinero sin pedirle los datos como corresponde”, estimó la joven, que se comunicó con responsables de la empresa sólo para enterarse de que su dinero fue retirado apenas dos horas después de depositado. “Me dijeron que sin denuncia formal no me podían dar ningún otro tipo de dato”, lamentó la víctima, que aún no acude ni al juzgado ni a la fiscalía porque los horarios de trabajo no se lo han permitido.

En la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor le contestaron lo mismo, salvo que para actuar ellos necesitan, además, una factura, que por supuesto no le dieron. “Después me di cuenta, viendo mensajes de otras personas, que todo aquel que les hiciera preguntas referentes a número de CUIL, registro en la AFIP o tipo de facturación directamente lo bloqueaban para que no pudieran escribir más en su perfil”, contó Eugenia.

Más víctimas

Un día después de enviarles el dinero, Bustamante les escribió a los vendedores para ver si estaba todo bien. Facebook le reenvió una respuesta automática que decía que el pago se había acreditado correctamente. “Pero como me había quedado un saldo que quería pagar con tarjeta de crédito me enviaron un mensaje para saber cuándo iba a entregarles el resto, después, me bloquearon”, para que no pudiera escribirles más, recordó.

Así les sucedió al menos a otras tres víctimas, que se contactaron con ella luego de que iniciara un escrache virtual para denunciar a los estafadores.

Laura Sánchez, de San Luis, fue estafada en 11 mil pesos con la misma modalidad, igual que dos chicas a las que Bustamante identificó como Dai M., de Córdoba, y Giuliana R., de Santa Fe. Sólo que en el último caso la chica también brindó todos los datos de su tarjeta de crédito y los estafadores hicieron una compra por 900 dólares. “A las cuatro nos estafaron en los últimos diez días, casi el mismo fin de semana, por lo que esta gente se ha hecho de una suma importante”, dijo Eugenia. Estima que deben haber muchas más víctimas en todo el país.

La joven también le expuso su caso a gente del Ministerio de Seguridad de la Nación, que la derivó con la División de Delitos Tecnológicos de la Policía Federal, donde, a su vez, le dijeron que debía radicar una denuncia en la delegación de San Luis. "Aún no pude ir, pero a Laura (Sánchez) no quisieron tomarle la denuncia. Tampoco en la Comisaría 1ª”, aseguró.

“Sé que la plata no la veo más, pero no quiero que les pase a otros lo que a mí. Incluso hasta ayer (por el martes) me estuvieron escribiendo chicos que vieron mis quejas y que, de no ser por ellas, también hubieran caído en la trampa”, concluyó.

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Compró una cámara de fotos por internet y la estafaron

La firma que la timó opera por las redes sociales. La víctima se enteró de otra puntana que sufrió lo mismo.

Nada más. Lo único que le quedó a Eugenia es el ticket de depósito.

Cualquiera puede ser víctima de un delito informático, incluso aquellos que son duchos en el manejo de la tecnología y las redes sociales. Fue lo que le sucedió a Eugenia Bustamante, estafada en diez mil pesos en la compra de una cámara fotográfica a una empresa que parece no existir. Justamente porque sabe cómo funcionan las cosas, la víctima cree que es poco probable que recupere su dinero, pero en los próximos días hará una denuncia penal para que investiguen a los responsables mientras alerta a otros para que no les suceda lo mismo.

Eugenia es licenciada en Comunicación y trabaja como “community manager” -una suerte de administrador de la imagen digital de una empresa- en una importante firma de San Luis. Por eso, por trabajar a diario con las mismas plataformas digitales en las que resultó estafada, admite que pecó “de ansiosa”.

Había estado ahorrando para comprar una cámara réflex demasiado tiempo, y hallar una oferta casi irrisoria en una publicación de Facebook le hizo “querer ya” una Nikon D5600 con accesorios que la empresa “Cámara Inter Importadores” vendía a 17 mil pesos.

“En teoría la promoción caducaba el 23 de agosto, pero les envié un mensaje y me contestaron que, si tenía interés en la máquina, podían hacer una excepción y esperarme unos días, así que el sábado 26, a la mañana, les deposité diez mil pesos como adelanto”, a través de una empresa de cobros que tiene sucursales en todo el país, le contó a El Diario.

Antes, en un intercambio de mensajes por la red social, un supuesto responsable de la empresa, que se identificó como Leonardo Andrés Torres, le dijo que ellos no trabajaban con bancos y le envió por mail una serie de datos para hacer la transferencia de fondos, entre ellos un número de DNI con el que él debía retirar el dinero en Buenos Aires, donde presuntamente está radicada “Cámara Inter Importadores”.

Luego de saberse estafada, Bustamante descubrió que el nombre el falso, que el número de DNI le pertenece a una joven que vive en San Martín, Mendoza, y que en la dirección en la que debiera estar la empresa hay, en realidad, una estación de servicio.

“Que el nombre y DNI no coincidan me hace pensar que, o tiene un documento falso, o alguien en la empresa de cobros le entregó el dinero sin pedirle los datos como corresponde”, estimó la joven, que se comunicó con responsables de la empresa sólo para enterarse de que su dinero fue retirado apenas dos horas después de depositado. “Me dijeron que sin denuncia formal no me podían dar ningún otro tipo de dato”, lamentó la víctima, que aún no acude ni al juzgado ni a la fiscalía porque los horarios de trabajo no se lo han permitido.

En la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor le contestaron lo mismo, salvo que para actuar ellos necesitan, además, una factura, que por supuesto no le dieron. “Después me di cuenta, viendo mensajes de otras personas, que todo aquel que les hiciera preguntas referentes a número de CUIL, registro en la AFIP o tipo de facturación directamente lo bloqueaban para que no pudieran escribir más en su perfil”, contó Eugenia.

Más víctimas

Un día después de enviarles el dinero, Bustamante les escribió a los vendedores para ver si estaba todo bien. Facebook le reenvió una respuesta automática que decía que el pago se había acreditado correctamente. “Pero como me había quedado un saldo que quería pagar con tarjeta de crédito me enviaron un mensaje para saber cuándo iba a entregarles el resto, después, me bloquearon”, para que no pudiera escribirles más, recordó.

Así les sucedió al menos a otras tres víctimas, que se contactaron con ella luego de que iniciara un escrache virtual para denunciar a los estafadores.

Laura Sánchez, de San Luis, fue estafada en 11 mil pesos con la misma modalidad, igual que dos chicas a las que Bustamante identificó como Dai M., de Córdoba, y Giuliana R., de Santa Fe. Sólo que en el último caso la chica también brindó todos los datos de su tarjeta de crédito y los estafadores hicieron una compra por 900 dólares. “A las cuatro nos estafaron en los últimos diez días, casi el mismo fin de semana, por lo que esta gente se ha hecho de una suma importante”, dijo Eugenia. Estima que deben haber muchas más víctimas en todo el país.

La joven también le expuso su caso a gente del Ministerio de Seguridad de la Nación, que la derivó con la División de Delitos Tecnológicos de la Policía Federal, donde, a su vez, le dijeron que debía radicar una denuncia en la delegación de San Luis. "Aún no pude ir, pero a Laura (Sánchez) no quisieron tomarle la denuncia. Tampoco en la Comisaría 1ª”, aseguró.

“Sé que la plata no la veo más, pero no quiero que les pase a otros lo que a mí. Incluso hasta ayer (por el martes) me estuvieron escribiendo chicos que vieron mis quejas y que, de no ser por ellas, también hubieran caído en la trampa”, concluyó.

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