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Atentaron contra iglesias y amenazaron a Francisco

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Atentaron contra iglesias y amenazaron a Francisco

Cinco parroquias sufrieron daños por explosivos. Hallaron panfletos de rechazo a la visita del Papa.

Cinco iglesias católicas fueron atacadas el viernes a la madrugada con explosivos en Santiago, la capital chilena, y en sus alrededores se encontraron panfletos y grafitis en contra de la visita del Papa Francisco y con amenazas contra él, que en Chile tiene el índice de popularidad más bajo de América latina.

"Papa Francisco, las próximas bombas serán en tu sotana", rezaba un panfleto hallado en la iglesia Santa Isabel de Hungría, en la comuna de Estación Central, oeste de Santiago, donde ocurrió el primer ataque incendiario.

Funcionarios policiales realizaron pericias en esa iglesia, cuya puerta mostraba los daños que dejó el incendio provocado por el artefacto explosivo.

La iglesia Enmanuel de Recoleta también sufrió daños en sus puertas y ventanas, así como la parroquia Cristo Vencedor de la comuna de Peñalolén. Un cuarto artefacto dejado en la iglesia Santuario de Cristo Pobre, en el centro de Santiago, fue desactivado. "Por el Papa 10 mil millones (de pesos) y los pobres nos morimos en las poblaciones", denunciaba un grafiti en la fachada de esa iglesia.

Personal de Carabineros también llegó hasta la comuna de Estación Central por un alerta sobre un artefacto sospechoso en la parroquia Jesús Maestro. Allí encontraron panfletos con consignas de rechazo a la visita del Papa.

El comandante de la Policía chilena, Gonzalo Araya, culpó a "grupos anarquistas" de los ataques, que ocasionaron daños menores.

Los atentados "tienen similitud, pero no necesariamente están vinculados unos a otros", afirmó el subsecretario del Interior y Seguridad, Mahmud Aleuy, tras visitar a dos de los tres templos atacados. Además confirmó que "el Gobierno presentará querella en las próximas horas por infracción a Ley de Armas".

En vísperas de la llegada del Papa Francisco, que el lunes inicia una visita de tres días a Chile, el Arzobispado de Santiago se declaró dolido "profundamente por estos hechos, que contradicen el espíritu de paz que anima la visita del Papa al país".

Para la presidenta, Michelle Bachelet, estos ataques son "muy extraños, porque no es algo que uno pueda identificar como un grupo específico, se llama algo así como cuerpos libres".

La mandataria encabezó posteriormente una reunión en el Palacio de La Moneda "con el fin de garantizar las condiciones sanitarias, de seguridad y orden público".

"En democracia la gente puede expresarse, mientras lo haga de manera pacífica y adecuada", señaló la presidenta, y agregó: "Estamos apoyando en lo que sea necesario desde el punto de vista de seguridad, de movilizar a las avanzadas. Ayer (jueves) estuvieron en Iquique, hoy (ayer) van a Temuco".

A través de su cuenta en Twitter, el presidente electo Sebastián Piñera condenó los ataques, y sostuvo que "el odio y la intolerancia no pueden primar por sobre el respeto y el Estado de Derecho. Recibamos al Papa Francisco con alegría y en paz".

La seguridad de Francisco es un quebradero de cabeza para los organizadores del viaje, ya que además de realizar varios recorridos en el Papamóvil, celebrará misas masivas en Santiago y en las ciudades de Temuco e Iquique, en las que se esperan a 1,2 millón de personas.

 

Baja popularidad

Francisco llegará a un Chile en el que el 59% de la población se declara católica —en constante caída—, pero que vive una "secularización acelerada" desde que explotaron sonados casos de abusos sexuales de sacerdotes, según un estudio de la consultora Latinobarómetro, divulgado ayer.

La valoración tanto del Pontífice como de la Iglesia Católica es la peor de América latina. Mientras que en la región el promedio de valoración positiva del Papa es del 68% en Chile llega al 53%, y sólo el 36% de los chilenos dice "confiar" en la institución, casi la mitad que en Latinoamérica (65%).

"Chile es el país que más desconfía de la Iglesia", sostuvo Marta Lagos, directora de Latinobarómetro, en rueda de prensa.

El punto de inflexión se dio en 2010, cuando estalló el llamado caso Karadima, sobre los abusos sexuales que cometió el sacerdote Fernando Karadima, y de los que habría sido encubridor el obispo de la ciudad de Osorno (sur), Juan Barros, nombrado en el cargo por Francisco pese a la férrea oposición de feligreses y víctimas de abusos.

La Conferencia Episcopal chilena reconoció ayer que en una carta enviada por Francisco a principios de 2015, el Pontífice expresó su preocupación y recomendó pedir la renuncia o darles un año sabático a tres obispos acusados de encubrir abusos, entre ellos Barros. Pero el entonces representante del Vaticano lo impidió.

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Atentaron contra iglesias y amenazaron a Francisco

Cinco parroquias sufrieron daños por explosivos. Hallaron panfletos de rechazo a la visita del Papa.

Ataque en estación central. Las puertas la iglesia Santa Isabel, quemadas por los explosivos. Foto: AFP-NA.

Cinco iglesias católicas fueron atacadas el viernes a la madrugada con explosivos en Santiago, la capital chilena, y en sus alrededores se encontraron panfletos y grafitis en contra de la visita del Papa Francisco y con amenazas contra él, que en Chile tiene el índice de popularidad más bajo de América latina.

"Papa Francisco, las próximas bombas serán en tu sotana", rezaba un panfleto hallado en la iglesia Santa Isabel de Hungría, en la comuna de Estación Central, oeste de Santiago, donde ocurrió el primer ataque incendiario.

Funcionarios policiales realizaron pericias en esa iglesia, cuya puerta mostraba los daños que dejó el incendio provocado por el artefacto explosivo.

La iglesia Enmanuel de Recoleta también sufrió daños en sus puertas y ventanas, así como la parroquia Cristo Vencedor de la comuna de Peñalolén. Un cuarto artefacto dejado en la iglesia Santuario de Cristo Pobre, en el centro de Santiago, fue desactivado. "Por el Papa 10 mil millones (de pesos) y los pobres nos morimos en las poblaciones", denunciaba un grafiti en la fachada de esa iglesia.

Personal de Carabineros también llegó hasta la comuna de Estación Central por un alerta sobre un artefacto sospechoso en la parroquia Jesús Maestro. Allí encontraron panfletos con consignas de rechazo a la visita del Papa.

El comandante de la Policía chilena, Gonzalo Araya, culpó a "grupos anarquistas" de los ataques, que ocasionaron daños menores.

Los atentados "tienen similitud, pero no necesariamente están vinculados unos a otros", afirmó el subsecretario del Interior y Seguridad, Mahmud Aleuy, tras visitar a dos de los tres templos atacados. Además confirmó que "el Gobierno presentará querella en las próximas horas por infracción a Ley de Armas".

En vísperas de la llegada del Papa Francisco, que el lunes inicia una visita de tres días a Chile, el Arzobispado de Santiago se declaró dolido "profundamente por estos hechos, que contradicen el espíritu de paz que anima la visita del Papa al país".

Para la presidenta, Michelle Bachelet, estos ataques son "muy extraños, porque no es algo que uno pueda identificar como un grupo específico, se llama algo así como cuerpos libres".

La mandataria encabezó posteriormente una reunión en el Palacio de La Moneda "con el fin de garantizar las condiciones sanitarias, de seguridad y orden público".

"En democracia la gente puede expresarse, mientras lo haga de manera pacífica y adecuada", señaló la presidenta, y agregó: "Estamos apoyando en lo que sea necesario desde el punto de vista de seguridad, de movilizar a las avanzadas. Ayer (jueves) estuvieron en Iquique, hoy (ayer) van a Temuco".

A través de su cuenta en Twitter, el presidente electo Sebastián Piñera condenó los ataques, y sostuvo que "el odio y la intolerancia no pueden primar por sobre el respeto y el Estado de Derecho. Recibamos al Papa Francisco con alegría y en paz".

La seguridad de Francisco es un quebradero de cabeza para los organizadores del viaje, ya que además de realizar varios recorridos en el Papamóvil, celebrará misas masivas en Santiago y en las ciudades de Temuco e Iquique, en las que se esperan a 1,2 millón de personas.

 

Baja popularidad

Francisco llegará a un Chile en el que el 59% de la población se declara católica —en constante caída—, pero que vive una "secularización acelerada" desde que explotaron sonados casos de abusos sexuales de sacerdotes, según un estudio de la consultora Latinobarómetro, divulgado ayer.

La valoración tanto del Pontífice como de la Iglesia Católica es la peor de América latina. Mientras que en la región el promedio de valoración positiva del Papa es del 68% en Chile llega al 53%, y sólo el 36% de los chilenos dice "confiar" en la institución, casi la mitad que en Latinoamérica (65%).

"Chile es el país que más desconfía de la Iglesia", sostuvo Marta Lagos, directora de Latinobarómetro, en rueda de prensa.

El punto de inflexión se dio en 2010, cuando estalló el llamado caso Karadima, sobre los abusos sexuales que cometió el sacerdote Fernando Karadima, y de los que habría sido encubridor el obispo de la ciudad de Osorno (sur), Juan Barros, nombrado en el cargo por Francisco pese a la férrea oposición de feligreses y víctimas de abusos.

La Conferencia Episcopal chilena reconoció ayer que en una carta enviada por Francisco a principios de 2015, el Pontífice expresó su preocupación y recomendó pedir la renuncia o darles un año sabático a tres obispos acusados de encubrir abusos, entre ellos Barros. Pero el entonces representante del Vaticano lo impidió.

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