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Naranjas dulces para un Luján que quiere renacer

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Naranjas dulces para un Luján que quiere renacer

Magdalena Strongoli

La llegada de la intendenta Mariella Páez Hernández trajo nuevos aires al pueblo norteño. Su principal objetivo es recuperar la memoria productiva y del trabajo.

La cultura del trabajo, una tradición que por momentos parece perdida entre las nuevas generaciones, y la identidad de un pueblo que siempre se destacó por la calidad de sus cítricos es lo que la intendente Mariella Páez Hernández quiere devolverle a Luján.

Por eso está decidida a retomar la producción de naranjos, una fruta que siempre fue el símbolo del pueblo norteño, que incluso tiene una Fiesta Nacional desde hace muchos años. Para hacerlo, el primer paso será entregar 1.000 árboles a los vecinos quienes, según la extensión de tierra que tengan, podrán recibir hasta seis por familia. Otra iniciativa será la de revivir la Fiesta Nacional de la Naranja para que los productores puedan mostrar su producción y motivarse de nuevo.

"El proyecto consiste en entregarle árboles a cada habitante de Luján. Además vamos a forestar las plazas con la misma especie y también la vía troncal que cruza con la ruta provincial Nº 20. En esa zona habrá glorietas con naranjos y forestaremos con jacarandaes", especificó la intendente, que explicó que los frutales estarán a la vera de la ruta que cruza por todo el pueblo.

"Son 1.000 los árboles que vamos a entregar a un total de casi 4.000 mil habitantes. La cantidad va a depender del espacio que tengan en cada casa, pero calculamos que no más de seis", contó y, al mismo tiempo aseguró que en su mayoría son pobladores rurales que crían chanchos, ovejas y cabras".  

El agua es el recurso indispensable para cualquier producción. Si bien ya se sabe que las condiciones climáticas en la zona están dadas, ahora necesitan mejorar el sistema de canales para llevar a las distintas chacras el fluido que viene del río San Lorenzo y desemboca en el dique Luján atravesando la cañada. "Trabajamos con San Luis Agua para llevar agua potable a cada hogar y para que tengan el riego suficiente que les permita llevar adelante el plan que le devolverá a Luján su personalidad", dijo Páez Hernández, y continuó: "Entre los trabajos está recuperar el dique, hacer canales y mejorar las acequias. Con esos arreglos vendrá la producción de naranjas y luego el trabajo, porque tenemos que agregar valor".

La intendente contó que hace 40 años atrás Luján vendía naranjas a otras provincias, inclusive a las del norte, una actividad que daban vida a la localidad con la llegada de distintos vehículos que venían a recolectar el fruto.  "El clima es el ideal para cultivar cítricos, así como la tierra para la siembra. También sabemos que es una zona ideal para tener viñedos", dijo la jefa comunal.

El valor agregado es la clave para alcanzar mayores ganancias. Por ese motivo Páez Hernández quiere crear una industria de la naranja con sello propio, que incluye la recuperación de la fábrica de dulces. "El fruto está lleno de vitamina C, por eso resulta un muy buen alimento. La idea es instalar una fábrica de pulpa de naranja para hacer jugo", anticipó, y dio como ejemplo de industria local el tambo de Martín Pasman, que es proveedor de la leche que el Gobierno quiere vender a 16 pesos y con la que también quieren hacer queso mantecoso.

 

La Fiesta de la Naranja

En la zona ya hay algunos pequeños productores que han conservado la tradición y que seguramente se sumarán a la nueva ola de recuperación de la memoria productiva. "Este mes volvimos a reunirnos en una fiesta que tiene muchos años. Comenzó el lunes 8 y terminará el 13 (por hoy). Mostraremos lo que los lugareños son capaces de hacer. A medida que pasen los años, usaremos el encuentro para mostrar los avances", detalló la intendente.

La Fiesta de la Naranja arrancó con una bicicleteada competitiva  para mayores de 18 años. Luego hubo artesanos de la zona y propuestas gastronómicas. El martes estuvo dedicado a una caminata que partió a las 19 desde la pileta municipal hasta la plaza Mitre. Allí se reunieron para organizar campeonatos de truco y ajedrez para toda la familia. Además hubo mucha música, comidas típicas y venta de artesanías. El miércoles fue para los más movedizos: campeonatos de fútbol, básquet y vóley fueron algunos de los retos que presentaron. Y como no podía faltar, dieron clases gratuitas de la danza del momento: la zumba.    

El 11 calentó motores para, al final de la semana, premiar a la Reina de la Naranja. Hicieron un desfile de modas. El responsable de Hacienda de Luján, Jeremías Bianchi Durán, dijo que para llevar adelante toda una semana de festejos recibieron la colaboración de  la gente del pueblo y también del Gobierno de San Luis. El anteúltimo día tuvo un cierre con la participación de un ballet folclórico en el contexto de una peña cultural que arrancó cerca de las 20. En ese mismo encuentro se hizo un concurso de fotografía en el que pudieron participar tanto profesionales como amateurs. Antes del cierre y elección de la Reina de la Naranja hicieron un exposición de motos y autos. Las bandas musicales fueron dos: Kabala, un grupo sanluiseño de cuarteto, y una de Villa Dolores que se llama Evolution.

    

Forestación

Por pedido del senador nacional, Adolfo Rodríguez Saá van a plantar jacarandaes y también el árbol que se produce desde hace algunos años en San Luis: la paulownia. "Queremos alcanzar un número de entre 300 y 400 especies por año, que serán distribuidos por los distintos espacios verdes con los que contamos. En principio serán sólo jacarandaes. Luego agregaremos la planta que promete salvar el mundo por la cantidad de dióxido de carbono que absorbe, entre otras propiedades que tiene", aseguró Páez Hernández.

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Naranjas dulces para un Luján que quiere renacer

La llegada de la intendenta Mariella Páez Hernández trajo nuevos aires al pueblo norteño. Su principal objetivo es recuperar la memoria productiva y del trabajo.

Símbolo. Luján siempre fue reconocida en todo el país por la calidad de sus cítricos.

La cultura del trabajo, una tradición que por momentos parece perdida entre las nuevas generaciones, y la identidad de un pueblo que siempre se destacó por la calidad de sus cítricos es lo que la intendente Mariella Páez Hernández quiere devolverle a Luján.

Por eso está decidida a retomar la producción de naranjos, una fruta que siempre fue el símbolo del pueblo norteño, que incluso tiene una Fiesta Nacional desde hace muchos años. Para hacerlo, el primer paso será entregar 1.000 árboles a los vecinos quienes, según la extensión de tierra que tengan, podrán recibir hasta seis por familia. Otra iniciativa será la de revivir la Fiesta Nacional de la Naranja para que los productores puedan mostrar su producción y motivarse de nuevo.

"El proyecto consiste en entregarle árboles a cada habitante de Luján. Además vamos a forestar las plazas con la misma especie y también la vía troncal que cruza con la ruta provincial Nº 20. En esa zona habrá glorietas con naranjos y forestaremos con jacarandaes", especificó la intendente, que explicó que los frutales estarán a la vera de la ruta que cruza por todo el pueblo.

"Son 1.000 los árboles que vamos a entregar a un total de casi 4.000 mil habitantes. La cantidad va a depender del espacio que tengan en cada casa, pero calculamos que no más de seis", contó y, al mismo tiempo aseguró que en su mayoría son pobladores rurales que crían chanchos, ovejas y cabras".  

El agua es el recurso indispensable para cualquier producción. Si bien ya se sabe que las condiciones climáticas en la zona están dadas, ahora necesitan mejorar el sistema de canales para llevar a las distintas chacras el fluido que viene del río San Lorenzo y desemboca en el dique Luján atravesando la cañada. "Trabajamos con San Luis Agua para llevar agua potable a cada hogar y para que tengan el riego suficiente que les permita llevar adelante el plan que le devolverá a Luján su personalidad", dijo Páez Hernández, y continuó: "Entre los trabajos está recuperar el dique, hacer canales y mejorar las acequias. Con esos arreglos vendrá la producción de naranjas y luego el trabajo, porque tenemos que agregar valor".

La intendente contó que hace 40 años atrás Luján vendía naranjas a otras provincias, inclusive a las del norte, una actividad que daban vida a la localidad con la llegada de distintos vehículos que venían a recolectar el fruto.  "El clima es el ideal para cultivar cítricos, así como la tierra para la siembra. También sabemos que es una zona ideal para tener viñedos", dijo la jefa comunal.

El valor agregado es la clave para alcanzar mayores ganancias. Por ese motivo Páez Hernández quiere crear una industria de la naranja con sello propio, que incluye la recuperación de la fábrica de dulces. "El fruto está lleno de vitamina C, por eso resulta un muy buen alimento. La idea es instalar una fábrica de pulpa de naranja para hacer jugo", anticipó, y dio como ejemplo de industria local el tambo de Martín Pasman, que es proveedor de la leche que el Gobierno quiere vender a 16 pesos y con la que también quieren hacer queso mantecoso.

 

La Fiesta de la Naranja

En la zona ya hay algunos pequeños productores que han conservado la tradición y que seguramente se sumarán a la nueva ola de recuperación de la memoria productiva. "Este mes volvimos a reunirnos en una fiesta que tiene muchos años. Comenzó el lunes 8 y terminará el 13 (por hoy). Mostraremos lo que los lugareños son capaces de hacer. A medida que pasen los años, usaremos el encuentro para mostrar los avances", detalló la intendente.

La Fiesta de la Naranja arrancó con una bicicleteada competitiva  para mayores de 18 años. Luego hubo artesanos de la zona y propuestas gastronómicas. El martes estuvo dedicado a una caminata que partió a las 19 desde la pileta municipal hasta la plaza Mitre. Allí se reunieron para organizar campeonatos de truco y ajedrez para toda la familia. Además hubo mucha música, comidas típicas y venta de artesanías. El miércoles fue para los más movedizos: campeonatos de fútbol, básquet y vóley fueron algunos de los retos que presentaron. Y como no podía faltar, dieron clases gratuitas de la danza del momento: la zumba.    

El 11 calentó motores para, al final de la semana, premiar a la Reina de la Naranja. Hicieron un desfile de modas. El responsable de Hacienda de Luján, Jeremías Bianchi Durán, dijo que para llevar adelante toda una semana de festejos recibieron la colaboración de  la gente del pueblo y también del Gobierno de San Luis. El anteúltimo día tuvo un cierre con la participación de un ballet folclórico en el contexto de una peña cultural que arrancó cerca de las 20. En ese mismo encuentro se hizo un concurso de fotografía en el que pudieron participar tanto profesionales como amateurs. Antes del cierre y elección de la Reina de la Naranja hicieron un exposición de motos y autos. Las bandas musicales fueron dos: Kabala, un grupo sanluiseño de cuarteto, y una de Villa Dolores que se llama Evolution.

    

Forestación

Por pedido del senador nacional, Adolfo Rodríguez Saá van a plantar jacarandaes y también el árbol que se produce desde hace algunos años en San Luis: la paulownia. "Queremos alcanzar un número de entre 300 y 400 especies por año, que serán distribuidos por los distintos espacios verdes con los que contamos. En principio serán sólo jacarandaes. Luego agregaremos la planta que promete salvar el mundo por la cantidad de dióxido de carbono que absorbe, entre otras propiedades que tiene", aseguró Páez Hernández.

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